"Reglas" para el Vivir Cristiano 

por Randall Watters  

Haciendo un comentario sobre la intriga de las relaciones humanas y los juicios que los hombres ponen entre sí, el Supervisor de Circuito de la Watchtower Floyd Kite una vez me dijo en forma de broma que “la mitad de nosotros está aquí para probar la otra mitad”. Como un devoto Testigo de Jehová y un hombre a favor de la organización, yo estaba determinado a ser parte de la “mitad” que prueba a los otros. Yo como supervisor y anciano en Betel, mantenía una vigilancia bien intensa sobre la conducta de los demás. 

Realmente, el mundo está lleno de “policías espirituales”, pero los esfuerzos que hacen los tales para controlar las vidas de otros con frecuencia es menos que bienvenida. ¿Sin embargo, algunos dirán: “¿La Biblia no tiene ciertas cosas que decir sobre nuestra conducta y nuestra apariencia exterior?” ¡Sí! ¿Estas deben ser consideradas como leyes, o simplemente como sugerencias útiles? ¿Hasta dónde debe llegar un Cristiano aconsejando a otros? ¿Cómo nosotros debemos ver a un cristiano que va a la guerra, o quién hace uso del voto, o que trabaja en una oficina del gobierno? Permítale a uno que fue de estos  “policías” que le dé a usted algunas ideas.  

El concepto de vivir bajo la Ley no es uno que sea malo en sí mismo.  Yahweh estableció una Ley perfecta con Moisés y la nación de Israel. Jesús vino después, no para abrogar la Ley, sino para cumplirla (Mt. 5:17).  Esto significaba que las leyes contenidas  en eso no estaban erradas, anticuada, o mojigatas.  Jesús no vino, para decir que la Ley era demasiado difícil de guardar, sino para establecer una norma aún más exigente.  Esto él lo hizo cuando resumió la Ley en dos mandamientos: “Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente. Y a tu prójimo como a ti mismo”  Él dijo, “De estos dos mandamientos depende toda la Ley... ” (Mt. 5: 20;  22: 39,40) 

La muerte de Jesús en la cruz nos libró del yugo de la servidumbre de la ley escrita (Col. 2:13-15). Sin embargo, irónicamente, él promovió unas normas más absolutas. Él fue un paso más allá y clarificó que uno pudiera quedarse corto ante las normas de Dios debido a lo que está en el corazón de uno, aun cuando obedeciera la Ley exteriormente. En otras palabras, Jesús reveló los principios ceñidos bajo la Ley como normas donde uno se tiene que esforzar.  Enseñando tales normas de conducta  perfecta, Jesús abogó por una calidad de fe y de unos compromisos que realmente son inalcanzables para los seres humanos caídos, de no ser por la gracia divina.  

Por ejemplo: ¡Según Jesús, no sólo el ACTO de adulterio es un pecado, pero la misma pasión de lujuria es pecado! (Mt. 5:27,28)   ¡No sólo el robar es un pecado, sino también codiciar a las cosas de su vecino o a su esposa en su corazón es pecado! ¡No sólo el matrimonio es sagrado, pero obtener un divorcio puede hacerle un adúltero ante los ojos de Dios! (Mt. 5: 31,32)   ¡No sólo hacerle daño a su hermano es un pecado, pero llamarle Fatuo, quedará usted expuesto al infierno de fuego! (Mt. 5: 21,22)   Adicionalmente, si usted es insultado, usted debe poner la otra mejilla. Si un soldado le obliga a llevar una carga por una milla, vé con él dos. ¡Si otro te pide la túnica, déjale también la capa! Usted debe amar a sus enemigos, orar por los que os ultrajan y os persiguen. (Mt. 5:38-40, 43-46).  ¿Cómo entonces se puede decir que los cristianos tienen una vida más fácil que los judíos del Antiguo Testamento? 

La diferencia es que, Dios nos ha dado el nuevo nacimiento y una nueva naturaleza (1ª Pedro 1: 23). Una “semilla” de justicia se plantó en nosotros cuando fuimos renacidos de lo alto.  Dios vino a morar EN nosotros (a través del Espíritu Santo), permitiéndonos que pudiéramos compartir de su santidad (Romanos 8: 9-11). Jesús hizo esto posible a través de su muerte y resurrección (Heb. 9:11-15). Nosotros hemos sido redimidos y declarados justos.  Jesús entonces toma esa “semilla” que está en nosotros y él la forma en un cristiano maduro, mediante la santificación.  Él nos confió esa nueva naturaleza que ahora poseemos para que nosotros podamos caminar en ella. Nosotros hemos muerto en cuanto a la vieja naturaleza, corrompida de esta carne caída (2ª Pedro 1: 3,4).   De no ser por este nuevo nacimiento y por su gracia que la acompaña, nuestra condenación sería mayor que estando bajo la Ley de Moisés, porque las normas de Jesús son mucho más exigentes y amplias que la Ley Mosaica.  Jesús dijo que nosotros teníamos que ser perfectos (Mt. 5:48). 

Nosotros sólo podemos esperar ser “perfectos” si caminamos en la nueva naturaleza (Gál. 5: 16,17).  Nosotros debemos nacer de nuevo (Juan 3: 3,5,7).  Cuán común es ver la vieja naturaleza de hombres y mujeres religiosos que intentan alcanzar algunas normas artificiales de conducta puestas para ellos por una religión o iglesia, pensando que haciendo esto, ellos son de algún modo santos.  No obstante, el apóstol Pablo hace bien claro que si nosotros buscamos justificarnos siguiendo leyes o reglas, nosotros todavía estamos bajo condenación, y en vano sería Cristo para nosotros (Gál. 2: 15-21). Todos los actos de justicias de todos los hombres religiosos son como trapos de inmundicias ante Dios, a menos que ellos sean realizados por aquéllos quienes él ha regenerado por el Espíritu (Isa. 64: 6). Es por el Espíritu que mora en nosotros que nos permite hacer obras de justicia, y no nuestra vieja naturaleza.  

Ahora la fase está preparada para comprender las difíciles palabras de Jesús, especialmente las del Sermón del Monte.  

Cristo no hace concesiones para ayudarnos en nuestras debilidades reduciendo sus normas. Él espera que le permitamos al Espíritu que mora en nosotros dominar nuestras vidas. Según la magnitud que esto suceda, nosotros podemos seguir sus normas perfectas.

Mientras que Jesús no hace concesión alguna a sus normas, él es rico en misericordia y perdón cuando nosotros nos quedamos cortos en cuanto a estas.  Él sabe que pecaremos muchas veces durante el camino (Heb. 4:15,16).  Él nos guía hacia la perfección.  Debemos mantener la vista en lo que él quiere que la tengamos en todo momento; no fijándonos una meta menor, y más accesible. Sin embargo, él sabe que nosotros envejeceremos y moriremos sin lograr la perfección  (Fil. 3:12-14).  

¡Esto puede ser a veces muy frustrante!  Significa que nosotros nunca alcanzaremos una meseta en nuestra cristiandad. La “montaña” es más alta de lo que nosotros podemos subir, y Dios no ha preparado “campamentos” en la cuesta para que nosotros podamos vivir; no obstante él nos permite detenernos a la orilla del camino para refrescarnos y entonces continuar adelante. Entonces, en el retorno de Cristo, su obra en nosotros se completará cuando seamos transformados a la perfección en un abrir y cerrar de ojos (1ª Tes. 4:16,17;  1ª Co. 15: 51-53). 

¿Así que, cuál parte juega la iglesia haciendo reglas para los cristianos?  

La Obra es de Dios, No Nuestra  

En el dominio de las religiones cristianas, hay 3 tipos de acercamientos usados promoviendo las normas de conducta:  

(1) el acercamiento estricto – es un código de conducta que es puesto como “necesario”, y es lo suficientemente estricto que sólo unos cuantos cristianos lo pueden seguir, produciendo una apariencia de rectitud.  

(2) el acercamiento misericordioso – es un código de, mitad–del–camino, de conducta que es promovido y que es dúctil (accesible) para la mayoría o todos los creyentes.  

(3) el acercamiento de perfección – son las normas perfectas de Jesús promovidas, qué realmente son los principios a seguir de corazón en lugar de las leyes. 

Algunas iglesias, y todos los cultos, escogen el método #1; muchas iglesias escogen el  #2. 

¡Sin embargo, no sólo los primeros dos acercamientos se quedan cortos en cuanto a los preceptos morales de Jesús, sino que el sistema (#1) que es diseñado para unos pocos, condena a muchos y exalta los pocos; Mientras que en realidad, si las REGLAS han de seguirse, TODOS realmente están condenados porque TODOS se quedan cortos de lo que es la obediencia perfecta a esas reglas! Por consiguiente, el sistema #1 provee un sentido falso de seguridad. También es inferior al tercer acercamiento. 

El sistema #2 tampoco es bíblico. El aguar los principios que Cristo nos dio y reemplazarlos con un código de la ley inferior no es aceptable ante Dios. Él no tolerará el pecado, ni las normas de menor grado; por eso fue que Jesús tuvo que morir por nuestros pecados. Él sólo obrará dentro del acercamiento de la perfección.  

Como Cristianos, nosotros esperamos que Dios nos amolde y que perfeccione nuestra conducta y nuestro carácter. Nosotros no podemos silenciar el poder del pecado dentro de nosotros (¡ni tampoco otro puede hacerlo por nosotros!). La manera típica “religiosa” de lidiar con nuestra carne se compara a nuestra conducta exterior tratando de parecer que somos santos. Éste era el juego de los Fariseos, no obstante por dentro de ellos estaban llenos de toda inmundicia (Mt. 23:27). Aunque puede parecer una causa noble intentar y alterar los deseos de nuestro propio corazón, no puede hacerse a través de vivir mediante un código de ley, ya sea uno estricto o indulgente. 

Así que nosotros dejamos a un lado la idea del código de ley.  Y vemos las rectas normas de Jesús por lo que son y comprendemos que nunca las obedeceremos perfectamente, por lo menos en esta vida. ¡Por eso nosotros somos salvos por gracia!  Así que nosotros dejamos de seguir las reglas y le permitimos a la gracia del Espíritu Santo hacer su obra en nosotros. Aprendemos a ser más como niños en lo que se refiere a la humildad y simplicidad (Mt. 18:3).  Aceptamos nuestra incapacidad para santificarnos nosotros mismos. Rogamos en oración que el Espíritu Santo obre los cambios dentro de nuestras vidas, dándonos un corazón nuevo; un corazón puro. Oramos por un milagro; algo que no puede lograrse a través de la obediencia a las leyes y las reglas. Dios ablanda y forma nuestros corazones en una magnitud que nosotros le permitimos al Espíritu Santo obrar dentro de nosotros.  

Los Guerreros de los Síntomas

Hay buena oportunidad que usted llegará a entender estos principios de la gracia contra los de la ley, antes de que algunos de sus amigos tipo policía lo haga. La mayoría del tiempo éstos “guerreros de los síntomas” lo que quieren es hacerle bien. Ellos creen que pueden legislar el crecimiento espiritual. (a la verdad que la vida sería aburrida sin alguien diciéndole a uno cómo vestir y a qué películas ir a ver, qué música escuchar, etc.)

El deseo de los guerreros de síntomas, es cambiar su conducta para que usted sea más aceptable a Dios. ¿Se parece como al acercamiento de La Watchtower, verdad?  La mayoría de nosotros hemos jugado este juego alguna vez.

Sin embargo, siendo que nosotros realmente no podemos ver los corazones de otros, o con precisión percibir donde ellos están en su relación con el Señor, nosotros observamos y a menudo reaccionamos a los síntomas exteriores que vemos. Entonces nosotros estamos en la vida listos para señalar los síntomas de nuestros hermanos que puedan indica que su caminar con el Señor  “no es lo que debe ser”.  Porque nos falta la fe de que Dios controla este proceso de perfeccionar a sus santos, nosotros le sugerimos a nuestros hermanos que si ellos corrigieran sólo el síntoma, sus corazones se cambiarían por uno bueno. Nosotros creemos que sí;  “Marco sólo dejara de fumar, él no se sentiría tan culpable y podría acercarse al Señor más fácil.”   “Si Juana dejara de ver tantas novelas, ella amaría más al Señor y su matrimonio mejoraría.”  “Que si Juanito dejaran de ver la televisión por cable que transmite música (MTV), él podría leer más la Biblia.”  Raramente nosotros nos detenemos a pensar que estamos acercándonos al problema al revés. ¿Por qué no-hacer que ellos consigan interesarse en las cosas de Dios, y permita que Dios entonces haga la obra en ellos? ¡Si usted no puede conseguir interesarlos en las cosas espirituales, puede estar seguro que despojándolos de sus diversiones no va a funcionar! Además, en primer lugar, nosotros podemos estar leyendo los síntomas incorrectamente.

¿Pero Jesús no era bien estricto acerca de lo que nosotros podemos y no hacer? ¿Él, no hizo muchas declaraciones con respecto a vivir un estilo de vida santificada? 

Malentendido de Las Palabras de Jesús 

Cuando nosotros reflexionamos sobre los “dichos difíciles” de Jesús que consideran los problemas morales y nuestra conducta hacia los demás, necesitamos tomar en cuenta diversidad cosas. La escena, el contexto, y la intención de sus palabras son vitales. Sin embargo, nosotros no debemos dar explicaciones desviándonos del mensaje moral y obvio, reduciendo su impacto debido a nuestra interpretación incorrecta del pasaje. Cuando Jesús dice que usted debe amar a sus enemigos, y orar por los que os ultrajan y os persiguen es obvio que se trata de no odiar los enemigos que persiguen la fe, aunque esto pueda parecer difícil o aparentemente imposible para nosotros en ciertas circunstancias (Mt. 5: 44-48).  Y, sólo porque nosotros realmente no podemos vivirla perfectamente, nosotros no debemos cambiar el significado de las palabras de Jesús, sino permitir que su gracia  nos cubra.  Éste es todo el punto, hay muchas áreas de nuestra vida en la cual encontraremos que no podemos mantener las normas de Jesús.  Sin embargo, en lugar de cambiar las normas, nosotros aprendemos a vivir una vida donde, aunque no llegamos a cumplir todos sus requisitos, el sacrificio de nuestro Señor nos libra de la condenación y la culpa (Ro. 8:1).  Él obra en nuestras vidas con una perspectiva hacia la perfección (1ª Juan 1: 8-10; Santiago 3: 2).

Decisiones Difíciles   

Entretanto que Jesús habla en contra de la mentira, el fraude, el robo, la fornicación, etc., hay algunas áreas de conducta y responsabilidad en las que él guarda silencio. Esto es una realidad con los asuntos como la defensa propia, ir a la guerra, el envolvimiento en los asuntos de la comunidad, etc. Jesús no nos dice nada en cuanto a si o no nosotros debemos considerar ir a la guerra como parte de nuestra obligación para defender nuestros hermanos o nuestra nación, tampoco él dice que nos apartemos de los asuntos gubernamentales o de cargos políticos (aunque él nos dice que no pongamos nuestra confianza en tales cosas). Él no dice nada en contra de la defensa propia (aunque él  habla sobre nuestra reacción a las amenazas de agresión o desafío--Mt. 5: 39. Para una discusión más completa de este asunto sobre la defensa propia, política y guerra, vea  en guerra - el capítulo sobre “Guerra, Maldad y Defensa Propia”.

Aunque la Biblia dice que a nosotros: “nos ha trasladado al reino de su amado hijo” (Col 1: 13), nosotros también debemos funcionar en este mundo caído, el reino de Satanás (Ef. 6: 12).  Esos dos reinos están en oposición entre sí, sin embargo, nosotros debemos funcionar en ambos. En lo que se relaciona a las obligaciones seculares y sometimiento al gobierno, las palabras de Pablo en Romanos capítulo 13 puede ayudarnos: 

Sométanse toda persona a las autoridades superiores; porque no hay autoridad sino de parte de Dios, y las que hay, por Dios han sido establecidas.  (RV  Romanos 13:1)

Entretanto Dios ha establecido las autoridades seculares para que haya una medida de orden y justicia en este mundo caído, pero ellas no son parte de su reino perfecto. En ocasiones, se oponen directamente a los intereses de su reino, y nosotros entonces debemos obedecer a Dios como líder antes que a los hombres, esto cuando nuestras lealtades nos dividen (Hechos  5: 29).  Esto mientras sean en causes de un asunto en blanco y negro, como cuando un gobierno nos exige inclinarnos ante sus líderes o detener la lectura bíblica, etc., que en realidad frecuentemente caen más bien en las áreas grises. Tales decisiones deben pesarse muy cuidadosamente.  

Nosotros podemos decir, “¿Qué habría hecho Jesús?”  Bien, Jesús defendió su propio estilo de vida. Es interesante notar que él no hizo ninguna concesión para otros estilos de vida. Debido a su llamado celestial, no era apropiado para él involucrarse con los asuntos de los gobiernos o las obligaciones seculares. ¡Pero note que la razón es por su llamado celestial; NO que tales intereses estuvieran erróneos! ¡Él tampoco se preocupó por tener un lugar para dormir o qué comería al día siguiente! Puede estar seguro que el estilo de vida que él vivía no es vivido por muchas personas. ¡No obstante hay muchos hermanos en Cristo que nos indican que debemos seguir PARTE del estilo de vida de Jesús, sin embargo, permanecen en silencio en cuanto al resto de ella! ¿No es esto bastante incoherente? A lo que esto se resume es - que las normas de Jesús son absolutas; si usted está tratando de alcanzar a vivir igual a su estilo de vida, entonces no enseñe la necesidad de alcanzar a vivir en  parte y rechazar el resto, o usted, también, será un hipócrita. Al mismo tiempo, ame a su hermano que está aspirando vivir una vida como la de Cristo, y no le juzgue. Si él está de acuerdo en ir a al guerra y usted enérgicamente difiere de esto porque Jesús no lo habría hecho, pregúntese usted mismo si ya está viviendo el resto del estilo de vida de Jesús. ¿Está usted constantemente predicando la Palabra, permitiéndose muy poco descanso, en ocasiones en su tiempo de oración se queda hasta que salga el alba? ¿A antepuesto el matrimonio por un llamado celestial? ¿Usted no tiene ningún lugar donde poner su cabeza, y ningún ingreso estable? Aún para usar el argumento, “haga lo que Jesús habría hecho” sugiere que nosotros debemos aplicarlo de tal manera que incluya todo.

 

Por supuesto, nosotros buscamos hacer lo que Jesús habría hecho; pero un estilo de vida es algo que se adquiere a través del proceso de la vida, y ayuda de arriba es necesaria por el camino. Decirle a una persona sólo “haga lo que Jesús habría hecho” puede ser la respuesta correcta, pero usted es mejor que esté bien listo para ayudar a esa persona a entender por qué Jesús habría hecho ciertas cosas, y que ellas sólo pueden hacerse con la ayuda del Espíritu Santo. Los individuos necesitan saber que no podemos cambiar todo nuestro estilo de vida en un sólo día, en conjunto; Dios está dispuesto a trabajar pacientemente con nosotros.

En Dar Consejos  

¡Dar consejos a un amigo cristiano es algo que no se debe tomar a la ligera! Es mejor señalar lo que Jesús dijo o hizo que tenga que ver en lo que afecta un asunto, en lugar de decirles qué hacer en una situación dada. Permítales tomar su decisión según su fe y compromiso. Insistir que otros sigan ciertas normas de conducta como los códigos de vestimentas, película o preferencias de música, los tipos de recreación, las decisiones comerciales, etc., significa que nosotros estamos haciendo nuestras propias normas para que otro las sigan,  en lugar de permitirles tomar una decisión moral personal basada en su comprensión de las normas perfectas de Dios. Dios es el único calificado para darnos leyes a seguir, cual él hizo en el caso de los Diez Mandamientos. ¡Sin embargo, nadie pudo guardarlos! Por consiguiente, Dios anuló la ley, y estableció un mejor arreglo. ¿Nosotros tenemos el derecho de introducir leyes cuándo Dios ha anulado la ley? (Gál. 2:16-21) el hacer esto nos pone bajo maldición (Gál. 3:10)!

Siguiendo reglas para el vivir cristiano es de la carne; pero permitiéndole al Espíritu que nos ha llenado vivir a través de nosotros es la verdadera cristiandad. Pablo dice,  

Ahora, pues ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús. Porque la ley del Espíritu es vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado.

Porque lo que era imposible para la ley, por cuanto era débil por la carne, Dios, enviando a su Hijo en semejanza de carne de pecado y a causa del pecado, condenó al pecado en la carne; para que la justicia de la ley se cumpliese en nosotros, que no andamos conforme a la carne, sino conforme al Espíritu.

Porque los que son de la carne piensan en las cosas de la carne; pero los que son del Espíritu, en las cosas del Espíritu. Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo no es de él

Mas vosotros no vivís según la carne, sino según el Espíritu, si es que el Espíritu de Dios mora en vosotros (Romanos 8: 1-5,9 RV)

Nosotros necesitamos tener fe que si nuestro hermano ama Dios, él buscará caminar en el Espíritu. Si él busca las cosas del Espíritu, Dios perfeccionará su corazón. NUESTRA parte es animar a nuestro hermano o hermana en ese caminar para que este amor esté allí para Dios en  primer lugar. Cuando nosotros animamos y fortalecemos la fe de nuestros hermanos y hermanas, ellos llegan a amar mucho más a Dios, y esta semilla de amor es nutrida por el Espíritu Santo.

Los Pecados de MUERTE

A nosotros parece que se nos ha enseñado que algunos pecados son peores que otros. ¿Después de todo, el adulterio o asesinato son más serios que el mentir o robar, ellos no lo son?  

Según la Palabra de Dios no necesariamente.  Es cierto que los pecados más visibles pueden tener unos efectos negativos mayores que otros, pero todos los pecados son de muerte,  a causa de su resultado en lo que se refiere a su efecto en nuestra relación con Dios. Dios odia el pecado, porque nos separa de la comunión con él – y a eso es que se resume todo.  Nosotros fuimos creados a su imagen, y él no puede digerir nuestra auto-degradación. Es como ver una parte de él estropeada y distorsionada.

 

¿Si todo los pecados, incluso los pecados “ocultos” como la envidia, lujuria, la codicia y pereza son malos, entonces por qué muchos “guerreros de los síntomas” le caen encima a los cristianos que entran en los pecados más visibles, pero entonces pestañean cuando se trata de los pecados ocultos o confidenciales?  Normalmente porque en sus corazones, estos “guerreros” tienen una visión distorsionada sobre el pecado. Ellos no entienden que el problema en su totalidad no son las apariencias exteriores,  sino mantener una relación con Dios, y Dios tan igual aborrece los pecados ocultos o confidenciales como los pecados visibles. Aquéllos que practican el pecado no heredarán el reino de Dios. Sin embargo, los cristianos que caen en pecado pueden venir continuamente ante el trono de la gracia para pedir perdón y restauración. ¡Sí, incluso aún los “guerreros” de los síntomas pueden ser perdonados de sus pecados confidenciales!

Cómo las Reglas Afectan Su Carne  

Desde el primer año de nuestra vida, es un mecanismo incrustado dentro de nosotros por la naturaleza pecaminosa que nos rebelemos. ¡La palabra común primero aprendida por la mayoría de los niños pequeños es  “No”!  ¿Pero, por qué  “no” en lugar de  “Sí”?  Porque nuestra carne es egoísta, ella lo quiere a su manera o pondrá mala cara, saldrá peleando o buscará  venganza.

 

Antes de que nosotros aprendiéramos y realmente creyéramos que ciertas prácticas eran moralmente maléficas,  nosotros quizás no sufríamos de una conciencia culpable. Sin embargo, una vez nosotros creemos que ellas están erradas, nuestra carne se pone reactiva y a través de su rebeldía natural nos incita buscar el placer del pecado aún más. Cosas que nosotros vemos como pecaminosas (sea que realmente lo sean o no ante los ojos de Dios) excitará más la carne cuando nosotros la hagamos,  no simplemente, porque el acto produzca placer al cuerpo, sino porque la rebelión en sí misma es un placer caído (Pr. 9: 17;  Job 31: 26-28).

Esto puede verse en su forma extrema en los rituales del Satanismo, dónde todo lo que sea santo se blasfema; placer que se deriva del mismo acto de blasfemar a Dios.  Mientras esto puede sonar repulsivo, este mismo factor del pecado está en obra en todos nosotros. Simplemente es que a lo largo del camino algunos de nosotros le permitimos ir más lejos que otros en la degradación.  

Aunque nosotros hemos muerto a la vieja naturaleza del pecado si nosotros hemos nacido de nuevo, pero la carne todavía pueden plagarnos de la misma manera si caemos una vez más bajo la ley. Necesitamos entender el principio de ser libres del ciclo interminable del pecado y la culpa, esto mediante vivir en el Espíritu:  

“Porque mientras estábamos en la carne, las pasiones pecaminosas que eran de la ley obraban en nuestros miembros llevando frutos para muerte. Pero ahora estamos libres de la Ley, por haber muerto para aquella en que estábamos sujetos, de modo que servimos bajo el régimen nuevo del Espíritu, y no del régimen viejo de la letra.” (Ro. 7: 5,6 RV)

¡Si usted tiene la tendencia de ponerles reglas a los otros cristianos dónde la Biblia no da reglas, usted podría sorprenderse al conocer que haciendo esto es como intentar curar a un enfermo con el virus del SIDA! Hay maneras más eficaces de promover la buena conducta en otros. Estudie los métodos de Jesús en su relación con otros, y usted tendrá más éxito.