http://www.freeminds.org/doctrine/jwtrinity.htm

 

LA WATCHTOWER Y LOS PADRES DE LA IGLESIA ANTES DE NICEA

 

Por Michael J. Partyka

 

11/14/2005

 

 

 TRADUCIDO POR DAVID GARCÍA, de 

THE WATCHTOWER AND THE ANTE-NICENE CHURCH FATHERS

 

INTRODUCCIÓN 

 

http://www.watchtower.org/library/ti/article_01.htm

http://www.watchtower.org/library/ti/article_03.htm

http://www.watchtower.org/library/ti/article_09.htm

 

“El propio Jesús dijo:  “Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado.”  Por lo tanto todo nuestro futuro yace en conocer la verdadera naturaleza de Dios, y esto significa llegar a la raíz de la controversia sobre la Trinidad. 

Varios conceptos Trinitarios existen.  Pero generalmente la enseñanza de la Trinidad es que en la Deidad hay tres personas, Padre, Hijo, y Espíritu Santo; no obstante, juntos ellos son un solo Dios.  La doctrina dice que los tres son iguales, el Todopoderoso, e increado, habiendo existido eternamente en la Deidad. 

Si la Trinidad es verdad, es degradante para Jesús decir que él nunca era igual a Dios como parte de la Deidad.  Pero si la Trinidad es falsa, es degradante para el Dios Todopoderoso llamar a cualquiera su análogo.  Si la Trinidad es falsa, deshonraría a Dios el decir, “Nosotros adoramos a un Dios en la Trinidad.” 

Los padres antes de Nicea se reconocen haber sido los principales maestros religiosos en los primeros siglos después del nacimiento de Cristo.  Lo qué ellos enseñaron es de interés.

Justino Mártir, quien murió aproximadamente en el 165 E.C., llamó al prehumano Jesús un ángel creado que es “otro menos el Dios que hizo todas las cosas.”  Él dijo que Jesús era inferior a Dios y “nunca hizo algo excepto la Creación…y lo que quiso que hiciera y dijera.” 

Ireneo quien murió aproximadamente en el 200 E.C., dijo que el prehumano Jesús tenía una existencia separada de Dios y era inferior a él.  Él mostró que Jesús no es igual al “ Único verdadero y sólo Dios”,  quien es “supremo sobre todos y además no hay ningún otro.” 

Clemente de Alejandría quien murió aproximadamente en el 215 E.C., llamó a Jesús  en su existencia prehumana “una criatura”  pero llamó a Dios “el increado e imperecedero y único verdadero Dios.”   Él dijo que el Hijo “está al lado del único Todopoderoso Padre”  pero no es igual a él. 

Tertuliano quien murió aproximadamente en el 230 E.C.,  enseñó la supremacía de Dios. Él observó: “El Padre es distinto del Hijo, siendo mayor que el Hijo, porque quien engendra es uno, y el engendrado es otro; él,  quién envía, es diferente de él quién fue enviado.”  Él también dijo:  “Hubo un tiempo en que el Hijo no existió….   Antes de todas las cosas, Dios estaba solo.”  (La palabra “tri'as”  aparece en su forma latina de “trinitas”  en Tertuliano.  Mientras estas palabras se traducen a “ Trinidad”,  esto no es ninguna prueba en sí que Tertuliano enseñó la doctrina de la Trinidad.) 

Hipólito quien murió aproximadamente en el 235 E.C.,  dijo que Dios es “Dios es uno, el primero y Único, el Hacedor y Señor de todos”, quién “no tenía nada co-eval [de edad igual] con él...  Sino él era Uno, solitario y sólo; quién, por voluntad, llamó a ser lo que antes no tenía ningún ser”, al prehumano creado Jesús.  

Orígenes quien murió aproximadamente en el 250 E.C., dijo que “el Padre y el Hijo son dos sustancias... dos cosas en cuanto a su esencia... en comparación con el Padre, [el Hijo] es una luz muy pequeña.”

El testimonio de la historia aclara que la Trinidad era desconocida por varios siglos después de los tiempos bíblicos.  Así, aquellos que creen en la Trinidad no están “sosteniendo a Dios en un correcto conocimiento.” 

Pronto, cuando Dios lleve este presente sistema de cosas malas a su fin, a la cristiandad Trinitaria se le llamará a cuentas. Y a ella se juzgará adversamente por deshonrar a Dios y por sus acciones y doctrinas.  Honrando a Dios como supremo y adorándole bajo sus condiciones, los testigos de Jehová pueden evitar el juicio que pronto caerá sobre la cristiandad apóstata.”

 

Esto aquí arriba es lo que dice en inglés la Sociedad de Biblia y Tratados Watchtower, la organización oficial de los testigos de Jehová.  Los testigos de Jehová se suscriben al arrianismo, es la creencia que Jesucristo no es totalmente Dios (como así la doctrina de la Trinidad mantiene) sino que es más bien un ser creado, hecho de una sustancia diferente de aquella que es la eterna, la increada sustancia de Dios el Padre.  

 

Mientras brincaba alrededor de la página oficial de la Watchtower en la red buscando los artículos que utilizan para apoyar porqué es que ellos rechazan la cruz como un símbolo cristiano  —Los testigos de Jehová creen que Jesús murió en una estaca derecha, no una cruz t con esta forma—  me tropecé por una serie de páginas (incluyendo los eslabones arriba) explicando el rechazo de los testigos de Jehová de la Trinidad.  Cuando llegué a la tercera página, recuerdo que quedé un rato parpadeando frenéticamente, porque no podía creer lo que literalmente yo estaba viendo:  La Watchtower realmente estaba citando a los primeros padres de la Iglesia antes de Nicea, desde Justino Mártir por ahí para bajo hasta Orígenes, en un esfuerzo por refutar que los cristianos primitivos alguna vez se hayan subscrito a la doctrina de la Trinidad.  Su última conclusión, como pueden ver por ustedes mismos, es una declaración increíblemente atrevida:  “El testimonio de la historia aclara que la Trinidad era desconocida por varios siglos después de los tiempos bíblicos.” 

 

¿Oh, de verdad? 

 

Bien, hablando como alguien que realmente ha leído todos o la mayoría de las escrituras existentes de cada uno de estos primeros padres de la Iglesia antes de Nicea citados, yo puedo decirles con absoluta certeza que éstos escritores antes de Nicea conocían la doctrina de la Trinidad —o por lo menos algunos de sus dogmas claves trascendentales— muy bien.  ¡De hecho, algunas de las primeras defensas apologéticas de la Trinidad fueron escritas por estos mismos Padres de la Iglesia!

 

Así que, siendo uno que no dejaría pasar un desafío como éste, decidí volver a echar una mirada a través de todo lo que he leído antes de los Padres [estudios patrísticos] para ver si yo pudiese encontrar dos cosas:  (1)  los textos de la fuente para las “citas antitrinitarias” que usó la Watchtower en su página de la red en inglés para apoyar su posición contra la trinidad, y (2) cualquier evidencia, preferiblemente de los mismos textos usados por la Watchtower, que muestre apoyo por cada Padre de la Iglesia para la doctrina de la Trinidad, o por lo menos su apoyo para ese dogmas tan crítico y trascendental de la doctrina de la Trinidad que diga que Jesucristo es de la misma sustancia como el Padre (es decir, que Jesús es verdaderamente Dios).

 

Antes de entrar en el material patrístico, no obstante, yo pienso que sería más sabio explicar un poco sobre la doctrina de la Trinidad en sí. 

 

La definición básica de la Watchtower sobre la doctrina de la Trinidad es correcta:  “En la Deidad hay tres personas, Padre, Hijo, y Espíritu Santo; no obstante, juntos ellos son un solo Dios.  La doctrina dice que los tres son iguales, el Todopoderoso, e increado, habiendo existido eternamente en la Deidad. 

 

Sin embargo, la presentación de la Watchtower e interpretación de las citas de los Padres de la Iglesia le comunican al  lector una serie de equivocaciones implícitas sobre la doctrina de la Trinidad y el lenguaje usado por los Padres.  Es sumamente importante aclarar estas equivocaciones antes de adentrarnos en las escrituras de los Padres, para que no entremos a nuestro estudio con falsas impresiones.

 

Primero, siempre que la Watchtower encuentra evidencia en los Padres que sugieren que Jesús es inferior o subordinado a Dios, ellos toman esto como si fuera una prueba que Jesús, por consiguiente, no es igual con el Padre.  En la superficie, esta conclusión parece apropiada –¿después de todo, cómo uno puede ser inferior a otro y todavía ser igual que él?  ¿Pero vamos a re-frasear la pregunta como se debe – ¿cómo uno que sea  igual puede ser inferior a otro?  La respuesta:  ¡Fácilmente!  Considere la relación común, cotidiana entre el patrón y empleado.  Los dos son seres humanos, así que el patrón y el empleado son iguales en lo que se refiere a su naturaleza básica.  Sin embargo, el empleado está bajo la autoridad del patrón, lo que hace al empleado inferior al patrón en cuanto a posición.  Esta misma distinción existe dentro de la Deidad:  Las tres personas de la Deidad son iguales según su naturaleza, pero cuando se trata de posición, Dios el Padre es superior a Dios el Hijo y Dios el Espíritu Santo.

 

Así que, debe entenderse cuando leemos a los Padres, que siempre que los Padres de la Iglesia se refieren a Jesús como inferior o subordinado a Dios, ellos sólo están hablando en lo que se refiere a posición, no a su naturaleza.  Esto simplemente cuadra perfectamente con la doctrina de la Trinidad, la que exclusivamente mantiene que Dios el Padre y Jesús son iguales en naturaleza.

 

Segundo, siempre que la Watchtower encuentra un Padre de la Iglesia hablando de Jesús como “criatura”, la Watchtower inmediatamente reclama tal referencia como un texto de prueba que Jesús es una entidad creada en lugar de una persona eterna de la Deidad.  Igualmente hay algunos casos raros, como la cita de Orígenes sobre el Padre y el Hijo que son “dos substancias” o “dos esencias”, en el cual entre los Padres se entiende claramente que indica exclusivamente la naturaleza humana creada para Jesús en lugar de todo su ser y su sustancia eterna, increada de la Deidad.  En estos casos debo recordarle al lector que el Concilio de Nicea en donde la cristiandad formó su posición definitiva contra arrianismo, todavía estaba a unos 100 a 200 años antes del momento de las escrituras de los Padres.  Por consiguiente, el lenguaje de los Padres no siempre estaba aprovechable para dar batalla contra las demandas del arrianismo, ya que el arrianismo todavía tenía que salir a la escena.  En esos días, las herejías prevalecientes se trataban más bien del problema sobre si Cristo había venido en carne, si era hombre, no si él era verdaderamente Dios, y así el lenguaje de los Padres puede ocasionalmente “desviarse” un poco en lo que concierne a la deidad de Cristo.  Por esto es qué deben tomarse en las citas de los Padres todo en el contexto de sus escrituras, para que no tomemos un par de citas selectas de un devocionario particular de aquí o allá y equivocadamente basemos erróneamente nuestra concepción completa en ese punto de vista particular de los Padres y desafortunadamente sólo en esa selección. 

 

Con todo esto en mente, he intentado aquí proporcionarles tanta información como pude de cada uno de los Padres citados por la Watchtower, junto con las citas apropiadas en caso de que el lector le gustara remontarse y leer en contexto él o ella por sí mismo los textos originales. [Nota: En su mayoría las citas han sido traducidas del texto original en inglés]

 

Una última nota antes de entrar en la investigación:  Me gustaría decir que creo que la Watchtower tiene razón en lo que respecta a cuán altos están los estándares en cuanto a esta materia.  Como ellos adecuadamente lo han puesto:  “Por lo tanto todo nuestro futuro yace en conocer la verdadera naturaleza de Dios, y esto significa llegar a la raíz de la controversia sobre la Trinidad. Si la Trinidad es verdad, es degradante para Jesús decir que él nunca era igual a Dios como parte de la Deidad.  Pero si la Trinidad es falsa, es degradante para el Dios Todopoderoso llamar a cualquiera su análogo.  Si la Trinidad es falsa, deshonraría a Dios el decir, ‘Nosotros adoramos a un Dios en la Trinidad’.”

 

Aquellos que están de pie en el lado equivocado de la controversia de la Trinidad verdaderamente “se les llamarán a cuentas” y “se juzgará adversamente por deshonrar a Dios y por sus acciones y doctrinas.”  Todos nosotros debemos esforzarnos por “evitar el juicio que pronto caerá sobre los apóstatas.”  Es con esta advertencia en mente que yo he preparado ésta colección de citas.

 

JUSTINO MÁRTIR

 

Justino Mártir, quien murió aproximadamente en el 165 E.C., llamó al prehumano Jesús un ángel creado que es “otro  menos el Dios que hizo todas las cosas.”  Él dijo que Jesús era inferior a Dios y “nunca hizo algo excepto la Creación…y lo quiso que hiciera y dijera.” 

 

Fuente de la Cita: 

 

“Entonces, Moisés, el bendito y fiel siervo de Dios, declara que Él, quién se le apareció a Abraham bajo el roble en Mamre es Dios, enviado con los dos ángeles en Su compañía para juzgar a Sodoma por el Otro quien permanece eternamente en los lugares supercelestiales, invisible a todos los hombres, sin sostener comunicación personal con nadie, quien nosotros creemos que es el Hacedor y Padre de todas las cosas; Porque él habla así:  ‘Se le apareció Jehová en el valle de Mamre...’ ‘... yo intentaré persuadirle, siendo que usted ha entendido las Escrituras, [sobre la verdad] de lo que yo digo, de que hay, y que allí se dice que hay, otro Dios y Señor sujeto al Hacedor de todas las cosas; a quién también se llama Ángel, porque Él le anuncia a los hombres lo que sea que el Hacedor de todas las cosas sobre quien no hay ningún otro Dios desee anunciarle a ellos… Él que se dice se le apareció a Abraham, y a Jacob, y a Moisés, y a quién se le llama Dios, es distinto de Él quién hizo todas las cosas – lo que quiero decir es, numéricamente, no [distinto] en voluntad.  Porque yo le afirmo que Él, nunca ha efectuado algo que Él, quién hizo el mundo —sobre quien no hay ningún otro Dios  no haya anhelado hacer con Él y comprometerse Él mismo con... La Escritura que acabo de citar le hará bien claro esto a usted. Dice así:  ‘El sol salía sobre la tierra, cuando Lot llegó a Zoar.  Entonces Jehová hizo llover sobre Sodoma y sobre Gomorra azufre y fuego de parte de Jehová desde los cielos;  Y destruyó las ciudades, y toda aquella llanura, con todos los moradores de aquellas ciudades’.”  Él es el Jehová quien recibió la comisión del Jehová que [permaneció] en el cielo, es decir, el Hacedor de todas las cosas, para infligir sobre Sodoma y Gomorra los [juicios] qué la Escritura describe en estas condiciones:  “Entonces llovió Jehová sobre Sodoma y sobre Gomorra azufre y fuego de parte de Jehová desde los cielos”  (Diálogo con Trifón, Capítulo 56)

 

Más Citas de Justino Mártir: 

 “Al principio, antes de todas las criaturas, engendró Dios una cierta potencia racional de sí mismo, a la cual llama el Espíritu Santo gloria del Señor, y a veces también Hijo, a veces Sabiduría, a veces ángel, a veces Dios, a veces Señor o el Verbo y a veces se llama a sí mismo Caudillo, cuando se apareció en forma humana a Josué, hijo de Navé (Nun). Todas estas apelaciones le vienen de estar al servicio de la voluntad del Padre y del hecho de estar engendrado por el querer del Padre. Algo semejante vemos que sucede en nosotros: al emitir una palabra, engendramos la palabra, pero no por un modo de división de algo de nosotros que, al pronunciar la palabra, disminuyera la razón que hay en nosotros. Así también vemos que un fuego se enciende de otro, sin que disminuya aquel del que se tomó la llama, sino permaneciendo el mismo: y aquel qué se ha encendido igualmente por él parece existir por si sólo, al mismo tiempo que no empequeñece de donde fue encendido. Y tomaré el testimonio de la palabra de la sabiduría, siendo ella este Dios engendrado del Padre del universo, que subsiste como Razón, Sabiduría, Poder y Gloria del que la engendró...” (Diálogo con Trifón, Capítulo 61)

“… éste Vástago, quien verdaderamente brotó del Padre, era con el Padre antes de todas las criaturas, y el Padre comulgó con Él; así como las Escrituras por Salomón han hecho claro, que Él a quien Salomón llama la Sabiduría, se engendró como un Principio antes de todas Sus criaturas y como el Vástago de Dios… Él [es] Dios, Hijo del único, ingénito, inexpresable Dios.” (Diálogo con Trifón, Capítulo 62)

 

“...usted no debe imaginar que el no engendrado Dios Mismo bajó o subió de cualquier lugar. El Padre inefable y Señor de todas las cosas, ni viaja a parte alguna, ni se pasea, ni duerme, ni se levanta, sino que permanece siempre en su sitio, sea el que fuere, con mirada penetrante y con oído agudo, pero no con ojos ni orejas, sino con su poder inexpresable. Todo lo ve, todo lo conoce; ninguno de nosotros se le escapa, sin que para ello haya de moverse el que no cabe en lugar alguno ni en el mundo entero, el que existía antes de que el mundo fuera hecho.  ¿Cómo, entonces, Él podría hablar con cualquiera, o pudo ser visto por cualquiera, o aparece en la porción más pequeña de la tierra...?  Por consiguiente, ni Abraham, ni Isaac, ni Jacob, ni ningún otro hombre, vio al Padre e inefable Señor de todos, y a Cristo igualmente, empero lo [vio] Él quién era según Su voluntad Su Hijo, que es Dios, y el Mensajero, porque Él ministró según Su voluntad; quien también le agradó nacer como hombre por medio de la Virgen; quién también era el fuego cuando Él conversó con Moisés desde el arbusto.  Subsecuentemente, a menos que nosotros comprendamos las Escrituras así, debería seguir que entonces el Padre y Señor de todos no estuvo en el cielo cuando lo que Moisés escribió tuvo lugar:  “Entonces llovió Jehová sobre Sodoma y sobre Gomorra azufre y fuego de parte de Jehová desde los cielos”;  y de nuevo, cuando David dice así:  “Alzad, oh puertas, vuestras cabezas, Y alzaos vosotras, puertas eternas, Y entrará el Rey de gloria”; y de nuevo, cuando Él dice:  “Jehová dice a mi Señor: Siéntate a mi diestra, En tanto que pongo tus enemigos por estrado de tus pies.”  (Diálogo con Trifón, Capítulo 127)

 

“Ahora bien, que Cristo es Señor y Dios, Hijo de Dios, que en otros tiempos se apareció por su poder como hombre y como ángel y en la gloria del fuego en la zarza... ellos lo llaman el Verbo, porque Él trae las buenas nuevas del Padre a los hombres: pero se mantiene que este poder es indivisible e inseparable del Padre, del mismo modo como cuando ellos dicen que la luz del sol sobre la tierra es indivisible e inseparable del sol en los cielos; según se pone así se pone con él; así mismo es con el Padre, cuando Él lo decide, dicen ellos, causas que Su poder saltar adelante, y cuándo Él lo decide, Él hace que se retorne a Él...  Y que este poder a quien la palabra profética llama Dios, como también se ha demostrado ampliamente, y Ángel, no se señala [diferente] en nombre como la luz del sol, pero es algo de hecho numéricamente diferente, yo he discutido brevemente sobre esto antes; cuando yo afirmé que este poder fue engendrado por el Padre, por Su poder y su voluntad, pero no por abscisión, como si la esencia del Padre se dividiese; como cuando las cosas que se dividen y después que se dividieron ya no son los mismos de como eran antes que se dividieran: y, para dar un ejemplo, tomé el caso de un fuego que se enciende de otro, siendo distinto de aquel del que se tomó la llama, y, sin embargo, aquel de donde se pueden encender muchos, de ningún modo disminuye, sino permanece el mismo.”  (Diálogo con Trifón, Capítulo 128)

 

“Cuando la Escritura dice: “Entonces llovió Jehová sobre Sodoma y sobre Gomorra azufre y fuego de parte de Jehová desde los cielos” la palabra profética indica que habían dos en número:  Uno en la tierra que, dice, descendió para mirar el clamor de Sodoma y Gomorra que aumentaba más y más, y el pecado de ellos se había agravado en extremo; El Otro en el cielo quien también es Señor del Jehová en la tierra, como Él es Padre y Dios; la causa de Su poder y de Su ser Señor y Dios.  De nuevo, cuando la Escritura registra que Dios dijo al principio: ‘He aquí Adán es como uno de Nosotros’, esta frase: ‘como uno de Nosotros’ es también indicativo de un número; y las palabras no admiten un significado figurativo, como se empeñan los sopistas añadir sobre ellos, quiénes ni pueden decir ni entender la verdad.  Y está escrito en el libro de Sabiduría: ‘Para hacer heredar a mis amigos el ser, Y que yo hincha sus tesoros. El Señor me poseía en el principio de su camino, Ya de antiguo, antes de sus obras.  Eternalmente tuve el principado, desde el principio, Antes de la tierra.  Antes de los abismos fui engendrada; Antes que fuesen las fuentes de las muchas aguas. Antes que los montes fuesen fundados, Antes de los collados, era yo engendrada’ … la Escritura ha declarado que éste Vástago se engendró por el Padre antes de todas las cosas creadas; y quien se engendra es numéricamente distinto del que engendra, cualquiera lo puede admitir.” (Diálogo con Trifón, Capítulo 129)


IRENEO

 

Ireneo quien murió aproximadamente en el 200 E.C., dijo que el prehumano Jesús tenía una existencia separada de Dios y era inferior a él.  Él mostró que Jesús no es igual al “ Único verdadero y sólo Dios”,  quien es “supremo sobre todos y además no hay ningún otro.” 

 

Fuente de la Cita:   

“Ni el Señor, ni el Espíritu Santo (por los profetas), ni los Apóstoles jamás habrían llamado Dios de modo absoluto y definitivo al que no lo fuese verdaderamente; ni habrían llamado Señor a ninguna otra persona, sino al Dios Padre soberano de todas las cosas, y a su Hijo que recibió de su Padre el señorío sobre toda la creación, según aquellas palabras: “Dijo el Señor a mi Señor: Siéntate a mi diestra, hasta que ponga a tus enemigos como escabel de tus pies”. En este pasaje se presenta al Padre conversando con el Hijo; él “le ha dado las naciones por herencia” y le ha sometido a todos sus enemigos. Y como el Padre es en verdad Señor, y el Hijo es en verdad Señor, con razón el Espíritu Santo los llamó con el título Señor. También al narrar la destrucción de Sodoma, la Escritura dice: “Y el Señor hizo llover desde el cielo fuego y azufre sobre Sodoma y Gomorra”. Esto significa que el Hijo, el mismo que había conversado con Abraham, ha recibido del Padre el poder de condenar a los sodomitas, por motivo de su iniquidad. De modo semejante afirma: “Tu trono, oh Dios, para siempre; cetro de rectitud es el cetro de tu reinado; amaste la justicia y odiaste la iniquidad; por eso te ungió Dios, tu Dios”.  Aquí el Espíritu los llamó a ambos con el nombre de Dios: tanto al Hijo, el ungido, como al que unge, el Padre. Y también: “Dios se presentó en la asamblea de los dioses, en medio de ellos juzga a los dioses”. (El Espíritu) habla aquí del Padre y del Hijo y de aquellos que recibieron la adopción filial, y mediante ellos se refiere a la Iglesia: porque ésta es la sinagoga de Dios, la cual Dios, me refiero al Hijo, ha reunido por sí y para sí mismo. También dice en otro lugar: “Dios, el Señor de los dioses, habló y convocó la tierra.” ¿De cuál Dios se trata? De aquel del cual está escrito: “Dios vendrá de modo manifiesto; nuestro Dios, y no callará”, esto es, el Hijo, que se manifestó por su venida a los hombres, el cual dice: “Me manifesté al descubierto a quienes no me buscaban.” ¿Y de qué dioses se trata? De aquellos a quienes él declara: “Yo he dicho: Vosotros sois dioses, todos sois hijos del Altísimo”; es decir, aquellos que han recibido la gracia de la adopción, por la cual clamamos: “¡Abbá, Padre!”. Así, pues, como arriba dije, a ningún otro se le llama Dios o Señor, sino al que es Dios y Señor de todas las cosas, el que dijo a Moisés: “Yo soy el que soy”, y: “Así dirás a Israel: Yo soy me manda a vosotros” (Ex 3,14); y también a su Hijo, nuestro Señor Jesucristo, el cual hace hijos de aquellos que creen en su nombre. El Hijo también habla por Moisés: “Yo he descendido a librar a este pueblo”, porque es él “quien descendió y ascendió” para salvar a los seres humanos. De este modo, “Por el Hijo que está en el Padre y tiene en sí al Padre” se ha manifestado Dios aquel que es, al dar testimonio, como Padre, del Hijo, mientras el Hijo anuncia al Padre. Como dice Isaías: “Yo doy testimonio, dice el Señor Dios, y mi Siervo a quien yo elegí, para que sepáis, creáis y entendáis que soy yo” Yo también te invoco, “Señor Dios de Abraham, Dios de Isaac y Dios de Jacob y de Israel” que eres el Padre de nuestro Señor Jesucristo, Dios que por la multitud de tu misericordia te has complacido en nosotros para que te conozcamos; que hiciste el cielo y la tierra, que dominas sobre todas las cosas, que eres el único Dios verdadero, sobre quien no hay Dios alguno; por nuestro Señor Jesucristo danos el Reino del Espíritu Santo; concede a todos los que leyeren este escrito conocer que tú eres el único Dios, que en ti están seguros, y defiéndelos de toda doctrina herética, sin fe y sin Dios!... Una vez vaciada su calumnia, hemos probado claramente que ni los profetas ni los Apóstoles llamaron jamás Dios o Señor a ningún otro sino al único verdadero Dios... Pues ni éste ni ninguna otra cosa creada y sometida puede compararse con el Verbo de Dios: “por medio del cual todas las cosas fueron hechas”, o sea nuestro Señor Jesucristo. Con estas palabras Juan quiso decir que los ángeles, los arcángeles, “los tronos y dominaciones”, fueron creados por el Dios que está sobre todas las cosas, y hechos por mediación del Verbo; pues, cuando afirma que el Verbo de Dios estaba en el Padre, añadió: “Todo fue hecho por medio de él, y sin él nada ha sido hecho”. Cuando David enumera las alabanzas, nombra todas las cosas que dijimos, y añade los cielos y todas sus potestades: “El lo mandó y todo fue creado. El lo dijo y se hizo.” ¿A quién se lo mandó? Al Verbo, “por el cual fundó los cielos y con el soplo de su boca toda su potencia”. Y que hizo todas las cosas por propia libertad y como quiso, también lo dice David: “Nuestro Dios hizo en los cielos y en la tierra todo lo que quiso”.  Las cosas creadas son diferentes de aquel que las creó, y las cosas hechas, de su Hacedor. Pues éste es increado, no tiene principio ni fin, y de nadie tiene necesidad. No carece de nada, se basta a sí mismo, y da a todos los demás seres la existencia. Cuanto fue hecho por él, tuvo un principio. Y las cosas que tuvieron un comienzo, pueden un día perecer, están sujetas y necesitan de su Hacedor. Como hay muchos que tienen poca inteligencia para distinguir estas cosas, fue necesario usar palabras diversas, de modo que a aquel solo que hizo todas las cosas con su Palabra, se le llame Dios y Señor. En cuanto a las criaturas, no son capaces de llamarse con estos nombres, ni pueden con justicia adjudicarse un título que pertenece sólo al Creador.  Hemos expuesto enteramente (y aún lo probaremos con mayor amplitud) que ni los profetas ni los Apóstoles ni el Señor Jesucristo han confesado con sus propias palabras “Dios” o “Señor” a ningún otro sino a aquel que es el único Dios y Señor. Pues los profetas y Apóstoles confesaron al Padre y al Hijo, y a ningún otro llamaron “Dios” ni confesaron “Señor”. También el Señor mismo sólo llamó Padre, Señor y Dios suyo al único a quien él mismo envió a sus discípulos como el único Dios y Señor de todas las cosas. En consecuencia nosotros, si somos sus discípulos, debemos seguir tales testimonios. Ha sido declarado con toda evidencia que los predicadores de la verdad y Apóstoles de la libertad, a ningún otro llamaron Dios o Señor, sino al único Dios verdadero, el Padre, y a su Verbo que tiene la soberanía sobre todas las cosas... (Contra las Herejías  3:6:1-2,4;8:1-9:1;15:3)

“Y éstos son impíos sobre toda impiedad, pues dicen que el Creador del cielo y la tierra, el único Dios Soberano universal sobre el que no hay ningún otro Dios, fue emitido de la penuria...” (Contra las Herejías  1:16:3)

 

Más Citas de Ireneo:

 

“Dios, sin tener necesidad de nada, creó todas las cosas por su Verbo; que no le hace falta la ayuda de los Ángeles para llevar a cabo lo que hace; ni requiere el auxilio de algún Poder muy inferior a él e ignorante del Padre... Sino que él por sí mismo hizo todas las cosas de modo inefable que nosotros no alcanzamos a comprender, según su proyecto y voluntad. Hizo todos los seres armoniosamente, cada uno según su orden y principio: los seres espirituales, en su orden espiritual e invisible; los que están sobre los cielos, en el celeste; los Ángeles en el angélico; los animales en el animal; los que nadan, en el acuático; los terrestres, en la tierra: a cada uno le dio su naturaleza adecuada; porque hizo todas las cosas con su Verbo infatigable. Porque ser eminente sobre todas las cosas es lo propio de Dios, y por ello no le hacen falta instrumentos para llevar a cabo la hechura de su creación. Y su Verbo es capaz y suficiente para realizar todas las cosas, como escribió de él su discípulo Juan: “Todas las cosas fueron hechas por él, y sin él nada se ha hecho.” Y en la expresión “todas las cosas” está incluido nuestro mundo. Por tanto, éste fue hecho por el Verbo, como dice la Escritura en el Génesis, que Dios hizo por su Palabra todas las cosas que existen en nuestro mundo. También David lo afirma: “Porque él lo dijo y fueron hechas; lo mandó y fueron creadas.” ¿A quién, pues, vamos a creer acerca de la creación del mundo: a esos herejes que hemos mencionado, que mascullan tonterías y contradicciones, o a los discípulos del Señor, a Moisés el fiel siervo de Dios y profeta? Este fue el primero que describió el origen del mundo: “En el principio Dios hizo el cielo y la tierra”, y en seguida todo el resto. No habló de dioses ni de ángeles. [que tuviesen participación en su obra].” (Contra las Herejías  2:2:4-5)

 

Mateo reporta de esta manera las palabras de los Magos que habían venido de Oriente: ‘Vimos su estrella en el Oriente y venimos a adorarlo.’ Guiados por la estrella hasta la casa de Jacob, al Emmanuel, mostraron quién era aquel a quien adoraban, por medio de los dones que le ofrecieron: mirra, porque él era quien debía morir  y ser sepultado por la raza humana mortal; oro, porque es el Rey cuyo reino no tiene fin; incienso, porque es Dios que se dio a conocer en Judá, se hizo (hombre) y ‘se manifestó a quienes no lo buscaban’. (Contra las Herejías  3:9:2)

“Sino que el Verbo de Dios, el Salvador de todos y Señor del cielo y la tierra, es Jesús (como arriba expusimos), el que asumió la carne y fue ungido del Padre por el Espíritu, y este Jesús fue ungido como Cristo...  Porque, en cuanto el Verbo de Dios se hizo hombre, era el hijo de la raíz de Isaí; y según ello el Espíritu de Dios reposaba sobre él y era ungido para evangelizar a los humildes; en cambio, en cuanto era Dios, no juzgaba según las apariencias, ni condenaba de oídas.” (Contra las Herejías  3:9:3)

“Así es como el Verbo de Dios se hizo hombre, como también dice Moisés: “Dios, sus obras son verdaderas”. Pero si no se hizo carne sino apariencia de carne, entonces no era verdadera su obra. ¡No! Lo que parecía, eso era: el Dios del hombre recapitulaba en sí su antigua creación, para matar por cierto el pecado, dejar vacía la muerte y dar vida al hombre. Por eso ‘sus obras son verdaderas’.” (Contra las Herejías 3:18.7)

“Que ninguno de entre todos los hijos de Adán sea llamado Dios por sí mismo, o proclamado Señor, lo hemos demostrado por las Escrituras; y que él solo entre todos los hombres de su tiempo sea proclamado Dios y Señor, siempre Rey, Unigénito y Verbo encarnado, por todos los profetas y Apóstoles y aun por el mismo Espíritu, es cosa que pueden ver todos aquellos que acepten un poco de la verdad. Las Escrituras no darían todos estos testimonios acerca de él, si fuese sólo un hombre semejante a todos. Pero como tuvo una generación sobre todas luminosa, del Padre Altísimo, y también llevó a término la concepción de la Virgen , las divinas Escrituras testimonian ambas cosas sobre él: que es hombre sin belleza y pasible, que se sentó sobre el pollino de una asna, que bebió hiel y vinagre, que fue despreciado del pueblo y que descendió hasta la muerte; pero también que es Señor santo y Consejero admirable, hermoso a la vista, Dios fuerte, que viene sobre las nubes como Juez de todos. Esto es lo que las Escrituras profetizan de él.  En cuanto hombre, lo era para ser tentado; en cuanto Verbo, para ser glorificado; el Verbo se reposó para que pudiera ser tentado, deshonrado, crucificado y muerto, habitando en aquel hombre que vence y soporta (el sufrimiento) y se comporta como hombre de bien y resucita y es recibido arriba en el cielo. Este es el Hijo de Dios, Señor nuestro, Verbo existente del Padre e Hijo del Hombre porque nació de (ex) la Virgen María; que tuvo su origen de los hombres pues ella misma era un ser humano (ánthropos); tuvo la generación en cuanto hombre, y así llegó a ser Hijo del Hombre. Por eso el Señor mismo nos ha dado ‘un signo en lo profundo, o en lo más alto’ que el ser humano no pidió, pues ni siquiera podía soñar en una virgen preñada, o que una virgen pudiese dar a luz a un hijo y que el así dado a luz fuese ‘Dios con nosotros’...” (Contra las Herejías 3:19:2-3)

“E incluso señala el lugar de su venida: ‘Desde Sión ha hablado el Señor, y desde Jerusalén hará oír su voz’ Y, como el Hijo de Dios, que es Dios, vendrá de la parte sur, de la heredad de Judá, donde se hallaba también Belén, en la cual el Señor nació y desde la cual desparramó su alabanza en toda la tierra, Habacuc profetizó: ‘Dios vendrá del sur y el Santo del monte Efraín; su poder ha cubierto el cielo y la tierra está llena de su alabanza; el Verbo irá delante de él y sus pies avanzarán por los campos. Quiso dar a entender que es Dios, y que su venida como hombre tendría lugar en el monte Efraín, que queda al sur de la heredad. Y cuando dice ‘sus pies avanzarán por los campos’ ofrece un signo propio de un ser humano.  Dios, pues, se ha hecho hombre, el Señor nos ha salvado y nos ha dado él mismo el signo de la Virgen. (Contra las Herejías  3:20:4)

“...Todas las cosas le han sido sometidas por el Padre, y todos dieron testimonio de que es Dios verdadero y hombre verdadero: el Padre, el Espíritu, los ángeles, la creación, los seres humanos, y finalmente la muerte misma. (Contra las Herejías  4:6:7)

 

“Esto es lo que el Hijo, que es el Verbo de Dios, había preparado desde el principio; pues el Padre no había necesitado de los ángeles para la creación ni para formar al hombre, por el cual había hecho el mundo; ni necesitó de su ministerio para hacer lo que realizó para llevar a cabo el designio (de salvación) en favor de los hombres; sino tenía ya determinado un misterio rico e inefable. Pues se ha servido, para realizar todas las cosas, de los que son su progenie y su imagen, o sea, el Hijo y el Espíritu Santo, el Verbo y la Sabiduría, a quienes sirven y están sujetos todos los ángeles. (Contra las Herejías  4:7:4)

 

“De este modo Cristo confiesa que es el Dios y Padre quien mandó en la Ley: ‘Honra a tu padre y a tu madre, para que te vaya bien.’ El Señor, que es veraz, declaró que el precepto de la Ley es Palabra de Dios, y a ningún otro llamó su Padre.” (Contra las Herejías  4:9:3)

 

“Por tanto, no fueron los ángeles quienes nos hicieron o plasmaron, pues los ángeles no podían reproducir la imagen de Dios; ni otro alguno, fuera del Verbo del Señor, ni algún Poder que no fuese el mismo Padre universal. Porque Dios no tenía necesidad de ningún otro, para hacer todo lo que Él había decidido que fuese hecho, como si El mismo no tuviese sus manos. Pues siempre le están presentes el Verbo y la Sabiduría, el Hijo y el Espíritu, por medio de los cuales y en los cuales libre y espontáneamente hace todas las cosas, a los cuales habla diciendo: “Hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza”...”

 (Contra las Herejías  4:20:1)

 

“El qué el Verbo, o sea, el Hijo, ha estado siempre con el Padre, de múltiples maneras lo hemos demostrado. Y que también su Sabiduría, o sea, el Espíritu estaba con Él antes de la creación, lo afirma por Salomón: “Dios creó la tierra con sabiduría, y con inteligencia consolidó los cielos; por su ciencia se abrieron los abismos y las nubes destilaron rocío.” Y también: ‘El Señor me hizo al inicio de sus caminos, antes de sus obras. Desde la eternidad me fundó, desde el principio, antes que la tierra. Antes de que existiesen los abismos y manasen las fuentes de las aguas, antes de que se asentasen los montes, antes de todas las colinas me engendró.’ Y también: ‘Cuando asentó los cielos, yo estaba con El, y cuando afirmó las fuentes del abismo; cuando fortalecía los cimientos de la tierra, yo estaba con El como arquitecto. Yo era en quien El se complacía, y cada día me alegraba en todo tiempo ante su rostro, cuando El se gozaba en la perfección del orbe y se regocijaba con los hijos de los hombres’. Uno sólo es Dios, que hizo y ordenó todo mediante el Verbo y la Sabiduría: Es el mismo Demiurgo que asignó este mundo al género humano. Él, por su grandeza, no ha sido conocido por aquellos mismos que Él creó (pues nadie ha investigado su profundidad, ni de entre los antiguos que ya han fallecido, ni de entre los que aún viven); en cambio, por el amor, lo conocemos mediante aquel por cuyo ministerio él hizo todas las cosas... ”  (Contra las Herejías  4:20:3-4) 

“Este es su Verbo, nuestro Señor Jesucristo, el cual en los tiempos recientes se hizo hombre entre los hombres, para unir el fin con el principio, es decir, al hombre con Dios. Y por tal motivo los profetas, habiendo recibido del mismo Verbo el don profético, predicaron su venida en la carne, por medio de la cual se realizó la mezcla y comunión de Dios con el hombre según el beneplácito de Dios. El Verbo había preanunciado desde el principio que habríamos de ver a Dios entre los hombres, que entraría en contacto con éstos sobre la tierra y hablaría con ellos, que se haría presente a su ser creado para salvarlo, y que se mostraría sensiblemente para liberarnos de manos de todos los que nos odian, esto es, de todos los espíritus rebeldes. Y que nos haría servirlo en santidad y justicia todos nuestros días, a fin de que, habiendo el hombre abrazado al Espíritu de Dios, entre en la gloria del Padre... ”  (Contra las Herejías  4:20:4) 

Así pues, el Señor nos redimió con su propia sangre, dando su vida por la nuestra y su carne por nuestra carne, y derramando el Espíritu del Padre para la unidad y comunión entre Dios y los hombres. Así trajo a Dios a los hombres mediante el Espíritu; y levantando los hombres a Dios por medio de su propia carne, por su venida nos otorgó su inmortalidad de manera firme y verdadera, mediante la comunión con él...”  (Contra las Herejías  5:1:1)

 

“Perdonando los pecados curó al hombre y le manifestó quién era él mismo. Porque si ninguno puede perdonar los pecados sino sólo Dios, y si el Señor los perdonaba y curaba al hombre, era claro que él era el Verbo de Dios que se había hecho Hijo del Hombre, que como hombre y como Dios había recibido el poder de perdonar los pecados de parte del Padre, para que como hombre sufriese con nosotros y como Dios tuviese misericordia de nosotros y remitiese nuestras deudas que habíamos contraído con Dios nuestro Creador.”  (Contra las Herejías  5:17:3)

El Padre sostiene al mismo tiempo toda su creación y a su Verbo; y el Verbo que el Padre sostiene, concede a todos el Espíritu, según la voluntad del Padre: a unos en la creación misma les da el (espíritu) de la creación, que es creado; a otros el de adopción, esto es, el que proviene del Padre, que es obra de su generación. Así se revela como único el Dios y Padre, que está sobre todo, a través de todas y en todas las cosas. El Padre está sobre todos los seres, y es la cabeza de Cristo; por medio de todas las cosas obra el Verbo, que es Cabeza de la Iglesia; y en todas las cosas, porque el Espíritu está en nosotros, el cual es el agua viva que Dios otorga a quienes creen rectamente en él y lo aman, y saben que ‘uno sólo es el Padre, que está sobre todas las cosas, por todas y en todas’. De estas cosas da testimonio Juan, el discípulo del Señor, cuando dice en el Evangelio: ‘En el principio existía el Verbo, y el Verbo estaba ante Dios, y el Verbo era Dios. Él estaba en el principio ante Dios. Todas las cosas fueron hechas por él, y sin él nada ha sido hecho.’ Y luego dice acerca del Verbo: ‘En el mundo estaba, y el mundo fue hecho por él, pero el mundo no lo conoció. Vino a los suyos y los suyos no lo recibieron. Pero a cuantos lo recibieron les dio el poder de llegar a ser hijos de Dios, que son los que creen en su nombre.’ Y adelante, hablando de la Economía según su humanidad, dice: ‘Y el Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros.’ Y añade: ‘Y hemos visto su gloria, gloria del Unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad.’ Abiertamente muestra a quienes quieran escuchar, esto es, a quienes tengan oídos, que uno es Dios Padre que está sobre todo, y uno su Verbo que actúa por medio de todas las cosas, pues todas las cosas por él fueron hechas; y que el mundo es suyo porque él lo hizo según la voluntad del Padre, y no fue hecho por los ángeles...  El verdadero Creador del mundo es el Verbo de Dios. Este es nuestro Señor, el cual en los últimos tiempos se hizo hombre para existir en este mundo, de modo invisible contiene todas las cosas creadas, y está impreso en forma de cruz en toda la creación, porque el Verbo de Dios gobierna y dispone todas las cosas. Por ello invisiblemente ‘vino a los suyos’ ‘y se hizo carne’; por último colgó de la cruz para recapitular en sí todas las cosas...  Él es quien tiene el poder del Padre sobre todas las cosas, porque es verdadero Verbo de Dios y verdadero hombre. Reina sobre todo lo invisible, y en el mundo visible establece su ley sobre todas las cosas para que se mantengan en orden. Reina abiertamente sobre todo lo humano y juzga a todos de manera digna y justa, según predijo David acerca de su venida: ‘Nuestro Dios vendrá y no callará.’ Y en seguida, para mostrar que es él quien juzgará, añade: ‘En su presencia arderá el fuego y azotará la tormenta. Desde lo alto llamará al cielo y a la tierra para juzgar a su pueblo.’ (Contra las Herejías  5:18:2-3)

“Los libros sagrados reconocen respecto a Cristo, que como Él es el Hijo del hombre, también, ese mismo Ser no es un [mero] hombre; y Él siendo carne, así es Él también en espíritu, y es la Palabra de Dios, y Dios.” (Fragmento 52)

 

“Con respecto a Cristo, la ley y los profetas, y los evangelistas han proclamado que Él nació de una virgen que Él sufrió sobre el madero, y que Él se levantó de entre los muertos; que Él también ascendió a los cielos, y fue glorificado por el Padre, y es el Rey Eterno; que Él es la Inteligencia perfecta, la Palabra de Dios que fue engendrado antes que la luz; que Él es el Fundador del universo, junto con el (la luz), y el Hacedor del hombre; Que Él es Todo en todos:  El patriarca entre los patriarcas; El Legislador en las leyes; El Sumo Sacerdote entre sacerdotes; El Soberano entre los reyes; el Profeta entre los profetas; el Ángel entre los ángeles; el Hombre entre los hombres; El Hijo en el Padre; Dios en Dios; El Rey por toda la eternidad.  Porque fue Él quién navegó [en el arca] junto con Noé, y quién guió a Abraham; quién estuvo atado junto con Isaac, y era un Incansable viajante con Jacob; es el Pastor de aquellos que son salvados, y el Novio de la Iglesia; también el Supremo sobre los querubines, el Príncipe de los poderes angélicos; Dios de Dios; El hijo del Padre; Jesucristo; El Rey para siempre jamás.  Amén.” (Fragmento 53)

 

“Acá los profetas... fueron hechos los heraldos de la revelación de nuestro Señor Jesucristo, el Hijo de Dios, anunciando que... Él sería, según la carne, hijo de David... mientras, que según el Espíritu, Hijo de Dios, existiendo al principio con el Padre, nacido antes de toda la creación...” (En el Predicar Apostólico 1:2:30)

 

“…Él es la Palabra del Dios Todopoderoso, que invisiblemente satura toda la creación y abarca su longitud, anchura, altura, y profundidad – porque por la Palabra de Dios todo se administra...”  (En el Predicar Apostólico 1:3:31)

 

“Por consiguiente, el Padre es Señor y el Hijo es Señor, y el Padre es Dios y el Hijo es Dios, ya que él quién nace de Dios es Dios, y de esta manera, según Su ser y poder y esencia, es demostrado Dios:  pero de acuerdo con la economía de nuestra salvación, hay ambos Padre e Hijo...” (En el Predicar Apostólico 2:1:47)

 

“...el Hijo, como Él es Dios, recibe del Padre, es decir, de Dios, el trono del reino eterno...”  (En el Predicar Apostólico 2:1:47)

 

“…Él es... confesado y creído que es el Hijo de Dios y Rey... puesto que cuando Él fue resucitado, entonces Él fue glorificado como Dios.”  (En el Predicar Apostólico 2:2:61)

 

CLEMENTE DE ALEJANDRÍA  

 

 Clemente de Alejandría quien murió aproximadamente en el 215 E.C., llamó a Jesús  en su existencia prehumana “una criatura”  pero llamó a Dios “el increado e imperecedero y único verdadero Dios.”   Él dijo que el Hijo “está al lado del único Todopoderoso Padre”  pero no es igual a él. 

 

Fuente de la Cita: 

 

“La Sabiduría... fue la primera de las creaciones de Dios.” (Stromata, Libro 5, Capítulo 14) 

 

“La segunda palabra [es decir, mandamiento] anunció que los hombres no han de tomar y conferir el poder augusto de Dios (qué es el nombre, porque esto sólo fueron muchos aún capaces de aprender), y transferir Su título a cosas creadas y vanas, qué el artífice humano han hecho, entre los cuales ‘Él quien es’ no está incluido.  Porque en Su identidad increada, ‘Él quien es’ está completamente solo.” (Stromata, Libro 6, Capítulo 16)

 

“Así que la cosa mejor en la tierra es el hombre más pío; y la cosa mejor en el cielo, el más cercano en el lugar y más puro, es un ángel, participe de la bendita vida eterna.  Pero la naturaleza del Hijo, que está más cercana a Él, quién está sólo el Todopoderoso, es lo más perfecto, y más santo, y más potente, y más magnífico, y más real, y más benéfico.  Ésta es la excelencia más alta, que ordena todas las cosas en acuerdo con la voluntad del Padre, y sostiene el timón del universo de la mejor manera, sin fatigarse y n el poder incansable, que obra en todas las cosas en que opera, mientras sustenta en su vista sus designios ocultos.  Ya que desde Su propio punto de vista el Hijo de Dios nunca se desplaza; no siendo dividido, no fragmentado, no cambiándose de lugar en lugar; estando siempre en todas partes, y no conteniéndose en ninguna parte; la aptitud completa, la luz paternal completa; todo ojos, viendo todas las cosas, oyendo todas las cosas, conociendo todas las cosas, por Su poder que escruta los poderes.  A Él se han sometido todas las huestes de ángeles y dioses; Él, la Palabra paternal, que exhibe la administración santa para Él quién puso [todas] bajo el sometimiento de Él.” (Stromata, Libro 7, Capítulo 2) 

 

Más Citas de Clemente de Alejandría:

 

“Y el discurso en Timœus llama al creador, Padre, hablando así:  ‘Vos dioses de dioses, de quienes yo soy Padre; y el Creador de sus obras.’  Así que cuando él dice,  ‘Alrededor del rey de todos, todas las cosas son, y debido a Él son todas las cosas; y él [o quien] es la causa de todas las cosas buenas; y alrededor del segundo están las cosas en segundo orden; y alrededor del tercero, las terceras, yo entiendo que aquí no significa otra cosa sino la Santa Trinidad; porque el tercero es el Espíritu Santo, y el Hijo es el segundo, por quien todas las cosas fueron hechas según la voluntad del Padre.” (Stromata, Libro 5, Capítulo 14)

 

“Porque no fue sin el cuidado divino que una obra tan grande fue cumplida en tan breve espacio por el Señor, quien, aunque despreciado por su apariencia, en realidad fue adorado, él quien expía los pecados, el Salvador, el clemente, la Palabra Divina, Él quien es verdadera Deidad muy manifestada, Él que es equivalente hecho al Señor del universo; Porque Él era Su Hijo, y la Palabra estaba en Dios, de ningún modo muchos dudaban de Él cuando primero fue predicado, ni era un total desconocido cuando asumió el carácter del hombre, y Él Mismo se formó en la carne, Él promulgó el drama de la salvación para la humanidad:  porque Él era un verdadero campeón y un compañero-paladín con los seres.” (Exhortación a los Paganos, Capítulo 10)

 

“Si es su deseo, el también ser iniciado; y ustedes se unieran al coro junto con los ángeles alrededor del unigénito e indestructible y el único verdadero Dios, la Palabra de Dios, elevando el himno con nosotros.  Este Jesús, que es eterno, el gran Sumo Sacerdote del único Dios, y de Su Padre, pide por y exhorta a los hombres: ‘Oiga, vosotros tribus de miríadas, más bien quienquiera entre los hombres que sea dotado de razón, a bárbaros y griegos.  Yo llamo a la raza de los hombres en general cuyo Creador yo soy, por la voluntad del Padre.  Venga a mí, para que sean puestos en su línea debida bajo el único Dios y la única Palabra de Dios...’” (Exhortación a los Paganos, Capítulo 12)

 

“...nuestro Instructor es semejante a Su Padre Dios, cuyo hijo es Él, puro, sin culpa, y con un alma desprovista de pasión; Dios en forma de hombre, sin mancha, ministro de la voluntad de Su Padre, y la Palabra que es Dios, que es en el Padre, quién está a la diestra del Padre, y en la forma de Dios es Dios.”  (El Instructor, Libro 1, Capítulo 2) 

 

“El Señor ministra todo lo bueno y toda ayuda, como ambos, hombre y como Dios:  como Dios, perdonando nuestros pecados; y como hombre, entrenándonos a no pecar.”  (El Instructor, Libro 1, Capítulo 3)

 

“Siendo que la Escritura llama a los niños pequeños ovejas, también lo ha llamado —Dios la Palabra— quién se volvió hombre por causa nuestra, y quién deseó en todos los puntos a ser hechos igual a nosotros —‘el Cordero de Dios’— Él, a saber, que es el Hijo de Dios, el vástago del Padre.”  (El Instructor, Libro 1, Capítulo 5)

 

“…nuestro Instructor es el santo Dios Jesús, la Palabra, que es el guía de toda la humanidad.  Él es el mismísimo Dios amoroso, y nuestro Instructor... De nuevo, cuando Él habla en Su propia persona, Él se confiesa ser el Instructor:  ‘Yo soy Jehová tu Dios, que te saqué de la tierra de Egipto’ ¿Quién, entonces, tiene el poder de llevar y traer?  ¿No es el Instructor?  Éste era Él, quién se le apareció a Abraham, y le dijo: “Yo soy el Dios Todopoderoso; anda delante de mí, y sé perfecto.” ...Éste fue el varón que los llevó, y los trajo, y luchó con, y ungió al atleta Jacob contra el mal.  Ahora que ya la Palabra era el entrenador de Jacob y el Instructor de la humanidad [al parecer por esto] — “Entonces Jacob le preguntó, y dijo: Declárame ahora tu nombre. Y él respondió: ¿Por qué preguntas por mi nombre?”  Ya que Él se había reservado el nuevo nombre para un pueblo nuevo—  el niño; no se había dicho aún como se llamaría, porque el Señor Dios aún no se había vuelto hombre.  Sin embargo, Jacob llamó el nombre de aquel lugar ‘el rostro de Dios’.  “Porque vi a Dios cara a cara”, él añadió “y fue librada mi alma.”  El rostro de Dios es la Palabra como Dios se manifiesta y se dio a conocer.  A sazón, fue también él quien le puso el nombre de Israel, ya que él vio a Dios el Señor.  Fue Dios, la Palabra, el Instructor que le dijo después nuevamente: ‘Yo soy Dios, el Dios de tu padre; no temas descender a Egipto’.”  (El Instructor, Libro 1, Capítulo 7)

 

“Nada, entonces, es odiado por Dios, ni aún por la Palabra.  Porque los dos son uno – es decir, Dios.  Porque Él ha dicho,

‘En el principio era la Palabra, y la Palabra era con Dios, y la Palabra era Dios.’” (El Instructor, Libro 1, Capítulo 8)

 

“...está claro, que uno sólo, el verdadero, el bueno, justo, a la imagen y semejanza del Padre, Su Hijo Jesús, la Palabra de Dios, es nuestro Instructor; a quien Dios nos ha confiado, como un afectuoso padre le entrega sus hijos a un tutor digno, al mismo tiempo expresándonos: “Este es mi Hijo amado, en el cual tomo contentamiento: a él oíd.”  El Instructor divino es fidedigno, adornado como Él está con tres ornamentos muy hermosos – conocimiento, benevolencia, y autoridad de palabra;  con el conocimiento, ya que:  “reposará sobre él el Espíritu de Jehová; Espíritu de sabiduría y de inteligencia, Espíritu de consejo y de fortaleza, Espíritu de conocimiento y de temor de Jehová”; con autoridad de palabra, porque Él es Dios y Creador: “Todas las cosas por él fueron hechas; y sin él nada de lo que es hecho, fue hecho” y con la benevolencia, porque Él sólo nos amó, y se entregó a Sí Mismo por nosotros, ofrenda y sacrificio a Dios...” (El Instructor, Libro 1, Capítulo 11)

 

“Se bondadoso, OH Instructor, con nosotros Tus hijos, Padre, Adalid de Israel, Hijo y Padre, ambos en Uno, O Señor... Y Tu mismo quien haces que todos nosotros conversemos Contigo en paz... podamos alabar, y alabanza en gratitud al Sólo Padre e Hijo, Hijo y Padre, el Hijo, Instructor y Maestro, con el Espíritu Santo, todos en Uno (El Instructor, Libro 3, Oración de despedida)

 

“OH Rey, el gran Dador de buenas dádivas a los hombres, Señor de lo bueno, Padre, Hacedor de todo, A quien el cielo de los cielos adorna, por Tu palabra Divina adecuadamente dispuesta, solo lo hizo... Tú y tu Palabra coeterna, omnisapiente, procediendo de ti, eternamente pueda yo alabarte...” (El Instructor, Libro 3, Oración de despedida)

 

“1ª Juan 1:1. ‘Lo que era desde el principio, lo que hemos oído, lo que hemos visto con nuestros ojos, lo que hemos mirado, y palparon nuestras manos tocante al Verbo...’  Por consiguiente, cuando él dice, ‘desde el principio’, el Presbítero explicó a este efecto, que el principio de la concepción no se separa del principio del Creador.  Porque cuando él dice, ‘Lo que era desde el principio’ él toca en la concepción del Hijo sin principio, quien es coexistente con el Padre.  Hubo; entonces, la Palabra implicada eternamente sin principio; como así también la propia Palabra, es decir, el Hijo de Dios, que siendo, igual de la misma sustancia, uno con el Padre, es eterno e increado... ‘y testificamos, y os anunciamos la vida eterna, la cual estaba con el Padre, y se nos manifestó’.  Aquí por la denominación de Padre Él significa, que el Hijo también siempre existió, sin principio. (Fragmento, Comentarios de la Primera Epístola de Juan)

 

“Mateo  13:46. La perla, y es diáfana y de fulminaciones más puras, es Jesús, quien de la llamarada del relámpago de la Divinidad la Virgen alumbró.  Porque como la perla, se produce en la carne y dentro el cascarón de la ostra húmeda, parece ser un cuerpo húmedo y transparente, lleno de luz y espíritu; así también Dios la Palabra, encarnado, es la luz intelectual, enviando Sus rayos, a través de un cuerpo luminoso y húmedo.” (Fragmento de Nicetas Catena sobre Mateo)

 

“Lucas 3:22. Dios aquí asumió la ‘semejanza’ no de un hombre, sino ‘como paloma’,  porque Él deseó, por una nueva aparición del Espíritu en la semejanza de una paloma, así declarar a Su simplicidad y majestad.” (Fragmento del Catena de Lucas, editado por Corderio; también Fragmento de Macario Crisocefalo: Oración VIII de Mt. viii, y Libro VII  sobre Lucas xiii) 

 

“Esta apariencia visible defrauda la muerte y al diablo; por la riqueza que está adentro, la belleza, que no es vista por ellos.  Y ellos deliran sobre el cuerpo que ellos desprecian como débil, siendo ciegos de las riquezas que está adentro; no conociendo que “Tenemos empero este tesoro en vasos de barro”, que nosotros llevamos, protegido como él está por el poder de Dios el Padre, y la sangre de Dios el Hijo, y el rocío del Espíritu Santo.”  (Sobre la Salvación del Hombre Rico, Sección 34)

 

TERTULIANO

 

Tertuliano quien murió aproximadamente en el 230 E.C.,  enseñó la supremacía de Dios.  “El Padre es distinto del Hijo, siendo mayor que el Hijo, porque quien engendra es uno, y el engendrado es otro; él,  quién envía, es diferente de él quién fue enviado.”  Él también dijo:  “Hubo un tiempo en que el Hijo no existió….  Antes de todas las cosas, Dios estaba solo.”  (La palabra “tri'as”  aparece en su forma latina de “trinitas”  en Tertuliano.  Mientras estas palabras se traducen a “ Trinidad”,  esto no es ninguna prueba en sí que Tertuliano enseñó la doctrina de la Trinidad.) 

 

Fuente de la Cita:

 

“Todo lo que procede de otro ha de ser necesariamente distinto de aquello de lo que procede, pero no ha de estar necesariamente separado. Cuando hay una nueva realidad hay dos realidades; cuando hay una tercera, hay tres realidades. Ahora bien, el Espíritu es una tercera realidad que procede del Padre y del Hijo... Con todo, nada queda separado de la matriz de la que recibe sus propiedades.  De esta suerte la Trinidad, procede del Padre en estadios bien trabados y conexas, sin que la defensa de la condición de su Economía suponga un ataque a su realidad Monárquica. Profeso la regla de fe por la que declaro que el Padre y el Hijo y el Espíritu son inseparables. Si mantienes esto constantemente, entenderás cómo se ha de entender lo demás.  Porque si digo que uno es el Padre, otro el Hijo y otro el Espíritu, el ignorante ó el malvado entiende mal esta expresión si, porque hay cierto sonido de diversidad, concluye que esta diversidad ha de entenderse en el sentido de que el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo están separados.  Me veo obligado a decir esto, cuando (exaltando la Monarquía a expensas de la Economía) ellas contienden por la identidad del Padre e Hijo y el Espíritu, que no es por vía de diversidad que el Hijo sea distinto del Padre, sino por distribución:  no es por la división que Él es distinto, sino por la distinción de persona; porque el Padre no es la misma persona que el Hijo, ya que ellos son distintos uno del otro en su modo de obrar... Así que es de este modo que el Padre es distinto del Hijo, siendo mayor que el Hijo, porque quien engendra es uno, y el engendrado es otro; él,  quién envía, es diferente de él quién fue enviado; y Él, de nuevo, quién crea es uno, y Él a través de quien las cosas son creadas es otro.  Gozosamente el Mismo Señor emplea esta expresión de la persona del Paracleto, para no dar el significado de una división o separación, sino una disposición (de relaciones mutuas en la Deidad); porque Él dice: “Yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador... Al Espíritu de verdad”, haciendo así al Paracleto distinto de Él, así como nosotros también decimos que el Hijo es distinto del Padre; para que así Él se muestre en tercera jerarquía siendo el Paracleto, así como nosotros creemos que en la segunda jerarquía está en el Hijo, por causa del orden observado en la Economía.” (Contra Práxeas, Capítulos 8-9)

 

 “Yo sostengo que la sustancia existió siempre con su propio nombre, el cual es Dios... pero Él no siempre fue Padre y Juez, simplemente en base de Su siempre haber sido Dios.  Porque Él no pudo haber sido el Padre previo al Hijo, ni un Juez antes del pecado. Hubo, sin embargo, un tiempo cuando ni el pecado existió con Él, ni el Hijo; el primero lo constituye de Señor a Juez y el último un Padre.” (Contra Hermógenes, Capítulo 3).

 

Porque antes de que existieran todas las cosas, Dios estaba solo. Siendo Él, en Sí mismo y para Sí mismo, mundo, espacio y todo. Estaba solo porque nada existía extrínseco a Él.  Sin embargo, entonces no estaba solo porque tenía consigo lo que tenía en Sí mismo, a saber, Su Razón. Pues Dios es racional, y en Él estaba la Razón y así pudieron surgir de Él todas las cosas. Esta Razón es su misma mente. Los griegos llaman “logos”, lo que nosotros llamamos la ‘Palabra’: de modo que ya es común entre nosotros, interpretando de modo simple, decir que en el principio estaba la Palabra junto a Dios, aun cuando es la Razón la que, en realidad, debe ser considerada anterior. Porque Dios no era locuaz desde el principio, pero sí era racional antes del principio. En efecto, la misma palabra consta de razón con lo cual prueba que ésta es anterior, por ser su sustancia. Pero no importa; porque aún cuando Dios no había enviado todavía su Palabra, ciertamente la tenía con su Razón y en su Razón, dentro de sí mismo, pues pensaba en silencio lo que habría de decir por su Palabra. Porque cuando pensaba y disponía en su Razón, convertía ésta en palabra, ya que lo hacía verbalmente. Para que lo entiendas más fácilmente, reflexiona sobre ti mismo, que estás hecho a imagen y semejanza de Dios: también tú, siendo animal racional, tienes en ti mismo razón, porque no sólo has sido hecho por un artífice dotado de razón, sino que de su mismo ser has recibido la ida. Observa, pues, cómo esto sucede siempre dentro de ti, cuando en silencio andas pensando algo en tu razón: la razón se te expresa en palabras en cualquier pensamiento que te ocurra y a cualquier estímulo de tu conciencia. No piensas nada que no sea en palabras, ni tienes conciencia de nada que no sea por la razón. Inevitablemente te pones a hablar en tu interior, y al hablar tu palabra se te convierte en interlocutor, y en esta palabra está la misma razón por la que hablas pensando y por la que piensas hablando. De esta suerte, la palabra es en ti en cierto modo como una segunda persona: en sí misma la palabra es algo distinto de ti, ya que por ella hablas pensando, y por ella piensas hablando. ¡Con cuánta mayor plenitud se dará esto en Dios, de quien tú te consideras imagen y semejanza! También él tiene en sí mismo la Razón cuando está en silencio, y la Palabra cuando raciocina. Así pues, sin temeridad alguna, tengo motivos para suponer que Dios antes de la creación del universo no estuvo sólo, pues tenía en Sí Mismo a Su Razón, y con la Razón Su Palabra que era distinta de Él por Su actividad dentro de Él.”  (Contra Práxeas, Capítulo 5) 

 

Más Citas de Tertuliano:

 

“Sin embargo, nosotros, como de hecho siempre hemos dicho... creemos que hay un sólo Dios, pero bajo la siguiente providencia divina... que este sólo Dios también tiene un Hijo, Su Palabra, que se origina de Él Mismo, y todas las cosas por él fueron hechas; Y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho.  Creemos que Él fue enviado por el Padre a través de la Virgen, y nacido por medio de ella – siendo ambos Hombre y Dios, el Hijo del Hombre y el Hijo de Dios, y llamado por el nombre de Jesucristo; creemos que Él sufrió, que fue muerto, y que fue sepultado, conforme a las Escrituras, y el Padre, después que lo resucitó de los muertos, fue recibido arriba en el cielo, y se sentó a la diestra del Padre, y él vendrá a juzgar los vivos y los muertos; quién también envió del cielo del Padre, según su propia promesa, al Espíritu Santo, el Paracleto, el santificador de la fe de aquellos que creen en el Padre, y en el Hijo, y en el Espíritu Santo.” (Contra Práxeas, Capítulo 2)

 

“...todos proceden de Uno (naturalmente) por la unidad de la sustancia; mientras todavía se custodia el misterio de la economía, que dispone la Unidad en la Trinidad, ordenando a las tres Personas así: el Padre, Hijo y Espíritu. Son tres, pero no en cuanto al estado, sino al grado: no en cuanto a la sustancia, sino a la forma: no en cuanto al poder, sino a la especie, pero de una sustancia, y de un estado y de un poder, porque es un solo Dios a partir del cual se cuentan estos grados, formas y especies se descubren, en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo; y aunque se distinguen en número, no por eso están divididos.” (Contra Práxeas, Capítulo 2)

 

“El Hijo... reconoce al Padre, hablando de Su propia persona, bajo el nombre de Sabiduría:  “Jehová me poseía en el principio de su camino, Ya de antiguo, antes de sus obras. Antes de los collados, era yo engendrada”  Ya que de hecho la Sabiduría en este pasaje parece decir que Ella se creó por el Señor antes de sus obras, y para ejecutar Sus logros, sin embargo, hay pruebas en otra Escritura que “Todas las cosas por él fueron hechas; y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho”; así como, de nuevo, en otro lugar (nos dice), “Por Su palabra fueron hechos los cielos, Y todo el ejército de ellos por el Espíritu de Su boca.” – es decir, por el Espíritu (o la Naturaleza Divina) qué estaba en la Palabra:  así es evidente que es uno y el mismo poder que está en un lugar descrito bajo el nombre de Sabiduría, y en otro pasaje bajo la denominación de la Palabra, que se inició para la obra de Dios que ‘fortaleció los cielos’; ‘por quien todas las cosas fueron hechas’, ‘y sin él nada fue hecho’.  Ya no necesitamos más seguir dialogando sobre este punto, cómo si éste no fuera Él Mismo, la Palabra, de quién se habla bajo el nombre de ambos, la Sabiduría y la Razón, y de la completa Alma Divina y el Espíritu.  Él también se volvió el Hijo de Dios, y emanó de Él cuando procedió de Él.”  (Contra Práxeas, Capítulo 7)

 

“La Palabra de Dios, pues... se llama el Hijo, que Él Mismo es designado Dios [.]  ‘La Palabra estaba con Dios, y la Palabra era Dios.’ Está escrito: “No tomarás en vano el nombre de tu Dios”  Éste con toda seguridad es Él, “cual, siendo en forma de Dios, no tuvo por usurpación ser igual a Dios”. (Contra Práxeas, Capítulo 7)

 

“Por consiguiente, la Palabra, al mismo tiempo es siempre en el Padre, como Él dice: “yo soy en el Padre”,  y siempre está con Dios, según lo que está escrito: “Y la Palabra estaba con Dios”  y nunca se separa del Padre, pues dice: “yo soy en el Padre, y el Padre en mí: de otra manera, creedme por las mismas obras.”  (Contra Práxeas, Capítulo 8)

 

“...el Padre y el Hijo se demuestran ser distinto; Yo digo distinto, pero no separados...”  (Contra Práxeas, Capítulo 11)

 

“…todas las Escrituras atestan la clara existencia de, y la distinción en (las Personas de) la Trinidad, y de hecho nos proveen nuestra Regla de fe...”  (Contra Práxeas, Capítulo 11)

 

“…la Palabra de Dios [es él] ‘a través de quien todas las cosas fueron hechas, y sin él nada se ha hecho.’  Ahora Él también es Dios, según Juan, (quién dice)  “La Palabra era Dios”, entonces usted obtiene dos Entes – Uno que ordena que las cosas se hagan, y el Otro quien ejecuta la orden y es el creador.  No obstante, en qué sentido, usted debe entenderlo a Él ser otro, ya se lo he explicado: sobre la base de su Personalidad, no de su Sustancia – como una forma de distinción, no de una división... Yo debo por todas partes sostener que son una sola sustancia en tres coherente e inseparables (Personas)...”   (Contra Práxeas, Capítulo 12)

 

“...escuche al Salmo en que se describen Dos como Dios:  ‘Tu trono, oh Dios, eterno y para siempre; cetro de justicia es el cetro de tu reino.  Has amado la justicia y aborrecido la maldad: Por tanto te ungió Dios, el Dios tuyo, te ha unido o te ha hecho a Ti Su Cristo.’  Ahora, siendo que Él aquí le habla a Dios, y afirma que Dios fue ungido por Dios, Él debe entonces haber afirmado que Dos son Dios, por causa del poder de nobleza real del cetro.  De acuerdo con, Isaías que también dice de la Persona de Cristo: “Los Sabeos hombres de elevada estatura, se pasarán a ti, y serán tuyos; irán en pos de ti, pasarán con grillos: a ti harán reverencia, y a ti suplicarán, diciendo: Cierto, en ti está Dios, y no hay otro fuera de Dios. Verdaderamente tú eres Dios que te encubres, Dios de Israel, que salvas.” Porque aquí también al decir, “en ti está Dios”, y “tú eres Dios” (en la expresión anterior en ti, él quiere decir) en Cristo, y (en la otra él quiere decir) el Espíritu Santo.  Ésta es aún la declaración hecha más grande que usted encontrará expresamente en el Evangelio:  “En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios”  había Uno ‘quién era’,  y había otro ‘con quien’ Él estaba.  Pero también encuentro en las Escrituras que el nombre Señor se aplicó a Ambos de Ellos:  “Dijo el Señor a mi Señor: Siéntate a mi diestra, Entre tanto que pongo tus enemigos por estrado de tus pies”.  E Isaías dice esto:  “¿Quién ha creído a nuestro anuncio? ¿y sobre quién se ha manifestado el brazo de Jehová?”  Ahora él más indisputablemente hubiese dicho Tú Brazo, si él no hubiese querido que entendiéramos que el Padre es el Señor, y el Hijo también es el Señor.  El testimonio todavía más antiguo que nosotros también tenemos está en Génesis:  “Entonces llovió Jehová sobre Sodoma y sobre Gomorra azufre y fuego de parte de Jehová desde los cielos” Ahora, o niegue que ésta es la Escritura; o entonces (permítame preguntar) ¿qué clase de hombre usted es, que usted no piensa que las palabras deban tomarse y entenderse en el sentido como ellas ya están escritas, especialmente cuándo ellas no están expresadas en alegorías ni parábolas, sino en una declaraciones determinadas y simples?  (Contra Práxeas, Capítulo 13) 

 

“...nosotros, quiénes por la gracia de Dios poseemos perspicacia sobre ambos los tiempos y las ocasiones de las Sagradas Escrituras, especialmente nosotros quiénes somos seguidores del Paracleto, no de maestros humanos, ciertamente declaramos que definitivamente Dos Seres son Dios, el Padre y el Hijo, y, con la adición del Espíritu Santo, incluyen Tres, según el principio de la divina economía, que introduce el número...”  (Contra Práxeas, Capítulo 13)

 

“Sin embargo, que hayan, dos Dioses ó dos Señores, es una declaración que en ningún momento ha procedido de nuestra boca:  no es que es falso que el Padre es Dios, y el Hijo es Dios, y el Espíritu Santo es Dios, y cada uno es Dios; ya que en la antigüedad se habló de Dos realmente como Dios, y de dos como Señor, para que cuando Cristo viniese Él pudiese ser reconocidos como ambos, Dios y designado como Señor, siendo el Hijo de Él, quién es Dios y Señor.  Ahora, si se hubiese encontrado en las Escrituras una sola Personalidad para Él quién es Dios y Señor, entonces para Cristo habría sido inadmisible con toda justificación tener el título de Dios y Señor:  Ya que (en las Escrituras) es declarado que hay Un Dios y Un Señor, y entonces debe haber procedido qué Él mismo Padre debió haber bajado (a la tierra), ya que de un sólo Dios y Un Señor se habría leído (en las Escrituras)...”  Sin embargo, tan pronto, cuando Cristo vino, y se le reconoció por nosotros como el mismo Ser quien desde el principio causó la pluralidad (en la Economía Divina), siendo el segundo con el Padre, y el Espíritu como tercero, y Él Mismo declarando y manifestando al Padre más cabalmente (de lo que antes se había hecho de Él alguna vez), entonces el título de Él quién es Dios y Señor se restauró enseguida a la Unidad (de la Naturaleza Divina)…”  (Contra Práxeas, Capítulo 13) 

 

“...el título de Dios y Señor es adecuado a uno y otro al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo...” (Contra Práxeas, Capítulo 13)

 

“Yo por lo tanto no hablo de dioses ni de señores, sino seguiré a los apóstoles; que si el Padre y el Hijo, son asemejados en su invocación, yo llamaré al Padre “Dios”, e invocaré a Jesucristo como “Señor”. Pero a Cristo sólo (se mencione), yo podré llamarlo “Dios”, como el mismo apóstol dice:  “Cristo según la carne, el cual es Dios sobre todas las cosas, bendito por los siglos.” (Contra Práxeas, Capítulo 13)

 

“Yo reconoceré [que] dos entes y dos formas de una sustancia no dividida [son] Dios y Su Palabra, como el Padre y el Hijo.” (Contra Práxeas, Capítulo 13)

 

“…aunque la Palabra era Dios, aún Él era con Dios, porque Él es Dios de Dios; y estando ligado al Padre, es en el Padre” (Contra Práxeas, Capítulo 15)

 

“[Pablo] expresamente llamó a Cristo Dios, diciendo:  “de quienes son los patriarcas, y de los cuales, según la carne, vino Cristo, el cual es Dios sobre todas las cosas, bendito por los siglos.”  (Contra Práxeas, Capítulo 15)

 

“Y en cuanto a los nombres del Padre, el Dios todopoderoso, el Altísimo, el Señor de los ejércitos, el Rey de Israel, ‘aquel que es’,  nosotros decimos (porque todo esto nos lo enseña las Escrituras) que estos también pertenecieron adecuadamente al Hijo, y que el Hijo vino bajo estas calificaciones, y siempre ha actuado conforme a ellas, y Él se lo ha manifestado así a los hombres.   “Todo lo que tiene el Padre”, Él afirma:  “es mío: por eso dije que tomará de lo mío”.  ¿Entonces por qué no tomar Sus nombres también?  Por lo tanto, cuando usted lee el Dios Todopoderoso, el Altísimo, el Señor de los ejércitos, el Rey de Israel, ‘aquel que es’,  considere si al Hijo también se está indicando por estas designaciones, quien en Su propio derecho es Dios todopoderoso, y que Él es la Palabra del Dios Todopoderoso, y ha recibido poder sobre todos; es el Altísimo, ya que Él está “exaltado por la diestra de Dios”,  como Pedro declaró en los Hechos; es el Señor de los ejércitos, porque el Padre ha sujetado todas las cosas a Él; es el Rey de Israel porque a Él especialmente se le ha encomendado el destino de esa nación; y igualmente “aquel que es”, porque hay muchos que son llamados Hijos, pero no lo son... inclusive el Hijo del Todopoderoso es tan igual Todopoderoso, como así el Hijo de Dios es Dios.” (Contra Práxeas, Capítulo 17)

 

“Ahora las Escrituras no están en el peligro de requerir la ayuda de algún argumento de nadie, para que no se le juzgue ser contradictoria.  Tiene su propio método, en ambos, cuando menciona un sólo Dios, y también cuando muestra que hay Dos, Padre e Hijo; y es consistente consigo misma... Por consiguiente ‘hay un solo Dios’, el Padre, ‘no hay más’.  Cuando Él hace ésta declaración, Él no está negando al Hijo, sino dice que no hay ningún otro Dios; y el Hijo no es diferente del Padre.  De hecho, si usted sólo observa cuidadosamente el contexto que sigue de declaraciones como estas, usted encontrará que ellas casi siempre se refieren a las distintas fabricaciones de ídolos y a sus adoradores, con una perspectiva en la multitud de dioses falsos que se expelen por la unidad de la Deidad, que no obstante tiene un Hijo; ya que este Hijo no se divide y es inseparable del Padre, así que a Él debe reconocerse como estar en el Padre, incluso aún cuando a Él no se le mencione... Él entonces, dice, que no hay ningún Dios además de Él en lo que respecta a la idolatría por parte de ambos los Gentiles así como Israel.... Por consiguiente, cuando Él atestó Su propia unidad, el Padre se ocupó de los intereses del Hijo, para que se supusiese que Cristo no vino de otro Dios, sino de Él quién ya había dicho: “Yo Jehová, y ninguno más hay; no hay Dios fuera de mí” quién nos muestra que Él es el único Dios, pero en compañía con Su Hijo, con quien “extiende solo los cielos”... al enlazarse el Hijo así a Sí Mismo, Él se convierte en Su propio intérprete del sentido qué Él extiende solo los cielos, expresando que es sólo con Su Hijo, así como Él es uno con Su Hijo.” (Contra Práxeas, Capítulo 18-19)

 

“...la unidad de Dios, esa unidad Suya se conserva intacta; porque Él es uno, y, sin embargo, Él tiene un Hijo, que es igual a Él Mismo, lo que se comprende por las mismas Escrituras.  ...nosotros hemos demostrado anteriormente que efectivamente Dos son descritos en las Escrituras como Dios y Señor.  ...con esto no decimos que hay dos Dioses y dos Señores, sino que hay dos, Padre e Hijo; y esto no por la separación de su sustancia, sino por la dispensación, pero nosotros declaramos que el Hijo es indivisible e inseparable del Padre – distinto por orden, no por su estado.  Y aunque, se mencionas separadamente, Él se llama Dios, Él por eso no constituye dos Dioses, sino uno; y por la misma circunstancia que a Él se le denomina ser llamado Dios, por Su unión con el Padre.”  (Contra Práxeas, Capítulo 19)

 

“En primer lugar de inmediato viene a dar el preámbulo el Evangelio de Juan, que nos muestra previamente lo que era Él quién tenía que volverse carne.  “En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. Este era en el principio con Dios. Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho.”  Ahora, como estas palabras no pueden tomarse de ninguna otra forma sino como ellas están escritas, sin duda alguna muestran que se trata de Ése quien era en el principio, y también de Ése quien eternamente era en el principio:  Él la Palabra de Dios, el otro Dios si bien la Palabra igualmente es Dios (pero Dios considerándose el Hijo de Dios, no como el Padre); Uno por quien a través de él  fueron todas las cosas, Otro por quien fueron todas las cosas.  Pero en qué sentido nosotros lo llamamos Otro ya nosotros lo hemos descrito frecuentemente.  Cuando nosotros lo llamamos a Él el Otro, debemos implicar que no se trata de que Él sea idéntico — de hecho no es idéntico, sin embargo, no como si estuviese separado; es Otro por dispensa, no por división.”  (Contra Práxeas, Capítulo 21)

 

“Entonces está el Paracleto ó Consolador, también…. “porque tomará de lo mío, y os lo hará saber” dice a Cristo, así como el Propio Cristo recibió del Padre. Así la vínculo del Padre en el Hijo, y del Hijo con el Paracleto, produce tres Personas coherentes que, sin embargo, son distintas una de Otra.  Estos Tres son una sola esencia, no una sola Persona, como él lo dice: “Yo y el Padre una cosa somos”, en lo que respecta a unidad de sustancia no en singularidad de número.” (Contra Práxeas, Capítulo 25)

 

“[Jesús] les ordena que se bauticen en el nombre del Padre y del Hijo y el Espíritu Santo, no en un Dios unipersonal.  Y de hecho no es una sola vez, sino tres veces, que nosotros nos sumergimos en las Tres Personas, en cada una se menciona Sus nombres ". (Contra Práxeas, Capítulo 26)

 

“La Palabra es Dios... la Palabra se hizo carne... la verdad es, que nosotros encontramos que Él expresamente se muestra ser ambos Dios y Hombre; el mismo Salmo que hemos citado a intimando (de la carne), que ‘Dios se volvió Hombre en su medio, Él, por consiguiente, lo estableció por voluntad del Padre’ – ciertamente en todo los respectos como Hijo de Dios y Hijo del Hombre, siendo Dios y Hombre, sin diferir ninguna duda de acuerdo con cada sustancia en su propia propiedad especial, así como la Palabra no es otra cosas sino Dios, asimismo en la carne no es otra cosas sino Hombre.  De la misma manera el apóstol enseñando respecto a Sus dos sustancias, dice:  “el cual fue de la simiente de David” en cuyas palabras Él fue Hombre e Hijo de Hombre. “El cual fue declarado Hijo de Dios con poder, según el Espíritu” en cuyas palabras Él es Dios, y la Palabra – el Hijo de Dios.  Nosotros vemos el estado doble, que no es confuso, sino el conjunto de Una Persona – Jesús, Dios y Hombre.”  (Contra Práxeas, Capítulo 27)

 

“‘Dios es Espíritu’,  [así] también... está ‘el Espíritu de Dios;’ de la misma manera cuando encontramos que ‘la Palabra era Dios’,  está tan también ‘la Palabra de Dios’.” (Contra Práxeas, Capítulo 27)

 

“Él mismo vendrá de nuevo sobre las nubes del cielo, de la misma manera como subió. Y, mientras tanto, él mismo derramó el don recibido del Padre, el Espíritu Santo, la Tercera Persona (tertium numen) de la Divinidad, y el Tercer Grado de la Suma Majestad, predicador de la monarquía unitaria e Intérprete de la Economía Divina para aquel que dé oído a la nueva profecía que se contiene en sus palabras. Él es el ‘guía de toda verdad’, la cual se encuentra en el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo: éste es el misterio cristiano. Es propio de las creencias judaicas creer de tal modo en un solo Dios, que no quieras poner al Hijo junto a él, y además del Hijo el Espíritu. ¿Qué diferencia hay entre los judíos y los cristianos, sino ésta? ¿Qué necesidad teníamos del Evangelio, que es la esencia del Nuevo Testamento, y que declara que la ley y los profetas se extienden hasta Juan, si no sacamos de él que los tres en quienes creemos, el Padre, el Hijo y el Espíritu, no constituyen más que un solo Dios?...” (Contra Práxeas, Capítulo 30)

 

“Dios se complació al renovar Su pacto con el hombre de tal manera que Su Unidad se pudiese creer, de esta nueva manera, a través del Hijo y el Espíritu, para que Dios ahora se pudiera conocer abiertamente, en Sus Nombres apropiados y Personas, que en los tiempos antiguos simplemente no fueron entendidos aunque declaró a través del Hijo y el Espíritu.” (Contra Práxeas, Capítulo 31)

 

“[Hermógenes] no parece reconocer a ninguno otro Cristo como Señor, aunque él sostiene una afirmación diferente de Él; pero por esta diferencia en su fe él realmente le hace otro ser –  aunque, no le quita a Él todo lo que es Dios, a pesar de que él no cree que Él, hizo todas las cosas de la nada.  Porque, saliéndose de la cristiandad  yéndose con los filósofos, y de la Iglesia se fue a la Academia y al Pórtico, allí aprendió él de los Estoicos cómo ubicar la Materia (en el mismo nivel) con el Señor, así como también existido eternamente en ambos, innato e increado, no teniendo principio en lo absoluto ni fin, y según él, luego el Señor creó todas las cosas.” (Contra Hermógenes, Capítulo 1)

 

“...la misma Sabiduría de Dios... desde su ser inherente en el Señor era de Él y en Él... esta misma Sabiduría es la Palabra de Dios...”  (Contra Hermógenes, Capítulo 18) 

  

“...el Hijo es la Palabra, y ‘la Palabra es Dios’,  y ‘Yo y el Padre una cosa somos’.” (Contra Hermógenes, Capítulo 18)

 

“Nosotros ya hemos afirmado que Dios hizo al mundo, y todo lo que contiene, por Su Palabra, Razón, y Poder... Se nos ha enseñado que Él procede de Dios, y de esa manifestación Él se engendró; de modo que Él es el Hijo de Dios, y se llama Dios por la unidad de sustancia con Dios.  Porque Dios, también, es Espíritu.  Según los rayos salen del sol, y son todavía parte de la masa patriarca; el sol todavía estará en los rayos, porque es un rayo del sol y no hay ninguna división de sustancia, sino solamente una extensión.  Así Cristo es Espíritu de Espíritu, y Dios de Dios, como la luz de luz se enardece.  El material matriz permanece entero e intacto, aunque puede emanarse de él un sinnúmero de retoños poseyendo sus calidades; así, también, es lo que ha salido de Dios de inmediato es Dios e Hijo de Dios, y los dos son uno.   De esta misma forma también, como Él es Espíritu de Espíritu y Dios de Dios, Él de esta manera es hecho segundo en la forma de existencia – en posición, no en naturaleza; y Él no se retiró de la fuente original, sino que emanó adelante.  Este rayo de Dios, entonces, como siempre se profetizó de él en los tiempos antiguos, descendiendo en una virgen, y se haría carne en su vientre, es en Su nacimiento Dios y hombre unido.”  (Apología, Capítulo 21)

 

“…usted debe consentir que aquellos que no han reconocido al Padre igualmente han fallado en reconocer al Hijo a través de la identidad de su sustancia natural...”  (Contra Marción, Libro 3, Capítulo 6)

 

“[Marción] Cristo, por consiguiente, para poder así evitar todos tales engaños y las falacias, ¡y las posibles acusaciones dé: corresponder al Creador, que no era lo que él parecía ser, y que presidió ser lo que él no era - encarnado sin ser carne, humano sin ser hombre, e igualmente un Cristo divino sin ser Dios!” (Contra Marción, Libro 3, Capítulo 8) 

 

“Y ciertamente también podría atreverme a reclamar que la Misma Palabra es de la sustancia del Creador. (Contra Marción, Libro 4, Capítulo 9)

                                                                                    

“…los judíos, quienes lo veían como un simple, y todavía no estaban seguros que Él también era Dios, y a su vez igualmente era el Hijo de Dios, muy correctamente decían que un hombre no puede perdonar pecados, sino sólo Dios... Él, quién perdonó los pecados era Dios y hombre  (Contra Marción, Libro 4, Capítulo 10)

 

“A Él vinieron de Tiro, y aún de otros distritos, una multitud de transmarinos.  Éste hecho el Salmo lo tenía previsto:  “He aquí Filistea y Tiro, con Etiopía: Este nació allá.  Y de Sión se dirá: Este y aquél han nacido en ella; Y el Altísimo mismo la establecerá”  (tan indiscutible como que el Dios-hombre nació), porque Él la edificó por voluntad del Padre; y así podrás saber cómo los Gentiles se hicieron parte de Su rebaño, porque Él nació Dios —hombre y habría de edificar la iglesia según la voluntad del Padre— incluyendo también a otras razas.”  (Contra Marción, Libro 4, Capítulo 13)

 

“¿Ahora, que es ‘lo insensato de Dios es más sabio que los hombres’, sino la cruz y muerte de Cristo?  ¿Qué es ‘lo débil de Dios es más fuerte que los hombres’, sino el nacimiento y encarnación de Dios?  (Contra Marción, Libro 5, Capítulo 5) 

 

“Claro los marcionistas suponen que ellos tienen de su parte al apóstol con el siguiente pasaje sobre la cuestión de la sustancia de Cristo —que Él solo poseía nada más que un espíritu de carne.  Ya que él dice sobre Cristo: “el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, sino que se despojó a Sí Mismo, tomando forma de siervo”, no en realidad,  y “hecho semejante a los hombres” no un hombre,  “y estando en la condición de hombre” no en su sustancia, es decir, en su carne; como si la sustancia allí no tuviese en cuenta la forma, semejanza y condición.  Lo que es trascendental para nosotros es que en otro pasaje (el apóstol) llama a Cristo “la imagen del Dios invisible”.  Por eso no seguiremos dándole el mismo ahínco a ese pasaje, de que Cristo no es Dios verdadero, porque el apóstol lo ubica a la imagen de Dios, así, (como Marción contiende,)  ¿Qué Él no es de verdad un hombre debido a Él haber tomado la forma y semejanza de un hombre?  Entonces en ambos casos la verdadera sustancia tendría que ser excluida, la imagen (o condición) y la semejanza y forma se reclaman ser un espíritu.  Pero siendo que él es verdadero Dios, como el Hijo del Padre, a Su imagen y semejanza, Él ya ha sido por obligación forzosa de esta conclusión determinado a ser verdadero hombre, como Hijo del hombre, “y estando en la condición” e imagen “de hombre”.  Porque cuando Él lo propuso estar así “estando” en la condición de hombre, él de hecho afirmó ser ciertamente más humano.  Porque lo que se encuentra estando, evidentemente posee existencia.  Por consiguiente, así como Él se encontró ser Dios por Su grandiosos poder, así mismo Él encontró ser hombre por causa de Su carne, de lo contrario el apóstol no pudiera decir:  “hecho obediente hasta la muerte”, si Él no hubiese sido constituido de una sustancia mortal.”  (Contra Marción, Libro 5, Capítulo 20) 

 

“…nos preguntamos la razón por qué usted ha formado la opinión que Cristo no nació.  Siendo que usted piensa que esto cae dentro de la aptitud de su propia iniciativa arbitraria, usted debe tener la penuria de suponer que su nacimiento es imposible para Dios, o que es improcedente para Él.  Sin embargo, para Dios no hay nada imposible, sólo se hace Su voluntad... Usted no puede expresar temor alguno que, si Él verdaderamente nació a Sí mismo se vistió con la naturaleza de hombre, entonces Él habría dejado de ser Dios, perdiendo lo que Él era, volviéndose lo que no era.  Porque Dios no está en ningún peligro de perder Su propio estado ni condición.”  (Sobre el Cuerpo Carnal de Cristo, Capítulo 2-3)

 

“Usted ocasionalmente ha leído y creído que los ángeles del Creador se han cambiado en forma humana... ¿Entonces, se le ha permitido a los ángeles, que son inferiores a Dios, después de que ellos se cambiaron en forma corporal humana, no obstante seguir siendo ángeles?  Y usted privará a Dios, que es superior a ellos, de esta facultad, como si Cristo no pudiese continuar siendo Dios, después de asumir realmente la naturaleza de hombre?”  (Sobre el Cuerpo Carnal de Cristo, Capítulo 3)

 

“Para quedar seguro, hay otras cosas también que realmente son bastante locura (como el nacimiento de Cristo), que tienen referencias a las humillaciones y sufrimientos de Dios... ¿Qué es más indigno para Dios, qué es más probable de levantar rubor y vergüenza, que Dios deba nacer, ó que Él deba morir?  ¿Que Él debe llevar la carne, ó la cruz?  ¿Ser circuncidado, ó ser crucificado?  ¿Ser acurrucado, ó ser abofeteado?  ¿Ser puesto en un pesebre, ó en una tumba?...  ¿Entonces, usted, ha cortado todos los sufrimientos de Cristo, sobre la base de que, como era simplemente un espíritu, Él era incapaz de experimentarlos? ...contésteme enseguida, usted que asesina la verdad:  ¿Entonces Dios realmente no fue crucificado?  ¿Y, realmente habiendo sido crucificado, Él no murió realmente?  ¿Y, habiendo de hecho muerto realmente, Él realmente no resucitó de nuevo?... ¡O usted el más infame de los hombres, que exonera de toda la culpa los asesinos de Dios!”  (Sobre el Cuerpo Carnal de Cristo, Capítulo 5) 

 

“... a Cristo no podría describirse ser... hijo de hombre sin tener un padre humano, ni Hijo de Dios sin tener a Dios por Su padre.  Precisamente así la naturaleza de las dos sustancias lo define como hombre y Dios – en un respecto por nacimiento, en el otro ingénito... Esta tenencia de dos estados —el divino y el humano— definitivamente se afirma con igual verdad sobre ambas naturalezas a la vez... (Sobre el Cuerpo Carnal de Cristo, Capítulo 5) 

 

“Cristo, entonces, actuó por el motivo que lo llevó a tomar la naturaleza humana.  Su motivo fue La salvación del hombre, la restauración de lo que se había perdido.  El hombre había muerto; se había hecho necesaria su recuperación.  Sin embargo, ninguna causa, existió para que Cristo asumiera la naturaleza de un ángel.  Aunque también la perdición de los ángeles se establece por el “fuego eterno preparado para el diablo y para sus ángeles”, no obstante nunca una restauración se les promete a ellos.  Cristo jamás recibió del Padre ninguna ordenanza sobre la salvación de los ángeles; y eso que el Padre nunca prometió ni ordenó, Cristo no podría emprenderlo. ¿Pero realmente fue Su objetivo libertar al hombre por medio de un ángel?  ¿Por qué, entonces, bajar Él, para hacer aquello que estaba ya para hacerse por la ayuda de un ángel?  ¿Si fuese con la ayuda de un ángel, entonces, porqué Él vino sólo?  ¿Si Él tenía el propósito de hacerlo todo sólo, por qué tener a un ángel también?  Es verdad que Él ha sido, llamado ‘el Ángel del gran consejo’,  es decir, un mensajero, por el término expresivo de la función oficial, no por naturaleza.  Porque Él tenía que anunciarle al mundo el poderoso propósito del Padre, incluyendo la ordenanza de restaurar al hombre. Pero Él debido a esto no debe considerarse como un ángel, ni como Gabriel ni Miguel... Él... es verdaderamente Dios, y el Hijo de Dios [.]”  (Sobre el Cuerpo Carnal de Cristo, Capítulo 14)

 

“De hecho, en ninguna ocasión, se empleó por Cristo la familiar frase de todos los profetas, “Así dice el Señor”.  Porque Él Mismo era el Señor, que hablaba abiertamente por Su propia autoridad, prologando Sus palabras con la fórmula, “De cierto de cierto os digo”.  ¿Qué necesidad hay para seguir argumentando sobre esto?  Oiga lo que Isaías dice en palabras de forma enfática, Ya que no era ningún ángel, ni diputado sino  “el mismo Dios vendrá, y os salvará”.  (Sobre el Cuerpo Carnal de Cristo, párrafos 14)

 

“Y crió Dios al hombre, es decir, a la criatura que Él amoldó y formó; a la imagen de Dios (en otras palabras, de Cristo) Él lo hizo.  Y la Palabra igualmente era Dios, quien era la imagen de Dios, ‘no tuvo por usurpación ser igual a Dios’.”   (Sobre la Resurrección de la Carne, Capítulo 6)

 

“Jesús todavía está sentado a la diestra del Padre, un hombre, y, sin embargo, Dios —el postrer Adán, no obstante la primordial Palabra— carne y sangre, sin embargo más puro que nosotros – quién “así vendrá como le habéis visto ir al cielo” en ambos sustancia y forma, como los ángeles afirmaron, e incluso será reconocido por aquellos que le traspasaron.  Designado, como Él es, “el Mediador entre Dios y los hombres”, Él mantiene Su propio ser en el depósito de la carne que le ha sido conferido a Él por ambas partes – el compromiso y la seguridad de su perfección completa.  Así como “nos ha dado las arras del Espíritu”  así Él ha recibido por nosotros las arras de la carne, y la ha llevado con Él al cielo como el compromiso de esa perfección completa que un día será restaurada con él.”  (Sobre la Resurrección de la Carne, Capítulo 51)

 

“Dios consintió ser concebido en el vientre de una madre...”  (Sobre la Paciencia, Capítulo 3)

 

“...la justificación... primero se sentaba en un estado rudimentario, teniendo un miedo natural de Dios:  de esa fase se adelantó... ahora, a través del Paracleto, está estableciendo la madurez.  Él, después de Cristo, será el único a ser llamado y reverenciado como Maestro; porque Él no habla de Sí Mismo, sino lo que se ordena por Cristo.  Él es el único prelado, porque Él sólo es el sucesor de Cristo.  Aquellos quiénes lo ha recibido conservan la verdad por encima de las costumbres.  Aquellos quiénes le han oído profetizar incluso hasta en el tiempo presente, no de la antigüedad, anuncian a las vírgenes que se cubran totalmente. (Sobre el Velar de las Vírgenes, Capítulo 1)   

 

HIPÓLITO

 

Hipólito quien murió aproximadamente en el 235 E.C.,  dijo que Dios es “Dios es uno, el primero y Único, el Hacedor y Señor de todos”, quién “no tenía nada co-eval [de edad igual] con él….  Sino él era Uno, solitario y sólo; quién, por voluntad, llamó a ser lo que antes no tenía ningún ser”, al prehumano creado Jesús.  

 

Fuente de la Cita:   

 

“El primero y único (sólo Dios), Creador y Señor de todo, no tenía nada coeval con Sí mismo; ni el caos infinito, ni agua sin medida, ni tierra sólida, ni aire denso, ni el fuego caluroso, ni espíritu refinado, ni el dosel azul de un firmamento estupendo.  Sino Él era Uno, solo consigo mismo.  Por el ejercicio de Su voluntad Él creó las cosas que están, qué anteriormente no existían excepto que Él quiso hacerlas... Por consiguiente, esta solitaria y suprema Deidad, por ejercicio de reflexión, trajo adelante el Logos primero; no una palabra en sentido de articularse por voz, sino como un raciocinar universal, ya concibiendo y residiendo en la mente divina.  A Él sólo se engendró de lo que ya estaba en existencia; porque el Mismo Padre constituye la existencia, y el engendrado de Él, fue la causa de todas las cosas hechas.  El Logos estaba dentro del Mismo Padre, llevando la voluntad de Su progenitor, no siendo desagregado de la mente del Padre.  Porque simultáneamente con Su procesión de Él Progenitor, ya que Él es el primogénito de este Progenitor, Él tiene, voz en Sí Mismo, las ideas concebidas en el Padre.  Y así fue, cuando el Padre ordenó el mundo a entrar en existencia, el Logos una por una completó cada objeto de la  creación, y así le agradó a Dios... Porque todas las cosas que Él quiso, Dios las hizo una tras otra.  Estas cosas que Él creó a través del Logos, no son posibles genéralas de otra forma que no sea como ellas fueron hechas... Sólo el Logos que pertenece a Dios y sale del mismo Dios; por lo tanto el Logos es Dios, siendo la sustancia de Dios.  Ahora el mundo fue hecho de la nada; por lo tanto no es Dios; como también porque este mundo admite su disolución cuando el Creador lo desee.” (Refutación de Todas las Herejías, Libro 10, Capítulos 28-29)

 

Más Citas de Hipólito:

 

“Porque el Hijo, siendo el poder de Dios el Padre, concedió nuevamente al templo de Su propio cuerpo a la vida.  Aunque Él dijo que fue salvaguardado por el Padre, cuando Él estuvo ante el peligro como hombre, no obstante por naturaleza Él mismo es Dios, y Él sostiene toda la creación, visible e invisible, en un estado de bienestar.”  (Sobre Génesis, Gn. 49:16-20)

 

“Aunque Él soportó la cruz, sin embargo, como Dios Él retornó a la vida, después de haber pisoteado la muerte, como Su Dios y Padre se le dirige, y le dice: ‘Siéntate a mi diestra’.”  (Sobre Génesis, Gn. 49:21-26)

 

“Porque el unigénito, la Palabra de Dios, siendo Dios de Dios, se despojó a Sí Mismo, según las Escrituras, humillándose a Sí Mismo por Su propia voluntad a algo que Él no era, y tomó sobre Sí mismo esta vil carne, y ‘tomando forma de siervo’,  y ‘haciéndose obediente a Dios el Padre, hasta la muerte’, por eso de ahora en adelante se nos dice que Él es ‘exaltado hasta lo sumo’; Él  recibió según las palabras del bendito Pablo ‘un nombre que es sobre todo nombre’ pero no como si Él no lo tuviese por causa de Su humanidad, como si esto fuese galardonado por gracia.  Pero la verdad sobre este asunto, no le fue ‘dado’, por primera vez, lo que ya Él tenía por naturaleza; todo lo contrario.  Sino debemos entender esto como un retorno y restauración a lo que ya existía en Él desde el principio, esencial e inseparable.  Y es por esta razón que, cuando Él asumió, por decreto divino, el estado humillante de humanidad, Él dijo: “Padre, glorifícame tú para contigo, con aquella gloria que tuve”, etc.  Porque Él, quién era coexistente con Su Padre antes de todos los tiempos, y antes de la fundación del mundo, siempre tenía la gloria apropiada de la Deidad.”  (Sobre Génesis, Gn.  49:21-26) 

 

“Ahora, para que Él pudiera mostrar tener juntas la naturaleza de Dios y del hombre a la vez – como el apóstol, también dice:  “Porque hay un mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre”.  Ahora un mediador no es de un solo hombre, sino está entre dos – por consiguiente, era necesario que Cristo, volviéndose el Mediador entre Dios y los hombres, debe recibir de ambos una fianza de algún tipo, por lo cual Él podría aparecer como el Mediador entre dos distintas personas.”  (Sobre Números)

 

“‘Tres cosas hay de hermoso andar, y la cuarta pasea muy bien’, es decir, los ángeles en el cielo, los santos sobre la tierra, y las almas de los justos bajo la tierra.  Y el cuarto, a saber Dios, la Palabra Encarnada, pasó con honor a través del vientre de la Virgen; creando nuestro nuevo Adán, él atravesó las puertas de los cielos, y se convirtió en el primer fruto de la resurrección y la ascensión de todos.”  (Sobre Proverbios, Párrafo 25)

 

“Cristo, él quiere decir, la sabiduría y poder de Dios el Padre, edificó su casa, es decir, Su naturaleza en la carne derivada de la Virgen, así como él (Juan) nos dijo adelantadamente: “Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros”.  Como igualmente el sabio profeta testifica: la Sabiduría que estaba antes del mundo, y es la fuente de vida, la infinita, ‘Sabiduría de Dios, edificó su casa’, a través de una madre sin conocer hombre alguno — saber de buena tinta, como Él asumió el templo del cuerpo... De nuevo, ‘mezcló su vino’ en el cuenco, lo que significa, que el Salvador, uniendo su Deidad, que es como el vino puro, con la carne en la Virgen, nació de ella de inmediato Dios y hombre esto sin haber confusión entre uno y otro.  ‘Y puso su mesa’, eso denota el prometido conocimiento de la Santa Trinidad...” (Sobre Proverbios 9:1)

 

“Porque como los hijos de Israel estaban destinados poder ver a Dios en este mundo, y, sin embargo, no creerían en Él, la Escritura mostró de antemano que los gentiles reconocerían al encarnado, quien, antes de encarnase, Nabocodonosor desde la antigüedad lo vio y lo reconoció en el horno, y reconoció que era el Hijo de Dios.”  (Escolia en Daniel 3:29)

 

“Para cuando las tres bestias hayan terminado su curso, y sean removidas, y una todavía quede con vigor – si ésta, también, es removida, entonces finalmente las cosas terrenales finalizarán, y las cosas celestiales empezarán; para que el reino indisoluble y eterno de los santos pueda contemplarse, y el Rey celestial se manifieste a todos, ya no más en una figura, como uno en una visión, o revelado en una columna de nube en la cima de una montaña, sino rodeado de poder y ejércitos de ángeles, como Dios encarnado y hombre, Hijo de Dios e Hijo de hombre – viniendo desde los cielos como Juez de este mundo.” (Escolia en Daniel 7:17)

 

“Por esta razón los carceleros del Hades temblaron cuando ellos lo vieron a Él; y las puertas de bronce y los pernos de hierro se rompieron.  Porque, he aquí, el Unigénito entró, un alma entre las almas, Dios la Palabra un (humano) con el alma.  Puesto que Su cuerpo yacía en la tumba, no desposeído de divinidad; porque mientras en el Hades, Él esencialmente estaba con Su Padre, y a la vez también Él estaba en el cuerpo y en el Hades.  Ya que el omnipresente Hijo no se delimita por el espacio, semejante al Padre; y Él mismo comprende todas las cosas.  Pero por Su propia voluntad él habita en un cuerpo animado por un alma, para que con Su alma Él pudiera entrar en el Hades, y no con Su pura divinidad.”  (Sobre Lucas, Capítulo 23)

 

“…nuestro Señor Jesucristo, quien también es Dios, se profetizó empleando la figura de un león, a causa de Su realeza y gloria...”  (Tratado sobre Cristo y el Anticristo, Sección 6)

 

“[San Juan Bautista], Porque he aquí, tan pronto como llegó la voz de salutación a Elisabet, la criatura saltó de alegría en su vientre, reconociendo que Dios la Palabra se había concebido en el vientre de la Virgen.”  (Tratado sobre Cristo y el Anticristo, Sección 6)

 

“…la Iglesia no dejará de llevar de corazón la Palabra por el cual es perseguida por los incrédulos de este mundo.  ‘Y ella trajo adelante’, él dice, ‘un hombre-niño, quien a de gobernar todas las naciones’; con esto significa que la Iglesia, trayendo siempre adelante a Cristo, el hombre-niño perfecto de Dios, quien es declarado ser Dios y hombre, se convierte en el instructor de todas las naciones...” (Tratado sobre Cristo y el Anticristo, Sección  61)

 

“Ahora Cristo oró sobre todo esto frugalmente como hombre; siendo, sin embargo, verdadero Dios.”  (Tratado Explicativo Contra los judíos, Sección  4)

 

“¿Pero por qué, los profetas, nos lo dicen, y por qué razón, el templo fue desolado?  ¿Fue a causa de la fabricación del antiguo becerro?  ¿Fue a causa de la idolatría del pueblo?  ¿Fue por la sangre derramada de los profetas?  ¿Fue por el adulterio y fornicación de Israel?  De ningún modo, él dice; que por todas estas transgresiones encontraron siempre perdón abiertamente para ellos, y benignidad; pero fue porque ellos mataron al Hijo de su Benefactor, porque Él es coeterno con el Padre.”  (Tratado Explicativo contra los judíos, Sección  7)

 

“Porque todos, justos e injustos por igual, estarán delante de Dios la Palabra.  Porque el Padre a nadie juzga, sino que todo el juicio lo dio a Él; y en cumplimiento del designio del Padre, Él viene como Juez quien nosotros llamamos Cristo.”  (Contra Platón, sobre la Causa del Universo, Sección  3)

 

“Porque lo infinito no puede en ninguna manera ni de ninguna forma ser susceptible al movimiento, ya que no tiene nada hacia dónde y nada alrededor de que se moverá.  Porque en tal caso es naturaleza infinita, y así incapaz de ser movida, el movimiento sería conversión.  Por lo cual la Palabra de Dios fue hecha verdaderamente hombre igual a nosotros, no obstante sin pecado, y actuando y soportando vivir como los hombres pero sin pecar ya que nuestra naturaleza se inclina a estas cosas, y asumiendo la circunscripción de la carne de nuestra naturaleza por causa nuestra, pero no sostuvo ninguna conversión en ese aspecto donde Él es uno con el Padre, ni dominando la carne a través de la exoneración. Cuando Él estuvo sin la carne, Él permaneció sin circunscripción.  Y a través de la carne Él obró divinamente esas cosas que son apropiadas en la divinidad, demostrando tener ambas naturalezas, en las cuales, en ambas Él obró, lo que quiero decir es, en la divina y en la humana, según esa subsistencia verdadera real y natural, (mostrándose Él así) como ambos seres en realidad y entendiéndose ser al mismo tiempo Dios infinito y hombre finito, teniendo ambas naturalezas en perfección, con la misma actividad, es decir, las mismas propiedades naturales; donde nosotros sabemos que su distinción siempre mora según la naturaleza de cada una, y sin conversión... Porque lo divino sigue siendo idéntico a lo mismo después de la encarnación igualmente que lo que era antes de la encarnación; su infinita esencia, ilimitable, impasible, incomparable, invariable, inmutable, auto-potente, y, para abreviar, subsistiendo en su ser sólo lo infinitamente digno y bueno.  Por consiguiente, el Dios de todas las cosas se volvió, verdaderamente, según las Escrituras, sin conversión, un hombre sin pecado, y de una manera conocida solo para Él, siendo que Él es el Artífice natural de las cosas que están por encima de nuestra comprensión. Y por el mismo acto salvador de la encarnación Él introdujo en la carne la actividad de Su propia divinidad, aún sin tenerla (esa actividad) circunscrita a la carne a través de la exoneración, ni naturalmente desarreglándose de la carne como si Él se desarreglara de Su divinidad, sino manifestando a través de ella en las cosas que Él obró de forma divina en Su estado encarnado.  Porque no fue que la carne se volvió divina de forma natural por una transmutación natural, como si se volviera esencialmente carne divina.  Sino que lo que él era antes, eso también continuó siendo por naturaleza junto a su actividad cuando estaba unido con la divinidad, así como el Salvador nos lo dijo: ‘El espíritu a la verdad está dispuesto, pero la carne es débil.’ Y obrando y soportando en la carne las cosas que ella se inclina, sin pecar, Él demostró que el abandonar su estado divino (lo hizo) por causa nuestra, confirmándose esto como así fue por sus maravillas y sufrimientos en la carne natural.  Por ésta causa el Dios de todas las cosas se volvió hombre, es decir, para que sufriendo en la carne, la que estaba susceptible al sufrimiento, Él se dio a sí mismo por nosotros para redimirnos de toda iniquidad, y limpiar para sí un pueblo propio, que estaba muerto; y así obrando cosas maravillosas por Su divinidad, que no es susceptible al sufrimiento, y Él, por medio, y a través de la carne pudiese restaurarla a esa vida incorruptible y bendita de donde ella cayó lejos rindiéndose ante el diablo; y así Él establecer las santas ordenanzas de las existencias inteligentes en los cielos en la inmutabilidad por el misterio de Su encarnación, el hacerlo es la recapitulación de todas las cosas en él.  Él, por consiguiente, permanece, después de Su encarnación, según su naturaleza, Dios infinito, y más, teniendo la actividad apropiada y conveniente en Él – una actividad que emana esencialmente de Su divinidad, y se manifiesta a través de Su perfección en la carne por los actos maravillosos económicos, demostrando así que Él es Dios, mientras Él obraba en la carne, que por la naturaleza es débil, logró la salvación del universo.” (Contra Berón y Hélice, Fragmentos 1-2)

 

“Ahora, para instituir una comparación con lo que va absolutamente más allá de toda comparación, así como dentro de nosotros, el poder del ingenio pertenece por naturaleza al alma y se trae a locución por medio de nuestra lengua corporal sin ningún cambio en sí mismo, así, también, es la encarnación maravillosa de Dios la Todopoderoso y creadora energía de la deidad entera manifestada sin mutación en sí misma, por razón de Su santa perfecta carne, y en las obras que Él ha forjado de forma divina, (esa energía de la deidad) permaneciendo en su ser libre de toda circunscripción, aunque brilló a través de la carne, si bien esencialmente estaba limitada.  Porque eso que por naturaleza no tiene origen  no puede circunscribirse por una naturaleza originada...”  (Contra Berón y Hélice, Fragmento 3)

 

“Porque, en la perspectiva de los apóstoles, profetas y maestros, el misterio de la encarnación divina se ha distinguido por tener dos puntos de contemplación natural a ella, la que se distingue de todas las cosas, ya que por un lado es la subsistencia de la deidad perfecta, y por otra demuestra completa humanidad.  Por consiguiente, siempre y cuando se reconozca la Palabra que es de una sola sustancia, de una energía, allí jamás y nunca de forma alguna se conocerá un movimiento de dos.  Porque mientras Dios, quien es esencialmente sempiterno, se volvió por Su poder infinito y según Su voluntad un hombre sin pecado, Él es lo que Él era, en todo donde se conoce a Dios; y lo que Él se volvió, Él es en todo donde se conoce el hombre y puede reconocerse.  En ambos aspectos Él mismo nunca se separó de Sí mismo, de Sus actividades divinas ni de Su igualdad humana, conservando ambas relaciones esencialmente Su propia perfección inalterable. (Contra Berón y Hélice, Fragmento  4)

 

“…Cristo, como hasta ahora a Él se le acierta como Dios, da existencia al universo, y ahora lo sustenta y lo gobierna.” (Contra Berón y Hélice, Fragmento 8)

 

“Pero la confesión piadosa de los creyentes es que, en vista de nuestra salvación, y para conectar el universo con la inmutabilidad, el Creador de todas las cosas incorporó consigo Mismo un alma racional y un cuerpo sensible y a través de la virgen María santa en todo, íntegra-virgen, por concepción impoluta, sin alteración, fue hecho un hombre natural, pero separado de la maldad: el mismo era Dios perfecto, y a la vez era hombre perfecto; puesto que era a la vez Dios y hombre perfecto en naturaleza.  En Su deidad Él obró las cosas divinas a través de Su carne totalmente santa – tales cosas, a saber, que no pertenecen a la carne por naturaleza; y en Su humanidad Él sufrió las cosas humanas – tales cosas, a saber, que no pertenecen a la deidad por naturaleza, por llevar en si deidad.  Él todo lo que hizo divino lo hizo en su cuerpo; y todo lo que hizo en su cuerpo fue con la participación de su deidad.  Así Él conservó un nuevo y digno método de como Él obró (según la esencia de) ambas, mientras eran naturales las dos permanecieron inalterada; de este modo atestiguar Su perfecta encarnación, que es verdaderamente genuina, y no le falta nada.” (Contra Berón y Hélice, Fragmento 8)

 

“Porque aquél quién viene en fe a la regeneración lavadora, y renuncia al diablo, y se une a Cristo; negándose al enemigo, y hace la confesión que Cristo es Dios; quién se aleja de la esclavitud, y se une a la adopción – emerge del bautismo radiante como el sol, emanando destellos de justicia, lo que de hecho es la cosa trascendental, él se convierte en un hijo de Dios y coheredero con Cristo.”  (Discurso sobre la Santa Teofanía, Sección 10)

 

“En la época de la Pascua, para presentarse a Sí mismo como la oveja destinada al sacrificio, y demostrar que es el verdadero cordero Pascual, el apóstol dice:  ‘porque nuestra pascua, que es Cristo’, quién es Dios, ‘ya fue sacrificada por nosotros’.”  (Homilía sobre la Cena Pascual) 

 

“¿Quién no afirmará, en efecto, que hay un único Dios?  Pero no destruirá la economía (es decir, el número y disposición de personas en la Trinidad).” (Contra la Herejía de un tal Noeto, Sección 3)

 

“Veamos lo que dice el Apóstol: “de quienes son los patriarcas de los cuales, según la carne, vino Cristo el cual es Dios sobre todas las cosas, bendito por los siglos”.  Estas palabras revela muy bien y con toda claridad el misterio de la verdad.  Éste, quien es sobre todas las cosas, es Dios, pues dice así con toda libertad: “Todas las cosas me fueron entregadas por mi Padre” El que es Dios bendito sobre todas las cosas ha sido engendrado y hecho hombre pero es Dios por los siglos. También Juan lo dice así: “El que es y el que era y el que ha de venir, el Dios Todopoderoso.”  Correctamente ha dicho que Cristo es todopoderoso, porque ha dicho esto: aquello de lo que Cristo dará testimonio, puesto que dando testimonio Cristo dice: “Todas las cosas me fueron entregadas por mi Padre”.  Ejerce dominio sobre todas las cosas, pues el Cristo ha sido constituido todopoderoso por el Padre.”  (Contra la Herejía de un tal Noeto, Sección 6)

“Muchos otros [pasajes], o mejor aún toda [la Escritura], es la que da testimonio de la verdad. Es necesario, por tanto, que [Noeto], aun no queriendo, confiese que el Padre es Dios Todopoderoso y que Jesucristo es el Hijo de Dios, Dios que se ha hecho hombre, a quién el Padre sometió todo a excepción de sí mismo y el Espíritu Santo, y que estos son realmente tres.  Pero si quiere aprender cómo se demuestra que Dios es uno, que sepa que única es su potencia y que en cuanto a lo que es propio de la potencia Dios es uno, pero en cuanto a lo propio de la economía, la manifestación es triple, tal como después se verá probado dando por nuestra parte razón de la verdad.  Así pues, hermanos, se demuestra que estas cosas han sido dichas por nosotros con coherencia armoniosa; en efecto, único es el Dios en quien hay que creer, pero Él es inengendrado, impasible e inmortal, que hace todas las cosas como quiere, según quiere y cuando quiere. ¿Qué osará [decir], entonces, Noeto contra esto, él que no comprende la verdad?  Por tanto, ahora que ya Noeto también ha sido refutado, vayamos a la demostración de la verdad, para que podamos establecer la verdad contra la cual todas estas tan grandes herejías han surgido, sin que puedan decir nada.” (Contra la Herejía de un tal Noeto, Sección 8)

“Dios que existía él solo y no tenía nada contemporáneo de él quiso crear el mundo. Pensándolo, queriéndolo y diciéndolo, hizo este mundo; con él al punto tuvo en su presencia lo que había hecho tal como quiso y lo perfeccionó tal como quiso. Así que es suficiente para nosotros saber solo que nada había contemporáneo de Dios excepto Él mismo. Pero existiendo Él solo era múltiple, pues no existía sin Verbo, sin sabiduría, sin potencia, ni sin consejo... Cuando quiso y como quiso, en los tiempos por Él determinados manifestó a su Verbo por medio del cual hizo todas las cosas. Cuando quiere, hace; cuando piensa, perfecciona; cuando se sirve de su palabra, lo muestra; cuando da forma, se sirve de su sabiduría. Todo lo que ha sido hecho lo ha fabricado con arte por medio del Verbo y de la sabiduría...  En efecto, lo hizo como quiso pues era Dios. Pero engendró al Verbo como jefe, Consejero y artífice de todo lo que fue hecho. Este Verbo, que Él tenía en sí mismo... y lo engendra como luz de luz... Y así, otro distinto estaba junto a Él, pero diciendo otro distinto no digo dos dioses, sino que es como luz de luz,... Así, el Verbo se hizo visible según [él] dice: El bienaventurado Juan, en efecto, recapitula lo que ya había sido dicho por medio de los Profetas, demostrando que éste es el Verbo por medio del cual todas las cosas fueron hechas. Y, además, dice así: “En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. Este era en el principio con Dios. Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho.”  (Contra la Herejía de un tal Noeto, Sección  10-12)

 

“Por tanto, hermanos, esto es lo que las Escrituras significan y nos indican. Esta economía nos transmite también el bienaventurado Juan dando testimonio de ello en el Evangelio y confiesa que este Verbo es Dios diciendo así: “En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios.”  Pero, en efecto, si el Verbo siendo Dios, que está junto a Dios, ¿cómo entonces podrá alguien decir que hablo de dos dioses?  Pues no diré que hay dos dioses, sino uno solo; pero las personas son dos y la tercera economía es la gracia del Espíritu Santo. Así pues, el Padre es uno, pero las Personas son dos ya que también está el Hijo y el tercero, el Espíritu Santo.  El Padre manda, el Verbo lleva a cumplimiento, pues se revela Hijo por medio del cual el Padre es creído, y por una economía armoniosa se unen en el único Dios.  En efecto, Dios es Uno; pues el que manda es el Padre, el que obedece el Hijo y el que otorga el conocimiento es el Espíritu Santo. El Padre está sobre todo, el Hijo a través de todo y el Espíritu Santo en todo.  De otra manera no podríamos comprender que Dios es uno si no creemos verdaderamente en el Padre, en el Hijo y en el Espíritu Santo... Por tanto, el Verbo Paterno, conociendo la economía y la voluntad del Padre: que el Padre no quiere ser glorificado de otra manera sino así, cuando resucitó les transmitió a los discípulos esto: “Id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo”, indicando que todo el que omita a uno de estos tres no ha glorificado perfectamente a Dios.  Pues es por medio de esta Trinidad que el Padre es glorificado. En efecto, el Padre quiso, el Hijo realizó, y el Espíritu Santo reveló. Así pues, toda la Escritura anuncia esta verdad.”  (Contra la Herejía de un tal Noeto, Sección 14)

 

“Estos testimonios son suficientes para los creyentes que estudian la verdad, pero los incrédulos no creen en ninguno. No obstante, el Espíritu Santo lo ha atestiguado por medio de los Apóstoles en persona, diciendo: “Señor, ¿quién ha creído a nuestro anuncio?” Por tanto, que no nos hagamos incrédulos para que no se cumpla en nosotros lo que se ha dicho. Creamos, pues, hermanos bienaventurados, de acuerdo con la tradición de los Apóstoles, que el Verbo Dios descendió de los cielos a la Santa Virgen María, de modo que encarnándose de ella y tomando un alma humana (un alma racional digo), y hecho hombre igual en todo cuanto es propio de los hombres excepto el pecado, pudiera salvar al Adán que había caído y pudiera conceder la inmortalidad a los hombres que creen en su nombre.  En todo, pues, nos ha sido demostrada la doctrina de la verdad: que hay un único Padre junto al cual está el Verbo, por medio del cual todas las cosas han sido creadas; al cual, según hemos dicho antes, en los últimos tiempos el Padre lo envió por la salvación de los hombres.  Este es el que fue anunciado por la Ley y los Profetas que iba a venir al mundo. En efecto, de la misma manera que fue anunciado así se hizo presente y se reveló él mismo, hecho hombre nuevo, nacido de la Virgen y del Espíritu Santo. Poseyendo, por tanto, en cuanto Verbo lo celestial, lo propio del Padre, y lo terreno, en cuanto proveniente del antiguo Adán, encarnado en la Virgen.  Este es el que vino al mundo y se apareció como Dios manifestado en un cuerpo, pues procedió como hombre perfecto. Pues no se hizo hombre de modo fantasioso o figurado sino verdaderamente.  Así pues, no rehusó mostrar lo humano de él, siendo Dios: cuando siente hambre o está cansado, cuando fatigado siente sed; cuando atemorizado huye, cuando haciendo oración se angustia, cuando se duerme sobre el cabezal, él en cuanto Dios tiene una naturaleza que no duerme. 2. Suplica que se aparte el cáliz de la pasión, él que por esto había venido al mundo; combatía con sudor y era reconfortado por un ángel, él que reconforta a los que creen en Él y ha enseñado con su obrar a despreciar la muerte. 3. Traicionado por Judas, él que conocía bien quién era Judas. Infamado por Caifás, él que, anteriormente, era proclamado sacerdote por aquél en cuanto Dios. Despreciado por Herodes, él que vendría a juzgar toda la tierra; Azotado por Pilato, él que ha cargado con nuestras debilidades; Ridiculizado por los soldados, él a quién asisten miles de miles y millares de millares ángeles y de arcángeles; Clavado en el madero por los Judíos, él que ha fijado el cielo como una bóveda.  Gritando al Padre entregaba el espíritu, él que es inseparable del Padre. Inclinando la cabeza expiró, él que ha dicho: “porque yo pongo mi vida, para volverla a tomar.  Nadie me la quita, sino que yo de mí mismo la pongo” porque no estaba dominado por la muerte en cuanto era la Vida dijo: “Tengo poder para ponerla, y tengo poder para volverla a tomar”; Traspasado el costado por la lanza, él que da a todos como don la vida.  Envuelto en una sábana era colocado en el sepulcro, él que resucita a los muertos y después de tres días fue resucitado por el Padre, siendo él la resurrección y la vida. Todos esto las ha realizado por nosotros, él que por nosotros se había hecho como nosotros; pues él tomó sobre sí todas nuestras debilidades, cargó sobre sí nuestras enfermedades y ha padecido por nosotros, según dijo el Profeta Isaías.  El que es alabado con himnos por los ángeles, contemplado por los Pastores, esperado por Simón y atestiguado por Ana, era éste, el buscado por los Magos y señalado por una estrella, el que habita en la casa del Padre y fue señalado con el dedo por Juan el Bautista, el que fue presentado con su testimonio por el Padre celestial: “Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia; a él oíd.” Éste es el que fue coronado victorioso contra el diablo. Éste es Jesús el Nazareno, el que en Caná fue invitado a las bodas y transformó el agua en vino, y reprendía al mar agitado por la violencia del viento, y caminaba sobre el mar como sobre tierra firme, e hizo ver al ciego de nacimiento, y resucitó a Lázaro muerto desde hacía cuatro días, y realizaba milagros, y perdonaba los pecados, y concede la autoridad a los discípulos, y derramó agua y sangre del santo costado traspasado por la lanza.  Por causa de este el sol se oscureció, el día no se iluminó, se rompieron las piedras, se rasgó el velo del templo, los cimientos de la tierra se estremecieron, se abrieron las tumbas, resucitaron los muertos y los príncipes se sintieron avergonzados, al ver, en la cruz, al Ordenador del universo que cerraba sus ojos y entregaba su espíritu. Viéndolo la creación se conmovió estremecida y no pudiendo contener su gloria se oscureció entenebrecida.   Éste es el que dio el Espíritu infundiéndolo en los discípulos, y pudo entrar estando las puertas cerradas; y mientras los discípulos lo veían era ascendido al cielo por la nube y está sentado a la derecha del Padre y vendrá como juez de vivos y muertos.  Éste es el Dios hecho hombre por nosotros, a quien el Padre ha sometido todo, a Él la gloria y el poder junto con el Padre y el Espíritu Santo en la santa Iglesia, ahora y siempre por los siglos de los siglos. Amén.”  (Contra la Herejía de un tal Noeto, Sección 17-18)

 

ORÍGENES  

 

Orígenes quien murió aproximadamente en el 250 E.C., dijo que “el Padre y el Hijo son dos sustancias... dos cosas en cuanto a su esencia... en comparación con el Padre, [el Hijo] es una luz muy pequeña.”

 

Fuente de la Cita: 

 

“Adoramos a un Dios, el Padre y el Hijo, por consiguiente, como ya hemos explicado; y todavía continúa válido nuestro argumento contra adorar otros dioses.  Y nosotros ‘sin entrar en la medida de otro para gloriarnos en lo que ya estaba aparejado’ como si no se supiese sobre Su existencia antes; puesto que creemos cuando Él dice, ‘Antes que Abraham fuese, yo soy.’  De nuevo Él dice:  ‘Yo soy la verdad’;  y ciertamente ninguno de nosotros es tan simple para suponer que ésta verdad no existió antes del tiempo que Cristo se presentara.  Por consiguiente, adoramos al Padre de la verdad, y al Hijo que es la verdad; y éstos, al tiempo que son dos, considerados como personas o subsistencias, son uno en unidad de pensamiento, en armonía e identidad de voluntad.  Así enteramente ellos son uno, quién ha visto al Hijo, ‘cual es el resplandor de la gloria de Dios, y la misma imagen de Su persona’, ha visto en Él, quién es la imagen de Dios, al propio Dios.” (Contra Celso  8:12) 

 

“...el Hijo es distinto al Padre en cuanto a su ser y persona...” (En la Oración, Capítulo 10) 

 

 “Él es la imagen del Dios invisible... Ahora esta imagen contiene unidad de naturaleza y sustancia perteneciendo al Padre e Hijo.  Porque el Hijo hace, idéntico, todas esas cosas que el Padre hace, entonces, en virtud del Hijo que hace todas las cosas igual que el Padre, es la imagen del Padre formada en el Hijo, que nace de Él como un acto de Su voluntad procediendo de su razón.  Yo, por consiguiente, soy de la opinión que la voluntad del Padre ha de ser suficiente para la existencia de lo que Él desee que exclusivamente exista.  En el ejercicio de Su voluntad Él no emplea ninguna otra forma que no sea la que ya es conocida por el consejo de Su voluntad.  Y así también la existencia del Hijo se genera de Él.  Este punto sobre todos los demás que se mantenga por aquellos que no permiten nada ser ingénito, es decir, nonato, excepto Dios el Padre sólo.  Y nosotros debemos tener cuidado de no entrar en las absurdidades de aquellos que se imaginan ciertas emanaciones, que llegan a dividir la naturaleza divina en partes, y quiénes dividen a Dios el Padre tal lejos como puedan, por lo tanto incluso entretener la sospecha más remota de tal cosa con respecto a un ser incorporal no sólo es lo extremo de la impiedad, sino una marca de la mayor estupidez, cualquier concepción inteligente debe alejarse de cualquier división física de cualquier naturaleza incorporal.  Por consiguiente, más bien como un acto de voluntad que procede de la razón, y ni se aparta ninguna parte, ni está separado o dividido de él, así de este modo deber suponerse como el Padre engendró al Hijo, Su propia imagen. Él es la sabiduría, y en la sabiduría no puede haber ninguna sospecha de algo corpóreo.  Él es la verdadera luz, que ilumina a cada hombre que está en este mundo; pero Él no tiene nada en común con la luz de este sol.  Por consiguiente, nuestro Salvador es la imagen del Dios invisible, ya que comparado con el mismo Padre Él es la verdad: y comparado con nosotros, a quienes Él revela el Padre, Él es la imagen por la cual nosotros llegamos al conocimiento del Padre, quien nadie conoce excepto el Hijo, y él, a quien el Hijo le plazca revelarlo... Sin embargo, para llegar a una comprensión completa de la forma que el Salvador es la figura de la persona o la subsistencia de Dios, permítanos tomar un caso, que, aunque no describe el asunto que nosotros estamos tratando totalmente o apropiadamente, no obstante puede verse sólo para ser empleado en este propósito, para mostrar que el Hijo de Dios, cual, siendo en forma de Dios, se despojó a sí mismo (de Su gloria), hace Su objeto, por este despojase a Sí mismo, nos demuestra a nosotros Su completa deidad.  Por ejemplo, suponga que hay una estatua de un tamaño tan enorme que llenara el mundo entero, y qué por esa causa no pudiera verse por ninguno; entonces otra estatua semejante en forma se hiciese con sus extremidades, y los rasgos del semblante, y en la forma y material, pero sin tener la misma inmensidad de tamaño, para que aquellos que son incapaces de ver la de proporciones enormes, puedan, al ver esta ultima, reconocer que ellos habían visto la anterior, porque esta contiene todos los rasgos de su semblante y sus extremidades, e incluso la misma forma y material, tan idéntica, que no pueda ser indistinguible de ella; utilizando está similitud, el Hijo de Dios, despojándose a Sí mismo de Su igualdad con el Padre, nos mostró a nosotros la forma como conocerlo a Él, cual siendo la misma imagen de Su persona:  para que nosotros, quiénes éramos incapaces de contemplar la gloria de esa luz maravillosa cuando fue puesta en la grandeza de Su Deidad, podamos, por Su ser esplendoroso para nosotros, obtener el medio para contemplar la luz divina esplendorosa.  Esta comparación, claro, de las estatuas, que pertenece a las cosas materiales, es empleada sin ningún otro propósito que no sea demostrar que el Hijo de Dios, aunque puesto en forma muy insignificante en un cuerpo humano, como resultado de la semejanza de Sus obras y del poder del Padre, mostró que había en él una inmensa e invisible grandeza, ya que Él le dijo a Sus discípulos; “El que me ha visto, ha visto al Padre” y “Yo y el Padre una cosa somos.” A éstas también pertenece la expresión similar: ‘Padre está en mí, y yo en el Padre’.”  (De Principiis [“De los primeros principios”]1:2:6,8)

 

“Dios [es] el Padre de la verdadera luz – de quien se ha dicho: “Dios es luz, y no hay ningunas tinieblas en él.”  De hecho, aquellos quiénes adoran el sol, la luna, y las estrellas porque su luz es visible y celestial, no se inclinarían ante una chispa de fuego ó una lámpara sobre la tierra, porque ven la incomparable superioridad de estos objetos que ellos juzgan dignos de homenaje por encima de la luz de las chispas y las lámparas.  Asimismo aquellos que entienden que Dios es luz, y quiénes han comprendido que el Hijo de Dios es, “la luz verdadera, que alumbra a todo hombre que viene a este mundo”,  y quiénes también comprenden cuando Él dice: “yo soy la luz del mundo”,  racionalmente no ofrecerían ningún culto a eso, que es, un destello del sol, la luna, y las estrellas, en comparación con Dios, que es luz de verdadera luz.  No es con el propósito de reducir el valor de estas grandes obras del poder creativo de Dios, o llamarlos, como lo hace Anaxágoras, ‘masas ardientes’,  que nosotros hablamos así del sol, la luna, y las estrellas; sino porque podemos observar la superioridad inexpresable de la divinidad de Dios, y la de Su Unigénito Hijo que supera todo lo demás.  Persuadidos que el ‘sol y la luna le alaban, y todas las lucientes estrellas’ alaban al Dios Supremo a través de Su Unigénito Hijo, juzgamos impropio implorarle a esos seres que ofrecen lisonja (a Dios), incluso si ellos pudiesen, elegirían que nosotros enviáramos los ruegos al Dios a quien ellos enaltecen, en vez de enviárselos a ellos, y en lugar de estar prorrateando nuestro poder de oración entre Dios y ellos.  Y aquí puedo emplear esta ilustración, pero para afirmar éste punto:  Nuestro Señor y Salvador, escuchando él mismo en una ocasión se dirigieron a él como ‘Maestro Bueno’, dirigiéndose a éste, usó a Su propio Padre y le dijo: ¿Por qué me llamas bueno? ninguno hay bueno sino sólo Dios, es decir, Dios el Padre.  Si estaba en acorde razonable que se le dijese al Hijo que posee el amor de Su Padre, siendo la imagen de la bondad de Dios, entonces por qué el sol con mayor razón no debería decirles a esos que se le inclinan, ¿Por qué me rinden culto?  ‘Al Señor tu Dios adorarás y a él solo servirás’, porque es a Él quien todos los que están conmigo adoramos y servimos.  Y aunque uno no puede exaltarse (como el sol), no obstante cada uno debe rogarle a la Palabra de Dios (quién puede sanarle), y todavía más a Su Padre, quien a los justos de los tiempos antiguos asimismo les ‘envió Su palabra, y los sanó, y los libró de sus ruinas’.”  (Contra Celso 5:11)

 

“Pero siendo que nosotros citamos el lenguaje de Pablo respecto a Cristo dónde dice sobre Él, que es: “el resplandor de su gloria, y la misma imagen de su sustancia”, esto nos permitió ver qué idea nos formaremos. Según Juan, “Dios es Luz”. El unigénito Hijo, por consiguiente, es la gloria de esta luz, procediendo inseparablemente de Él mismo (Dios), como el resplandor lo hace de la luz, e iluminando toda la creación.  Porque en armonía con lo que ya hemos explicado acerca de la manera en que Él es el Camino, y por quien se va al Padre; y como Él es la Palabra que interpreta los secretos de la sabiduría, y los misterios del conocimiento, dándolo a conocer a la creación racional; y también es la Verdad, y la Vida, y la Resurrección – de la misma manera debemos entender el significado de Él ser su resplandor:  Porque es por el resplandor que nosotros entendemos y sentimos lo que la luz es. Y este resplandor, presentándose delicadamente y suavemente a los ojos frágiles y débiles de los mortales, entrenándoles gradualmente, como debe hacerse, y acostumbrándoles a llevar el resplandor de la luz, eliminando de ellos cada estorbo y obstrucción visual, según el propio mandato del Señor dice, ‘saca primero la viga de tu ojo’, haciéndoles capaces de soportar el resplandor de la luz, siendo en este respecto una clase de mediador entre los hombres y la luz... Sabiduría se llama el resplandor de la luz eterna... Ese término sempiterno o eterno es apropiado, qué ni tiene principio de existencia, ni puede dejar de ser lo que es. Ésta es la idea transportada por Juan cuando él dice que ‘Dios es luz’.  Ahora Su sabiduría es el resplandor de esa luz, no sólo en lo que respecta a ser esa luz, sino que asimismo es eterna luz, de modo que Su sabiduría es eterna y su resplandor es eterno.  Esto se entiende en su totalidad, ya que claramente muestra que la existencia del Hijo se deriva del Padre pero no en tiempo, ni de ningún otro principio, excepto, como ya hemos dicho, del propio Dios.”  (De Principiis 1:2:7,11) 

 

Más Citas de Orígenes:

 

“...lo que pertenece a la naturaleza de la deidad es común para el Padre y el Hijo.”  (De Principiis 1:1:8)

 

“...lo llamamos a Él la sabiduría de Dios... el unigénito Hijo de Dios es Su sabiduría existiendo hipostáticamente... ¿Y quién es capaz de entretener pensamientos reverénciales o sentimientos con respecto a Dios, que pueda suponer ó pueda creer que Dios el Padre existió, incluso por un momento del tiempo, sin haber generado esta Sabiduría?  Porque en ese caso él tendría que decir, ya sea, que Dios fue incapaz de generar la Sabiduría antes de que Él la produjera, y que después Él llamó a la existencia quién anteriormente no existía, o que Él de hecho poseyó el poder, pero —lo que no puede decirse de Dios sin la impiedad— que no estaba dispuesto a usarla; es patente para todos, que ambas son suposiciones e igualmente absurdas e impías:  porque ellas se resumen a esto, ó que Dios progresó de una condición de incapacidad a una de capacidad, ó que, aunque poseyó el poder, Él lo encubrió, y retrazó la generación de la Sabiduría.  Es por eso que nosotros siempre hemos sostenido que Dios es el Padre de Su unigénito Hijo, quien de hecho nació de Él, y emana de Él lo que Él es, sin ningún principio, ni siquiera ninguno que pudiera medirse por alguna división del tiempo, incluso nada que la mente dentro de sí misma pueda contemplar, o percibir, por así decirlo, con los poderes desnudos de la comprensión.  Por consiguiente, debemos creer que la Sabiduría se generó antes de cualquier principio que pueda comprenderse o pueda expresarse.”  (De Principiis 1:2:2)

 

“Juan…dice en el principio de su Evangelio, cuando define a Dios con una definición especial de ser el Verbo: ‘y el Verbo era Dios. Este era en el principio con Dios.’  Entonces él, quién le asigna un principio al Verbo o la Sabiduría de Dios, tiene el cuidado de no ser culpable de impiedad contra el mismo ingénito Padre, al vedar que Él siempre huya sido el Padre, pero en Él se genera el Verbo, y que ha poseído la sabiduría en todos los períodos precedentes, ya sea que se llamen tiempos o edades, o de cualquier forma que puedan denominarse.”  (De Principiis 1:2:3)

 

“…debemos necesariamente sostener que hay algo excepcional y digno en Dios que no admite ninguna comparación en lo absoluto, no se trata de las cosas, es algo que ni siquiera puede concebirse ni por el pensamiento, descubrimiento ó por la percepción, de modo que una mente humana pueda concebir cómo el ingénito Dios es hecho el Padre del unigénito Hijo.  Ya que Su generación es tan eterna y perpetua como la brillantez que produce el sol.  Puesto que no fue mediante aliento de vida que Él hizo al Hijo, ni por cualquier acto exterior, sino por Su propia naturaleza.”  (De Principiis 1:2:4)

 

“Otro poder [es decir, el Hijo] en acorde procedente, quien existe con propiedades suyas propias – un tipo de aliento, como las Escrituras dice, del prístino e ingénito poder de Dios, derivado de Él su ser, y nunca en ningún tiempo inexistente.  Porque si cualquiera fuera afirmar que no existió anteriormente, sino que vino a la existencia después, entonces que nos explique la razón por qué el Padre, quién le dio el ser, no hizo esto antes.  Y si él adjudica que hubo un principio alguna vez, cuando ese aliento procedió del poder de Dios, nosotros de nuevo preguntaremos, y por qué no antes del principio, cual él permitió; y de esta forma, exigiendo una fecha más temprana, yendo más allá con nuestras interrogaciones, llegaremos a esta conclusión, que Dios siempre poseyó su poder y voluntad, que nunca hubo ninguna razón de conveniencia o de alguna otra cosa, por qué Él siempre no pudo haber poseído esa bendición que Él deseó.  Por lo cual se demuestra que ese aliento del poder de Dios siempre existió, no teniendo ningún principio salvo el propio Dios.  Ni tiene lógica que haya algún otro principio salvo el propio Dios, de quien deriva su nacimiento.”  (De Principiis 1:2:9)

 

“Que usted pueda entender que la omnipotencia del Padre e Hijo son una y la misma, así como Dios y el Señor son uno y el mismo con el Padre, escuche la manera como Juan  habla en el Apocalipsis:  “dice el Señor, el que es y que era y que ha de venir, el Todopoderoso.” ¿Cuál otro es el ‘que ha de venir,’ además de Cristo?  Como nadie debe ofenderse, viendo que Dios es el Padre, de igual modo, el Salvador también es Dios; asimismo, como al Padre se le llama Todopoderoso, nadie debe ofenderse que al Hijo de Dios también se llama Todopoderoso.”  (De Principiis 1:2:10)

 

“Como se forma una imagen en un espejo e infaliblemente refleja todos los actos y movimientos de quién se mira en él, así debe entenderse la Sabiduría cuando a ella se le llama la imagen inmaculada del poder y las obras del Padre: así como el Señor Jesucristo quién es la Sabiduría de Dios, también lo declara sobre Sí mismo cuando dice: “porque todo lo que el Padre hace; también hace el Hijo igualmente.” Y repetidamente Él dice, No puede el Hijo hacer nada de sí mismo, sino lo que viere hacer al Padre.  Consecuentemente, así el Hijo, en ningún respecto se diferencia del Padre en el poder de Sus obras, y las obras del Hijo no se diferencian de las cosas que hace el Padre, siendo uno en el mismo movimiento, por así decirlo, esto en todas las cosas, Él, por consiguiente, lo nombró la misma imagen inmaculada, por esta expresión debe entenderse que no hay disimilitud alguna entre el Hijo y el Padre.”  (De Principiis 1:2:12) 

 

“Resulta que inquirimos sobre qué es la ‘imagen de Su bondad’;  aquí, pienso, debemos entender la misma cosa que  expresamos un poco antes, hablando de la imagen que se refleja en el espejo.  Porque Él es la bondad original, indudablemente, de la cual el Hijo nace, quién, siendo en todos los respectos la imagen del Padre, también ciertamente puede llamarse con toda propiedad la imagen de Su bondad.  Porque no hay ninguna otra segunda bondad existente en el Hijo, únicamente la que está en el Padre.  Y, por consiguiente, también el Salvador justamente en el Evangelio dijo: ‘¿Por qué me llamas bueno? Ninguno es bueno sino uno, es a saber, Dios el Padre’,  que por esta expresión se entienda que el Hijo no es de una bondad diferente, sino que en él sólo existe la que está en el Padre, a quien correctamente a Él se le llama la imagen, porque Él no procede de ninguna otra fuente sino de esa bondad original, para que no pueda presentarse en el Hijo una bondad diferente de aquella que está en el Padre.  Ni existe ninguna desigualdad o diferente bondad en el Hijo. Y, por consiguiente, no debe imaginarse que hay un tipo de blasfemia, como si lo fuese, en las palabras, “Ninguno es bueno sino uno, es a saber, Dios el Padre’, como si por esto pudiese suponerse que Cristo ó el Espíritu Santo negarían ser buenos.  Sino como ya hemos dicho, la bondad original debe entenderse que reside en Dios el Padre, de quien ambos, el Hijo nació y el Espíritu Santo procede, reteniendo dentro de ellos, sin duda alguna, la naturaleza de esa bondad que está en la fuente de donde ellos se derivan.  Y cualquier otra cosa que las Escrituras llama bueno, sea ángel, hombre, siervo, un tesoro, o un corazón bueno, o un árbol bueno, todos son en términos catacrésticos, teniendo en ellos una bondad accidental, no una bondad esencial.”  (De Principiis 1:2:13)

 

“Ahora, lo que el Espíritu Santo es, se nos enseña en muchos pasajes de las Escrituras... De todos ellos aprendemos que la persona del Espíritu Santo era de tal autoridad y dignidad, que el bautismo salvador no estaría completo excepto por la autoridad excelente de la Trinidad de todos ellos, es decir, nombrando al Padre, Hijo, y Espíritu Santo, y uniéndose al ingénito Dios el Padre, y a Su unigénito Hijo, y en el nombre del Espíritu Santo.  Quién, entonces, no queda asombrado por la sobresaliente majestad del Espíritu Santo, cuando uno escucha que ¡cualquiera que hablare contra el Hijo del hombre, le será perdonado, mas cualquiera que hablare contra el Espíritu Santo, no le será perdonado, ni en este siglo, ni en el venidero!”  (De Principiis 1:3:2)

 

“Hasta el tiempo presente, nosotros no hemos podido encontrar ninguna declaración en las Santas Escrituras que aluda que el Espíritu Santo fue hecho o creado...”  (De Principiis 1:3:3)

 

“...el Espíritu Santo se cuenta en la Unidad de la Trinidad, es decir, junto con el inmutable Padre y Su Hijo...” (De Principiis 1:3:4)

 

“...el que uno sea regenerado por Dios para salvación tiene que ver con uno y otro, Padre e Hijo y el Espíritu Santo, y no se obtiene la salvación a menos que no sea con la cooperación de toda la Trinidad; y… es imposible convertirse en un partícipe del Padre o el Hijo sin el Espíritu Santo.”   (De Principiis 1:3:5)

 

“Que nadie de hecho suponga que nosotros… damos preferencia al Espíritu Santo sobre el Padre y el Hijo, ó que alegamos que Su dignidad es mayor, lo qué ciertamente sería una conclusión muy ilógica… nada en la Trinidad puede llamarse mayor o menor”… no hay ninguna diferencia en la Trinidad...”  (De Principiis 1:3:7)

 

“...los beneficios divinos son otorgados a nosotros por el Padre, el Hijo, y el Espíritu Santo, y esa Trinidad es la fuente de toda santidad...”  (De Principiis 1:4:2)

 

“...pureza limpia esencial no existe en nadie excepto el Padre, el Hijo, y el Espíritu Santo, pero es una cualidad accidental en las cosas que son creada...” (De Principiis 1:5:5)

 

“...éstos son los que están en el cielo, en la tierra, y debajo de la tierra… no había bondad en ellos de forma esencial, como en Dios y Su Cristo, y en el Espíritu Santo.  Porque solo en la Trinidad, que es autora de todas las cosas, la bondad existe en la virtud de ser esencial; mientras otros la poseen como una calidad accidental y perecedera, y sólo entonces disfruta la beatitud, cuando ellos participan en la santidad la sabiduría, y en la divinidad en sí. (De Principiis 1:6:2) 

 

“...es un atributo únicamente de la naturaleza divina —es decir, del Padre, Hijo, y el Espíritu Santo— existir sin ninguna sustancia material, y sin compartir ninguna clase de un adjunto corporal.”    (De Principiis 1:6:4)

 

“Entonces, no hay naturaleza, que no pueda admitir el bien y el mal, exceptúe la naturaleza de Dios —la fuente de todo lo bueno— y de Cristo; porque él es la sabiduría, y la sabiduría ciertamente no puede admitir tonterías; y es la justicia, y la justicia ciertamente nunca admitirá injusticia; y es la Palabra, o la Razón, y ciertamente no puede hacerse irracional; no obstante, es también la luz, y es cierto que la oscuridad no recibe la luz.  De la misma manera, también, la naturaleza del Espíritu Santo, siendo santo, no admite contaminación; porque él es santo por naturaleza, o en esencia.  Si hubiese alguna otra naturaleza que fuese santa, tiene que poseer esta propiedad de ser hecha santa por recepción o inspiración del Espíritu Santo, no poseyéndola por naturaleza, sino como una cualidad accidental...”  (De Principiis 1:8:3)

 

“...el Padre genera a un Hijo increado, y emerge al Espíritu Santo, no como si Él no tuviera existencia anterior, sino porque el Padre es el origen y la fuente del Hijo y del Espíritu Santo, y ninguna anterioridad o posterioridad pueden entenderse que existiese en ellos...”  (De Principiis 2:2:1)

 

“...hay ciertas cosas, que su significado no puede desplegarse en absoluto por ningún término del idioma humano, pero se pueden comprender bien a través del entendimiento sencillo que por cualquier propiedad de palabras.  Y bajo estas reglas debe traerse el entendimiento de las Sagradas Escrituras, para que sus declaraciones no se juzguen según el palabreo de la carta, sino según la divinidad del Espíritu Santo, por cuya inspiración fueron escritas.”  (De Principiis 4:27)

 

“Viendo que Dios el Padre es invisible e inseparable del Hijo, el Hijo no se generó de Él por ‘progenie’, como algunos suponen.  Porque si el Hijo es la ‘progenie’ del Padre (el término progenie se utiliza para normalmente significar una generación como es la de los animales u hombres), entonces, por necesidad, ambos Él quién progenie y Él quién es la prole serían  corpóreos.  Porque nosotros no decimos, como los herejes suponen, que alguna parte de la sustancia de Dios se convirtió en el Hijo, ó que el Hijo fue procreado por el Padre de lo inexistente, es decir, ajeno de Su propia sustancia, como que hubo un tiempo en que el Hijo no existió; al contrario, apartando todas las concepciones corpóreas, nosotros decimos que la Palabra y la Sabiduría engendrada del invisible e incorpóreo sin ningún sentir corpóreo, como si fuera un acto de voluntad procediendo de la razón.”  (De Principiis 4:28)

 

“Ahora esta expresión cual empleamos  —‘que nunca hubo un tiempo cuando Él no existió’— debe entenderse con una concesión.  Porque estas mismas palabras ‘cuando’ o ‘nunca’ tienen un significado que se relacionan al tiempo, considerando que las declaraciones hechas respecto al Padre, el Hijo, y el Espíritu Santo serán entendidas como trascendentes en todo tiempo, en todas las edades, y por toda la eternidad.  Ya que la Trinidad sola no sólo supera la comprensión temporal sino inclusive las inteligencias que son eternas; mientras las demás cosas que no están incluidas en ella deben ser medidas por tiempos y edades.”  (De Principiis 4:28) 

 

“Después de que estos puntos apropiadamente le recordaremos (al lector) del advenimiento corporal y encarnación del unigénito Hijo de Dios, respecto a quien no debemos suponer que toda la majestad de Su divinidad se confina dentro de los límites de Su delgado cuerpo, como si toda la ‘palabra’ de Dios, y Su ‘sabiduría’,  y, la ‘verdad esencial’, y ‘la vida’, estaba separada aparte del Padre, o restringido y confinado dentro de la estrechez de Su persona corporal, lleguen a considerar que no obró en cualquier otra parte al mismo tiempo; pero el reconocimiento cauto de un hombre devoto debe estar entre los dos, para que no se crea que algo de la divinidad en Cristo le faltó, y nunca se hizo ninguna separación de la esencia del Padre, que está por todas partes... Sin embargo, que nadie suponga que por esto nosotros afirmamos que una cierta porción de la divinidad del Hijo de Dios estaba en Cristo, y que la porción restante estaba en otra parte o por todas partes, que puede ser la opinión de aquellos que son ignorante en cuanto a la naturaleza de un ser incorporal e invisible.  Puesto que es imposible hablar de las partes de un ser incorporal, o hacer cualquier división de ellos; porque Él está en todas las cosas, y a través de todas las cosas, y sobre todas las cosas, la manera en que nosotros hemos hablado anteriormente, es decir, de la manera en que Él se entiende ya sea como la ‘sabiduría’, o la ‘palabra’, o la ‘vida’, o la ‘verdad’, es el método por el cual todo entendimiento de lo que es recóndito de tipo local indudablemente se excluye.”  (De Principiis 4:30-31) 

 

“Como ahora por la participación del Hijo de Dios uno es adoptado como hijo, y hecho partícipe en esa sabiduría que está en Dios y considerado sabio, así también por la participación del Espíritu Santo el hombre es considerado santo y espiritual.  Porque participar con el Espíritu Santo es uno y lo mismo, ya que es (el Espíritu) del Padre y el Hijo, pues la naturaleza de la Trinidad es una e incorporal... cada criatura racional necesita participación en la Trinidad.”  (De Principiis 4:32)

 

“...todas las cosas que existen fueron hechas por Dios, y no hay nada que no haya sido creado, exceptuando la naturaleza del Padre, y el Hijo, y el Espíritu Santo... Porque no hay nada delante de Dios sin límite o sin medida.  Puesto que por Su poder Él comprende todas las cosas, y Él sólo se compendió por la fuerza de lo no creado, porque sólo esa naturaleza la conoce él mismo.  Ya que sólo el Padre conoce al Hijo, y sólo el Hijo conoce al Padre, y sólo el Espíritu Santo escudriña, aun lo profundo de Dios.”  (De Principiis 4:35)

 

“...nosotros consideramos y creemos que [Jesús] fue desde el principio Dios, y el Hijo de Dios...”  (Contra Celso 3:41)

 

“...aunque la Palabra que era en el principio con Dios, quien también es el propio Dios, debe venir a nosotros, Él no deja Su lugar ni Su propia silla vacante, para que quede un lugar vacío sin Él, y otro lo llene sin antes contener lo que él es.”  (Contra Celso 4:5)

 

“…la Palabra Divina... es Dios...” (Contra Celso 4:18) 

 

“...[nosotros] cuidadosamente asentimos por las declaraciones hechas respecto a Jesús, y las profecías proferidas acerca de Él, a quién es que hemos de considerar que descendió a la raza humana como Dios, y el Hijo de Dios [.]”  (Contra Celso  5:3)

 

“...nosotros escuchamos al Dios que habla en Moisés, y ha aceptado a Jesús, quien testifica que es Dios, como el Hijo de Dios, en esperanza de recibir las mejores recompensas si nosotros disciplinamos nuestras vidas según Su palabra.”  (Contra Celso 5:51)

 

“¿Quién es capaz de salvarnos y conducir el alma del hombre al Dios de todas las cosas, excepto Dios la Palabra, quién, ‘era en el principio con Dios’, se volvió carne por causa de aquellos quienes habían armonizado con la carne, y se habían vuelto según la carne, para que Él pudiera ser recibido por aquellos que no podían contemplarlo, ya que Él era la Palabra, y estaba con Dios, y era Dios? (Contra Celso 6:68) 

 

“Pero un cristiano… no ora por ninguna bendición trivial, porque él ha aprendido de Jesús a no buscar lo perecedero ó efímero, estos son, los lujos y agrados, sino a pedir sólo lo que es grandioso y verdaderamente divino; y estas cosas que Dios nos concede, es para llevarnos a esa bienaventuranza que sólo se encuentra con Él, a través de Su Hijo, la Palabra que es Dios.”  (Contra Celso 7:44)

 

“El Señor de aquellos que son ‘embajadores de Cristo’ es el propio Cristo, que es su embajador, y quién en ‘el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios.’ (Contra Celso 8:6) 

 

“Porque nosotros solo cantamos himnos al Altísimo, y a Su Unigénito, quién es la Palabra y Dios; y alabamos a Dios y Su Unigénito, como así también lo hace el sol, la luna, las estrellas, y todas las huestes celestiales.”  (Contra Celso 8:67) 

 

“Es más, nosotros somos deudores a Cristo quien nos compró con Su propia sangre, así como cada esclavo de la casa también es deudor a su comprador por la suma de dinero que se pagó por él.  También tenemos cierta deuda al Espíritu Santo:  nosotros estamos pagándola cuando nosotros no contristamos al Espíritu Santo de Dios, con el cual estáis sellados para el día de la redención, y cuándo, no lo contristamos, llevamos los frutos que se exigen de nosotros, Él estando presente con nosotros y vivificando nuestra alma.” (Oración, Capítulo 18, párrafos 5)

 

“Sin embargo, no debemos, olvidar que el estar de Cristo con los hombres tuvo lugar antes de Su estancia corporal... Y antes de Su manifestación y de su venida corporal Él vino a aquellos que eran perfectos, así también, después de que Su venida fue anunciada a todos, a aquellos que todavía son niños, siendo que están bajo pedagogos y gobernadores y todavía no han llegado a la plenitud del tiempo, los precursores de Cristo ya habían estado presentes... Pero el Mismo Hijo, el Dios glorificado, la Palabra, no ha llegado todavía; Él esperaba por la preparación que tendría lugar en los hombres de Dios que han de admitir Su deidad.”  (Comentario en el Evangelio de Juan 1:9)

 

“...la Palabra...  es Dios junto al Padre de todos.”  (Comentario en el Evangelio de Juan 1:11)

 

“Y uno de los nombres aplicado al Salvador que es uno que Él no lo expresa, pero que Juan lo registra – que, la Palabra estaba en el principio con Dios, Dios la Palabra.”  (Comentario en el Evangelio de Juan 1:23)

 

“Sin embargo, ninguno de estos testimonios, distintamente da parte del exaltado nacimiento del Salvador; pero las palabras dirigidas a Él: ‘Tú eres mi Hijo, Yo te he engendrado hoy’,  estas se le dicen a Él por Dios, quien todo el tiempo es el día – hoy, ya que para Dios no hay atardecer, como yo considero, tampoco hay amanecer, nada sobre el tiempo que se despliegue, junto con Su existencia perpetua e intangible.  El día – hoy, es el día que el Hijo fue engendrado, por eso precisamente el principio de Su nacimiento no se encuentra, siendo que para él no hay diferencia de días.”  (Comentario en el Evangelio de Juan 1:32)

 

“Para nosotros la palabra es un mensajero de esas cosas que la mente tejada percibe, así la Palabra de Dios, conociendo al Padre, siendo que ningún ser creado puede acercársele sin un guía, revela al Padre a quien Él conoce.”  (Comentario en el Evangelio de Juan 1:42) 

 

“Ahora el Verbo vino a los hombres quienes anteriormente no podían recibir el advenimiento del Hijo de Dios que es el Verbo; pero no vino a Dios, como si no fuese antes con Él.  El Verbo siempre era con el Padre; por eso es que dice: ‘Y el Verbo era con Dios’.  Él no vino a Dios, y esta misma expresión ‘era’, se utiliza refiriéndose al Verbo porque Él era al principio al mismo tiempo cuando Él era con Dios, nunca estando separado desde el principio ni privándose de Su Padre.  Y de nuevo, ni Él vino a ser en el principio después que Él no había estado en él, ni tampoco Él vino a estar con Dios después de no haber estado con Él.  Porque antes que los tiempos y las edades existiesen el Verbo era en el principio, y el Verbo era con Dios.”  (Comentario en el Evangelio de Juan 2:1)

 

“Ahora hay muchos que están sinceramente preocupados concernientes a la religión,  y quiénes aquí han caído en gran perplejidad.  Ellos tienen miedo que pudiesen estar proclamando dos Dioses, y su miedo los ha llevado a doctrinas que son falsas y diabólicas...  ellos niegan la divinidad del Hijo, dándole una existencia separada y propia, haciendo que la orbe de su esencia quede separada del Padre, para que así queden separados uno de otro.”  (Comentario en el Evangelio de Juan 2:2)

 

“‘Este era en el principio con Dios’.  Por sus tres enunciaciones anteriores, el Evangelista nos a familiarizado para estar al tanto con tres órdenes, y él entonces resume las tres en una, diciendo: ‘Este (el Verbo) era en el principio con Dios’.  En la primera premisa nosotros aprendimos cuándo el Verbo era:  En el principio Él era; entonces aprendimos con quien Él era, con Dios; y entonces quién Él era, que Él era Dios.  Él ahora señala por esta palabra ‘Él’, al Verbo, que es Dios, y añade en una cuarta proposición las tres qué había enunciado antes: ‘En el principio era el Verbo’, ‘el Verbo era con Dios’, ‘y el Verbo era Dios’. (Comentario en el Evangelio de Juan 2:4) 

 

“El Verbo nunca fue creado en el principio; nunca hubo un tiempo cuando en el principio no estuviese el Verbo, por eso dice: ‘En el principio era el Verbo’.”  (Comentario en el Evangelio de Juan 2:13)

 

“A esto debemos decir que hay muchas causas que pueden hacer que los hombres creyesen, siendo que hay hombres que no son movidos por un argumento pero pueden serlo por otro, asimismo Dios provee para los hombres en numerosas ocasiones, y así abrir sus mentes a la verdad que Dios, quien está por encima de todo, ha tomado naturaleza humana.  (Comentario en el Evangelio de Juan 2:28)

 

“Pero si imprudentemente un hombre entra en este asunto, sin estar consciente del misterio de la sabiduría de Dios y de la Palabra Que era en el principio con Dios y era Él Mismo Dios, y que si nosotros vamos a buscar y encontrar estas cosas debemos seguir las instrucciones de la Palabra Quien también es Dios, y conformarnos a Su sabiduría, de otro modo por necesidad va a caer en fábulas, frívolas presunciones e invenciones propias, porque se expone al peligro para su impiedad.” (Filocalia 1:28)

 

ANÁLISIS:  ¿LA TRINIDAD ERA “DESCONOCIDA” PARA LOS PADRES DE LA IGLESIA? 
 

Ahora que usted ha tenido la oportunidad de leer los escritos [patrísticos] de los Padres de la Iglesia Apostólica antes de Nicea por usted mismo, resumamos las reclamaciones de la Watchtower concerniente a lo que creían los Padres sobre Dios y Jesús.

 

Justino Mártir, quien murió aproximadamente en el 165 E.C., llamó al prehumano Jesús un ángel creado que es “otro menos el Dios que hizo todas las cosas.”  Él dijo que Jesús era inferior a Dios y “nunca hizo algo excepto la Creación…y lo que quiso que hiciera y dijera.” 

Ireneo quien murió aproximadamente en el 200 E.C., dijo que el prehumano Jesús tenía una existencia separada de Dios y era inferior a él.  Él mostró que Jesús no es igual al “ Único verdadero y sólo Dios”,  quien es “supremo sobre todos y además no hay ningún otro.” 

Clemente de Alejandría quien murió aproximadamente en el 215 E.C., llamó a Jesús  en su existencia prehumana “una criatura”  pero llamó a Dios “el increado e imperecedero y único verdadero Dios.”   Él dijo que el Hijo “está al lado del único Todopoderoso Padre”  pero no es igual a él. 

Tertuliano quien murió aproximadamente en el 230 E.C.,  enseñó la supremacía de Dios. Él observó: “El Padre es distinto del Hijo, siendo mayor que el Hijo, porque quien engendra es uno, y el engendrado es otro; él,  quién envía, es diferente de él quién fue enviado.”  Él también dijo:  “Hubo un tiempo en que el Hijo no existió….   Antes de todas las cosas, Dios estaba solo.”  (La palabra “tri'as”  aparece en su forma latina de “trinitas”  en Tertuliano.  Mientras estas palabras se traducen a “ Trinidad”,  esto no es ninguna prueba en sí que Tertuliano enseñó la doctrina de la Trinidad.) 

Hipólito quien murió aproximadamente en el 235 E.C.,  dijo que Dios es “Dios es uno, el primero y Único, el Hacedor y Señor de todos”, quién “no tenía nada co-eval [de edad igual] con él...  Sino él era Uno, solitario y sólo; quién, por voluntad, llamó a ser lo que antes no tenía ningún ser”, al prehumano creado Jesús.  

Orígenes quien murió aproximadamente en el 250 E.C., dijo que “el Padre y el Hijo son dos sustancias... dos cosas en cuanto a su esencia... en comparación con el Padre, [el Hijo] es una luz muy pequeña.”

El testimonio de la historia aclara que la Trinidad era desconocida por varios siglos después de los tiempos bíblicos. 

 

Ya que usted mismo ha visto la evidencia.  ¿Qué piensa usted ahora? 

 

¿La Trinidad era “desconocida” para Justino Mártir?  Justino quien dice que:  “Al principio, antes de todas las criaturas, engendró Dios una cierta potencia racional de sí mismo”,  “quien verdaderamente brotó del Padre, era con el Padre antes de todas las criaturas, y el Padre comulgó con Él.”  Esto cuadra precisamente con el Credo de Nicea, que declara Dios el Hijo ser “engendrado, no creado”.  Justino explica más allá que: “pero se mantiene que este poder es indivisible e inseparable del Padre,” y que el Hijo: “fue engendrado por el Padre, por Su poder y su voluntad, pero no por abscisión, como si la esencia del Padre se dividiese”, lo que significa que el Hijo fue engendrado de la misma esencia que el mismo Padre posee —no dividiendo la Deidad en partes, sino permitiéndole a cada persona divina compartir en pleno la Deidad—  qué es exactamente lo que la doctrina de la Trinidad mantiene.

 

¿La Trinidad era “desconocida” para Ireneo?  Ireneo quien enseña que: “el Padre es Señor y el Hijo es Señor, y el Padre es Dios y el Hijo es Dios, ya que él quién nace de Dios es Dios, y de esta manera, según Su ser y poder y esencia, es demostrado Dios:  pero de acuerdo con la economía de nuestra salvación, hay ambos Padre e Hijo”, no podía ser más Trinitario.  Es más, Ireneo distingue al Hijo y al Espíritu Santo de los seres creados cuando él dice: “El qué el Verbo, o sea, el Hijo, ha estado siempre con el Padre, de múltiples maneras lo hemos demostrado. Y que también su Sabiduría, o sea, el Espíritu estaba con Él antes de la creación... Uno sólo es Dios, que hizo y ordenó todo mediante el Verbo y la Sabiduría.”  Así  que, según Ireneo, el Hijo y el Espíritu son coeternos con el Padre, justamente como indica la doctrina de la Trinidad.

 

¿La Trinidad era “desconocida” para Clemente de Alejandría?  Clemente quien llama a Jesús: “la Palabra Divina, Él quien es verdadera Deidad muy manifestada, Él que es equivalente hecho al Señor del universo” así como: “Dios en forma de hombre, sin mancha, ministro de la voluntad de Su Padre, y la Palabra que es Dios, que es en el Padre, quién está a la diestra del Padre, y en la forma de Dios es Dios.”  Clemente decidida e inapelable dice que: “el Hijo de Dios, que siendo, igual de la misma sustancia, uno con el Padre, es eterno e increado”.  Jesús, según Clemente, no fue creado, sino: “siempre existió, sin principio.”  En lugar de sostener a Jesús un ser inferior, creado, Clemente enseña claramente que Jesús es “sin principio”, y “coexistente con el Padre”. ¿No es esto exactamente lo que la doctrina de la Trinidad enseña?

 

¿La Trinidad era “desconocida” para Tertuliano?  Todo lo contrario, Tertuliano proclama a toda voz: “Profeso la regla de fe por la que declaro que el Padre y el Hijo y el Espíritu son inseparables. Si mantienes esto constantemente, entenderás cómo se ha de entender lo demás.  Porque si digo que uno es el Padre, otro el Hijo y otro el Espíritu, el ignorante ó el malvado entiende mal esta expresión si, porque hay cierto sonido de diversidad, concluye que esta diversidad ha de entenderse en el sentido de que el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo están separados.”  Él continúa: “todos proceden de Uno por la unidad de la sustancia; mientras todavía se custodia el misterio de la economía, que dispone la Unidad en la Trinidad, ordenando a las tres Personas así: el Padre, Hijo y Espíritu. Son tres, pero no en cuanto al estado, sino al grado: no en cuanto a la sustancia, sino a la forma: no en cuanto al poder, sino a la especie, pero de una sustancia, y de un estado y de un poder, porque es un solo Dios”.  Él concluye: “todas las Escrituras atestan la clara existencia de, y la distinción en (las Personas de) la Trinidad, y de hecho nos proveen nuestra Regla de fe”,  y, “Yo debo por todas partes sostener que son una sola sustancia en tres coherente e inseparables Personas”.   Reproducir aquí todo lo que Tertuliano dice apoyando la Trinidad ocuparía otra página o probablemente dos.  Suficiente con decir, en su declaración que:  “El Padre es Dios, y el Hijo es Dios, y el Espíritu Santo es Dios, y cada uno es Dios” tenemos aquí un resumen demasiado bueno, dado de forma sencilla sobre la doctrina de la Trinidad.

 

¿La Trinidad era “desconocida” para Hipólito?  Hipólito quien dice que:  “Sólo el Logos que pertenece a Dios y sale del mismo Dios; por lo tanto el Logos es Dios, siendo la sustancia de Dios.  Ahora el mundo fue hecho de la nada; por lo tanto no es Dios”.  Para que Hipólito, también, ubica al Logos de Dios, también conocido por Jesús, aparte de toda la creación y de todos los seres creados.  Él declara más allá sobre Jesús que: “por naturaleza Él mismo es Dios”, y ese Jesús con “Porque Él, quién era coexistente con Su Padre antes de todos los tiempos, y antes de la fundación del mundo, siempre tenía la gloria apropiada de la Deidad.”  Según Hipólito, Jesús: “esencialmente estaba con Su Padre” y “Él es coeterno con el Padre”, exactamente como dice la doctrina de la Trinidad.  Y, en conjunto, respecto a la Trinidad Hipólito dice: “De otra manera no podríamos comprender que Dios es uno si no creemos verdaderamente en el Padre, en el Hijo y en el Espíritu Santo” y, “todo el que omita a uno de estos tres no ha glorificado perfectamente a Dios.  Pues es por medio de esta Trinidad que el Padre es glorificado. En efecto, el Padre quiso, el Hijo realizó, y el Espíritu Santo reveló. Así pues, toda la Escritura anuncia esta verdad.”  Claramente, Hipólito era un Trinitario.

 

¿La Trinidad era “desconocida” para Orígenes?  Orígenes quien enseña que; “Dios es el Padre de Su unigénito Hijo, quien de hecho nació de Él, y emana de Él lo que Él es, sin ningún principio, ni siquiera ninguno que pudiera medirse por alguna división del tiempo, incluso nada que la mente dentro de sí misma pueda contemplar, o percibir, por así decirlo, con los poderes desnudos de la comprensión.  Por consiguiente, debemos creer que la Sabiduría se generó antes de cualquier principio que pueda comprenderse o pueda expresarse.”   Igualmente, Orígenes dice: “Nosotros no hemos podido encontrar ninguna declaración en las Santas Escrituras que aluda que el Espíritu Santo fue hecho o creado”.  Él por lo tanto concluye que: “todas las cosas que existen fueron hechas por Dios, y no hay nada que no haya sido creado, exceptuando la naturaleza del Padre, y el Hijo, y el Espíritu Santo”, también que: “el Padre genera a un Hijo increado, y emerge al Espíritu Santo, no como si Él no tuviera existencia anterior, sino porque el Padre es el origen y la fuente del Hijo y del Espíritu Santo, y ninguna anterioridad o posterioridad pueden entenderse que existiese en ellos”.  En buen acuerdo dice: “el Espíritu Santo se cuenta en la Unidad de la Trinidad, es decir, junto con el inmutable Padre y Su Hijo”.  En todas las enseñanzas de Orígenes tenemos, una vez más, la doctrina de la Trinidad proclamada claramente y a toda voz.

 

¿Entonces... la Trinidad era “desconocida” para los primeros Padres de la Iglesia primitiva, como la Watchtower nos quiere hacer creer?

 

La respuesta es:  ¡Absolutamente NO! 

 

¡La verdad es que cada uno de los Padres de la Iglesia citados por la Watchtower era un acérrimo defensor de la doctrina Trinitaria! 

 

LA INTERPRETACIÓN DE CIERTOS VERSOS BÍBLICOS IMPORTANTES POR LOS PADRES DE LA IGLESIA

 

Los Padres de la Iglesia, desde Justino Mártir hasta Orígenes, conocían muy bien las Escrituras y frecuentemente las citaban en sus escritos patrísticos.  Mientras examinaba sus obras patrísticas, noté un par de versos importantes que repetidamente ellos continuaban citando.  Antes de concluir este documento, pensé que sería una buena idea discutir brevemente sobre estos versos importantes, y porqué la interpretación de los Padres de estos versos es tan importante para el tema de la Trinidad.

 

(Nota: “RV” quiere decir versión Reina Valera; “TNM” quiere decir Traducción del Nuevo Mundo) 

 

Génesis 19:24: (RV) – Entonces Jehová hizo llover sobre Sodoma y sobre Gomorra azufre y fuego de parte de Jehová desde los cielos.

 

Génesis 19:24 (TNM) – Entonces Jehová hizo llover azufre y fuego desde Jehová, desde los cielos, sobre Sodoma y sobre Gomorra.

 

“Cuando la Escritura dice: “Entonces llovió Jehová sobre Sodoma y sobre Gomorra azufre y fuego de parte de Jehová desde los cielos” la palabra profética indica que habían dos en número:  Uno en la tierra que, dice, descendió para mirar el clamor de Sodoma y Gomorra que aumentaba más y más, y el pecado de ellos se había agravado en extremo; El Otro en el cielo quien también es Señor del Jehová en la tierra, como Él es Padre y Dios; la causa de Su poder y de Su ser Señor y Dios.  (Diálogo con Trifón, Capítulo 129)

 

‘Y como el Padre es en verdad Señor, y el Hijo es en verdad Señor, con razón el Espíritu Santo los llamó con el título Señor. También al narrar la destrucción de Sodoma, la Escritura dice: “Y el Señor hizo llover desde el cielo fuego y azufre sobre Sodoma y Gomorra”. Esto significa que el Hijo, el mismo que había conversado con Abraham, ha recibido del Padre el poder de condenar a los sodomitas, por motivo de su iniquidad.”  (Contra las Herejías  3:6:1)

 

“Se describen Dos como Dios... Pero también encuentro en las Escrituras que el nombre Señor se aplicó a Ambos de Ellos: ...  ‘Entonces llovió Jehová sobre Sodoma y sobre Gomorra azufre y fuego de parte de Jehová desde los cielos’.”  (Tertuliano, Contra Práxeas, Capítulo 13) 

 

Según la Watchtower, “Jehová” es el nombre real de Dios.  Porque el nombre esencialmente significa “Él Causa que Llegue a Ser”, la Watchtower insiste que “sólo el verdadero Dios puede llevar tan significante nombre.”Aún Jesús, dicen ellos, no puede llevar el nombre “Jehová” (aunque el nombre Jesús en hebreo significa, “Jehová es Salvación”) **.  Así que, según la Watchtower, siempre que el nombre “Jehová” se usa en la Biblia, siempre se usa en referencia a Dios el Padre y nunca se usa para identificar a ninguna otra persona, ni aún a Jesús.

 

Sin embargo, considere lo qué Justino Mártir dice:  “Cuando la Escritura dice: ‘Entonces llovió Jehová sobre Sodoma y sobre Gomorra azufre y fuego de parte de Jehová desde los cielos’ la palabra profética indica que habían dos en número”.  Tertuliano confirma esto:  “Se describen Dos como Dios. Encuentro en las Escrituras que el nombre Señor se aplicó a Ambos de Ellos”.  Así que en lugar de reservar el nombre “Jehová” para una sola persona —Dios el Padre— los primeros Padres de la Iglesia primitiva no tuvieron ninguna reserva en lo absoluto en concederle ese nombre (por lo menos) a dos personas.

 

Justino Mártir está de acuerdo que una de estas dos personas a quien el nombre “Jehová” se atribuye es “Padre y Dios”. ¿Pero quién es el otro?  “El Hijo”, nos dice Ireneo:  “siendo que fue con “el Hijo, el mismo que había conversado con Abraham” en los versos que preceden los versos claves.

 

De modo que, según los primeros Padres de la Iglesia primitiva, no sólo al Padre propiamente se le nombra “Jehová” sino también al Hijo propiamente se le nombra “Jehová”, así que uno realmente podría traducir a Gn.19:24 como: Entonces Jehová el Hijo hizo llover sobre Sodoma y sobre Gomorra azufre y fuego de parte del Padre Jehová desde los cielos.

 

Dos personas. Un Dios.  Añada el Espíritu Santo como la tercera persona, y usted tiene la doctrina de la Trinidad. 

 

*   -- http://www.watchtower.org/library/ena/article_02.htm

** -- http://www.watchtower.org/library/na/article_04.htm


Juan 1:1 (RV) – En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios.

 

Juan 1:1 (TNM) – En [el] principio la Palabra era, y la Palabra estaba con Dios, y la Palabra era un dios. 

 

Como pueden ver, según la Watchtower, la traducción correcta para Juan 1:1 finaliza con “la Palabra era un dios” en lugar de “la Palabra era Dios”.  Después de todo, al decir que la Palabra era ambos “con Dios” y “Dios” es estar unísono con la Trinidad, ya que se implica al usar ambos que las dos personas son Dios, co-iguales y coeternas.

 

¿Pero cómo entonces los primeros Padres de la Iglesia primitiva leyeron e interpretaron a Juan 1:1?  Si uno fuera a creer las reclamaciones de la Watchtower que ninguno de los Padres de la Iglesia citados se suscribió a la doctrina de la Trinidad, entonces sería lógico asumir que ninguno de ellos tampoco habría interpretado la última cláusula de Juan 1:1 para decir: “la Palabra era Dios”.  Entonces, en cambio, cada uno de éstos Padres de la Iglesia debió haber entendido la última cláusula de Juan 1:1 como si fuera, “la Palabra era un dios”.

 

¿Entonces, qué dicen realmente los Padres de la Iglesia acerca de Juan 1:1? 

 

Justino Mártir no comenta sobre el verso. 

 

Ireneo no dice nada directamente conclusivo acerca del verso, aunque él se hace eco de la interpretación Trinitaria del verso con sus propias palabras cuando él dice en un lugar: “Los libros sagrados reconocen respecto a Cristo, que como Él es el Hijo del hombre, también, ese mismo Ser no es un [mero] hombre; y Él siendo carne, así es Él también en espíritu, y es la Palabra de Dios, y Dios”,  y en otro lugar dice: “el Padre es Señor y el Hijo es Señor, y el Padre es Dios y el Hijo es Dios, ya que él quién nace de Dios es Dios, y de esta manera, según Su ser y poder y esencia, es demostrado Dios:  pero de acuerdo con la economía de nuestra salvación, hay ambos Padre e Hijo”.    

 

Clemente de Alejandría, sin embargo, vierte alguna luz en la interpretación apropiada de Juan 1:1 cuando, hablando de Dios y la Palabra de Dios, él dice: “Porque los dos son uno – es decir, Dios.  Porque Él ha dicho, ‘En el principio era la Palabra, y la Palabra era con Dios, y la Palabra era Dios’.”  Al igual que Ireneo, Clemente se hace eco también de la interpretación Trinitaria de Juan 1:1 cuando él dice: “nuestro Instructor es semejante a Su Padre Dios, cuyo hijo es Él, puro, sin culpa, y con un alma desprovista de pasión; Dios en forma de hombre, sin mancha, ministro de la voluntad de Su Padre, y la Palabra que es Dios, que es en el Padre, quién está a la diestra del Padre, y en la forma de Dios es Dios.”     

 

Ahora, si estos anteriores Padres de la Iglesia nos vertieron un poco de luz sobre la correcta interpretación de Juan 1:1, Tertuliano todavía brilla más sobre el verso con un reflector inteligente de claridad, no dejando ningún lugar para entenderlo mal, porque él dice:  “la Palabra de Dios [es él] ‘a través de quien todas las cosas fueron hechas, y sin él nada se ha hecho’.”  “La Palabra de Dios, pues... se llama el Hijo, que Él Mismo es designado Dios.  ‘La Palabra estaba con Dios, y la Palabra era Dios.’ Ahora Él también es Dios, según Juan, (quién dice)  “La Palabra era Dios”, entonces usted obtiene dos Entes —sobre la base de su Personalidad, no de su Sustancia—  “aunque la Palabra era Dios, aún Él era con Dios, porque Él es Dios de Dios; y estando ligado al Padre, es en el Padre”.  Considere de verdad cuán fuerte son  las palabras de Tertuliano que están aquí, acerca de la correcta interpretación de Juan 1:1:  “En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. Este era en el principio con Dios. Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho.”  Ahora, como estas palabras no pueden tomarse de ninguna otra forma sino como ellas están escritas, sin duda alguna muestran que se trata de Ése quien era en el principio, y también de Ése quien eternamente era en el principio:  Él la Palabra de Dios, el otro Dios si bien la Palabra igualmente es Dios”. 

 

Hipólito, también, está bien claro como el cristal sobre éste asunto dice: “El bienaventurado Juan dando testimonio de ello en el Evangelio y confiesa que este Verbo es Dios diciendo así: “En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios.”  Pero, en efecto, si el Verbo siendo Dios, que está junto a Dios, ¿cómo entonces podrá alguien decir que hablo de dos dioses?  Pues no diré que hay dos dioses, sino uno solo; pero las personas son dos y la tercera economía es la gracia del Espíritu Santo. Así pues, el Padre es uno, pero las Personas son dos ya que también está el Hijo y el tercero, el Espíritu Santo... De otra manera no podríamos comprender que Dios es uno si no creemos verdaderamente en el Padre, en el Hijo y en el Espíritu Santo.” 

 

Finalmente, Orígenes, quien él mismo escribió un comentario sobre el Evangelio de Juan, enseñó que: “Juan dice en el principio de su Evangelio, cuando define a Dios con una definición especial de ser el Verbo: ‘y el Verbo era Dios. Este era en el principio con Dios’.”  Hablando de Juan 1:2 en su comentario, Orígenes elabora: “‘Este era en el principio con Dios’.  Por sus tres enunciaciones anteriores, el Evangelista nos a familiarizado para estar al tanto con tres órdenes, y él entonces resume las tres en una, diciendo: ‘Este (el Verbo) era en el principio con Dios’.  En la primera premisa nosotros aprendimos cuándo el Verbo era:  En el principio Él era; entonces aprendimos con quien Él era, con Dios; y entonces quién Él era, que Él era Dios.  Él ahora señala por esta palabra ‘Él’, al Verbo, que es Dios, y añade en una cuarta proposición las tres qué había enunciado antes: ‘En el principio era el Verbo’, ‘el Verbo era con Dios’, ‘y el Verbo era Dios’.”

 

Así, está claro que ninguno de los Padres de la Iglesia, sin citar a Justino Mártir, entendieron la última parte de la cláusula de Juan 1:1 para decir ninguna otra cosa sino: “La Palabra era Dios”. (Por supuesto, en el caso de Justino Mártir tenemos sus propias declaraciones acerca de Cristo, él afirma: “Él es Dios, Hijo del único, ingénito, inexpresable Dios.”  Así que es justo creer que Justino Mártir también habría interpretado a Juan 1:1 igual como sus colegas lo hicieron.)

 

CONCLUSIONES 


Lucas16:10:  (RV) – El que es fiel en lo muy poco, también en lo más es fiel: y el que en lo muy poco es injusto, también en lo más es injusto. 

 

Lucas 16:10 (TNM) – La persona fiel en lo mínimo es fiel también en lo mucho, y la persona injusta en lo mínimo es injusta también en lo mucho. 

 

¿Ahora que hemos explorado el testimonio de los Padres de la Iglesia antes de Nicea acerca de la Trinidad, qué nosotros podemos concluir? 

 

Primero, debido a toda esta abrumadora evidencia, debemos concluir que la doctrina de la Trinidad no era “desconocida” durante varios siglos después de los tiempos bíblicos, como la Watchtower nos quiere hacer creer.  Adicionalmente debemos concluir qué, contrario a las implicaciones de la Watchtower, que los Padres de la Iglesia antes de Nicea citados por ellos —Justino Mártir, Ireneo, Clemente de Alejandría, Tertuliano, Hipólito, y Orígenes— eran todos Trinitarios, ya que todos ellos creían que Jesús es la misma sustancia de Dios, haciéndolo así co-igual y coeterno con el Padre.

 

Dado estas conclusiones, es apropiado ahora hacer una pregunta crítica:  ¿Por qué la Watchtower intenta usar los escritos de éstos Padres de la Iglesia para apoyar sus puntos de vistas antitrinitarios?  ¿Ellos simplemente no se percataron que estos Padres creían en la Trinidad – es decir, ¿puede reclamar la Watchtower ignorancia como una excusa?

 

Veamos algunas de las citas seleccionadas por la Watchtower para ver si la excusa de ignorancia puede sostenerse. 

 

Justino Mártir... llamó al prehumano Jesús un ángel creado que es “otro menos el Dios que hizo todas las cosas.”  Él dijo que Jesús era inferior a Dios y “nunca hizo algo excepto la Creación…y lo que quiso que hiciera y dijera.” 

 

Estas citas la acopiaron selectivamente del Capítulo 56 de Justino, Diálogo con Trifón, pero, como nosotros ya anteriormente hemos mostrado, ¡éste capítulo es exactamente el mismo pasaje donde Justino Mártir interpreta a Gen 19:24 para asignar el nombre de “Jehová’ a ambos, a Dios el Padre y a Jesús!  Es más, sólo unos capítulos mas adelante nosotros podemos ver a Justino decir:  “Al principio, antes de todas las criaturas, engendró Dios una cierta potencia racional de sí mismo”, “… éste Vástago, quien verdaderamente brotó del Padre, era con el Padre antes de todas las criaturas, y el Padre comulgó con Él; así como las Escrituras por Salomón han hecho claro, que Él a quien Salomón llama la Sabiduría, se engendró como un Principio antes de todas Sus criaturas y como el Vástago de Dios… Él [es] Dios, Hijo del único, ingénito, inexpresable Dios.”

 

Ireneo... mostró que Jesús no es igual al “ Único verdadero y sólo Dios”.

 

Esta cita la acopiaron de la Sección 3:8:1 de Ireneo Contra las Herejías, y la cita en su totalidad dice: “...Una vez vaciada su calumnia, hemos probado claramente que ni los profetas ni los Apóstoles llamaron jamás Dios o Señor a ningún otro sino al único verdadero Dios”. “Ni el Señor, ni el Espíritu Santo (por los profetas), ni los Apóstoles jamás habrían llamado Dios de modo absoluto y definitivo al que no lo fuese verdaderamente; ni habrían llamado Señor a ninguna otra persona, sino al Dios Padre soberano de todas las cosas, y a su Hijo que recibió de su Padre el señorío sobre toda la creación...”  Y, dentro del mismo capítulo de donde la cita fue tomada, más adelante en el capítulo siguiente, él dice: “aquel solo que hizo todas las cosas con su Palabra, se le llame Dios y Señor. En cuanto a las criaturas, no son capaces de llamarse con estos nombres, ni pueden con justicia adjudicarse un título que pertenece sólo al Creador.  Hemos expuesto enteramente (y aún lo probaremos con mayor amplitud) que ni los profetas ni los Apóstoles ni el Señor Jesucristo han confesado con sus propias palabras “Dios” o “Señor” a ningún otro sino a aquel que es el único Dios y Señor.  Pues los profetas y Apóstoles confesaron al Padre y al Hijo, y a ningún otro llamaron “Dios” ni confesaron “Señor”. También el Señor mismo sólo llamó Padre, Señor y Dios suyo al único a quien él mismo envió a sus discípulos como el único Dios y Señor de todas las cosas. En consecuencia nosotros, si somos sus discípulos, debemos seguir tales testimonios. Ha sido declarado con toda evidencia que los predicadores de la verdad y Apóstoles de la libertad, a ningún otro llamaron Dios o Señor, sino al único Dios verdadero, el Padre, y a su Verbo que tiene la soberanía sobre todas las cosas...

 

Clemente de Alejandría... llamó a Jesús  en su existencia prehumana “una criatura”….

 

Yo personalmente no he podido encontrar literalmente en ninguna referencia de todos los escritos por Clemente dónde él se refirió a Jesús como una criatura.  Sin embargo, yo sí encontré que en el Libro 5, Capítulo 14 de su obra Stromata donde él dice: “La Sabiduría... fue la primera de las creaciones de Dios.”  Ahora, si la Watchtower fuera a exigir esta referencia en particular como la fuente de su cita, entonces nos vemos obligados a preguntarles ¿cómo fue posible que ellos no vieran en el mismo capítulo las palabras de Clemente que dicen:  “Y el discurso en Timœus llama al creador, Padre, hablando así:  ‘Vos dioses de dioses, de quienes yo soy Padre; y el Creador de sus obras.’  Así que cuando él dice,  ‘Alrededor del rey de todos, todas las cosas son, y debido a Él son todas las cosas; y él [o quien] es la causa de todas las cosas buenas; y alrededor del segundo están las cosas en segundo orden; y alrededor del tercero, las terceras, yo entiendo que aquí no significa otra cosa sino la Santa Trinidad; porque el tercero es el Espíritu Santo, y el Hijo es el segundo, por quien todas las cosas fueron hechas según la voluntad del Padre.”

 

Tertuliano... observó: “El Padre es distinto del Hijo, siendo mayor que el Hijo, porque quien engendra es uno, y el engendrado es otro; él,  quién envía, es diferente de él quién fue enviado.”  Él también dijo:  “Hubo un tiempo en que el Hijo no existió….  Antes de todas las cosas, Dios estaba solo.”  

 

La primera cita se toma del Capítulo 9 de Tertuliano Contra Práxeas:  “Así que es de este modo que el Padre es distinto del Hijo, siendo mayor que el Hijo, porque quien engendra es uno, y el engendrado es otro; él,  quién envía, es diferente de él quién fue enviado; y Él, de nuevo, quién crea es uno, y Él a través de quien las cosas son creadas es otro.”  Irónicamente, Tertuliano Contra Práxeas es una de las primeras defensas apologéticas comprensivas de la Trinidad en la literatura cristiana, así que me asombra ver que la Watchtower escogiera citar de esta fuente, especialmente viendo cómo en el mismo segundo capítulo de esa misma obra encontramos a Tertuliano explicando que:  “nosotros... creemos que hay un sólo Dios, pero bajo la siguiente providencia divina... que este sólo Dios también tiene un Hijo, Su Palabra, que se origina de Él Mismo, y todas las cosas por él fueron hechas; Y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho...” “quién también envió del cielo del Padre, según su propia promesa, al Espíritu Santo, el Paracleto, el santificador de la fe de aquellos que creen en el Padre, y en el Hijo, y en el Espíritu Santo”... “todos proceden de Uno (naturalmente) por la unidad de la sustancia; mientras todavía se custodia el misterio de la economía, que dispone la Unidad en la Trinidad, ordenando a las tres Personas así: el Padre, Hijo y Espíritu. Son tres, pero no en cuanto al estado, sino al grado: no en cuanto a la sustancia, sino a la forma: no en cuanto al poder, sino a la especie, pero de una sustancia, y de un estado y de un poder, porque es un solo Dios a partir del cual se cuentan estos grados, formas y especies se descubren, en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.”

 

La segunda cita se toma del Capítulo 3 de Tertuliano Contra Hermógenes, cual dice: “Yo sostengo que la sustancia existió siempre con su propio nombre, el cual es Dios... pero Él no siempre fue Padre y Juez, simplemente en base de Su siempre haber sido Dios.  Porque Él no pudo haber sido el Padre previo al Hijo, ni un Juez antes del pecado. Hubo, sin embargo, un tiempo cuando ni el pecado existió con Él, ni el Hijo; el primero lo constituye de Señor a Juez y el último un Padre.”  Una lectura superficial de esta cita, desprovista del contexto, parecería proporcionarnos una definida profesión de parte de Tertuliano de que hubo un tiempo cuando la segunda persona de la Trinidad no existió.  Sin embargo, si nosotros tomamos esta cita dentro del contexto íntegro del cuerpo de la obra de Tertuliano, encontramos que el tema que se está tocando en esta cita en particular se trata de los nombres de Dios, no de la existencia del Hijo.  Según Tertuliano, no fue hasta que Jesús procedió de Dios para crear el mundo que Jesús tomó propiamente para sí mismo el nombre “Hijo”, y, por consiguiente, no fue hasta la creación del mundo que Dios propiamente llevó el término de “Padre”.  En otras palabras, la segunda persona de la Trinidad, según Tertuliano, siempre ha existido, pero bajo diferente nombre al de “Hijo” (por ejemplo: “Razón”, “el Verbo”, “la Palabra”, “Sabiduría”.)  Que Tertuliano creyó en la existencia eterna, increada de Cristo está bien claro en el capítulo de apertura Contra Hermógenes donde él critica al hereje Hermógenes diciendo: “[Hermógenes] no parece reconocer a ninguno otro Cristo como Señor, aunque él sostiene una afirmación diferente de Él; pero por esta diferencia en su fe él realmente le hace otro ser –  aunque, no le quita a Él todo lo que es Dios, a pesar de que él no cree que Él, hizo todas las cosas de la nada.  Porque, saliéndose de la cristiandad  yéndose con los filósofos, y de la Iglesia se fue a la Academia y al Pórtico, allí aprendió él de los Estoicos cómo ubicar la Materia (en el mismo nivel) con el Señor, así como también existido eternamente en ambos, innato e increado, no teniendo principio en lo absoluto ni fin, y según él, luego el Señor creó todas las cosas.”  Aquí Tertuliano sostiene que Jesús es: “eternamente en ambos, innato e increado, no teniendo principio en lo absoluto ni fin,”

 

La última cita de Tertuliano seleccionada por la Watchtower quizás es la más condenatoria contra cualquier excusa que ellos pudiesen ofrecer diciéndonos que su error acerca de la posición de los primeros Padres de la Iglesia primitiva de la Trinidad fue debido a ignorancia.  Para la fuente de esta cita lleva de nuevo a Tertuliano Contra Práxeas, Capítulo 5 esta vez dice: “Porque antes de que existieran todas las cosas, Dios estaba solo. Siendo Él, en Sí mismo y para Sí mismo, mundo, espacio y todo. Estaba solo porque nada existía extrínseco a Él.  Sin embargo, entonces no estaba solo porque tenía consigo lo que tenía en Sí mismo, a saber, Su Razón. Pues Dios es racional, y en Él estaba la Razón y así pudieron surgir de Él todas las cosas. Esta Razón es su misma mente. Los griegos llaman “logos”, lo que nosotros llamamos la ‘Palabra’… Así pues, sin temeridad alguna, tengo motivos para suponer que Dios antes de la creación del universo no estuvo sólo, pues tenía en Sí Mismo a Su Razón, y con la Razón Su Palabra que era distinta de Él por Su actividad dentro de Él.”  Ahora, siendo que las citas usadas por la Watchtower son de los Capítulos 5 y 8 de Contra Práxeas, para intentar apoyar sus puntos de vistas antitrinitarios, yo pensaría que es razonable presumir que sus investigadores deben haber leído los Capítulos 5, 6, 7, y 8 en su totalidad.  ¿Entonces, cómo puede ser posible, que éstos investigadores no vieron éstas mismas estipulaciones Trinitarias puestas por Tertuliano que están separadas sólo por unas dos oraciones nada más, de las palabras que ellos seleccionaron adrede para apoyar sus puntos de vistas antitrinitarios? 

 

 Hipólito...  dijo que Dios es “Dios es uno, el primero y Único, el Hacedor y Señor de todos”, quién “no tenía nada co-eval [de edad igual] con él….  Sino él era Uno, solitario y sólo; quién, por voluntad, llamó a ser lo que antes no tenía ningún ser”, al prehumano creado Jesús.  

 

Ambas citas vienen de Capítulo 28 de Hipólito de Refutación de Todas las Herejías: “El primero y único (sólo Dios), Creador y Señor de todo, no tenía nada coeval con Sí mismo; ni el caos infinito, ni agua sin medida, ni tierra sólida, ni aire denso, ni el fuego caluroso, ni espíritu refinado, ni el dosel azul de un firmamento estupendo.  Sino Él era Uno, solo consigo mismo.  Por el ejercicio de Su voluntad Él creó las cosas que están, qué anteriormente no existían excepto que Él quiso hacerlas”.  Sin embargo, sólo un capítulo más adelante encontramos a Hipólito agregando: “Por consiguiente, esta solitaria y suprema Deidad, por ejercicio de reflexión, trajo adelante el Logos primero; no una palabra en sentido de articularse por voz, sino como un raciocinar universal, ya concibiendo y residiendo en la mente divina.  A Él sólo se engendró de lo que ya estaba en existencia; porque el Mismo Padre constituye la existencia, y el engendrado de Él, fue la causa de todas las cosas hechas”...

Sólo el Logos que pertenece a Dios y sale del mismo Dios; por lo tanto el Logos es Dios, siendo la sustancia de Dios.  Ahora el mundo fue hecho de la nada; por lo tanto no es Dios; como también porque este mundo admite su disolución cuando el Creador lo desee.”

 

Orígenes... dijo que... “ en comparación con el Padre, [el Hijo] es una luz muy pequeña.”

 

De nuevo, personalmente no he podido encontrar literalmente esta referencia en particular en todos sus escritos. Esto puede deberse al hecho que Orígenes era increíblemente un escritor prolífico, y quizás no pude tener acceso a cierta selección de sus obras.  Sin embargo, yo sí encontré cierto paralelo a lo citado arriba en Libro 1, Capítulo 2, Sección 7 De Principiis por Orígenes que lee: “Según Juan, “Dios es Luz”. El unigénito Hijo, por consiguiente, es la gloria de esta luz, procediendo inseparablemente de Él mismo (Dios), como el resplandor lo hace de la luz, e iluminando toda la creación.  Porque en armonía con lo que ya hemos explicado acerca de la manera en que Él es el Camino, y por quien se va al Padre; y como Él es la Palabra que interpreta los secretos de la sabiduría, y los misterios del conocimiento, dándolo a conocer a la creación racional; y también es la Verdad, y la Vida, y la Resurrección – de la misma manera debemos entender el significado de Él ser su resplandor:  Porque es por el resplandor que nosotros entendemos y sentimos lo que la luz es. Y este resplandor, presentándose delicadamente y suavemente a los ojos frágiles y débiles de los mortales, entrenándoles gradualmente, como debe hacerse, y acostumbrándoles a llevar el resplandor de la luz, eliminando de ellos cada estorbo y obstrucción visual, según el propio mandato del Señor dice, ‘saca primero la viga de tu ojo’, haciéndoles capaces de soportar el resplandor de la luz, siendo en este respecto una clase de mediador entre los hombres y la luz.”  Me supongo que alguien podría mirar esta analogía e interpretarla para que signifique que “en comparación con el Padre, el Hijo es una luz muy pequeña.”  Sin embargo, si uno sólo echase un vistazo unas cuatro secciones más adelante, también uno encontraría que Orígenes tiene bastante cosas Trinitarias que decir sobre esta “luz más pequeña”, tales como: “Sabiduría se llama el resplandor de la luz eterna... Ese término sempiterno o eterno es apropiado, qué ni tiene principio de existencia, ni puede dejar de ser lo que es. Ésta es la idea transportada por Juan cuando él dice que ‘Dios es luz’.  Ahora Su sabiduría es el resplandor de esa luz, no sólo en lo que respecta a ser esa luz, sino que asimismo es eterna luz, de modo que Su sabiduría es eterna y su resplandor es eterno.  Esto se entiende en su totalidad, ya que claramente muestra que la existencia del Hijo se deriva del Padre pero no en tiempo, ni de ningún otro principio, excepto, como ya hemos dicho, del propio Dios.” 

 

¿Entonces, qué nosotros debemos concluir por todo esto?  Nosotros hemos visto que para cada cita que fue seleccionada adrede por la Watchtower de los Padres de la Iglesia antes de Nicea, hay seguido un caudal de material dentro del mismo libro, a veces dentro del mismo capítulo, y en algunos casos aún dentro del mismo párrafo, que contradice las aserciones de la Watchtower de que la doctrina del Trinidad era “desconocida” para éstos Padres de la Iglesia.

 

¿Entonces, qué se supone que pensemos?  ¿Que los investigadores de la Watchtower tomaron la obra de Justino Mártir Diálogo con Trifón, el Capítulo 56 y lo leyeron pero no el Capítulo 61?  ¿Que ellos leyeron el Capítulo 28 de la obra de Hipólito Refutación de Todas las Herejías, pero saltaron el Capítulo 29?  ¿Que ellos leyeron sólo cinco oraciones del Capítulo 5 de la obra de Tertuliano Contra Práxeas pero detuvieron la lectura allí, a sólo dos oraciones antes de que sus puntos de vistas antitrinitarios pudieran refutarse por las enseñanzas más adelante de Tertuliano, milagrosamente escogiendo en cambio saltar el Capítulo 8 y arrancar otra cita fuera de contexto?

 

Lamentablemente, es imposible atribuirle ignorancia o descuido a la investigación de la Watchtower – yo digo, es lamentable porque la única opción que nos queda creer es que la Watchtower ha seleccionado estas citas de los Padres de la Iglesia antes de Nicea, y las puso en su página de la red en inglés, tratando de apoyar su posición antitrinitaria, con el solo propósito de deliberadamente engañar a los visitantes de su página y hacerles creer que el cristianos primitivos no tenía ningún conocimiento de la doctrina de la Trinidad, cuando de hecho de los Padres de la Iglesia antes de Nicea eran Trinitarios de punta a punta.

 

Usted ha visto la evidencia.  Ahora juzgue por usted mismo.  ¿La Watchtower está siendo honesta acerca de los puntos de vistas sobre los Padres de la Iglesia antes de Nicea?  ¿Y, si no, además de esta, en qué otras cosa ellos están siendo deshonestos?

 

¿Recuerde, que Jesús enseñó:  “El que es fiel en lo muy poco, también en lo más es fiel: y el que en lo muy poco es injusto, también en lo más es injusto”.  ¿Si nosotros no podemos confiar en la Watchtower de ser honrada en su presentación de los puntos de vistas de los Padres de la Iglesia antes de Nicea, podríamos confiar en ellos en materias de mayor importancia – por ejemplo, en la traducción de las Escrituras?  ¡Cómo ya hemos visto, en el caso de Juan 1:1, las habilidades de la Watchtower traduciendo se han demostrado ser incorrecta por nada menos que los mismos Padres de la Iglesia antes de Nicea cuyas enseñanzas la Watchtower engañosamente intentó pretender para su propia causa antitrinitaria!  ¿Ahora, si la Watchtower no puede confiarse con las escrituras de los Padres de la Iglesia primitiva, ni con la traducción de las Escrituras, hay alguna razón para confiar en ellos con la interpretación de las Escrituras, o el determinar las reglas del vivir cristiano, ó, más importante aún, con la salvación de nuestras mismas almas?

 

Si usted es Testigo de Jehová, le ruego que tome este escrito y lo lleve a sus ancianos y pídales que le expliquen porqué las declaraciones engañosas de la Watchtower concerniente a los puntos de vistas que involucran los Padres de la Iglesia antes de Nicea.  Llévelo hasta el mismo cuerpo gobernante si tiene que hacerlo.  Pero por favor, por favor no despida como si nada ésta evidencia que usted mismo ha visto.  El sitio de red en inglés de la Watchtower contiene deliberadamente  desinformación, y, si usted es una persona de buena conciencia, entonces usted no puede permitir que continúe esta deliberada desinformación de parte de la Watchtower.  Los Padres de la Iglesia antes de Nicea no eran antitrinitarios, y el sitio en la red en inglés de la Watchtower no debe intentar engañar a las personas haciéndoles creer que ellos lo eran.

 

APÉNDICE 1:  EVIDENCIAS DE LA CRUZ 

 

Parte A:  Evidencia Textual 

 

Como indiqué al principio de este documento, yo me tropecé con las demandas engañosas de la Watchtower concerniente a Los Padres de la Iglesia antes de Nicea por razón de que “mientras brincaba alrededor de la página oficial de la Watchtower en la red buscando los artículos que utilizan para apoyar porqué es que ellos rechazan la cruz como un símbolo cristiano – los testigos de Jehová creen que Jesús murió en una estaca derecha, no en una cruz t con esta forma”.  La razón porqué estaba investigando sobre este artículo, fue porqué mientras investigaba en mi estudio patrístico los escritos de los Padres de la Iglesia, descubrí varias referencias a la cruz que me parecieron ser demasiado tempranas para que pudieran apoyar las reclamaciones de la Watchtower que la cruz es un símbolo pagano que entró en la cristiandad sólo después que pasó mucho tiempo posteriormente de la muerte de los apóstoles.

 

Realmente, el asunto de que si Jesús murió en una cruz con esta forma t o un poste o madero de tormento no tiene absolutamente la menor importancia en la doctrina cristiana fundamental.  Sin embargo, la Watchtower usa el argumento del poste o madero de tormento sobre la cruz para crear sentimientos de incertidumbre en las personas contra la cristiandad de la corriente principal.  Después de todo, si la cristiandad de la corriente principal está equivocada sobre el origen de su símbolo principal ¿en qué otra cosa ellos podrían estar equivocados?  Aunque el argumento del “poste vs. la cruz” es lo más tedioso que hay, no obstante sigue siendo uno de los primeros puntos de la Watchtower para atacar la fe cristiana, y por esta razón yo he decidido incluir un apéndice con estas evidencias bien antiguas para la cruz cristiana que he encontrado en la Biblia y en la literatura patrísticas de los Padres de la Iglesia antes de Nicea

 

El Evangelio según Juan (Nuevo Testamento): 

 

Juan 20:25 (TNM) – Por consiguiente, los discípulos le decían: “¡Hemos visto al Señor!”.  Pero él les dijo: “A menos que vea en sus manos la impresión de los clavos y meta mi dedo en la impresión de los clavos y meta mi mano en su costado, de ninguna manera creeré”. [Énfasis añadido]

La epístola de Bernabé  (100 E.C.): 

“...la cruz era para expresar la gracia [de nuestra redención] como la letra T...”

“Aquí usted tiene de nuevo una reproducción de la cruz, y de Él, quién iba a ser crucificado... en Moisés, cuando Israel fue atacada por los extranjeros... el Espíritu habló al corazón de Moisés, que él debería hacerse en una figura de la cruz, y de Aquél quien sufriría después... Moisés por consiguiente colocó unas armas sobre otras en medio de la colina, y se paró sobre ella, para así estar más alto que todo el pueblo, y él extendió sus brazos...”

Justino Mártir  (murió 165 E.C.): 

“[la cruz], como el profeta lo predijo, es el símbolo más grande de Su poder y reinado; como también se demuestra por las cosas que se clasifican bajo nuestras observaciones.  Consideren todas las cosas en el mundo, ya sea sin ésta forma ellas pudieran administrarse o podrían tenerse en cualquier comunidad.  Puesto que el mar no se cruza, salve con un trofeo que se le llama una vela y se guarda bien en la nave; y la tierra no se ara sin ella: los enterradores y forjadores no hacen su trabajo, exceptúe con herramientas que tienen esta forma. Y la forma humana no difiere de esas de los animales irracionales en nada sólo en que está derecha y tiene manos que se extienden, llevan sobre el rostro que se amplifica desde la frente lo que se llama nariz, a través de la cual respiran las criaturas vivientes; y esto no muestra ninguna otra forma sino la de la cruz únicamente. Y así se dijo por el profeta: ‘El aliento ante nuestro rostro es Cristo el Señor’. Y el poder de esta forma es mostrado por sus propios símbolos en lo que se llama ‘vexilla’ [estandartes] y trofeos, conque todas sus posesiones declaradas son hechas, usando éstos como la insignia de su poder y gobierno, aunque usted lo hace inconscientemente. Y con esta forma usted consagra las imágenes de sus emperadores cuando ellos mueren, y ustedes los llaman dioses en sus inscripciones.” 

“…ese cordero que fue ordenado para ser asado totalmente era un símbolo del sufrimiento en la cruz que Cristo sufriría. El cordero, que se asa, es asado y aderezado en forma de cruz.  El asador lo traspasa atravesando desde la parte más baja hasta la cabeza, y con otro cruzando por la parte de atrás, donde se le atan las piernas al cordero.”

“El propio Moisés oró a Dios, mientras extendía ambos brazos... si él dejaba de mostrar cualquier parte de esta señal que era una reproducción de la cruz,  el pueblo perdía, como está registrado en las escrituras de Moisés; pero si él permanecía en esta forma, Amalec proporcionalmente era derrotado, y él quién prevalecía prevaleció por la cruz.  No fue porque Moisés oró para que el pueblo se fortaleciera, sino porque, mientras uno que llevaba el nombre de Jesús (Josué) estaba en vanguardia de la batalla, él mismo hizo la señal de la cruz.”

“Y Dios a través de Moisés muestra de otro modo el poderío del misterio de la cruz, cuando Él dijo la bendición con la cual bendijo a José:  ‘Y sobre la frente de aquel que es príncipe entre sus hermanos.  Como el primogénito de su toro, es su gloria Y sus astas como astas de búfalo; Con ellos acorneará los pueblos juntos hasta los fines de la tierra’.  Ahora, nadie puede decir o probar que las astas [cuernos] de un búfalo representan cualquier otra cosa o figura sino el símbolo de la cruz.  Porque una viga está vertical, donde en la parte más alta salen las astas, y esa viga se conecta con estas, y los dos extremos salen del asta vertical donde ellas están unidas por esa vertical.  La parte que se conecta que está en el centro, donde se suspende aquellos que son crucificados, también sobresale como un asta; y se parece a un asta acoyuntada y conectada con las otras astas.”

Ireneo de Lyón (murió 200 E.C.): 

“La misma forma de la cruz, también, tiene cinco extremidades, dos en longitud, dos en anchura, y una en el medio, en donde por último la persona que se conecta por los clavos descansa.”

“Y siendo que Él es la Palabra del Dios Todopoderoso, que invisiblemente satura toda la creación, y abarca su longitud, anchura, altura, y profundidad —porque por la Palabra de Dios todo se administra— del mismo modo el Hijo de Dios fue crucificado en estas cuádruples dimensiones... por que Él pudiera demostrar, por Su forma visible en la cruz, Su actividad que está en el nivel invisible, porque es Él quién ilumina as ‘alturas’, es decir, las cosas en el cielo, y sostienen la ‘profundidad’, que están debajo de la tierra, y estira la ‘anchura’ del Oriente al Occidente, y quién navega la ‘longitud’ de las regiones norteñas y del sur, invitando los dispersos de todos los lados al conocimiento del Padre.’

“Y de nuevo, concerniente a Su cruz, Isaías dice: ‘Extendí mis manos todo el día a pueblo rebelde,’ ya que esto es una señal de la cruz.”

Octavio, de Minucio Félix (murió 210 E.C.):

 

“Las cruces, es más, nosotros ni les rendimos adoración ni las deseamos.  De hecho, usted quién venera dioses de madera, adoran cruces de madera quizás como las partes de sus dioses.  Porque sus propios estandartes, así como sus banderines; y banderas de su campamento, ¿qué cosas son sino cruces pulidas y adornadas?  Sus trofeos victoriosos no sólo imitan la apariencia de una simple cruz, sino también de un hombre pegado en ellas.  Nosotros vemos la señal de una cruz, naturalmente, en una nave cuando va navegando con sus velas, cuando se desliza adelante con los remos extendidos; y cuando un yugo militar se alza, es la señal de una cruz; y cuando un hombre adora a Dios con una mente pura, con los brazos extendidos.  Así la señal de la cruz se sostiene por una razón natural, o su propia religión se forma por causa de ella.”  (Octavio, Capítulo 29)

 

Tertuliano (murió 230 E.C.): 

 

“...no podría ser ligeramente solaz a nosotros en todos nuestros castigos, sufriendo como lo hacemos debido a estos mismos dioses, que por la fabricación de ellos se sufra como nosotros lo hacemos.  Ustedes colocan los cristianos en cruces y hogueras:  ¿qué imagen no se forma de la arcilla en el primer caso, puesta en la cruz y la hoguera?  Sobre el patíbulo se consagra primero el cuerpo de su dios.”  (Apología, Capítulo 12)

 

“Cada estaca colocada en una posición derecha es una porción de la cruz; nosotros rendiríamos nuestra adoración, si usted tuviese, a un dios entero y completo.  Nosotros hemos demostrado antes que sus deidades se derivan de formas moldeadas de la cruz.  Pero usted también le rinde adoración a sus victorias, porque en sus trofeos la cruz es el corazón del trofeo.  A través del campamento religioso de los romanos todo es adoración a las normas, poniendo las normas sobre todos los dioses.  Bien, así como son esas imágenes que engalanan los estandartes con ornamentos de cruces.  Todos esos cortinajes de sus normas y estandartes son túnicas de cruces.  Yo admiro su celo: usted no consagraría cruces descobijadas y sin ser adornadas.” (Apología, Capítulo 16)

 

“Cada pedazo de madera que es fijado en la tierra en una posición derecha es una parte de una cruz, y de hecho la porción mayor de su masa. Pero una cruz entera se atribuye a nosotros, con su viga transversal, por supuesto, y su proyectando asiento.  Ahora usted tiene menos para excusarse, ya que usted dedica a la religión sólo un pedazo imperfecto mutilado de madera, mientras otros se consagran al sagrado propósito una estructura completa.  Sin embargo, la verdad, después de todo es, que su religión es todo cruces, como le mostraré.  Usted de hecho está desprevenido que sus dioses se originan debido al odio a la cruz.  Ahora, cada imagen, ya sea tallada de madera o piedra, o fundido en metal, o producida de cualquier otro material más rico, debe tener por necesidad manos maleables comprometidas en su formación. Bien, entonces, este moldeador, antes de que él hiciera nada, se acopló en la forma de una cruz de madera, porque incluso nuestro propio cuerpo asume como su posición natural el contorno latente y disimulado de una cruz.  Ya que su cabeza se levanta hacia arriba, y la parte de atrás toma una dirección recta, y los hombros se proyectan lateralmente, si usted simplemente pone a un hombre con sus brazos y manos extendidas, usted hará el contorno general de la cruz.  Empezando, entonces, a esta rudimental forman y base, como está, él aplica un cubierto de barro, y gradualmente completa las extremidades, y forma el cuerpo, y cubre la cruz con la forma que él quiso ilustrar con el barro; entonces de este diseño, con la ayuda de compases y moldes de plomo, él tiene todo preparado para su imagen que será lograda en mármol, o barro, o cualquier material que él haya determinado hacer su dios.  (Éste, entonces, es el proceso: ) después del marco en forma de cruz es formado, luego la arcilla; después de la arcilla, el dios.  En una rutina bien-entendida, la cruz pasa a ser un dios a través del medio fangoso.  La cruz entonces usted la consagra, y desde entonces lo que consagran (deidad) empieza a salir su origen... Entonces, en la producción de sus dioses, ustedes le rinden culto a la cruz de donde ellos son originados, de aquí sale el origen del eje y sale la semilla, donde se propaga los materiales de madera de sus imágenes idólatras.  Los ejemplos no están muy lejos de buscar.  Sus victorias que ustedes celebran con ceremonia religiosa como deidades; y ellas son más majestuosas en proporción que la alegría que ellos le traen.  Los marcos donde enganchan sus trofeos debe ser cruces:  éstos son, como, el mismo centro de sus cabalgatas.  Así, en sus victorias, la religión de su campamento hace de las cruces objetos de adoración; sus normas son la sanción de sus juramentos; sus normas las prefieren por encima del propio Júpiter, pero todo ese desfile de imágenes, y ese despliegue de oro puro, son (como tantos) collares de cruces.  De la misma manera también, en los estandartes e insignias, que sus soldados custodian sin menos sagrada atención, ustedes tienen las serpentinas (y) las vestiduras de sus cruces.  Ustedes se avergonzarán, me supongo, de adorar cruces sin adornar y sencillas. (Ad Naciones, Libro 1, Capítulo 12) 

 

“José, de nuevo, él fue hecho una figura de Cristo... Ya que José es bendecido por su padre después en esta forma:  “Como el primogénito de su toro, es su gloria Y sus astas como astas de búfalo; Con ellos acorneará los pueblos juntos hasta los fines de la tierra” claro ningún rinoceronte de una sola asta [cuerno] está señalado allí, ni tampoco ningún minotauro de dos astas.  Sino que Cristo fue significado con:  ‘el toro’, por causa de Su doble carácter – para algunos feroz, como Juez; para otros manso, como Salvador; cuyos ‘cuernos’ habían de ser las extremidades de la cruz.  Para incluso en el atracadero —qué es parte de una cruz— éste es el nombre como las extremidades se le llaman; mientras el poste central del mástil es el ‘unicornio’.”  (Una Respuesta a los judíos, Capítulo 10; repetido en Contra Marción, Libro 3, Capítulo 18)

 

“Pero, para regresar a Moisés ahora, por qué, me pregunto, ¿él estrictamente en el momento cuando Josué estaba luchando contra Amalec, oró sentado y extendió las manos, cuando, en circunstancias tan crítica, él ciertamente debería haber  preferido encomendar su oración de rodillas, y con sus manos golpeándose su pecho, y su rostro postrado en tierra; a excepción de que allí, el nombre del Señor Jesús fuese el tema del discurso —destinó como Él estaba a entrar en la lista individualmente un día contra el diablo— la figura de la cruz también era necesaria, (esa figura) a través de la cual Jesús captaría la victoria?” (Una Respuesta a los judíos, Capítulo 10; repetido en Contra Marción, libro 3, Capítulo 18)

 

“Por consiguiente, estableciendo como premisas e igualmente añadiendo el hecho que Cristo sufrió, Él predijo que Sus justos  sufrirían igualmente con Él – ambos, los apóstoles y todo los creyentes en sucesión; y Él lo certificó con ese mismo sello que Ezequiel habló: “Y le dijo Jehová: Pasa por medio de la ciudad, por medio de Jerusalén, y pon una señal tau en la frente a los hombres” Ahora la letra griega tau  y en nuestra propia letra es una T y es la misma forma de la cruz, que Él predijo sería la señal en nuestras frentes en la verdadera Jerusalén universal, en que, según el Salmo veintidoseno, los hermanos de Cristo la postrera generación o hijos de Dios atribuiría la gloria a Dios el Padre...”. (Contra Marción, Libro 3, Capítulo 22)

 

Parte B:  Evidencia Arqueológica 

 

La evidencia arqueológica a favor del uso de los cristianos primitivos de la cruz es aún más fuerte que la evidencia textual. 

 

De www.geocities.com/faithinevidence/evidence.html:

 

Muchos osarios se descubrieron que se fechan al siglo1º en una cueva cerca de Betania.  Con inscritos en griego y hebreo de muchos nombres de cristianos listados en el Nuevo testamento (NT). Algunos estaban inscritos con cruces, otros no.  Los nombres listados en hebreo incluyen: Salomé, esposa de Judá (con una cruz); Judá (con una cruz); Simeón el Sacerdote; Marta, la hija de Pasac; Eleazar, el hijo de Nathalu; y Salamston, hija de Simeón el Sacerdote.  En griego: Jesús (está repetido dos veces con la cruz); Natanael (con una cruz)... Otro encontrado hace varios años:  Inscrito con ‘Alejandro, el hijo de Simón de Cirene’, así con una cruz... En 1945, muchos más se encontraron con cruces, 2 se inscriben con el nombre de Jesús, y uno tenía una moneda acuñada del año 41 D.C., para Rey Herodes Agripa 1, indicando que se selló en el año 42 D.C.”

 

De  http://www.leaderu.com/theology/burialcave.html:

 

“Una catacumba del primer siglo descubierta por el arqueólogo P. Bagatti en el Monte de los Olivos contiene inscripciones que indican claramente su uso, ‘por los mismísimos primeros cristianos en Jerusalén.’  Una ‘piedra de cabecera’, encontrada cerca de la entrada de la catacumba del primer siglo, está inscrita con la señal de la cruz.” 

 

De  http://www.bible.ca/D-crucifyJesus.htm:

“Los hallazgos históricos han comprobado la existencia de la cruz tradicional.  Hay un hallazgo de un dibujo1 que está fechado poco después del  año 200 D.C., en la pared del Palatino Romano.  Se trata de un dibujo de un asno crucificado; como una burla a los prisioneros cristianos quienes adoraban a Cristo. Los romanos indudablemente se amenizaban al ver que los cristianos adoraban a ese Jesús quien ellos habían crucificado en una cruz.”  En 1873 un famoso erudito francés, Charles Clermant-Ganneau, informó el descubrimiento de una recámara de entierro o cueva en el Monte de los Olivos.  Dentro habían unos 30 osarios (cofres rectangulares hechos de piedra) en donde los restos de osamentas se conservan después de que los cuerpos se han desintegrado. Un (osario) tenía el nombre ‘Judá’ asociado con una cruz cuyos brazos tenían la misma longitud.  En adición, el nombre ‘Jesús’ está grabado tres veces, dos de ellos asociados con una cruz.  En el 1939 las excavaciones en Herculano, la ciudad hermana de Pompeya (destruida en el 78 D.C. por un volcán) se halló una casa dónde una cruz de madera había clavada en la pared de un cuarto. Según Buried History  [“Historia de Sepelios”], (Vol. 10, Núm.1, marzo 1974 Pág. 15):   Debajo de esta (cruz) había una alacena con un escalón delante. Éste se ha considerado estar o ser en forma de una ara o un altar, pero podría usarse muy bien como un lugar de oración. . .  Si esta interpretación es correcta, y los excavadores están fuertemente en favor de la importancia de los símbolos y los utensilios cristianos, entonces aquí tenemos un ejemplo de cómo era una iglesia primitiva en un hogar.”

Parte C:  ¿Qué dice la Watchtower? 

De http://www.watchtower.org/languages/espanol/library/rq/index.htm?article=article_11.htm

 

“Jesús no murió en una cruz, sino en un poste o madero. La palabra griega que en muchas Biblias se traduce “cruz”, se refiere a una sola pieza de madera. El símbolo de la cruz proviene de religiones falsas de la antigüedad. Los primeros cristianos no utilizaban ni adoraban la cruz.”

 

La Watchtower está correcta en un par de cosas. 

 

Primero, la palabra stauros generalmente significa “estaca” en lugar de “cruz”, pero, según todas las fuentes que he encontrado, no existía ninguna palabra griega para “cruz”.  Por eso, la palabra para “estaca” se empleó por los portavoces griegos como una aproximación para la “cruz”, y se entendía por el público del primer – siglo del NT que al pronunciar stauros se estaba hablando de la “cruz”. (Y, por supuesto, alguien en el primer siglo con acceso a un apóstol viviente o a un testigo de la ejecución de Jesús podría recibir clarificación sobre esto si lo necesitaba.)

  

Segundo, es verdad que la cruz no se “adoraba” por los primeros cristianos, pero eso es porque, la cruz nunca se ha adorado por ningún cristiano en ningún tiempo, ni aún hoy en día.  Solo Dios es lo único que de debe adorarse dentro del cristianismo.

 

En cuanto a que si los primeros cristianos no utilizaban la cruz, hemos visto ambas evidencias arqueológica y textual que ellos de hecho si la usaban.  Interesantemente, la evidencia arqueológica había sido conocida de uno y otro antes de la prohibición de la Watchtower de la cruz en 1931 (con el descubrimiento en Betania en 1873 de los osarios con cruces-inscritas) y después de la prohibición (con el descubrimiento en 1939 de la iglesia del primer-siglo, de la casa cristiana en Pompeya con una cruz de madera clavada en la pared, y en 1945 con el descubrimiento de más osarios con cruces-inscritas categóricamente fechados al  42  E.C. – a solo unos doce años después la crucifixión de Jesús).

 

En cuanto a la evidencia textual, las palabras del Apóstol Tomás en Juan 20:25 proporcionan una indicación de la cruz, cuando él en ese verso dice:  “A menos que vea en sus manos la impresión de los clavos y meta mi dedo en la impresión de los clavos y meta mi mano en su costado, de ninguna manera creeré.”  (En las representaciones de la muerte de Jesús yo he visto en la página de la red de la Watchtower, un sólo clavo usándose para unir las dos muñecas de Jesús a una estaca, pero Tomás  indica el uso de más de un clavo, lo que se esperaría y es más razonable si Jesús fue clavado en una cruz en lugar de una estaca.)  La Epístola de Bernabé, fechada para el año 100 E.C, demuestra la creencia que la cruz fue el instrumento de ejecución de Jesús sólo unos años después de la muerte del Apóstol Juan.  Y avanzando al segundo y tercer siglos de la cristiandad,  todavía más evidencia textual puede encontrarse que apoya la cruz en las obras de Justino Mártir –  El cordero... es asado y aderezado en forma de cruz.  El asador lo traspasa atravesando desde la parte más baja hasta la cabeza, y con otro cruzando por la parte de atrás, donde se le atan las piernas al cordero.”  – Ireneo de Lyón – “La misma forma... tiene cinco extremidades, dos en longitud, dos en anchura, y una en el medio, en donde por último la persona que se conecta por los clavos descansa.”  – y Tertuliano  – “Ahora la letra griega tau y en nuestra propia letra es una T y es la misma forma de la cruz.” (¡Irónicamente, éstos tres Padres de la Iglesia de antes de Nicea están entre ese mismo grupo citado impropiamente por la Watchtower tratando de probar sus puntos de vistas antitrinitarios!) 

 

De modo que, es fácilmente refutable la noción que el símbolo de la cruz no era parte de la cristiandad hasta el cuarto siglo (qué es lo que el Testigo de Jehová promedio cree) por evidencia textual y arqueológica que está disponible fácilmente para todos nosotros hoy en día como así también ha estado disponible para los estudiosos y oficiales de la Watchtower por más de 100 años.

 

¿Debido a esto, qué base racional la Watchtower le da a sus miembros para su rechazo de la cruz como un símbolo cristiano?  Sería entendible si la Watchtower les hubiese dicho:  “Sí, Jesús murió en una cruz —la evidencia textual y arqueológica afirma esto—  pero debido a que la cristiandad se ha corrompido tanto la cruz ha perdido su significado, y nosotros vamos a descontinuar el uso de la cruz en nuestras reuniones y reproducciones fotográficas.  Eso por lo menos sería una explicación aceptable.  Sin embargo, esto no es lo que la Watchtower profesa en su página de la red (y según la página de bienvenida  http://www.watchtower.org/languages/espanol/index.html  “Esta es la página autorizada por los testigos de Jehová para dar a conocer sus creencias, enseñanzas y actividades. La Watchtower Bible and Tract Society of New York, Inc. es una entidad legal utilizada por los testigos de Jehová.”). Ellos profesan en cambio:

 

1)  Jesús no murió en una cruz, sino en un poste o madero. 

2)  Los primeros cristianos no utilizaban la cruz.

 

Como hemos visto, ninguna de estas declaraciones es verdad según toda la evidencia textual y arqueológica. 

 

Para la Watchtower, a pesar de toda la evidencia textual y arqueológica apta y disponible, el negar —y, es más, obligar a sus seguidores a negar— que (1) Jesús murió en una cruz y que (2) los cristianos primitivos usaban la cruz como un símbolo de la cristiandad es, francamente, deshonesto y perverso. 

 

1 Buried History  [“Historia de Sepelios”], Vol. 9, Núm. 2, página 41 (junio de 1973, Inst. Australiano de Arqueología) 

 

APÉNDICE 2:  LECTURA SUGERIDA 

 

www.ccel.org – Christian Classics Ethereal Library:  [“Clásicos Cristianos Biblioteca Etérea”]  contiene una riqueza de recursos en línea en inglés, incluso una copia en línea de todo los 38 volúmenes Patrísticos de los Padres primitivos de la Iglesia, incluso obras de la era Antes de Nicea, del tiempo de Nicea, y después de Nicea.  Todas las citan de los Padres que he utilizado en este documento (en inglés) fueron tomadas del CCEL por sus siglas en inglés.

 

The Forgotten Trinity  [“La Trinidad Olvidada”] Por el Dr. James White – Un excelente, conciso libro que explica y defiende la doctrina de la Trinidad.

 

A Brief Description of the Trinity – [“Una Descripción Breve de la Trinidad”]   Exhortaciones cortas de La Trinidad Olvidada que da elementos esenciales de la doctrina Trinitaria.

 

Historical Dishonesty and the Watchtower Society [“Deshonestidad Histórica y la Sociedad de la Watchtower”] – Una cosa que me llamó la atención sobre el artículo de la Watchtower es que nunca intentaron utilizar referencias de ningún Padre de la  Iglesia antes de Justino Mártir, aunque los escritos patrísticos de varios —por ejemplo, Clemente de Roma, Ignacio, Policarpo, Mathetés, “Bernabé”, Hermas, y Papias— todavía están existente.  Al parecer, la razón para esto es que la Watchtower había intentado una vez en el pasado acomodarse los Padres primitivos pero recibieron una tremenda derrota por ello.  Este artículo nos dice que la historia particular la falsificación de la Watchtower de la obra de Ignacio, un obispo de Antioquía del primer siglo.

 


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