http://www.freeminds.org/history/NWTauthors.htm

 

Los Traductores de La Traducción del Nuevo Mundo

 

Traducido Por David García  de:

Translators of the New World Translation 

 

La siguiente lista de los traductores de la Traducción del Nuevo Mundo es una recopilación de una variedad de fuentes:

Frederick W. Franz: El traductor principal. Tomó una sección de artes liberales en la Universidad de Cincinnati; 21 horas de un semestre en griego clásico, y algún latín.  Parcialmente completó un curso de un estudio de dos-horas en griego bíblico en su primer año; el curso se tituló en inglés: “El Nuevo Testamento ―Un curso en gramática y traducción”. Se salió en la primavera de 1914 antes de completar su primer año. Autodidáctico en español, hebreo bíblico y arameo. Ingresó a la sede de las oficinas principales en las facilidades de la Sociedad Watchtower en Brooklyn en 1920.  Probablemente fue el escritor fantasma para J. F. Rutherford (2do. presidente de la Sociedad Watchtower) desde finales del 1920 hasta el 1942.  Fue vicepresidente de la Sociedad Watchtower desde 1942 a 1977, y presidente desde 1977 hasta su muerte en 1992 a la edad de 99 años. 

Franz escribió en su autobiografía:  “¡Qué bendición fue estudiar el griego bíblico con el profesor Arthur Kinsella como maestro! También estudié el griego clásico bajo la guía del doctor Joseph Harry, autor de algunas obras en griego. Yo sabía que si deseaba ser clérigo presbiteriano tenía que dominar el griego de la Biblia. De modo que me apliqué vigorosamente a los estudios y aprobé el curso.”  (La Atalaya, del 1º de mayo de 1987, Pág., 24).  Franz aquí da la impresión que el gran volumen de sus estudios en griego era el “griego bíblico” bajo el “profesor Kinsella” y que el griego clásico fue secundario bajo el “Dr. Joseph Harry”.  Nada está más lejos de la verdad.  Como es expresado arriba, Franz sólo tomó un crédito de una clase de 2-horas de “griego bíblico” sin embargo tomó 21 horas de griego clásico. Según el catálogo de cursos del 1911, Arthur Kensella no era profesor de griego, como Franz escribió, sino un “instructor en griego”. Siendo que Kensella no tenía un Ph.D. {Doctorado}por consiguiente él solo enseñó cursos para cualificar entrar a las clases.

 

Nathan H. Knorr: No tenía ningún entrenamiento en los idiomas bíblicos. Ingresó a la sede de las oficinas principales de la Sociedad Watchtower en Brooklyn en 1923; fue su 3er presidente del 1942 al 1977. Murió en 1977 a la edad de 72 años.

 

Milton G. Henschel: No tenía ningún entrenamiento en idiomas bíblicos.  Secretario privado y compañero de viaje de N. H. Knorr desde finales del 1940 hasta temprano en el 1970. 4to. presidente de la Sociedad Watchtower desde 1992 al 2003. Murió el 22 de marzo de 2003.

 

Alberto D. Schroeder: No tenía ningún entrenamiento en idiomas bíblicos.  Tomó 3 años de ingeniería mecánica, y un curso de idioma no especificado en la universidad, y renunció a la universidad en 1932, pronto entró en las oficinas de la sede principal en Brooklyn. Fue el registrador de la “Escuela de Galaad” desde 1942 hasta 1959. Todavía vive con sobre 90 años de edad.

 

Karl Klein: No tenía ningún entrenamiento en idiomas bíblicos.  Entró a las oficinas de la sede principal de Brooklyn en 1925; como miembro del Departamento de Redacción desde 1950. Murió en el 2001 a edad de 96 años.

 

George D. Gangas: No tenía ningún entrenamiento en idiomas bíblicos.  Ciudadano turco hablaba griego, entró a las oficinas de la sede principal de Brooklyn en 1928 como traductor al griego del inglés de las publicaciones en el griego moderno. Murió en 1994 a la edad de 98 años.

 

Franz era el único hombre capaz de hacer trabajo de traducción. Gangas sólo hablaba el griego actual, sabía muy poco del griego koine [ó Coiné, koiní], y aparentemente ayudaba con una variedad de tareas no relacionadas a la traducción incluyendo repasar la gramática inglesa para continuidad de expresión. Por toda la información publicada personalmente sobre él, enseguida uno llega a la conclusión que Knorr fue únicamente el administrador comercial del Comité de Traducción. Henschel pudo haber estado allí para encargarse de los asuntos secretariales/ reglamentarios. Schroeder y Klein se encargaron de las copiosas notas al pie de la página (qué incluían fuentes textuales) las referencias de búsqueda y notas marginales, ya que eran más extensos en los seis volúmenes originales de la TNM que en la edición en inglés del 1984.

 

El comité de la TNM siempre ha sido sumamente silente, y la información sobre quién estuvo allí sólo ha salido paulatinamente de las oficinas de la sede principal en Brooklyn según varios miembros del personal se han salido y revelado lo que ellos sabían. Poca información se ha publicado, otra información se debe a los proporcionados comentarios de sus propias bocas. 

 

Frederick Franz  ha sido criticado por supuestamente no ser diestro en el hebreo bíblico. Pero esto patentemente es falso, siendo que *alguien* tenía que ser lo suficientemente competente para producir una traducción laborable, y ciertamente no los eran los demás hombres que estaban en el comité de la TNM. El sobrino de Franz, Raymond Franz quien renunció al cuerpo gobernante de los Testigos de Jehová en 1980 y fue expulsado en 1981, mencionó algunos de los miembros del comité en la TNM en su libro “Crisis de Conciencia” en inglés en 1983. Él me ha dicho y otros, que él una vez observó a su tío leer un antiguo manuscrito hebreo silenciosamente en un despliegue del museo, ya que no es muy probable que el anciano Franz lo haya hecho en privado a menos que él realmente pudiera sacarle sentido. Pero ya que al anciano Franz  internamente se le había dado el término de “el oráculo de la organización [de los Testigos de Jehová]” y claramente era su “principal teólogo” desde el 1942 hasta su gradual jubilación en los años ochenta, él ciertamente insertó sus prejuicios religiosos en la obra que estaba traduciendo.

Alguien en una lista privada me hizo algunas preguntas y le contesté como sigue: 

“¿Cuántos paráfrasis los traductores de la TNM tuvieron intenciones de emplear?” 

Dejaré que la  “Introducción” en la Biblia TNM con Referencias 1987 en español dé la respuesta (Pág. 7): 

No se han hecho paráfrasis de las Escrituras. Más bien, se ha procurado que la traducción sea lo más literal posible en los pasajes donde el español moderno lo permite y donde la traducción literal no oscurece la idea por su pesadez. Así se satisface el deseo de quienes se interesan en obtener una expresión casi palabra por palabra del texto original. Se reconoce que hasta algo aparentemente insignificante como el uso o la omisión de una coma o de un artículo, definido o indefinido, puede alterar a veces el sentido correcto del pasaje original.

 

No se han permitido libertades con los textos solo por brevedad, ni sustituir con alguna expresión paralela moderna lo que traducido literalmente del original tiene de por sí sentido. Se ha mantenido uniformidad en la traducción al asignar un significado a cada palabra principal y atenerse a ese significado siempre que el contexto lo ha permitido. A veces esto ha limitado la selección de palabras, pero ayuda a buscar referencias y a comparar textos relacionados.

 

Se ejerció cuidado especial en la traducción de los verbos hebreos y griegos para captar la sencillez, el calor, el carácter y el vigor de las expresiones originales. Se procuró conservar el sabor de las épocas hebrea y griega antiguas, así como el modo de pensar, razonar y hablar de la gente, sus tratos entre sí, etc. Con esto se impidió traducir según le pareciera al traductor que el hablante o escritor original debió haberse expresado. En consecuencia, se ha ejercido cuidado para no modernizar la traducción de expresiones verbales hasta el grado de alterar su trasfondo histórico, haciéndolo irreconocible. Esto significa que el lector encontrará muchos modismos hebreos y griegos. En muchos casos las notas muestran el carácter literal de ciertas expresiones.

Próxima  pregunta:  

“Otro dominio que debe reconocerse evaluando las habilidades de los traductores o la validez de una traducción está en deducir las presuposiciones de los traductores.” 

Usted está absolutamente correcto en que “Cada traductor traduce con presuposiciones”.  Usted puede haber notado las observaciones del Dr./Sr. Swift que Franz ‘libremente admitió sus presuposiciones’. Éstas fueron fijadas por las doctrinas anteriores de la Watchtower, algunas de las cuales en gran parte él mismo participó formulándolas. Algunas de éstas claramente se enuncian en el material preliminar de ciertos determinados volúmenes. Una discusión sólida sobre éstos probablemente queden más allá del alcance de este foro, pero una idea avivada puede derivarse por razón de tener un entendimiento de las doctrinas básicas sostenidas por la Sociedad Watchtower cuando la TNM se estaba produciendo originalmente, para finales del 1940 hasta finales del 1950. Éstos incluyen la noción que la Biblia es completamente inspirada, sin errores, que Cristo retornó invisiblemente en 1914 (de ahí la preocupación con “parousia”), y que un grupo especial de líderes de los Testigos de Jehová son los exclusivos colectivos ‘portavoces’ de Dios para toda la humanidad, que la Biblia no enseña sobre la Trinidad, y todo lo demás. Como “principal teólogo” y vicepresidente de la Sociedad Watchtower, a Franz le fue requerido asegurarse que su trabajo estuviera en armonía con las doctrinas existentes, así como se requiere a cualquier grupo de traductores por aquellos que los comisionan a seguir los preceptos del grupo. Desviarse de las ideas que son aceptadas puede ser base para una destitución.

Próximo comentario:  

“Sabiendo los nombres de él ó ellas, le permite a un erudito mirar el cuerpo de un escrito de traductores y ser capaz de descubrir las presuposiciones del traductor.” 

Frederick Franz, ya sea escribió ó contribuyó con la mayoría de los grandes formatos de libros teológicos publicados por la Sociedad Watchtower desde finales del 1920 hasta principios del 1970. Él también escribió o contribuyó con  innumerables artículos que aparecen en la revista “La Atalaya”. Una vez que uno conoce la distintiva forma y estilo de Franz como escribe, no es difícil saber cuales publicaciones él escribió o substancialmente contribuyó con. Por supuesto, éstos no es fácil para personas fuera de la organización de los Testigos del Jehová, y la tarea de leerlas todas es tediosa, así que en realidad no sé qué decirle.

Alan F


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