http://www.exjws.net/museum/yb75194.gif

 

Adaptado por David García Claussell de:  

Anuario del 1975 de los Testigos de Jehová

Si hay alguna persona en este auditorio que piense que yo, este hombre de pie aquí, es el caudillo de los testigos de Jehová, que diga Sí. [Unánime NO]

“Si ustedes los que están aquí creen que yo soy solo uno de los siervos del Señor, y que estamos trabajando hombro a hombro en unidad, sirviendo a Dios y sirviendo a Cristo, digan Sí. [Unánime SÍ]

“Bueno, no tienen que tenerme como caudillo terrestre para conseguir que una muchedumbre como ésa trabaje; ese tipo de clase de personas pelearía contra el Diablo con un palo de olmo de Misuri, y están peleando con la espada del espíritu, que es más eficaz.”

Repetidamente durante este discurso final, el hermano Rutherford instó a los que escuchaban a seguir adelante con la obra de predicar el mensaje del Reino.

 

DÍAS FINALES EN BETH-SARIM

Para noviembre la crítica enfermedad del hermano Rutherford había adelantado y él se vio obligado a someterse a una operación en Elkhart, Indiana. Después de eso expresó el deseo de ir a California. Por eso, fue llevado a una residencia de San Diego conocida como “Beth-Sarim.” Por algún tiempo sus asociados y los mejores peritos médicos habían comprendido que él no podría recobrarse.

Brevemente se puede decir que el hermano Rutherford tuvo un caso grave de pulmonía después de haber sido soltado del aprisionamiento injusto durante 1918-1919 por su fidelidad a Jehová. Después de eso solo tenía un pulmón bueno. Se le hacía casi imposible permanecer durante el invierno en Brooklyn, Nueva York, y todavía cumplir con sus deberes de presidente de la Sociedad. En los años veinte fue a San Diego bajo tratamiento médico. El clima allí era excepcionalmente bueno y el médico lo instó a pasar el mayor tiempo posible en San Diego. Eso fue lo que Rutherford hizo al fin.

Con el tiempo, se hizo una contribución directa con el propósito de que se construyera una casa en San Diego que el hermano Rutherford usara. No se construyó a expensas de la Sociedad Watch Tower. Acerca de esta propiedad, el libro Salvación, de 1939, declaró: “En San Diego, California, . . . hay un pequeño terreno, en el cual, en el año de 1929, se edificó una casa que se conoce como Beth-Sarim.”

La hermana Hazel Burford fue una de las enfermeras que atendieron al hermano Rutherford durante su enfermedad final en Beth-Sarim, adonde fue llevado en noviembre de 1941. Nos dice: “Tuvimos tiempos interesantes, porque llegó al punto en que dormía todo el día y entonces estaba ocupado toda la noche con asuntos de la Sociedad y nos mantenía ocupadas.” Cierta mañana a mediados de diciembre tres hermanos, incluso el hermano Knorr, llegaron de Brooklyn. La hermana Burford recuerda lo siguiente: “Pasaron varios días con él revisando el informe anual para el Yearbook y otros asuntos de organización. Después de partir ellos, el hermano Rutherford continuó debilitándose y, unas tres semanas después, el jueves 8 de enero de 1942, terminó fielmente su carrera terrestre y se graduó a más plenos privilegios de servicio en las cortes de su Padre celestial.” Más tarde aquel día la noticia fue enviada a la oficina central en Brooklyn por llamada telefónica de larga distancia a las 6:15 de la tarde.

¿Cómo se recibió la noticia de la muerte de J. F. Rutherford en el Betel de Brooklyn? “Nunca olvidaré el día en que supimos que el hermano Rutherford había muerto,” comenta William A. Elrod. “El anuncio fue breve. No hubo discursos.”