http://www.freeminds.org/psych/lies.htm

reimprimido de la revista de junio/agosto de 1995   Free Minds Journal


 

MENTIRAS que Mi Madre me Dijo  

by Randall Watters

Traducido Por David García

LIES My Mother Told Me

Los cultos son básicamente una familia extendida, una familia abusiva para ser más exactos. En una mala situación familiar, la madre o el padre buscan dominar cada aspecto en las vidas de los hijos - desde qué es lo que ellos pueden o no pueden cuestionar, y en qué postura y tono de voz ellos tienen que hablarles a sus superiores.  Asimismo los castigos también pueden salirse de proporción por los errores cometidos por los niños, y la confianza es algo que se desconoce.  

En una familia normal o saludable, las reglas son sólo temporeras  y se reemplazan con la confianza y la responsabilidad para tomar decisiones posteriormente en la vida.  En un culto, a los “niños” nunca se les permite tal responsabilidad, siendo que esto llevaría a variaciones inaceptables en la conducta (una conducta como un clon es vital dentro de los cultos).  Los líderes de los cultos con suma frecuencia no les tienen confianza a los miembros, siendo que los líderes saben que la conducta que se les recomienda no es algo natural o innata en sus seguidores, sino que debe ser un patrón (demostrable) ante sus ojos repetidamente.  “Déles una soga y se ahorcarán con ella”  es a menudo la mentalidad de los líderes.  Como resultado, los soldados de fila miembros de un culto perpetuamente son tratados como si fueran chiquillos, no se les pueden confiar decisiones importantes.   

En una familia regular, las “pequeñas mentiras piadosas” en ocasiones son usadas por los padres para evitar dar explicaciones complicadas o desagradables de ciertas cosas a sus niños. Papá engañó a mamá, la identidad de Santa Claus o Papá Noel, o si mamá tiene suficiente dinero para comprarle el juguete favorito a júnior en el supermercado, esto se cubre a menudo con estas pequeñas mentiras. Esperanzadamente, estas mentiras se detienen cuando el niño madura y los padres están dispuestos a hacerse vulnerables y admiten sus propios fracasos. Desgraciadamente, algunos padres escogen retener una apariencia falsa de omnisciencia y omnipotencia ante sus hijos mucho después de que ellos ya han crecido físicamente.

Uno de estos malos ejemplos de paternidad (en un sentido extendido) es la Watchtower. 

Según cualquier organización crece y despliega sus músculos, su “ego colectivo” gana más influencia, silenciando frecuentemente a los disidentes que por otra parte podrían a largo plazo ser saludables para el crecimiento de la organización. Al pequeño casi siempre se le pisotea, y los “sacrificios humanos” se hacen para alimentar o mantener las apariencias exteriores de la organización. (¿Jmmm, déjame ver, dónde yo puse mis Historias sobre Betel?) Cualquier escándalo o debilidad debe rápidamente ocultarse, para que los de afuera no vean la organización en una luz inferior. La reputación de una organización se convierte en sí misma en una entidad, que debe ser nutrida a toda costa. Ciertos efectos secundarios de este “ego” inevitablemente se les transfieren a los hijos, es decir, ellos pueden sentirse orgullosos en secreto de tener tal madre formidable, creando en ellos un complejo de orgullo colectivo, que ayuda a los hijos compensándole por su propia miseria al tener que ser obedientes a una madre desequilibrada.  Eche una mirada alrededor, y usted notará este fenómeno en algunas familias, organizaciones, e incluso culturas y naciones. (ejemplo: “¡es MÍ país, ya sea que esté bien o mal!”)

 

Para el Testigo de Jehová, Jehová es el padre y la organización es la madre. Esto se nos taladró en nuestras mentes débiles pequeñas desde el mismo principio. Obedece la madre, o recibirás un buen puntapiés botándote de la familia, esto es un miedo siempre presente en las mentes de los Testigos.

 

En nuestra discusión actual, los hijos saben que a la madre (la Watchtower) por lo menos en una ocasión (para todos esos que están afuera de esta familia élite) les ha predicho EL FIN.  Ellos han descubierto, ya sea a través de sus propias brechas etiquetada o viendo los infortunios de otros (¡oh, esos sacrificios humanos!) ¡¡¡¡qué a la madre no se le debe recordar tales cosas, siendo que la madre nunca se equivoca! !!!!

 

(Ahora, la madre sabe que ella puede estar equivocada, pero no es tolerable que los hijos estén al corriente o que hablen de esto - la madre en realidad no debe verse vulnerable delante de ellos, o los hijos perderán todo el respeto hacia ella, y, “sólo DIOS SABE la clase de caja de Pandora que esto sería”).

 

Últimamente, la madre ha recibido todo lo que ella puede resistir de los hijos errantes quienes ya no le rinden devoción, y quiénes ha sido diligentes sacándole los trapos sucios.   Manteniendo sus ojos cerrados y su cabeza erguida no les ha impuesto el silencio a esos chiquillos malcriados, y los castigos no siempre son eficaces, así que ahora hay una campaña de mentiras y desinformación concerniente a su pasado, ahora les ha dado ese arrebato.

 

El método de control mental usado con más frecuencia sobre los “hijos” (publicadores) es una forma de “enfoque selectivo”,  una de sus viejas técnicas favoritas de programación.  Involucra un juego astuto de palabras, dónde una frase se construye dé tal manera que la declaración pueda parecer verdad desde un enfoque específico, pero que desencamina a otros que no entienden cómo se “ajusta el lente”. ¿Si usted ha escuchado alguna vez a un Testigo responder a la pregunta, “¿Se salvarán sólo los Testigos de Jehová?”, usted sabrá de lo que estoy hablando. Su respuesta, que se la provee la Sociedad Watchtower, está cuidadosamente formulada, y va algo así:

 

“No, habrán otros quienes se salvarán al final”.

 

No obstante, lo que el oyente entiende que el Testigo de Jehová le está diciendo, y lo que el Testigo de Jehová cree, realmente son dos cosas muy distintas. Esto es meramente una táctica para evitar decirle una mentira directa. El Testigo razona la respuesta en su mente, razonando que alguno que no es Testigo ahora, se volverá Testigo durante el fin, y, por consiguiente, se salvará. Su respuesta, después de todo, es una mentira.

 

En 1993 la Watchtower publicó el libro: Los Testigos de Jehová - Proclamadores del Reino de Dios. Fue un intento astuto para intentar alterar cómo sus hijos vean el pasado de su familia. Sin embargo, su esfuerzo más reciente, fue recientemente  publicado en la revista ¡Despertad!, del 22 de junio de 1995 en el artículo: “¿Son fiables las promesas de Dios?”.  Es una discusión sobre las expectativas fracasadas concerniente a sus fechas proféticas. ( Pág. 6-9)   Noten cómo la táctica antes mencionada se usa para crear una impresión más honorable de la madre organización:

 

“Antes que finalizara el año 1914, muchos cristianos esperaban que Cristo retornara y los llevara al cielo. Por esta razón, A. H. Macmillan, Estudiante de la Biblia, dijo lo siguiente en un discurso que pronunció el 30 de septiembre de 1914: “Este probablemente sea el último discurso público que dé, porque pronto nos iremos a casa [al cielo]”. Obviamente, Macmillan estaba equivocado; pero aquella no fue la única esperanza que él u otros Estudiantes de la Biblia vieron defraudada.”

 

Ninguna mención se hace del fundador, el propio Charles Taze Russell, quien creía que él sería raptado en 1914, o de que  Macmillan era solo un miembro del personal en la oficina principal de Betel y sus sentimientos eran compartidos por todos los presentes. En cambio, a un solo individuo (ni siquiera era el principal) se le seleccionó como el chivo expiatorio. ¿Por qué Russell se escapó de ser incluido en este escenario? El artículo continúa:

 

 “Por ende, Macmillan explicó más tarde: “Aprendí que debemos reconocer nuestros errores y continuar examinando la Palabra de Dios para [conseguir] más esclarecimiento. Sin importar los ajustes que tuviésemos que hacer de vez en cuando en nuestros puntos de vista, eso no cambiaría la provisión benigna del rescate [ni] la promesa de Dios de [concedernos] vida eterna”.

 

Uno pensaría que un portavoz oficial de la organización Watchtower debería ser quien a través de las páginas de La Atalaya u otros libros, hacer una declaración que la organización cometió el error (reconociendo así sus limitaciones). O, que el fundador de la Watchtower quien fue el que escribió las falsas profecías, ahora sería visto como una luz más frágil.  No obstante el único chivo expiatorio claramente identificable es Macmillan. El artículo entonces concluye con una declaración que es casi cómica:

 

“Así es. Podemos confiar en las promesas de Dios. Son los humanos los que tienden al error. Por lo tanto, los cristianos genuinos mantendrán una actitud de espera en obediencia al mandato de Jesús. Seguirán vigilantes y preparados para la inevitable venida de Cristo como Ejecutor de la voluntad divina. No dejarán que las falsas predicciones les emboten los sentidos y les hagan pasar por alto la verdadera advertencia del fin del mundo.” [cursivas mías]

 

En otras palabras, los Testigos no deben permitir que el pasado o el fracaso de las futuras falsas profecías, o “las falsas predicciones” para usar sus términos, impedirles su servicio a Dios en las expectativas del fin. Ellos tienen que permanecer en un estado de constante alerta del corto tiempo que queda, aunque este estado mental sea mantenido a través de una cantidad de falsas predicciones.  Es una actitud similar a esa desposada en el Nuevo Testamento por los cristianos en tiempos bíblicos, sólo que los hijos de la Watchtower tienen que estar dispuestos a ignorar la falta obvia de inspiración divina en la directriz de su madre -- un factor que no estaba presente en el escenario cristiano del primer siglo. ¡Cuán astuta es mamá! ¡Debemos estar orgullosos de ella! (Recuerdan su “ego colectivo”.) Joseph Smith y Herbert W. Armstrong hubieran amado esto, si hubiesen estado vivos para dirigir sus respectivas organizaciones (la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días y La Iglesia de Dios Universal).

 

Curiosamente, ninguna mención se hace del artículo acompañante sobre la “generación que vería el fin”. Nosotros creemos que el Cuerpo Gobernante de la Watchtower y el Depto., de Redacción han estado luchando sobre cómo ellos van a interpretar Mateo 24:34 en los días venideros, siendo que la explicación de la “generación del 1914” se le está agotando la credibilidad. ¡Vaya, mamá!


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