http://www.freeminds.org/doctrine/trinity.htm

reimprimido del libro, “Refuting Jehovah's Witnesses [Refutando los Testigos de Jehová] en inglés  vea el catálogo 

TRADUCIDO POR DAVID GARCÍA   DE

Trinity and the Watchtower

La Trinidad  

Apreciación Global Bíblica

La teología es el estudio de la naturaleza y carácter de Dios tal como está revelado en su Palabra, la Biblia.  Sin embargo, la Biblia en sí, no es un libro de teología sistemática; ya que no siempre nos proporciona las respuestas que indagamos respecto a Dios y sus actividades. La Biblia nos proporciona declaraciones respecto a Dios y su creación, pero para la persona poder determinar ciertas verdades debe frecuentemente razonar en los textos de las Escrituras. Las muchas doctrinas que sostiene la cristiandad se derivan de las Escrituras, aunque la misma Escritura puede que no presente en un sólo pasaje la doctrina completa.

Por ejemplo, la resurrección y el retorno de Cristo son dos eventos de los cuales se habla a menudo en los evangelios y los escritos de Pablo; pero uno debe estudiar TODOS los pasajes donde se mencionan estos temas para desarrollar una doctrina de la resurrección, el retorno de Cristo, etc.,

Alguno cultos intentan llevar la idea que ellos no tienen ninguna doctrina sistemática, sino que simplemente creen lo que dice la Biblia. Esta declaración no sólo es una fanfarronería, sino que también se refuta fácilmente al presentar los libros de esos grupos dónde ellos exponen y catalogan las Escrituras según sus temas, dando información o largas interpretaciones sobre esos argumentos. Éste método de categorización, así como sus interpretaciones es lo que constituye su teología. Una organización o religión que se identifica como una cristianizada no puede escaparse de tener una teología desarrollada.  

El Nuevo Testamento contiene el fundamento de toda la doctrina cristiana. Y éste clarifica las enseñanzas del Antiguo Testamento que previamente eran vagas ó difíciles de entender. Se explica el propósito de la Ley de Moisés, así como su cumplimiento en Cristo. Mientras en el Antiguo Testamento se predijo la llegada del Mesías, en el Nuevo Testamentos se explica el cumplimiento de los pasajes mesiánicos. Se revela la identidad de Cristo y la redención que él nos trajo. Muchas enseñanzas que son oscuras en el Antiguo Testamento se amplifican en el Nuevo Testamento. Como dice el dicho, el Nuevo (NT) está dentro del Antiguo (AT) disimulado, y el Antiguo se reveló en el Nuevo.

Los últimos libros del NT (como Hebreos, Judas, Apocalipsis y las epístolas de Juan) se ampliaron todavía más, para así proteger las doctrinas contra las falsas ideas que minarían la fe que ha sido “una vez dada a los santos”. (Judas 3)  Desde entonces, y a través de los siglos ha sido necesario para la iglesia defender “la fe que ha sido una vez dada” contra las nuevas o recurrentes herejías.

UN DIOS 

La iglesia apostólica mantuvo muchas de las creencias judías respecto a Dios.  A Dios se reconocía como el Padre de Abraham y como el Dios que hizo sus pactos, llamado Yahweh. Sin embargo, hubo nuevas revelaciones con la venida de Cristo y las enseñanzas de los apóstoles. Como J.N.D. Kelly nos declara:

La doctrina de un Dios, el Padre y creador, forma el antecedente y la premisa indiscutible de la fe de la Iglesia. Heredado del judaísmo, era su baluarte contra el politeísmo pagano, el emanacionísmo nóstico y el dualismo marcionista. El problema para la teología era integrarse a ello, intelectualmente, con los datos frescos específicamente de las revelaciones cristianas. Reducida en una forma más simple, éstas eran las convicciones que Dios había dado a conocer en la Persona de Jesús, el Mesías, levantándolo de entre los muertos y ofreciendo salvación a través de Él, y asimismo Él derramó Su Espíritu Santo sobre la Iglesia. (J.N.D. Kelly, Early Christian Doctrines,  “Doctrinas Cristianas Primitivas”, Pág. 87)  

Entre estas nuevas revelaciones que tuvieron que ser integradas dentro del monoteísmo del judaísmo hubo muchas declaraciones respecto a la naturaleza e identidad de Cristo, así como declaraciones que atribuyen más a la naturaleza y obra del Espíritu Santo de lo que se había revelado en el AT.

TEOLOGÍA PRIMITIVA  

Los cristianos primitivos se familiarizaron con la obra del Espíritu Santo, transformando sus corazones.  Jesús había predicho que él enviaría al Espíritu como un Guía y Consolador a morar con el creyente, y que todos los tres, el Padre, el Hijo y el Espíritu, vivirían de algún modo en el creyente (Juan 14:17,23). Y así es que nosotros obtenemos la sencilla teología de la iglesia apostólica respecto a la naturaleza de Dios. PRIMERO, que el Padre decretó su voluntad enviando a Cristo a morir por nuestros pecados (Juan 3:16); SEGUNDO, que Cristo se convirtió en el punto focal de adoración y devoción (ya que él es Dios el Hijo enviado por el Padre – Juan 1:1,18; Heb. 1:6,8;  Hechos 4:12; Fil. 3: 9-11;  Sal. 2:11,12;  Ap. 5:13,14); y TERCERO, que el Espíritu Santo es el Maestro y Abogado morando en los creyentes (Juan 14:17,26; 1ª Juan  2:27).

En la iglesia apostólica no hubo ninguna discusión sobre el significado de “naturaleza” o “persona” como lo encontramos en los debates Trinitarios posteriormente. Ésta era una fe virgen que todavía no había sido mencionada en el crisol de los debates racionales. Sus contradicciones se trataban sobre el adorar a Cristo y el vivir según el Espíritu de Dios.  Así mismo hoy en día es la fe sencilla del un gran porcentaje de creyentes nacidos de nuevo en las iglesias cristianas. Muy pocos de éstos se envuelven en la teología como tal, viendo tales discusiones como filosóficas e impertinentes. Cuando se les presiona para que den una definición sobre la naturaleza de Dios, ellos simplemente le dirán; Dios es el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo.

Sin embargo, una fe simple no podrá sobrevivir sin proporcionar respuestas intelectuales a aquellos que les desafíen. Por ejemplo, los apóstoles encontraron necesario vez tras vez definir aún más la doctrina como una valla contra los falsos maestros (Judas 3, 2 Pedro 3:16). Pablo define bien la doctrina de la resurrección corporal (1ª Co. Cáp. 15). El escritor de Hebreos ataca el punto de vista que Cristo es un ángel o un ser menor (Heb. 1:1-14). Juan ataca la idea de los nóstico de que Jesús realmente no vino en carne y sangre (1ª & 2ª Juan). No obstante el cierre del período del NT simplemente marcó el principio de las falsas enseñanzas que desafiarían la iglesia cristiana.

Mientras los discípulos veían al Padre como la fuente de todo, a Cristo como Deidad, y al  Espíritu Santo como El que vive en ellos, a los tres no se les llama “trinidad” en el NT, ni los tres siempre fueron mencionados juntos. Sólo en ciertos pasajes, como Mt. 28:19 y 2ª Co. 13:14 nosotros encontramos ésta fórmula triádica. Sin embargo, éstos y muchos otros pasajes lógicamente los llevaron a la conclusión que Dios existe en tres Personas, Padre, Hijo y Espíritu Santo. Los escritos que tenemos preservados de Ignacio e Ireneo, así como de muchos otros (que serán repasados brevemente), testifican en cuanto al punto de vista de los apóstoles sobre la trina Deidad.

PUNTOS DE VISTAS ALTERNOS  

Los opositores a la doctrina de la Trinidad (o “triunidad”) objetan señalando que éste no era el Dios monoteísta de los hebreos. Ésta es una objeción que debe enfrentarse utilizando la razón y las Escrituras. Las Escrituras son nuestra máxima autoridad. Si Dios decide revelar algo sobre su naturaleza que antes no estaba claro para nosotros, podemos escuchar y reajustar nuestros pensamientos, o podemos objetar y encontrar nuestra propia solución racional para mantener nuestro punto de vista anterior. Como hemos establecido bajo los títulos JESUCRISTO y ESPÍRITU SANTO, las Escrituras revelan a Cristo como Dios y al Espíritu como una Persona, sin embargo, cada ser es diferente; el Espíritu no es el Padre, Jesús no es el Padre, etc.  Entonces podemos optar por [1] aceptar lo que las Escrituras dicen y desarrollar nuestra teología de acuerdo con ella, ó [2] negar lo qué las Escrituras dicen y rechazar la inspiración del NT, ó [3] reinterpretar las declaraciones en las Escrituras para así poder retener nuestra propia teología ya establecida, o buscar una más nueva, ó un punto de vista que sea más “racional”.

Los trinitarios ortodoxos intentaron seguir la primera opción.  Enfrentándose con la dificultad de explicar cómo pueden llamarse tres Personas Dios y, sin embargo, ha sólo un Dios, ellos buscaron desarrollar una doctrina que no quebrantara las claras enseñanzas de Cristo y los apóstoles.  Mientras su teología es una compleja, es la más impenetrable a los ataques, ya que no niega ninguna de las declaraciones Escritúrales acerca de Dios, Cristo y el Espíritu. 

El judaísmo moderno y la fe islámica escogieron mejor rechazar al NT como uno no inspirado, ya que éste automáticamente desafiaba su comprensión del monoteísmo.  Ellos se negaban a aceptar el punto de vista trinitario como uno monoteísta, a pesar de que éste esclarecía su punto. 

La posición que fue tomada después del cuarto siglo por Ario [Arrio] (que Cristo debe ser un dios creado) intenta retener el monoteísmo negando la verdadera Deidad de Cristo, por lo tanto negando las claras declaraciones de los apóstoles.  En un esfuerzo para simplificar la revelación del NT, los arrianos introdujeron una caja de Pandora llena de dificultades, la más obvia  es la enseñanza que hay dos Dioses: el Padre, y el dios menor Jesús, quien fue creado como un dios.  En un esfuerzo para resolver lo que se demuestra en el NT, negaron el concepto original de Un Verdadero Dios, quien es único, y quién dijo: “antes de mí no fue formado Dios, ni lo será después de mí, fuera de mí no hay quien salve”.  (Isa. 43:10,11). Mientras intentaban retener el monoteísmo, ellos se convirtieron en politeístas — la misma acusación que los arrianos le hacían a los trinitarios.

Una enseñanza similar que se desarrolló incluso antes del tiempo de Ario [Arrio] fue la de Pablo de Samosata (200-275 D.C.), quién intentó solucionar la identidad de Cristo reclamando que él no tuvo ninguna preexistencia, sino era un hombre que fue adoptado en la divinidad debido a su excelencia moral. Esta enseñanza se conoce como monarquianismo dinamista.

Otra forma del monarquianismo1 que era mucho más popular era el monarquianismo modalista (modalismo), que ciertamente se fue al otro extremo, enseñando que como al Padre y al Hijo a los dos se les llamada Dios (y, sin embargo, son Uno), entonces Jesús debió haber sido el Padre encarnado.  Esta enseñanza, por supuesto, negaba la individualidad del Padre e Hijo, e implicó que el Padre murió y como consecuencia se levantó él mismo de los muertos. Tertuliano, un escritor cristiano primitivo, habló contra esta forma popular de monarquianismo tan temprano como el 190-200 D.C. 

Ambos, el monarquianismo y arrianismo eran herejías que representaban dos extremos de racionalización, ambos intentaban clarificar los pasajes difíciles del NT. Ambos puntos de vistas consideran a Jesús como Dios, no obstante intentaban retener el monoteísmo ya fuese [1] negando la identidad separada del Padre e Hijo (y el Espíritu), como en el caso del monarquianismo modalista, ó [2] negando la verdadera Deidad de Cristo y del Espíritu, reduciendo a Cristo y haciéndolo un “dios adoptado”, igual que el monarquianismo dinamista y el arrianismo.  Sin embargo, la creencia en la trinidad, intenta retener la identidad separada del Padre, Hijo y Espíritu como se admite en las Escrituras, mientras conserva la completa Deidad de los tres como un sólo Dios.

Mientras la perspectiva adopcionista (adopcionismo) de Pablo de Samosata es una lo justo escueta, debe notarse que el arrianismo y monarquianismo modalista (Dios en tres modos) son tan complicadas como la creencia en la trinidad. Aquellos que señalan su dedo acusador la Trinidad cómo qué representa un “misterioso” o “pagano” acercamiento a la identidad de Dios estos están totalmente ignorantes en cuanto a toda la controversia, y fallan al no notar las complicaciones que su propia fe traen como resultado. Las sectas modernas como los testigos de Jehová y El Camino Internacional son arrianos en su teología, y sienten que su acercamiento a Dios es más simple y menos misterioso. Sin embargo, las contradicciones y los problemas teológicos introducidos por el arrianismo lo hacen tan difícil para entender análogo con la Trinidad; ¡ellos fallan al no dirigirse y nunca mencionar éstas contradicciones!

EL DESARROLLO DE LA TEOLOGÍA EN LOS PRIMEROS TRES SIGLOS  

Los primeros teólogos cristianos más eran Justino Mártir (cerca del año 100- al 165), autor de la Primera Apología y el Diálogo con Trifón un judío; Ignacio quien escribió varias epístolas a las iglesias (cerca del año 110-120 D.C.) e Ireneo (cerca del año 125-202), autor de la obra en cinco volúmenes, Contra las Herejías, escritos aproximadamente en el 180-89.

Justino Mártir, Ignacio e Ireneo afirmaron la Deidad de Cristo, y también escribieron temas que después se convirtieron en parte del credo de la iglesia. Vea como muestra una de estas declaraciones, a Justino llamado a Jesús Dios:

“Pero si supieras, Trifón”, continué yo: “quién es Él a quien una vez se le llamó: varón, con aspecto de un ángel de Dios, terrible en gran manera, y el Varón por Ezequiel, y como el Hijo de hombre por Daniel, y un Niño por Isaías, y Cristo y Dios a ser adorado por David, y Cristo y La Piedra por muchos, y Sabiduría por Salomón, y Josué y Judá y la Estrella por Moisés, y el Renuevo por Zacarías, y el Sufrido y Jacob e Israel por Isaías de nuevo, y el Cetro, y  la rosa de Sarón, Y el lirio de los valles, y Piedra angular, e Hijo de Dios, usted no lo habría blasfemado a Él, quién vino, nació y sufrió, y ascendió al cielo; quién también vendrá de nuevo, y entonces sus doce tribus se lamentarán. Pero si usted hubiera entendido lo que ha sido escrito por los profetas, usted no habría negado que Él fuera Dios, el Hijo del único, el no engendrado, e inexpresable Dios. Porque Moisés dice en alguna parte en Éxodo lo siguiente: ‘Habló todavía Dios a Moisés, y díjole: Yo soy JEHOVA; Y aparecí a Abraham, a Isaac y a Jacob bajo el nombre de Dios Omnipotente, mas en mi nombre JEHOVA no me notifiqué a ellos. Y también establecí mi pacto con ellos,’  Y así de nuevo él dice: ‘Y quedóse Jacob solo, y luchó con él un varón’, y afirma que era Dios; narrando que Jacob dijo:  “porque vi a Dios cara a cara, y fue librada mi alma.”  (Diálogo de Justino con Trifón, un Judío, Cáp. CXXVI [vea también Primera Apología de Justino, Cáp. XIII; XXII; LXIII Diálogo de Justino con Trifón un judío, Cáp. XXXVI; XLVIII; LVI; LIX; LXI; C; CV; CXXV; CXXVIII)

Justino habla del orden del Padre, Hijo y Espíritu Santo (Primera Apología de Justino, Cáp. XIII;) así de Cristo como “eterno unigénito” (Primera Apología, Cáp. XXII; LXIII; Diálogo con Trifón Cáp. LXI; C; CXXVIII). Ignacio afirmó la Deidad de Cristo por razón de llamarle vez tras vez “nuestro Dios” como en este caso:

Pero nuestro médico es el único verdadero Dios, no engendrado e inaccesible, el Señor de todos, el Padre y Engendrador del Hijo unigénito. Nosotros también tenemos un sólo médico el Señor nuestro Dios, Jesús el Cristo, el Hijo unigénito y el Verbo, antes de que los tiempos empezaran, pero quién después también se volvió hombre, hijo de la virgen María. Para “el Verbo se hizo carne”. Siendo incorpóreo, Él estaba en el cuerpo; siendo impasible, Él estaba en un cuerpo pasable; siendo inmortal, Él estaba en un cuerpo mortal; siendo la vida, Él se sujetó a lo corruptible, para Él librar las almas de la muerte y corrupción, y sanarlas, y restaurar la salud, cuando vosotros estabais muertos en vuestros delitos y pecados. (la versión larga)  La Epístola de Ignacio a los Efesios,  Cáp. VII  También vea Cáp. XV; XVIII; XIX; La Epístola de Ignacio al Magnesianos, Cáp. VI; La Epístola de Ignacio al Tralianos, Cáp. X; La Epístola de Ignacio a los Romanos (Introducción); La Epístola de Ignacio a los Filadelfianos, Cáp. IV; VI; La Epístola de Ignacio a los Esmirnaeanos, Cáp. I; III; V

Ignacio enfatiza en la Persona del Espíritu y así mismo en la fórmula de la trinidad, refutando a los herejes:  

Porque ellos distancian a Cristo del Padre, y a la ley de Cristo. Ellos también calumnian Su nacimiento de la Virgen; se avergüenzan de Su cruz; niegan Su pasión; y no creen en Su resurrección. Introducen a Dios como un Ser desconocido; dudan de Cristo como no engendrado; y acerca del Espíritu, ellos no admiten que Él existe. Algunos dicen que el Hijo es solamente un hombre, y que el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo son excepto de la misma persona, y que la creación es obra de Dios, no por Cristo, pero por algún otro poder extraño. (La Epístola de Ignacio a los Tralianos,  Cáp. VI)

Ireneo, un discípulo de Policarpo, quien a su vez era un discípulo del apóstol Juan, testificó de la misma manera:  

Que ninguno de entre todos los hijos de Adán sea llamado Dios por sí mismo, o proclamado Señor, lo hemos demostrado por las Escrituras; y que él solo entre todos los hombres de su tiempo sea proclamado Dios y Señor, siempre Rey Eterno, Unigénito y Verbo encarnado, por todos los profetas y Apóstoles y aun por el mismo Espíritu, es cosa que pueden ver todos aquellos que acepten un poco de la verdad. Las Escrituras no darían todos estos testimonios acerca de él, si fuese sólo un hombre semejante a todos. (Ireneo Contra las Herejías, Libro III, Cáp. xix.2.)

Ireneo habló cuantiosamente sobre el Hijo, qué, no fue ni creado ni es un ser menor en Ireneo Contra las Herejías,  Libro II, Cáp. xxviii. 6-8; y el Libro II, Cáp. xxx. 9.  

Ireneo habló del Espíritu en la fórmula de la trinidad y estableció que era una Persona en Ireneo Contra las Herejías,   Libro I, Cáp. X.1,2; Libro II, Cáp. XIX.9; Libro III, Cáp. VIII.3; XVII.1; Libro IV, Cáp. XX.12; Libro V, Cáp. VI.1; XVIII.2.

Estas escrituras surgieron alrededor del  año180 D.C., muchísimo antes del Concilio de Nicea, y 80 años antes del primer desafío significativo sobre la Deidad de Cristo por Pablo de Samosata en el año 268.  Interesantemente, Ireneo testificó alrededor del año 150 D.C. que la iglesia “extendida por el orbe del universo hasta los confines de la tierra” estaba unida en las doctrinas fundamentales. (Ireneo Contra las Herejías, Libro I, Cáp. x. 1,2)

Adicionalmente, Teófilo (116-181 D.C.) es el primero que usa la palabra griega “trías” para referirse a las tres personas divinas juntas el Padre, Hijo y Espíritu Santo, indicando esto que el uso de esta palabra probablemente era muy común entre el 150-175 D.C. (Teófilo a Autólico,  Libro II, Cáp. XV). Atenágoras (170-180 D.C.) igualmente utiliza esa misma palabra para establecer la adoración del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo (Una Súplica Para Los Cristianos, Cáp. X.)

Atenágoras (177 D.C.) escribió acerca del Padre, el Hijo y el Espíritu Santo como tener la misma esencia (Súplica Para Los Cristianos, Cáp. XXIV), y explicando cómo el Hijo y el Espíritu proceden del Padre, declarando: “Realmente uno no puede menos que maravillarse al oír llamar ateos a los que admiten a un Dios Padre, y a un Dios Hijo y un Espíritu Santo, mostrando su potencia en la unidad y su distinción en el orden.” (Súplica, Cáp. X).  Él habla de los cristianos y dice: “en cambio nosotros tenemos la vida presente como de corta duración y en poca estima y nos movemos sólo por el deseo de llegar a conocer al Dios verdadero y al Verbo que está en él, cuál es la comunión que hay entre el Padre y el Hijo, qué cosa sea el Espíritu, cuál sea la unidad de tan grandes realidades y la distinción entre los así unidos, el Espíritu, el Hijo y el Padre”. (Súplica, Cáp. XII)

Por esto precisamente podemos ver que para finales del segundo siglo, la base para el Credo de Nicea ya existía.  Calvin Beisner, en su libro; “God in Three Persons” [Dios en Tres Personas], dice:

El concepto de la Trinidad en unidad, tres distintas personas que son un sólo Dios, es entonces, firmemente atrincherado en el concepto cristiano para mediados y hasta finales del segundo siglo, además de que recibió un término especial para referirse a él: tríada. Y continúa estando de acuerdo, en sustancia, con las enseñanzas del Nuevo Testamento; y a pesar del hecho que este nuevo término se le ha aplicado, el vocabulario del pensamiento Trinitario permanece siendo el mismo del Nuevo Testamento: que el Padre y el Hijo son “uno”, el Padre está en el Hijo y el Hijo en el Padre, y el Espíritu Santo es uno con ellos. Fue para el tercer siglo que ocurrió un desarrollo más sofisticado, cuando el pensamiento Trinitario confrontó ataques y malas interpretaciones, viéndose obligados sus seguidores a definir con precisión lo que ellos creían. (Pág. 54)

Para finales del segundo siglo Tertuliano empezó a escribir unos tratados teológicos contra otra nueva herejía que amenazaba la iglesia, el monarquianismo modalista, que exageraba la unidad de la Deidad (Padre, Hijo y Espíritu) cual ellos negaban las distinciones de las personas en la Trinidad.  Una de sus variaciones, el modalismo sucesivo, enseñó que el Padre se convirtió en el Hijo quien entonces se volvió el Espíritu (una persona tomando modos o formas diferentes). En respuesta a esta herejía, Tertuliano abanderó la frase, “tres personas, y una sustancia”,  y sus formulaciones sobre la doctrina de la Trinidad claramente llevó a la formación de Nicea unos cien años después. Tertuliano hizo su posición bien clara:

Sin embargo, nosotros, como de hecho siempre hemos dicho. . . creemos que hay un sólo Dios, pero bajo la siguiente providencia divina. . . que este sólo Dios también tiene un Hijo, Su Palabra, que se origina de Él Mismo, y todas las cosas por él fueron hechas; Y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho.  Creemos que Él fue enviado por el Padre a través de la Virgen, y nacido por medio de ella siendo ambos Hombre y Dios, el Hijo del Hombre y el Hijo de Dios, y llamado por el nombre de Jesucristo; creemos que Él sufrió, que fue muerto, y que fue sepultado, conforme a las Escrituras, y el Padre, después que lo resucitó de los muertos, fue recibido arriba en el cielo, y se sentó a la diestra del Padre, y él vendrá a juzgar los vivos y los muertos; quién también envió del cielo del Padre, según su propia promesa, al Espíritu Santo, el Paracleto, el santificador de la fe de aquellos que creen en el Padre, y en el Hijo, y en el Espíritu Santo. (Contra Práxeas, Cáp. II)   

Orígenes (230 D.C.) era uno de los grandes teólogos del tercer siglo.  Sin embargo, con Orígenes, emergió otro problema. Él  estaba tan determinado a defender las distinciones de las Personas en la Trinidad que él empezó a enseñar que la unidad del Padre y el Hijo era una unidad genérica, no una unidad numérica. En otras palabras, ellos son de la misma sustancia, pero siendo seres separados; el Hijo, un Ser subordinado al Padre (aunque existiendo eternamente). Esto pavimentó el camino para el arrianismo quien tomó éste concepto y lo llevó un paso más allá que el de Orígenes. Ario negó la eterna naturaleza del Hijo, reclamando que era  un “dios menor”. La implicación aquí, claro, es el politeísmo (más de un Dios).

A pesar de sus inconsistencias, Orígenes defendió que el Padre e Hijo son de igual naturaleza, así como que el Espíritu es una Persona. Él dijo que “nada dentro de la Trinidad se puede llamar mayor o menor”. Desgraciadamente, su filosofía neoplatónica a menudo influyó en su teología. Esto se aprecia en sus escritos en forma alegórica (de tipos imaginativos y antitipos) de las Escrituras.  

Para Orígenes, substancialmente la doctrina de la Trinidad representó lo que se encuentra en el NT. Se habían introducido palabras nuevas, como “trinidad”, “persona” y “sustancia” para poder clarificar la doctrina.

La tercera  principal herejía a desarrollarse siguiéndole los pasos al gnosticismo y el monarquianismo fue el arrianismo que empezó a emerger en su forma rudimentaria en sínodo en el 268 D.C., originándose por Pablo de Samosata. La escuela de teólogos en Antioquía a la que él perteneció rechazaba la igualdad en sustancia del Padre e Hijo, creyendo que el Hijo era un ser creado; que sólo el Padre existía eternamente. Luciano fue el primer maestro de Antioquía con este punto de vista, y Ario era su alumno. Ario expresó su punto de vista posteriormente en una sesión de la clase en el 318 D.C., esto después que los días para debatir fueron prohibidos en las iglesias de Alejandría.

EL CONCILIO DE NICEA 

Ario tuvo éxito influyendo un número de sus compañeros obispos, y la controversia creció.  Al emperador Constantino, quien se había convertido a la cristiandad, se le pidió que ayudara a resolver el problema. Constantino probablemente estaba menos interesado en la teología de lo que estaban en mantener la unidad de la iglesia, pero él le pidió a ambos lados que llevasen acabo un Concilio (sostenido en Nicea en el 325 D.C.). Constantino habló de antemano con los representantes de ambos lados de la controversia.  Durante el Concilio, los seguidores de Ario presentaron un credo propio, que fue rechazado por la mayoría de los obispos por ser uno herético.  Ario abandonó el concilio, mientras Eusebio de Nicomedia permaneció representando la posición de Ario.  Un credo que representaba la ortodoxia se preparó por Eusebio de Cesárea y ganó la aprobación general de la mayoría en el concilio. El Credo lee:

Creemos en un solo Dios, Padre Todopoderoso, Creador del cielo y de la Tierra, y de todas las cosas visibles e invisibles. Y en un solo Señor Jesucristo, Hijo unigénito de Dios, engendrado del Padre antes de todos los siglos, Dios de Dios, Luz de Luz, verdadero Dios de verdadero Dios, engendrado, no creado, siendo de una sustancia con el Padre, por quien todas las cosas fueron hechas; quien por nosotros los seres humanos y para nuestra salvación descendió del cielo, y fue encarnado por el Espíritu Santo de la Virgen María, y se hizo hombre, y fue crucificado por nosotros bajo Poncio Pilato. Padeció y fue sepultado y al tercer día resucitó conforme a las Escrituras, ascendió al cielo y está sentado a la diestra del Padre. Y vendrá otra vez en gloria para juzgar a los vivos y a los muertos y su reino no tendrá fin. Creemos en el Espíritu Santo, el Señor y Dador de la vida, quien procede del Padre y del Hijo, quien con el Padre y el Hijo debe ser adorado y juntamente glorificado, quien habló por medio de los profetas. Creemos en una sola Iglesia, santa, universal y apostólica. Reconocemos un solo bautismo para la remisión de los pecados y esperamos la resurrección de los muertos y la vida del mundo venidero.

Atanasio, un prominente obispo, cuenta la historia que el credo no era lo suficientemente específico, y los arrianos que estaban presentes se guiñaban los ojos unos a otros sonriéndose con sarcasmo entre sí, reconociendo que ellos podrían reinterpretar la redacción del credo para que encajase con sus propios puntos de vista, y que todavía se vieran ortodoxos. Al tiempo que Atanasio y otros habían preferido preparar un credo que fuera más específico, Constantino se metió y lo ratificó, agregándole la palabra griega homoousios (de una misma esencia) al credo, significando que el Padre y el Hijo comparten la misma esencia. Tal definitiva redacción fue con el propósito de impedirle a los arrianos reinterpretarlo. Al tiempo que los arrianos estaban de acuerdo con las declaraciones Trinitarias en general, ellos no estaban de acuerdo que el Padre y el Hijo eran de la misma sustancia, de modo que ésta adición al credo bloqueó fuera los arrianos.

La teología arriana había sido recién desarrollada del punto de vista “adopcionista” de Pablo de Samosata. Él difiere de Pablo en su creencia que Jesús era el preexistente Verbo, algo que Pablo negaba.  Harold O.J. Brown comenta sobre los puntos de vista de Ario:

La teología de Ario parece estar inspirada por dos diferentes preocupaciones o motivos, uno espiritual y moral, el otro, filosófico o teológico. (1)  Sobre lo espiritual – el motivo moral era la convicción de Ario que Cristo no poseyó deidad por naturaleza, sino que la desarrolló en virtud de su constante y creciente unidad moral con Dios. Él era nuestro Salvador porque presentaba la verdad divina y suministraba el perfecto ejemplo de un compromiso con lo bueno.  Éste punto de vista apenas difiere del adopcionismo; su consecuencia práctica es que imitando a Cristo, hay una esperanza implícita que los seres humanos pueden lograr la perfección y podrán compartir la divinidad tal como Cristo lo hizo. (2) Sobre lo filosófico – el motivo teológico de la teología de Ario se trata del contraste entre Él, que es absolutamente trascendente, Dios, y el mundo de las cosas creadas. Para hacer posible la Creación, Dios primero tenía que crear un ser espiritual que pudiese actuar como Mediador pero bajo el concepto neoplatónico del Verbo.  Asociado con el Nous de Dios (“Mente”), o el espíritu del mundo, el Padre y el Verbo constituyen una tríada (o un duplo – Ario aquí no está preocupado si esto tenía o no consistencia).  Interesantemente, Ario quien consideraba al Hijo y al Espíritu seres creados, estaba listo para orarles; Orígenes quien enseñó que el Hijo es el unigénito eterno del Padre, no creado, enseñaba que se invocaba al Padre a través del Hijo.  Harnack indica que Ario: “sólo es un estricto monoteísta en lo que se refiere a la cosmología; y como teólogo, es un politeísta.”  Efectivamente, Ario parece estar en el lado opuesto de la especulación helenística sobre el Verbo, porque él ni siquiera considera el Verbo una emanación de la deidad, sino como un ktisma, una “criatura”, o incluso una “cosa creada”; sin embargo, él lo adoraba. Este Verbo creado se transmutó en deidad.  Para él, la encarnación, no es el despojarse a sí mismo o el humillarse a sí mismo del Verbo, sino un medio para glorificarse.  Por esto no sólo podemos ver la afinidad de Ario con el adopcionismo como fue enseñado por Pablo de Samosata pero también su humanismo.

El arrianismo debe verse como una innovación doctrinal, que se presentó como lo hizo en un tiempo cuando ya las doctrinas legítimamente tradicionales se habían establecido bien. Si bien le tomaría a la ortodoxia cerca de tres siglos para establecer la definición de la consubstancialidad, no obstante, nadie se había aventurado a enseñar lo que Ario ahora proclamaba: que el Verbo era radicalmente distinto del Padre, de diferente sustancia. Los modalistas enseñaban que el Verbo es idéntico al Padre, los adopcionistas no tuvieron nada que ver en lo absoluto con el Verbo. Pero bajo la magnitud de lo que fue enseñado sobre el Verbo nadie en absoluto antes de Luciano de Antioquía y Ario había contendido que el Verbo fuese categóricamente diferente. (Heresies, “Herejías”, Pág. 115,116)

Atanasio menciona tres puntos principales en su refutación de la doctrina de Ario, como J.N.D. Kelly señala:  

Primero, él argumentó que el arrianismo socavaba las doctrinas cristianas sobre Dios presuponiendo que la Tríada divina no es eterna y virtualmente reintrodujo el politeísmo. En segundo lugar, hizo de las costumbres litúrgicas establecida del bautismo en el nombre del Hijo así como el Padre una cosa sin sentido, y asimismo sobre el dirigir las oraciones al Hijo. En tercer lugar, y quizás lo más importante, socavó la idea cristiana de la redención a través de Cristo, ya que el Mediador en Sí tenía que ser divino para que los hombres pudiesen tener esperanzas de reestablecer su comunión con Dios. (Early Christian Doctrines,  “Doctrinas Cristianas Primitivas”, Pág. 233)

En el Concilio de Nicea, la Deidad y Personalidad del Espíritu se sostuvieron del mismo modo. Phillip Schaff describe sus argumentos:  

Las pruebas exegéticas empleadas por los padres de Nicea para la Deidad del Espíritu Santo son primordialmente las siguientes.  El Espíritu Santo en ninguna parte de las Escrituras está enumerado entre las criaturas o los ángeles, sino está con el propio Dios, co-eterno con Dios, siendo uno que escudriña, aun las profundidades de la Deidad (1ª Co. 2:11,12).  Él llena el universo, y está por todas partes presente (Sal. 139:7), mientras que las criaturas, incluso los ángeles, están en lugares definidos.  Inclusive Él estuvo activo en la creación (Gen. 1:3), y llenó a Moisés y a los profetas.  De Él procede la obra divina de la regeneración y la santificación (Juan 3:5; Ro. 1:4; 8:11; 1ª Co. 6:11; Tito. 3:5-7; Ef. 3:16; 5:17,19, etc.).  Él es la fuente de todos los dones de la iglesia (1ª Co. 12).  Él mora en los creyentes, igual que el Padre y el Hijo, y les hace partícipes de la vida eterna.  La blasfemia contra el Espíritu Santo es un pecado extremo que no puede perdonarse (Mt. 12:31).  Mentirle al Espíritu Santo es mentirle a Dios (Hechos 5:3,4).  En la fórmula del bautismo (Mt. 28:19), e igualmente en la bendición apostólica (2ª Co. 13:13), al Espíritu Santo se le pone al mismo nivel con el Padre y el Hijo, y, sin embargo, se distingue de ambos; por consiguiente, Él debe ser verdaderamente divino, al mismo tiempo es una persona con conciencia propia.  El Espíritu Santo es la fuente de santificación, y nos une a la vida eterna, así que debe ser divino.  La divina trinidad en sí misma no tolera nada creado e inmutable.  Así como el Hijo es el unigénito del Padre desde la eternidad, así el Espíritu procede del Padre a través del Hijo. (History of the Christian Church, “Historia de la Iglesia Cristiana”, Vol. 3, Págs. 272, 273)  

Las décadas que siguieron al Concilio en Nicea vieron una torcer de eventos, según Ario ganó una vez más influencia en el imperio, y se ganó después a Constantino para su lado, incluso vedaron a Atanasio en el año 335.  Pero para el año 362 se invirtieron las cosas de nuevo al ser revisadas, y la ortodoxia fue establecida una vez más. Los Concilios posteriores de Constantinopla y Calcedonia ratificaron el Credo de Nicea más allá, proporcionándole a la iglesia una norma teológica como una prueba de fe y una protección contra la herejía.

Reconocidamente, a menudo es confuso hablar con cristianos respecto a la Trinidad, siendo que muy pocos conocen algo sobre la historia de esta doctrina.  Muchos de los que creen en la trinidad no están conscientes que ellos mismos realmente sostienen un modalismo (y herético) del concepto de Dios; es el error teológico más común entre aquellos que se consideran ortodoxo. Cuando se les pide explicar la Trinidad, ellos a veces parecen estar diciendo que Cristo y el Padre es la misma Persona, entre tanto negando la distinción que hay entre ambos.  Esto normalmente es el resultado de una pobre enseñanza en las iglesias.

Refutando Los Testigos de Jehová

TJ: LA PALABRA “TRINIDAD” NO ESTÁ EN LA BIBLIA.  

Tampoco se encuentra la palabra “Biblia” ni “organización” en la Biblia, asimismo no se encuentran  términos como “siervo ministerial”, “Asambleas de Circuito”, “Escuela del Ministerio Teocrático”, etc., que son utilizados por la WT.  Esto es un razonamiento sin profundidad alguna, diseñado para desviar la atención de los cristianos. Si puede probarse que la Biblia enseña cierta verdad, entonces “nombrar” calificando esa verdad no la hace antibíblica, sólo porque la palabra no está en la Biblia.

La pregunta que debe hacerse es, ¿se encuentra la particular enseñanza en la Biblia, aun cuando sea en forma rudimentaria?

TJ: LA TRINIDAD FUE TOMADA DE LOS PAGANOS.  

La doctrina de la Trinidad no tiene nada que ver con las enseñanzas paganas de otras religiones.  La idea de tres Personas, Padre, Hijo y Espíritu, está implícita en las mismas Escrituras, como Harold Brown comenta: 

El desarrollo fue de un trinitarismo implícito – sugerido, pero no definido, por el lenguaje de las Escrituras y la liturgia--a una teología Trinitaria explícita que ve al Padre, Hijo, y al Espíritu Santo como tres distintas Personas, cada uno comparte la naturaleza divina.  La sugerencia que la cristiandad empezó con un tipo de unitarismo y procedió cruzando del “binitarismo” al trinitarismo es falso. (Heresies, “Herejías”, Pág. 113)  

Fue sólo en los siglos posteriores cuando la iglesia católica empezó a tomar prestado imaginerías paganas de trinidades de dioses (para poder justificar la adoración a María) que este tipo de corrupción entró al panorama.  Alejandro Hislop, escribiendo sobre esta posterior corrupción de la doctrina de la Trinidad en su libro intitulado: “The Two Babylons” (Las dos Babilonias) que a menudo se menciona por los TJ en un esfuerzo para desacreditar la Trinidad. ¡Lo qué ellos no notan es qué el mismo Hislop cree en la Trinidad de Nicea! Noten su declaración: 

¿Cualquiera después de esto dirá que a la Iglesia católica romana todavía debe llamársele cristiana, porque sostiene la doctrina de la Trinidad?  Pero así lo hicieron los babilonios paganos, así lo hicieron los egipcios, así lo hacen los hindúes en esta hora, en el mismo sentido que Roma lo hace.  Ellos todos admitieron una trinidad, pero ellos adoraban AL trino Jehová, el Rey Eterno, Inmortal e Invisible.  ¿Y cualquiera dirá con tal evidencia ante él, que Roma lo hace?  (The Two Babylons” [Las dos Babilonias] Pág. 90 [también vea las Págs. 18, 83]) 

TJ:  LOS TESTIGOS DE JEHOVÁ REPRESENTAN LA “FE UNA VEZ DADA A LOS SANTOS”, OPUESTO AL TRINITARISMO, QUE SE INTRODUJO EN EL 325 D.C.  

La “fe una vez dada” incluye la adoración a Cristo como Dios y reconocer la Persona del Espíritu morador, también llamado Consolador y Maestro del creyente.  En lugar de representar la fe de los primeros discípulos, las enseñanzas actuales de la WT no tienen ningún precedente histórico; aunque una doctrina similar aparece en las enseñanzas de Ario en el 318 D.C.  Toda la evidencia histórica de las décadas antes de Ario revela una creencia implícita en la Trinidad departe de toda la Iglesia, aunque no sistematizada en una doctrina formal.  La WT ni siquiera puede apelar a los padres de la iglesia como Ireneo, Ignacio, etc. como sus antepasados. De hecho, ellos no se refieren favorablemente a ninguno, ya que ninguna de sus doctrinas está de acuerdo con, ó incluso ni se parecen a las enseñanzas de la WT.  Ellos no ofrecen ninguna sugerencia sobre dónde estaban los “testigos de Jehová” en los primeros dos siglos, o ni aun mucho después.  Por consiguiente, la WT históricamente está en bancarrota.  

Aunque por unos cien años la WT reclamó a Ario como su antepasado, al mismo tiempo listándolo como uno de los siete “mensajeros” de la iglesia (junto con su fundador, C.T. Russell [The Finished Mystery, “El Misterio Terminado”, la Edición de Karatol de 1918, Pág. 64]), ellos recientemente abandonaron esta demanda debido a nueva “luz” sobre el asunto.  Su única respuesta en la actualidad es arrinconarse en una esquina y negar haber tenido alguna “cristología”, exigiendo que se ajustan a una fe simple, y declarando que ellos no son arrianos (probablemente porque, ellos dicen, Ario creyó en el Espíritu que era una Persona).  Ahora dicen que: “¡Ellos creen lo que los cristianos primitivos sencillamente enseñaron, y no se involucra en ninguna definición teológica!” (revista La Atalaya en inglés, 1/9/84, Pág. 27; vea también en inglés la del 1/8/84 Pág. 24, ninguna se publicó en español)   Pero la WT ignora el hecho que usted puede regresar a sus primeras publicaciones y averiguar que ellos han cambiado su teología a través de los años respecto a Cristo, la iglesia, el Diablo, y así sucesivamente. ¡Por ejemplo, en el 1879 ellos negaban que Cristo pudiera ser el Arcángel Miguel!  Noten: 

Y otra vez dice: “Y adórenle todos los ángeles de Dios”; [eso debe incluir a Miguel, el ángel principal, por consiguiente, Miguel no es el Hijo de Dios] y la razón es, porque él tiene “por herencia más excelente nombre que ellos.” (los paréntesis son puestos por ellos; revista La Atalaya en inglés, de Nov. 1879, Pág. 4 [Reimpresiones en inglés, Pág. 48]) 

Hoy en día ellos dicen que Jesús ES el Arcángel Miguel.  Ya sea que ellos escogen llamarlo “cristología”, o no, los T J han retocado sus doctrinas sobre Cristo muchas veces.     

Los artículos del estudio principal en la revista La Atalaya del 15/10/84, Pág. 27; también La Atalaya del 1/8/82, Pág. 13, intentan contrastar la fe “sencilla de las personas comunes” entre los testigos de Jehová, complicando la Trinidad como: “tres dioses que formen uno solo, la llamada divinidad de alguna misteriosa Trinidad”, y añadiendo que los cristianos le rinden culto a un Dios desconocido “la repugnante idolatría de las religiones de la cristiandad”.  Que esto es absurdo puede demostrarse estudiando lo que la WT ha enseñado respecto a Cristo a través de los años.  Ellos no pueden escaparse de tener una “Cristología” ni tampoco pueden plasmar que su doctrina es menos complicada que la Trinidad – esto simplemente es un esfuerzo para desviar a sus seguidores de ver la verdad.  Los aspectos más notables de los artículos sobre la Trinidad (en las ediciones de la revista La Atalaya del 1/4/72, 15/6/82, 15/10/84, 1/6/88) son de un efecto suplantador engañabobos, dónde ellos falsean lo que los cristianos creen, y entonces proceden a sacar la mano como que no tergiversaron nada.  Lo más obvio de esto es el uso en sus publicaciones de varias imágenes de dioses con tres cabezas que se supone representa el Dios de la cristiandad. Esto es pura necedad sin sentido y alguno creer que la cristiandad les enseña a sus seguidores a aceptar un dios de tres cabezas. Dios no tiene una “cabeza”. (¡Son los Testigos de Jehová que reclaman que Dios tiene un cuerpo, no los cristianos! Vea Ayuda Para Entender la Biblia, Pág. 390 Párr. 4) la cristiandad ortodoxa enseña que Dios es Espíritu, y como tal, no tiene ninguna forma visible ni material o imagen. Es más, él es omnipresente y mucho más trascendente que el dios de la WT que no lo es, vea Perspicacia Vol. 1 Pág. 475 también La Atalaya del 1/9/74, Pág. 7, donde dicen que: “Dios no es omnipresente, estando en todas partes a la vez”.

La clarificación de una doctrina no la hace falsa, si la clarificación adicional no altera su significado.  En el caso del Credo de Nicea en el 325 D.C., fue necesario (según ambas partes en disputa) para clarificar (ó, elaborar más allá sobre) la Deidad y naturaleza del Hijo. La clarificación de la naturaleza de Cristo reafirmaría la eficacia del sacrificio redentor por Cristo. Ario había llegado, enseñando una nueva doctrina que Cristo era una criatura.  Pero si Cristo era una criatura, su oponente Atanasio le indicó, él no podría hacer nada más allá para perdonarnos de los pecados que lo que hicieron los sacrificios de animales. Dios no preparó una criatura como mediador, ni él nos pide que adoremos las criaturas; no obstante él sí le ordena los ángeles que adoren a Cristo (Heb. 1:6). El resultado de este concilio, fue que el Credo de Nicea fuera adoptado para reforzar pasajes como los mencionados por Pablo en Col 2:9:

Toda la plenitud de la divinidad habita en forma corporal en Cristo; y en él, que es la cabeza de todo poder y autoridad, ustedes han recibido esa plenitud. (NVI)

Las Escrituras claramente llaman a Cristo Dios, como en Juan 1:1 (y el Verbo era Dios), y esto ni siquiera fue disputado en el año 325 D.C. El punto es este – Si nosotros podemos demostrar que los apóstoles y los cristianos primitivos creyeron que Cristo era Dios encarnado y que el Espíritu Santo era una Persona, entonces la iglesia primitiva está justificada clarificando la naturaleza de Cristo y del Espíritu Santo más allá mediante la adopción del Credo de Nicea.

En desesperación, en la revista La Atalaya en inglés, del 15/8/84 (Pág. 27 cual no publicaron en español) intentan desacreditar el testimonio de los padres de la iglesia primitiva.  Ellos señalan que Tertuliano creyó que hubo un tiempo cuando no había ningún Hijo (intentando llevar la idea que Cristo fue creado, y que aun Tertuliano lo dijo). Donde ellos fallan por no hacer mención es que Tertuliano, así como lo hicieron otros de su tiempo, creían que EL VERBO ETERNO, una Persona distinta, sólo se convirtió en el “Hijo” durante su encarnación (Early Christian Doctrines,  “Doctrinas Cristianas Primitivas”, Pág. 150). 

TJ: “LOS TEÓLOGOS DE LOS PRIMEROS SIGLOS ESTABAN BUSCANDO UNA JUSTIFICACIÓN PARA UN DIOS TRINO.”

La WT está intentando llevar la idea que la Iglesia primitiva quería creer en un dios raro, de tres cabezas. Ellos honestamente no admitirán que los problemas en estos concilios de la iglesia primitiva no tenían nada que ver con la “apariencia” de Dios. Todas las disputas eran para sanear los puntos de clarificación, como la sustancia de Dios, Su naturaleza, y Su omnipotencia, relacionado al Padre, Hijo y Espíritu Santo. Las clarificaciones hechas en estos concilios no negaban el sometimiento de Jesús con el Padre, o él despojase así mismo para venir a la tierra. Más bien, los concilios verificaron a menudo los puntos de vista heréticos sobre Jesús, que degradaban a Cristo y al Padre. La Biblia nos dice que debemos honrar al Hijo equivalentemente como al Padre. Juan 5:22,23 dice:  

Porque el Padre a nadie juzga, sino que todo el juicio dio al Hijo, Para que todos honren al Hijo como honran al Padre. El que no honra al Hijo, no honra al Padre que le envió.

TJ:  ¿Y QUÉ SOBRE TODAS LAS FUENTES QUE CITA LA WATCHTOWER DE PARA “ESTABLECER” SUS ARGUMENTOS CONTRA LA TRINIDAD?

Lamentablemente, la mayoría de los lectores de La Atalaya nunca consideran estas tres cosas: 

1. Todo demuestra que aproximadamente el 80% de las fuentes que ellos citan son creyentes en la Trinidad. Esto trae la pregunta obligatoria: ¿Por qué, si sus fuentes realmente están demostrando que la Trinidad es falsa, estos mismos eruditos creen en tal doctrina?  La WT da como respuesta: “porque ellos quieren creer en un dios de tres cabezas.” ¿Sin embargo, quién querría creer en un dios de tres cabezas?  ¿Quién no querría que la teología fuera sencilla?  Los eruditos cristianos son citados libremente por la WT como autoridades, sin embargo, irónicamente son considerados ciegos debido a las conclusiones que su erudición los ha llevado. 

2. Aproximadamente el 15% de sus fuentes son de obras seculares, como la Enciclopedia Britannica. Si los TJ tomaran tiempo para leer objetivamente todo el material de las fuentes que cita la WT, y no sólo las pocas frases que ellos citan en La Atalaya, ellos llegarían a conclusiones muy diferentes de lo que el departamento de redacción de la WT les quiere llevar. Desdichadamente para sus lectores, a menudo la WT no cita el número de las páginas del material que citan, y a menudo los libros que ellos citan son nebulosos o difíciles de encontrar. 

3. El 5% final de las fuentes de la WT generalmente son Unitario, Cristodelfianos, Espiritista, agnósticos, y otras fuentes inválidas de lo que es la verdad bíblica.  Aunque la WT no lo revela, a menudo esas mismas fuentes nebulosas que ellos citan también niegan la inspiración de la Biblia así como su inefabilidad.  El Cuerpo Gobernante siempre busca encontrar a quien sea que esté de acuerdo con ellos en ciertas cosas; pero no examinan la credibilidad de tales fuentes. 

Respecto a las citas de fuentes reconocidas, uno debe estar bien consciente de la deshonestidad de la WT.  Por ejemplo, en la revista La Atalaya en inglés, del 1º de agosto de 1984 (la cual no publicaron en español) discuten sobre la doctrina de la Trinidad.  Noten como ellos citan las declaraciones de los libros que ellos usan.  En las siguientes citas en cursivas ó itálicas estas representan sólo lo que ELLOS citan para poder demostrar su punto.  Sin embargo, usted notará que si la declaración íntegra del autor se citara en su totalidad llevaría un pensamiento muy diferente:

La nueva Encyclopædia Britannica, (edición de 1976) dice: “Ni la palabra Trinidad ni la doctrina explícita aparecen en el Nuevo Testamento; tampoco se propusieron Jesús y sus seguidores contradecir el Shema del Antiguo Testamento: ‘Oye, oh Israel: El Señor nuestro Dios es un solo Señor’. (Deu. 6:4)”. Los cristianos primitivos, sin embargo, tenían que cubrir las implicaciones de la venida de Jesucristo y de la presencia y poder de Dios entre ellos, es decir, el Espíritu Santo, cuya venida nosotros conectamos con la celebración de Pentecostés.  El Padre, Hijo, y Espíritu Santo estaban asociados en tales pasajes del Nuevo Testamento como la Gran Comisión: “Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo” (Mt. 28:19); y en la bendición apostólica: “La gracia del Señor Jesucristo, y el amor de Dios, y la comunión del Espíritu Santo sean con todos vosotros” (2ª Co. 13:14).  De ese modo, el Nuevo Testamento estableció la base para la doctrina de la Trinidad. La doctrina se desarrolló gradualmente en el transcurso de varios siglos y en medio de muchas controversias. (La Atalaya en inglés, del 1º de agosto de 1984, Pág. 21; y la Enciclopedia Britannica Macropædia, Vol. X, Pág.126) 

El propósito e intento de la enciclopedia aquí es establecer que la doctrina de la Trinidad tiene sus raíces en el NT lo que la WT ardientemente niega.  Sin embargo, a ellos no les importa citar inicuamente para poder demostrar su punto. En esa misma página, ellos citan al historiador J.N.D. Kelly pero fallan al no decir de qué libro ellos citan, haciendo así casi imposible de encontrar la cita. Con todo esto, en la página 23, ellos citan (parcialmente en itálicas) a  J. N. D. Kelly:

Respecto a una doctrina de la Trinidad en el sentido estricto, desde luego no hay ninguna señal, aunque la fórmula triádica de la Iglesia dejó su marca por todas partes.”  (Early Christian Doctrines,  “Doctrinas Cristianas Primitivas”, Pág. 95). 

Ellos continúan tergiversando falsamente al Profesor Kelly en el mismo próximo párrafo (el texto en cursivas ó itálicas continúa representando lo único que la WT ha citado):  

Lo que los Apologistas tenían que decir sobre el Espíritu Santo era mucho más exiguo, apenas   merecedor del nombre teología científica. Esto es entendible, porque el problema que principalmente les preocupaba era la relación de Cristo con la Deidad.  No obstante, siendo clérigos fieles, ellos hicieron su negocio proclamar la fe de la Iglesia, un modelo que por supuesto era triádico. (Ibíd., Pág. 101)  

también:                                                         

Sin embargo, comparándose con sus pensamientos sobre el Verbo, los Apologistas aparentan haber sido extremamente vagos acerca del estado exacto y la función del Espíritu. La función esencial antes sus ojos parecería haber sido la inspiración de los profetas. (Ibíd., Pág. 102)  

En la página 22 del artículo antes mencionado en La Atalaya en inglés, el escritor menciona el Theological Dictionary of the New Testament (Diccionario Teológico del Nuevo Testamento) no obstante procede a falsearlo:  

Quizás la recolección de las muchas tríadas del mundo politeísta circundante contribuyó a la formación de la  fórmula triple.  Sin embargo, más probablemente, fue la influencia del modelo judío. Porque en el judaísmo, como en la Iglesia primitiva, encontramos la fórmula triádica, e inclusive fórmulas de cuatro o más miembros. (Gerhard Kittel, Theological Dictionary of the New Testament, (Diccionario Teológico del Nuevo Testamento) Vol. 3, Pág. 108)

En la página 23 del mismo artículo en inglés, de nuevo la Enciclopedia Britannica tampoco está segura de sus descarríos. Su cita parcial todavía continúan representándose por cursivas ó itálicas:  

La base para la doctrina de la Trinidad. La doctrina cristiana de la Trinidad tiene su fundamento esencial en la especial experiencia religiosa de los cristianos en las primeras comunidades.  Esta base de experiencia es más antigua que la doctrina de la Trinidad.  Consistió en el hecho de que Dios vino a encontrarse con los cristianos en una figura triple: como Creador, Señor de la historia de salvación, Padre, y Juez, quien se reveló en el Antiguo Testamento; y como el Señor, quien, en la figura de Jesucristo, vivió entre los hombres y estuvo presente en medio de ellos como “El Resucitado”; y como el Espíritu Santo, quien ellos experimentaron como el poder de la nueva vida, la potencia milagrosa del Reino de Dios. La pregunta acerca de cómo reconciliarse el encuentro con Dios en esta figura triple con la fe en la unidad de Dios, que era la marca característica de distinción de los judíos y cristianos contra el paganismo, agitando la piedad de la antigua cristiandad de la manera más profunda. También proveyó el ímpetu más fuerte para  un  ímpetu de la teología especulativa que inspiró las metafísicas Occidentales a lo largo de los siglos.  En los primeros dos siglos una serie de diferentes respuestas a esta pregunta se mantuvo en yuxtaposición; desde el principio sobre ninguna de ellas se pensó a través de especulaciones. (Enciclopedia Britannica, 1976, Vol. 3, p.485)

Interesantemente, los judíos son testigos de la creencia de los cristianos primitivos en la Trinidad.  El libro: Everyman’s Talmud (El Talmud de todos), una condensación de tradiciones judías como están contenidas en el Talmud, narra lo siguiente:  

Los rabinos también tuvieron la ocasión de defender el punto de vista monoteísta sobre Dios contra los cristianos primitivos quienes buscaban un fundamento para su doctrina trinitaria en el texto de la Biblia hebrea. (Pág. 5)  

Ciertas doctrinas en conexión con la Deidad se forzaron dentro de la prominencia general y recibieron énfasis especial de manos de los Rabinos debido a las circunstancias contemporáneas.  El atributo de Unidad tuvo que ser subrayado cuando un dogma trinitario empezó a ser predicado por la nueva secta de los cristianos. (Pág. 26) 

Los judíos en los días de Jesús erraron en poder entender la revelación del NT sobre Cristo y el Espíritu Santo por la misma razón que les sucede a los testigos de Jehová: ellos no poseen el morador Espíritu de Dios, que vive en los cristianos nacidos de nuevo (Juan 14:16,17) quien les enseña todas las cosas acerca de Cristo y el ministerio del Espíritu (Juan 14:26; 1ª Juan 2:27).  

1 Monarquianismo es el esfuerzo por mantener la singularidad de Dios, y se manifiesta en dos acercamientos opuestos; dinamista y modalista, como se definió en el texto aquí arriba. 


Volver a Español

back to Doctrine

back to Home Page