¿Control mental o lavado cerebral?

Una introduccion a los metodos de la Sociedad Watchtower

por Randall Watters


Hay dos métodos que se han utilizado tradicionalmente para librar a los testigos de Jehová de su atadura a la Sociedad Watchtower, siendo estos:

El diálogo sobre pasajes bíblicos claves para revelar como la Watchtower los ha malinterpretado o torcido su traducción.

La exposición de las inconsistencias, profecías falsas, cambios de doctrina, encubrimientos, etc. tanto antiguas como actuales de la Watchtower.

Mucho se ha escrito sobre el método bíblico. Menos son los libros publicados tendentes a desenmascarar las profecías falsas y mostrar los cambios de criterio de la Watchtower (tal como "Thus Saith the Governing Body of Jehovah's Witnesses." Así dice el cuerpo gobernante de los testigos de Jehová, publicado por Bethel Ministries). Pero muy poco se ha escrito en cuanto a la técnica que utilizan de control mental; y de ello trata el artículo que presentemente nos ocupa. Creo que muchas personas se beneficiarán de este enfoque nuevo para tratar a los amigos y parientes que están sumidos dentro de los testigos de Jehová.

Las dos técnicas que se han mencionado anteriormente son claramente positivas, y no se deben desatender a la hora de alcanzar a los testigos. Hay que utilizar toda herramienta disponible para librarles. Sin embargo, creo que la persona que trata de alcanzar a los testigos de Jehová tiene que comprender su mentalidad para poderlas librar.

Steven Hassan ha publicado un libro excelente titulado "Combatting Cult Mind Control" (El combate al control mental de las sectas). Al haber trabajado personalmente con Steve (y con buenos resultados), he visto que esta información necesita una aplicación específica con los testigos de Jehová.


¿Qué es el "control mental"?

Aunque muchos han dicho que los métodos utilizados por las sectas constituyen una forma de lavado cerebral (una reprogramación forzosa de los pensamientos del individuo), es más certero que se le designe por control mental. Hassan establece la diferencia entre los dos:

"El control mental, también llamado `reforma de los pensamientos', es más sutíl y sofisticado (que el lavado cerebral). Al perpetuador se le considera un amigo o compañero, y en consecuencia la víctima presenta una menor defensa. Participa inadvertidamente en el proceso al cooperar con aquellos que la controlan y les proporciona información de índole personal, sin saber que se usará en contra suya. Este sistema nuevo de creencias se asimila bajo una estructura de identidad nueva.

"El control mental implica poco o ningún abuso físico manifiesto. Mas bien, ciertos procesos hipnóticos en combinación con dinámicas de grupo crean un efecto potente de adoctrinamiento. Al individuo se le engaña y manipula, no con amenazas directas, para que ejecute un comportamiento prescrito. Responde positivamente a lo que se le hace." (pág. 56)

Hassan construye una metodología basada en sus experiencias personales, edificando sobre ello el análisis clásico del tema por Robert J. Lifton, "Thought Reform and the Psychology of Totalism" (La reforma de los pensamientos y la psicología del totalismo, de 1961, de existencias agotadas), y la teoría de la disonancia cognitiva de Leon Festinger con sus tres niveles de control mental, mas un cuarto que suple Hassan:

control del comportamiento

control de los pensamientos

control de las emociones

control de la información

Estos métodos, en manos de una secta inescrupulosa, se convierten en una herramienta potente que seduce a los conversos. Se trabaja, no sólo a la gente ignorante y crédula, sino que muchas veces los mejores reclutas son personas inteligentes.


¿Es malo el control mental?

El uso del control mental es un asunto de ética hoy en día; no es dañina en todas sus manifestaciones. Los anuncios de ventas tratan de influenciarnos hoy día. Pero hay que señalar ciertos métodos de control mental que no se consideran como tal por los que buscan ayuda, ignorando en que se están metiendo, hasta que es demasiado tarde. Las sectas religiosas emplean tácticas de control mental mantenidas en secreto; constituyendo aquí una de las causas fundamentales para que se le clasifique por secta. Estas consideran que el fin justifica los medios a la hora de conseguir conversos. Creen sinceramente que poseen unas respuestas únicas para los problemas de la vida, y como la mayoría de la gente no sabe lo que les conviene, los líderes de la secta asumen el papel de padres para las víctimas, muchas veces tomando el título de madre o padre. A la inversa de lo que es un buen padre (alguien que explica al hijo lo que hace), el líder de la secta encuentra ventajoso mantener al recluta en la oscuridad, y obtener de él una obediencia y lealtad ciega en contraposición a la transparencia. ¡Los líderes de las sectas han desarollado un enorme sofisticación en cuanto a su comprensión de la naturaleza humana! Saben que una persona normal se opondría al programa de indoctrinación si supiera de antemano todo lo que le aguarda, así que se suple la información a la medida de que sea imprescindible divulgarla.

Aquí queda manifiesto la base fundacional del liderazgo de la secta es la carestía abismal de confianza en la capacidad que tiene el neófito para tomar decisiones responsables. Toman al neófito por un individuo inútil, hasta que se reestructure por completo su forma de pensar. Deben limpiarles la mente de la perspectiva de vida de antaño y reprogramarles íntegramente. Debido a ello, el programa de control mental de la secta sólo funciona si el individuo sublima su anterior personalidad.


Esperanza para el que ha sido engañado

¿Es pérdida de tiempo tratar de sacar a un testigo de Jehová después de una permanencia de varios años en la organización? Puede que de esta imágen a los que están fuera de la secta. El celo y la ceguera que manifiesta el testigo ante la crítica pueden parecer de carácter eterno al pariente que trata de rescatar a su ser querido de las garras de la Watchtower.

Pero hasta la misma organización está consciente de la necesidad de reiterar el mismo material con insistencia, que el individuo no vuelva a pensar y actuar como los no sectarios que le rodean. Unas buenas vacaciones alejadas del Salón del Reino, una gran depresión, o una mala experiencia con un testigo es todo lo que se requiera para que en algunos casos surjan dudas. Muchos se cansan del proceso de control mental, y con ello la identidad sectaria pierde su atractivo.

Al quedar expuesto a cualquier escrito sobre los métodos de control mental o a las experiencias de personas dentro de otras sectas que igualmente ejerzan el control, puede que hagan nacer dudas en su mente. Es necesario ayudarles para que vean que la Watchtower no se diferencia en nada a otras organizaciones que utilizan las mismas fobias, promesas y métodos de control mental para seducir y retener a sus miembros. Estas comparaciones tienen un efecto devastador. Puede tener una gran eficacia el diálogo casual bien planeado entre un testigo y un exadepto de otra secta que sólo hable de sus experiencias con la secta, sin insinuación alguna de que los testigos componen una secta. Una de las primeras señales de alarma que surjieron en mi mente se presentaron un año antes de que saliera de la Watchtower al leer un artículo del Selecciones del "Readers Digest" sobre las sectas religiosas, y si mal no recuerdo, no mencionaba en nada a la Watchtower. Hubo algo dentro de mi que me dió señal de alarma cuando le pregunté a mi compañero de cuarto por qué la Watchtower no trataba de alcanzar a las víctimas de las sectas. No tenía ninguna idea adonde me llevaría el afán por contestar esta pregunta. La libertad estaba a la vuelta de la esquina.