http://www.freeminds.org/doctrine/fathers.htm

Los Padres Apostólicos 

TRADUCIDO POR DAVID GARCÍA   DE

The Apostolic Fathers

 

Por Randall Watters

 

¡Léalos todos en línea, en inglés! 

Las citas se extrajeron de la serie, “‘Eerdmans’ The Ante-Nicene Fathers  [“Eerdmans, Los Padres Antes de Nicea”]  (Grand Rapids: Eerdmans, 1978)”

[D.C. 100-200.]  Los Padres Apostólicos se entienden aquí como los que atestaron desde el segundo siglo de nuestra era. Ireneo, es verdad, que es más bien del período subalterno apostólico; pero, como discípulo de Policarpo, él no debe ser disociado de esa compañía de Padres. Éstos eran tiempos de heroísmo, no de palabrerías; una edad, no de escritores, sino de soldados; no de habladores, sino de víctimas. Estas escrituras nos llegan siendo la respuesta más temprana de un pueblo convertido al testimonio de Jesús. Ellas son evidencia primaria del Canon y la credibilidad del Nuevo Testamento (abreviado aquí como NT).  

Los Padres hablan con voz de hombres débiles y falibles, y no como los escritores del NT, con lenguas de fuego del Espíritu Santo. Sin embargo el espíritu pensativo y amoroso pronto aprende su valor excedente.  Ya que no cierra los registros de San Lucas y continúa por lo menos el anhelo de seguir una vislumbre de la historia posterior del evangelio. ¿Qué sucedió con la iglesia cuándo sus fundadores durmieron? ¿El Buen Pastor “siempre” estuvo con su manada pequeña, según su promesa? ¿El Bendito Consolador su presencia estuvo con ellos en medio del fuego de la persecución? ¿El Espíritu de Verdad realmente pudo guiar a los creyentes a toda verdad, y guardarlos en la verdad? 

¿Qué sucedió con los discípulos que fueron los primeros frutos del ministerio apostólico?  San Pablo dijo:  “Lo que has oído de mí ante muchos testigos, esto encarga a hombres fieles que sean idóneos para enseñar también a otros”. ¿Cómo se comprendió éste mandamiento? ¿Las palabras conmovedoras de San Pedro nos llegan a la mente:  “También yo procuraré con diligencia que después de mi partida vosotros podáis siempre tener memoria de estas cosas.”  ¿Éste procurar se llevó a cabo con éxito?  A estas preguntas naturales y pías, los Padres Apostólicos, aunque nosotros sólo tenemos unas muestras de su fidelidad, dan una respuesta enfática. Si los insensibles y los críticos no encuentran ningún encanto en la fe simple e inocente que ellos muestran, sin embargo ésta es ennoblecida por su devoción heroica al Maestro, no hay que maravillarse. Ya que los tales probablemente objetaría diciendo:  “Ellos no me enseñan nada; ni me emocionan sus muchas citas de las Escrituras.”  La respuesta es:  “Si usted está bien familiarizado con las Escrituras, usted se lo debe grandemente a estos primeros testigos, a su canon y su espíritu. Por su testimonio nosotros descubrimos lo que es espurio, e identificamos lo que es real. ¿Es que para usted es poco saber qué, su Biblia era la misma Biblia de ellos, que su fe era la misma fe de ellos, que su Salvador es el mismo Salvador de ellos, que su Dios es el mismo Dios de ellos?  También aprendemos que ellos obedecieron el mandato del apóstol: “La palabra de Cristo more en abundancia en vosotros, enseñándoos y exhortándoos unos a otros en toda sabiduría,” etc.  Así ellos reflejan el cuidado apostólico que los hombres deben levantarse siendo capaces de también enseñar a otros.

¿Cómo identificamos lo que constituye una herejía de lo que es la fe cristiana que se estableció por Jesús y sus apóstoles? 

En la historia de los primeros cristianos, “herejía” se usaba para referirse a una separación o división resultando de una fe falsa. En la Biblia Antigua Reina Valera 1909 dice en 1ª Co.11:19:

“Porque preciso es que haya entre vosotros aun herejías, para que los que son probados se manifiesten entre vosotros.”

También en Gálatas 5:19,20 dice:  “Y manifiestas son las obras de la carne, que son: ...  herejías...”   En la iglesia primitiva, herejía no sólo se refería a las discordancias doctrinales sino también a las enseñanzas que amenazaron atacar las fundaciones básicas de la cristiandad. La herejía principalmente se manifestó respecto a las enseñanzas de la naturaleza de Dios y Cristo.

La creencia que la herejía existió presupone que hubo tal cosa como la ‘ortodoxia’.  Lo interesante sobre examinar los archivos de los cristianos primitivos así como el propio NT es este: Mientras que la ortodoxia no es deletreada en detalles, la herejía sí lo es, lo que nos dice dos cosas. En primer lugar, la Biblia no fue escrita como un libro de teología detallada. Ella sistemáticamente no explica enseñanzas respecto a Dios y Cristo. En segundo lugar, tales doctrinas no se expusieron en detalles por los cristianos primitivos hasta que ellos se enfrentaron a los nuevos o heréticos conceptos; que a tal punto la iglesia primitiva se vio forzada a definir la doctrina para crear un muro contra la herejía. Para ilustrar cómo es que esto trabaja, usaremos las declaraciones de Jesús sobre su retorno con gran poder. Él dijo en Mt. 24:27: 

“Porque como el relámpago que sale del oriente y se muestra hasta el occidente, así será también la venida del Hijo del hombre.”

También, en Ap. 1:7 dice:  “He aquí que viene con las nubes, y todo ojo le verá, y los que le traspasaron.”   Claras declaraciones como estas no necesitarían una exposición doctrinal detallada para asir la importancia de lo que Jesús estaba diciendo. Sus discípulos naturalmente la aceptarían tal como está.  Pero sólo después, cuándo esta declaración obvia fue alegorizada ó explicada utilizando términos místicos la verdadera iglesia tuvo que deletrear en detalles la importancia de creer literalmente lo que Jesús dijo. La cristiandad durante los siglos a menudo ha buscado clarificar las doctrinas debido a las implicaciones enormes de las afirmaciones heréticas que de vez en cuando aparecen. Otro ejemplo fue cómo los cristianos primitivos fueron compelidos a clarificar la doctrina respecto a la deidad de Cristo. La Biblia simplemente revela que Cristo comparte el ser eterno y la naturaleza de su Padre (Heb. 1:3).  El Hijo, aunque sujeto al Padre, es igual al Padre por la misma naturaleza de su Ser (Juan 1:1; Juan 10:30). Tomás lo llamó: “¡Señor mío, y (ho theos) Dios mío!” (Juan 20:28)  Incluso aún los mismos judíos entendieron muy bien su reclamación haciéndose igual con el Padre (Juan 5:18), y procuraban matarle por la blasfemia debido a esto (no porque él estaba haciendo milagros o buenas obras, sino por su demanda de deidad) y sin embargo Jesús nunca les corrigió lo que ellos entendían de sus declaraciones.

Así de obvia es la Biblia sobre este punto, qué la deidad de Cristo no fue desafiada durante los primeros tres siglos de la cristiandad. De hecho, las herejías que se mencionan en el NT así como en los escritos de los padres de la iglesia primitiva el tema implicado era, porque Cristo es Dios, él no podría ser un verdadero hombre (como los nósticos y docetas exigían). El apóstol Juan menciona esto en 1ª Juan 4:13 y 2ª Juan 7 diciendo “todo espíritu que no confiesa que Jesucristo ha venido en carne no es de Dios”.  Los herejes de ese tiempo negaban que Cristo pudiera tener un cuerpo humano, ya que su creencia presupuesta en la corrupción inherente de la carne hacía absurdo para ellos que Dios pudiera asumir un cuerpo humano (un pensamiento repulsivo para los nósticos). Debido a las herejías que se desarrollaron en los primeros siglos de la iglesia cristiana, los cristianos primitivos fueron obligados a definir “la fe que ha sido una vez dada a los santos” (Judas 3) aún más allá, para guardarse contra las herejías que detractaron de la obra y naturaleza de Cristo hacia el género humano. Así lógicamente, cuando examinamos el registro histórico, encontramos a los cristianos primitivos enfrentándose a las herejías según ellas surgían. Por supuesto, este modelo no es exclusivo de la cristiandad, sino que es seguido por la mayoría de las religiones. Por lo general no hay que dirigirse a un argumento hasta que éste desafía con sus nuevas enseñanzas amenazando los principios básicos de la fe.  Frecuentemente, las doctrinas heréticas anteceden la respuesta oficial a los herejes. Por supuesto, las creencias originales sobre saldrán implícitamente incluso antes de que la nueva enseñanza se revele, aunque quizás no sea explícita. 

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Para hacer una aplicación práctica de estos puntos respecto a las enseñanzas de los testigos de Jehová, consideremos los argumentos de ambos, los cristianos ortodoxos así como el Cuerpo Gobernante de la Watchtower donde se considera la deidad de Cristo. El Cuerpo Gobernante reclama que la iglesia primitiva creía que Jesús fue la primera criatura hecha por Jehová, conocido previamente como el Arcángel Miguel. Según ellos, Jehová escogió a Miguel para volverse hombre y que pagara el precio por los pecados del hombre, para volverse ‘igual que uno’ para negar el pecado de Adán. Él no debe ser adorado excepto darle honor como un rey, y no tiene un cuerpo (ellos reclaman que él tiene un ‘cuerpo espíritu’, lo que es en sí contradictorio; tener un cuerpo hace necesario formarse de sustancia material por medio de cualquier definición ya sea secular o bíblica.  En un artículo que intenta desbancar la Trinidad en la revista La Atalaya en inglés del 1º de febrero de 1984 Pág. 5), el Cuerpo Gobernante reclama que Jesús no puede ser Dios porque él estaba sometido a su Padre y no era omnisciente mientras estuvo en la tierra. También en el libro ¿Qué ha hecho la religión para la humanidad?, publicado en inglés en 1951 en página 271 reclama que la verdad sobre Cristo se corrompió en el siglo 3º cuando el Emperador Constantino proclamó ‘la Trinidad’ ser la verdadera doctrina.  Así fue, según el Cuerpo Gobernante, que la apostasía apareció con la doctrina de la deidad de Cristo y la Trinidad. ¡Ellos ignoran el hecho histórico que su propia teología particular sobre la naturaleza de Dios se posfechó mucho después de la teología de la Trinidad, como así de la misma manera no hay ningún registro de cualquier sistema de la creencia que exprese las creencias de los testigos de Jehová hasta muchos siglos después!

Un examen objetivo de las escrituras así como de la historia de la iglesia primitiva revela lo absurdas que son las reclamaciones de la Watchtower. Primero y más importante, la propia Biblia llama literalmente a Jesús Dios, e implica su igualdad con el Padre. A Jesús se le adoró con la misma honra y dignidad idéntica al Padre (Juan 5:23; Rev. 5:13,14). Él es eterno (Juan  8:58; Rev. 1:8,17,18; 2:8; 21:6; 22:13), él sana y perdona los pecados (Marcos  2:5-12), él sabe lo que está en los corazones de los hombres (Mt. 9:4; 12:25  Lc. 5:22; 11:17 Juan 1:47-51; 2:25), él creó todas las cosas (Juan 1:3 Col.1:16), él se levantó de entre los muertos (Juan  2:19; 10:17,18), y responde a las oraciones (Juan 14:14 vea por la Watchtower el Kingdom InterlinearTraducción Interlineal del Reino de las Escrituras Griegas”). Todavía, al mismo tiempo, Jesús estuvo sujeto al Padre, en su convenio de señorío (1ª Co. 11:3), muy parecido a uno entre esposo y esposa (un ejemplo de unidad y co-igualdad sin embargo con diferentes papeles de autoridad). 

Hasta donde la historia de los cristianos primitivos nos concierne, no hay ningún registro de la iglesia atacando la herejía arriana (cual dice que Cristo fue creado, y como a tal no era Dios) hasta el siglo 3º.  Ario (Arrio), obispo en la iglesia cristiana establecida, trajo una nueva enseñanza al Concilio de Nicea en el 325 D.C., que Cristo era una ‘criatura’.  Él y los obispos que le apoyaban impactaron de tal modo al resto de los obispos (al enseñar que Cristo era un ser creado) que incluso aquellos presentes que todavía no se habían decidido rotundamente condenaron el argumento presentado por Ario. No obstante, es totalmente diferente al de la Watchtower, Ario creía que el Espíritu Santo era una persona, aunque creada por Dios. 

Algunos críticos de la cristiandad reclaman que los cristianos primitivos tomaron prestado el concepto de la existencia continuada del alma de los paganos. Pero el concepto pagano de la preexistencia del alma humana y su visión negativa del mundo material los separaba a ellos de los cristianos. Debe notarse que los mismos judíos, según sus propios escritos, creen que los seres humanos consisten de cuerpo, alma y espíritu. Su creencia para la vida futura es casi idéntica a la de los cristianos del siglo 1º (El capítulo 16 de Lucas es un ejemplo de Jesús usando las creencias establecidas de los judíos como plataforma para advertirles sobre la vida futura).

Harold O.J. Brown señala:

“Es importante notar la diferencia entre el concepto de los primeros cristianos sobre la vida eterna y la ampliamente divulgada asunción helenística sobre la inmortalidad del alma. Aunque la Biblia habla, parecido al paganismo clásico, del hombre tener un alma así como un cuerpo, no le ve esencialmente consistiendo como un alma encarcelada en un cuerpo carnal, como el platonismo y mucha espiritualidad helenísticas lo hacían. Lo ve como una unidad de alma y cuerpo...  Aquellos del mundo helenístico que no reconocían esencialmente al hombre como una unidad de alma-cuerpo, sino como un espíritu temporalmente incluido en la carne, encontraban esta interpretación de Jesús poco atractiva, y frecuentemente disminuían su completa humanidad, ocasionalmente negándola totalmente.” (Heresies “Herejías” Pág. 31) 

El funcionamiento de la teología en términos entendibles es un asunto obligatorio, esto se hizo necesario debido a la herejía en sí. Los primeros cristianos adoraban a Cristo como Dios, y algunos escribieron sobre la personalidad del Espíritu Santo. Ellos sabían que Cristo era ambos, hombre y Dios al mismo tiempo. Por lo tanto no parecía ser necesario definir su teología más allá, hasta que estos conceptos fueron atacados por los herejes. El gnosticismo, marcionismo, y montanismo pronto hicieron aparente lo que le sucedería a la cristiandad si no tuviera ningún canon generalmente aceptado de escritura y fe. Apologética, ahora se le llamaba a la defensa de la fe, empezó como la defensa de los creyentes. Cuando no hay ninguna norma establecida, que sea claramente reconocida, los más salvajes y la mayoría de las nociones imaginativas pueden mezclarse con las doctrinas cristianas básicas y luego se hace bien difícil separarlas.

A menudo en los cultos, los antecedentes históricos de la cristiandad se ignoran y se promueve un nuevo panorama mundial. Esto no se hacen inconscientemente, como incluso los judíos helenísticos del primer siglo se avergonzaban por lo que ellos consideraron un arbitrario, trivial e incluso aspectos bárbaros de su revelación del Antiguo Testamento. Filón de Alejandría, un contemporáneo de Jesús y Pablo y uno de los más grandes intelectos del mundo antiguo, propuso interpretar alegóricamente la revelación. Esto podría haber hecho las escrituras más fácil de creer, pero ignoró que la revelación de la Biblia está arraigada en la historia del espacio-y-tiempo real. 

Las siguientes citas de los Padres Apostólicos, incluyendo a Ireneo, Ignacio y Justino Mártir sólo representan una muestra de sus declaraciones sobre los temas aquí representados. Se recomienda que usted lea todas sus obras enteras. 

NOTA: Después de cada cita de los Padres, se da la referencia. Justo debajo de eso usted encontrará una o más palabras entre paréntesis. Éstas son las palabras claves del índice, indicando el tema en discusión o el escritor. Por ejemplo, (Policarpo /cruz) indicaría que esto fue escrito por Policarpo, y se refiere a la cruz.  Algunos de los asuntos considerados son el castigo eterno, la cruz, la Trinidad, el infierno, el Espíritu Santo, la Deidad de Cristo, el alma, y así sucesivamente. ¡Estas citas son muy útiles localizando declaraciones importantes de los Padres de la iglesia que son rotundamente contradictorias a las enseñanzas de la Watchtower!  Cada nuevo segmento de la cita empieza con un  "***".  Las citas son tomadas y traducidas de la serie en inglés [“Eerdmans’ Los Padres Antes de Nicea”]  Eerdmans’ The Ante-Nicene Fathers series (Grand Rapids: Eerdmans, 1978). ¡Que tengan una Buena lectura!

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Porque los cristianos no se distinguen del resto de la humanidad ni en la localidad, ni en el habla, ni en las costumbres. Porque no residen en alguna parte en ciudades suyas propias, ni usan una lengua distinta, ni practican alguna clase de vida extraordinaria. Ni tampoco poseen ninguna invención descubierta por la inteligencia o estudio de hombres ingeniosos, ni son maestros de algún dogma humano como son algunos. Pero si bien residen en ciudades de griegos y bárbaros, según ha dispuesto la suene de cada uno, y siguen las costumbres nativas en cuanto a alimento, vestido y otros arreglos de la vida, pese a todo, la constitución de su propia ciudadanía, que ellos nos muestran, es maravillosa, y evidentemente desmiente lo que podría esperarse. Residen en sus propios países, pero sólo como transeúntes; comparten lo que les corresponde en todas las cosas como ciudadanos, y soportan todas las opresiones como los forasteros. Todo país extranjero les es patria, y toda patria les es extraña. Se casan como todos los demás hombres y engendran hijos; pero no se desembarazan de su descendencia. Celebran las comidas en común, pero cada uno tiene su esposa. Se hallan en la carne, y, con todo, no viven según la carne. Su existencia es en la tierra, pero su ciudadanía es en el cielo.

La Epístola de Mathetés a Diogneto, Cáp. V (mathetés / cristianos)

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En una palabra, lo que el alma es en un cuerpo, esto son los cristianos en el mundo. El alma se desparrama por todos los miembros del cuerpo, y los cristianos por las diferentes ciudades del mundo. El alma tiene su morada en el cuerpo, y, con todo, no es del cuerpo. Así que los cristianos tienen su morada en el mundo, y aun así no son del mundo. El alma que es invisible es guardada en el cuerpo que es visible; así los cristianos son reconocidos como parte del mundo, y, pese a ello, su religión permanece invisible. La carne aborrece al alma y está en guerra con ella, aunque no recibe ningún daño, porque le es prohibido permitirse placeres; así el mundo aborrece a los cristianos, aunque no recibe ningún daño de ellos, porque están en contra de sus placeres. El alma ama la carne, que le aborrece y (ama también) a sus miembros; así los cristianos aman a los que les aborrecen. El alma está aprisionada en el cuerpo, y, con todo, es la que mantiene unido al cuerpo; así los cristianos son guardados en el mundo como en una casa de prisión, y, pese a todo, ellos mismos preservan el mundo. El alma, aunque en sí inmortal, reside en un tabernáculo mortal; así los cristianos residen en medio de cosas perecederas, en tanto que esperan lo imperecedero que está en los cielos.

La Epístola de Mathetés a Diogneto, Cáp. VI

(mathetés / alma)

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Como un rey podría enviar a su hijo que es rey; Él le envió como enviando a Dios; le envió a Él como [un hombre] a los hombres; le envió como Salvador, usando persuasión, no fuerza; porque la violencia no es atributo de Dios.

La Epístola de Mathetés a Diogneto, Cáp. VII

(mathetés / Dios)

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Por cuya causa Él envió al Verbo, para que Él pudiera aparecer al mundo, el cual, siendo despreciado por el pueblo (judío), y predicado por los apóstoles, fue creído por los gentiles. Este Verbo, que era desde el principio, apareció ahora y, con todo, se probé que era antiguo, y es engendrado siempre de nuevo en los corazones de los santos. Este Verbo, digo, que es eterno, es el que hoy es contado como Hijo, a través del cual la Iglesia es enriquecida y la gracia es desplegada y multiplicada entre los santos, gracia que confiere entendimiento, que revela misterios, que anuncia sazones, que se regocija sobre los fieles, que es concedida a los que la buscan, a aquellos por los cuales no son quebrantadas las promesas de la fe, ni son sobrepasados los límites de los padres.

La Epístola de Mathetés a Diogneto, Cáp. XI

(mathetés / Dios)

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[D.C. 65-100-155 ] La Epístola de Policarpo usualmente se ha convertido en una especie de prólogo para aquella de Ignacio, por razones que son obvias para el lector. No obstante él nació más tarde, y vivió en un período mucho después.  Parece que ellos eran amigos desde los días de su pupilaje común, bajo San Juan; y no hay nada de improbable en la conjetura de Usher, que él era el “ángel de la iglesia en Esmirna” a quien el Maestro le dice: “Sé fiel hasta la muerte, y yo te daré la corona de la vida.”  Su alumno Ireneo nos da una de las muy pocas imágenes de un hombre apostólico que se encuentra en la antigüedad, en unas cortas frases dice: “Podría decir incluso el lugar donde el bienaventurado Policarpo se solía sentar para conversar, sus idas y venidas, el carácter de su vida, sus rasgos físicos y sus discursos al pueblo. Él contaba cómo había convivido con Juan y con los que habían visto al Señor.”

(Policarpo / Ireneo)

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De la vida de Policarpo poco es conocido, pero ese poco es muy interesante. Ireneo era su discípulo, y nos dice que: “Policarpo no sólo recibió la enseñanza de los apóstoles y conversó con muchos que habían visto a nuestro Señor”.

Nota introductoria a la Epístola de Policarpo los Filipenses 

(Policarpo / Ireneo) 

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Ante lo cual el procónsul dijo: “Tengo fieras aquí y te echaré a ellas como no te retractes.” Pero él dijo: “Que las traigan; porque el arrepentirse de lo mejor a lo peor es un cambio que no nos es permitido; pero es noble el cambiar de lo perverso a lo justo.” Entonces le dijo: “Haré que ardas con fuego si desprecias las fieras, como no te arrepientas.” Pero Policarpo dijo: “Tú me amenazas con fuego que arde un rato y después se apaga; pero no sabes nada del fuego del juicio futuro y del castigo eterno, que está reservado a los impíos. ¿Por qué te demoras? Haz lo que quieras.”

La Epístola Encíclica de la Iglesia en Esmirna Concerniente al Martirio del Santo Policarpo, Cáp. XI 

(Policarpo)

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Señor Dios Todopoderoso, Padre de tu amado y bendito Hijo Jesucristo, por medio del cual hemos recibido conocimiento de Ti, el Dios de ángeles y poderes, y de toda creación y de toda la raza de los justos, que viven en tu presencia; te bendigo porque me has concedido este día y hora para que pueda recibir una porción entre el número de los mártires en la copa de [tu] Cristo en la resurrección de vida eterna, tanto del alma como del cuerpo, en la incorruptibilidad [impartida] del Espíritu Santo. Que pueda ser recibido con ellos en tu presencia este día, como un sacrificio rico y aceptable, que Tú has preparado y revelado de antemano, y has realizado, Tú que eres el Dios fiel y verdadero. Por esta causa, sí, y por todas las cosas, te alabo, y bendigo, y glorifico, por medio del Sumo Sacerdote eterno y celestial, Jesucristo, tu Hijo amado, por medio del cual, con El y el Espíritu Santo, sea gloria ahora y [siempre] y por todos los siglos. Amén.

La Epístola Encíclica de la Iglesia en Esmirna Concerniente al Martirio del Santo Policarpo, Cáp.  XIV

(Policarpo)

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“...no sabiendo que será imposible que nosotros abandonemos en este tiempo al Cristo que sufrió por la salvación de todo el mundo de los que son salvos —sufriendo por los pecadores siendo El inocente—, ni adorar a otro. Porque a Él, siendo el Hijo de Dios, le adoramos”

La Epístola Encíclica de la Iglesia en Esmirna Concerniente al Martirio del Santo Policarpo, Cáp. XVII

(Policarpo / adoración)

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Que Dios os sea propicio, hermanos, en tanto que andáis en la palabra de Jesucristo que es según el Evangelio; con quien sea la gloria de Dios para salvación de sus santos elegidos; así como el bienaventurado Policarpo sufrió el martirio, en cuyas pisadas sea nuestra suene para ser hallados en el reino de Jesucristo.

“...recogiéndola y juntándola cuando ya estaba casi desgastada por la edad, para que el Señor Jesucristo pueda recogerme también a mí con sus elegidos en su reino celestial; al cual sea la gloria con el Padre y el Espíritu Santo, por los siglos de los siglos. Amén.”

La Epístola Encíclica de la Iglesia en Esmirna Concerniente al Martirio del Santo Policarpo, Cáp.  XXII

(Trinidad /Policarpo)

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[D.C. 30-107] El mito seductor que representa éste Padre como el niño a quien el Señor puso en medio de sus apóstoles (San Mt. xviii. 2) índica por lo menos el período cuando puede suponerse que él haya nacido. Que él y Policarpo eran compañeros discípulos bajo San Juan, es una tradición que de ninguna forma es incoherente con algo en las Epístolas de uno u otro. Su subsiguiente historia está suficientemente indicada en las Epístolas que siguen. 

Es palmario que uno u otro de estos exhibió un texto corrompido, y los eruditos en su mayor parte han estado de acuerdo en aceptar que la versión corta representa las cartas genuinas de Ignacio. Ésta generalmente era la opinión asentida, desde el tiempo cuando las ediciones criticadas de estas Epístolas empezaron a ser emitidas, hasta nuestros propios días. De hecho, la crítica fluctuó bastante acerca de qué debería aceptarse ó rechazarse de las Epístolas.  El arzobispo Usher (1644), Isaac Vossius (1646), J.B. Cotelerius (1672), el Dr. T. Smith (1709), y otros, editaron las escrituras atribuidas a Ignacio en forma muy considerable acerca del orden en que ellos fueron puestos, y el grado de autoridad que se le asignó, hasta a la longitud, casi desde los comienzos del decimoctavo siglo, las siete Epístolas griegas, de la que se da una traducción aquí, generalmente llegaron a ser aceptadas en su versión corta como las escrituras genuinas de Ignacio. 

Sin embargo, antes de esta fecha, no hubo quién quisiese rehusarse a reconocer la autenticidad de estas Epístolas en cualquiera de sus revisiones críticas en la versión que entonces ellas se conocían su existencia. Por mucho, el trabajo más conocido y elaborado manteniendo esta posición era el de Daille (o Dallaeus), publicado en 1666.  Esto atrajo la contestación del célebre Obispo Vindiciae de Pearson que apareció en 1672. Generalmente se supuso que éste último trabajo había establecido un fundamento inmóvil sobre la autenticidad en la versión corta de las Epístolas de Ignacio; y, como hemos declarado anteriormente, ésta fue la conclusión aceptada casi universalmente hasta nuestros propios días. La única excepción considerable a esta concurrencia se presentó por Whiston quien laboró para mantener su Cristiandad Primitiva Reavivada (1711) la reclamación superior de la revisión crítica de las Epístolas más largas, al parecer influenció haciéndolo por el apoyo que él pensó que ellas le proporcionaban al tipo de arrianismo que él había adoptado. 

Acerca de la historia personal de Ignacio, casi nada se conoce. La fuente principal de información respecto a él se encuentra en una narración de su martirio, a la que al lector se le refiere. Policarpo alude sobre él en su Epístola al Filipenses (Cáp. ix.), y también a su carta (Cáp. xiii,). Ireneo cita un pasaje de su Epístola a los romanos (Adv. Haer., v. 28; epístola Ro. Cáp. iv.), no obstante, sin nombrarlo.  Orígenes hace referencia sobre él en dos ocasiones, primero en el prólogo de sus comentarios sobre El Cantar de los cantares de Salomón, dónde él cita un pasaje de la Epístola de Ignacio a los romanos, y de nuevo en su sexta homilía sobre San Lucas dónde él cita de la Epístola a los Efesios, en ambas ocasiones menciona el autor. Es innecesario dar las referencias más tarde. 

Nota introductoria a la Epístola de Ignacio a los Efesios 

(Ignacio /críticos)

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Ignacio, llamado también Teóforo, a aquella que es grandemente bendecida en la plenitud de Dios Padre, predestinada antes de los siglos a estar por siempre, para una gloria que no pasa, inquebrantablemente unida y elegida en la pasión verdadera, por la voluntad del Padre y de Jesucristo nuestro Dios, a la Iglesia digna de ser llamada bienaventurada, que está en Éfeso de Asia, mi saludo en Jesucristo y en un gozo irreprochable. (la versión corta) 

La Epístola de Ignacio a los Efesios 

(Ignacio / Dios)

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No hay más que un solo médico, carnal y espiritual, engendrado y no engendrado, Dios venido en carne, en la muerte vida verdadera, Hijo de María e Hijo de Dios, primero pasible y ahora impasible, Jesucristo Nuestro Señor. (la versión corta) 

Pero nuestro médico es el único verdadero Dios, no engendrado e inaccesible, el Señor de todos, el Padre y Engendrador del Hijo unigénito. Nosotros también tenemos un sólo médico el Señor nuestro Dios, Jesús el Cristo, el Hijo unigénito y el Verbo, antes de que los tiempos empezaran, pero quién después también se volvió hombre, hijo de la virgen María. Para “el Verbo se hizo carne”. Siendo incorpóreo, Él estaba en el cuerpo; siendo impasible, Él estaba en un cuerpo pasable; siendo inmortal, Él estaba en un cuerpo mortal; siendo la vida, Él se sujetó a lo corruptible, para Él librar las almas de la muerte y corrupción, y sanarlas, y restaurar la salud, cuando vosotros estabais muertos en vuestros delitos y pecados. (la versión larga) 

La Epístola de Ignacio a los Efesios,  Cáp. VII

(Ignacio / Dios)

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Pero el Espíritu Santo no hablará de sí mismo, sino que hablará todo lo que oyere de Cristo, porque no hablará  por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oyere del Señor; así como el Señor también nos anunció a nosotros las cosas que Él recibió del Padre. Ya que Él dice: “y la palabra que habéis oído, no es mía, sino del Padre que me envió.” Y Él dice del Espíritu Santo, “no hablará de sí mismo, sino que hablará todo lo que oyere, porque tomará de lo mío, y os lo hará saber.” Y Él dice de Sí Mismo al Padre, “Yo te he” dice Él  “glorificado en la tierra: he acabado la obra que me diste que hiciese. He manifestado tu nombre a los hombres” Y del Espíritu Santo, “Él me glorificará, porque tomará de lo mío.” (la versión larga) 

La Epístola de Ignacio a los Efesios,  Cáp. IX

(Ignacio / trinidad)

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Los hombres “creen en su corazón y confiesan con su boca,” uno “para justicia” lo otro “para salvación”. Es bueno enseñar, si él que enseña también lo vive.  Porque quién “lo haga y lo enseñe, éste será llamado grande en el reino de los cielos.”...  Nuestro Señor y Dios, Cristo Jesús, el Hijo del Dios viviente, primero lo vivió y entonces enseñó, como testifica Lucas “cuya alabanza en el evangelio es por todas las iglesias”. (la versión larga)

La Epístola de Ignacio a los Efesios,  Cáp. XV

(Ignacio / Dios)

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Porque nuestro Dios, Jesús el Cristo, fue concebido en el vientre de María según una dispensación de la simiente de David, pero también del Espíritu Santo; y nació y fue bautizado para que por su pasión pudiera purificar el agua.

La Epístola de Ignacio a los Efesios,  Cáp. XVIII

(Ignacio / Dios)

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Entonces fue destruida toda magia, y toda ligadura de malicia abolida, la ignorancia fue disipada, y el antiguo reino arruinado, cuando Dios se manifestó hecho hombre, para una novedad de vida eterna. (la versión corta) 

Cada ley de malignidad desapareció; la oscuridad de ignorancia fue dispersada; y la autoridad tiránica fue destruida, Dios siendo manifestado como hombre, y un hombre que despliega poder como Dios. (la versión larga) 

La Epístola de Ignacio a los Efesios,  Cáp. XIX

(Ignacio / Dios)

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Por consiguiente ya no guardemos el sábado siguiendo las costumbres judías, y regocijándonos en días de ociosidad; porque: “si alguno no quisiere trabajar, tampoco coma.”  Ya que dice el [santo] oráculo: “Con el sudor de tu rostro comerás el pan.”  Pero permitió a cada uno de ustedes guardar el sábado de una manera espiritual, regocijándoos en la meditación de la ley, no en la relajación del cuerpo, admirando la obra de Dios, y no comiendo cosas preparadas el día antes, ni usando bebidas tibias, y caminando dentro de un espacio prescrito, ni encontrando deleite en bailes y aplausos que no tienen ningún sentido en ellos. Y después de la observancia del sábado, permita a cada amigo de Cristo guardar el Día del Señor como una fiesta, el día de la resurrección, el rey y principal de todos los días [de la semana]. (la versión larga)

La Epístola de Ignacio a los Magnesianos, Cáp. IX 

(Ignacio /sábado)

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Efectivamente demostremos que somos dignos de ese nombre que hemos recibido. Porque todo el que es llamado según un nombre diferente de éste, no es de Dios; porque no ha recibido la profecía que habla así acerca de nosotros: “El pueblo se llamarán por un nuevo nombre que el Señor nombrará, y serán un pueblo santo”. Esto se cumplió primero en Siria; donde “a los discípulos se les llamó cristianos por primera vez en Antioquía,” cuando Pablo y Pedro estaban poniendo el fundamento de la Iglesia. (la versión larga)

La Epístola de Ignacio a los Magnesianos, Cáp. X 

(Ignacio / cristianos)

***

Esforzaos, pues, por asentaros firmemente en la doctrina del Señor y de los Apóstoles, para que todo cuanto hagáis sea bien encaminado en carne y espíritu, en fe y caridad, en el Hijo y el Padre y el Espíritu, en el comienzo y el fin, a una con vuestro dignísimo obispo y la dignamente tejida corona espiritual de vuestro presbiterio y vuestros piadosos diáconos. Subordinaos al obispo, y los unos a otros, como Jesucristo al Padre, según la carne, y los apóstoles a Cristo y al Padre y al espíritu, a fin de que exista unidad carnal y espiritual. (la versión corta)

La Epístola de Ignacio a los Magnesianos, Cáp. XIII

(Ignacio / trinidad)

***

Porque ellos distancian a Cristo del Padre, y a la ley de Cristo. Ellos también calumnian Su nacimiento de la Virgen; se avergüenzan de Su cruz; niegan Su pasión; y no creen en Su resurrección. Introducen a Dios como un Ser desconocido; dudan de Cristo como no engendrado; y acerca del Espíritu, ellos no admiten que Él existe. Algunos dicen que el Hijo es solamente un hombre, y que el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo son excepto de la misma persona, y que la creación es obra de Dios, no por Cristo, pero por algún otro poder extraño.

La Epístola de Ignacio a los Tralianos, Cáp. VI

(Ignacio / trinidad)

***

Estad, pues, en guardia contra estos hombres. Y será así ciertamente si no os envanecéis y si sois inseparables de Dios Jesucristo y del obispo y de las ordenanzas de los apóstoles. (la versión corta)

La Epístola de Ignacio a los Tralianos, Cáp. VII 

(Ignacio / Dios)

***

María entonces verdaderamente concibió un cuerpo que tenía a Dios morándolo. Y Dios el Verbo nació de la Virgen, habiéndose vestido con un cuerpo con las mismas pasiones semejantes a las nuestras. Él quién forma a todos los hombres en el vientre, estuvo realmente en el vientre, y se hizo para Si mismo un cuerpo de la simiente de la Virgen, pero sin conocer a ningún hombre. (la versión larga)

La Epístola de Ignacio a los Tralianos, Cáp. X

(Ignacio / Dios)

***

Ignacio, que es llamado también Teóforo, a aquella que ha hallado misericordia en la benevolencia del Padre Altísimo y de Jesucristo su único Hijo; a la iglesia que es amada e iluminada por medio de la voluntad de Aquel que quiso todas las cosas que son, por la fe y el amor a Jesucristo nuestro Dios; a la que tiene la presidencia en el territorio de la región de los romanos, siendo digna de Dios, digna de honor, digna de parabienes, digna de alabanza, digna de éxito, digna en pureza, y teniendo la presidencia del amor, andando en la ley de Cristo y llevando el nombre del Padre; iglesia a la cual yo saludo en el nombre de Jesucristo el Hijo del Padre; a los que en la carne y en el espíritu están unidos a cada uno de sus mandamientos, siendo llenos de la gracia de Dios sin fluctuación, y limpiados de toda mancha extraña; salutaciones abundantes en Jesucristo nuestro Dios en su intachabilidad. (la versión corta)

La Epístola de Ignacio a los Romanos (Introducción) 

(Ignacio / Dios)

***

Ignacio, que es llamado también Teóforo, a aquella que ha hallado misericordia en la benevolencia del Padre Altísimo y de Jesucristo su único Hijo; a la iglesia que es santificada e iluminada por medio de la voluntad de Dios quien formó todas las cosas que son, por la fe y el amor a Jesucristo nuestro Dios y Salvador; a la que tiene la presidencia en el territorio de la región de los romanos, siendo digna de Dios, digna de parabienes, digna de alabanza, digna de éxito, digna en pureza, y teniendo la presidencia del amor, andando en la ley de Cristo y llevando el nombre del Padre; iglesia a la cual yo saludo en el nombre de Jesucristo el Hijo del Padre; la que es poseída por el Espíritu,  a quien yo también saludo en el nombre de Omnipotente Dios, y de Cristo Jesús Su Hijo: a los que en la carne y en el espíritu están unidos a cada uno de sus mandamientos, siendo llenos de la gracia de Dios sin fluctuación, y limpiados de toda mancha extraña; salutaciones abundantes en Jesucristo nuestro Dios en su intachabilidad. (la versión larga)

La Epístola de Ignacio a los Romanos (Introducción) 

(Ignacio / Dios)

***

Puesto que, también, hay solamente un Ser no engendrado, Dios, afín al Padre; y un Hijo unigénito, Dios, el Verbo y hombre; y un Consolador, el Espíritu de la verdad; y también una sola prédica, una fe y un bautismo; y una Iglesia la que los santos apóstoles establecieron desde un extremo de la tierra al otro por la sangre de Cristo... (la versión larga)

La Epístola de Ignacio a los Filadelfianos, Cáp. IV 

(trinidad / Dios / Ignacio)

***

Si cualquiera dice que hay un Dios, y también confiesa a Jesucristo, pero piensa que el Señor es un hombre y nada más, y no el Dios unigénito y la Sabiduría, el Verbo de Dios, y lo juzga de consistir solamente de un alma y un cuerpo, el tal es una serpiente que predica engaños y error para destrucción de la humanidad... Si cualquiera confiesa al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo, y enaltece la creación, pero llama a la encarnación solamente una apariencia, y se avergüenza de la pasión, el tal ha negado la fe, y no es en nada distinto a los judíos que mataron a Cristo. Si cualquier confiesa estas cosas, y que Dios el Verbo moró en un cuerpo humano, mientras estaba dentro de él como el Verbo, semejante a como el alma también está en el cuerpo, porque era Dios quien lo habitó, y no un alma humana, pero afirma que las uniones ilegales son una cosa buena, y en los lugares altos está la felicidad en el placer, como falsamente lo hace el hombre que es llamado un nicolaíta, esta persona no puede amar a Dios, ni amar a Cristo, sino que es corruptor de su propia carne, y por consiguiente no tiene el Espíritu Santo, y es un extraño para Cristo. (la versión larga)

La Epístola de Ignacio a los Filadelfianos, Cáp. VI 

(trinidad / Dios / Ignacio)

***

Doy gloria al Señor Jesucristo el Dios que os concede tal sabiduría; porque he percibido que estáis afianzados en la fe inamovible, como si estuvierais clavados a la cruz de nuestro Señor Jesucristo, en carne y en espíritu, y firmemente arraigados en amor a través de la sangre de Cristo, plenamente persuadidos, en la misma verdad, en lo que se refiere a nuestro Señor Jesucristo, que Él era el Hijo de Dios, “el primogénito de toda la creación”  Dios el Verbo, el unigénito Hijo, y cual era del linaje de David según la carne. (la versión larga)

La Epístola de Ignacio a los Esmirnaeanos, Cáp. I 

(Dios / Ignacio)

***

Porque Él sufrió todas estas cosas por nosotros para que pudiéramos ser salvos; y sufrió verdaderamente, del mismo modo que verdaderamente resucitó; no como algunos que no son creyentes dicen que sufrió en apariencia, y que ellos mismos son mera apariencia. Y según sus opiniones así les sucederá, porque son sin cuerpo y como los demonios. (la versión corta)

La Epístola de Ignacio a los Esmirnaeanos, Cáp. II

(Ignacio / gnóstico) 

***

Y yo sé que Él poseyó un cuerpo no solamente en Su nacimiento y crucifixión, porque sé y creo que Él estaba en la carne incluso después de su resurrección; y creo que Él lo está ahora. Cuando, por ejemplo, Él vino a aquellos que estaban con Pedro y su compañía, y les dijo: “Mirad mis manos y mis pies, que yo mismo soy: palpad, y ved; que el espíritu ni tiene carne ni huesos, como veis que yo tengo.” “Luego le dice a Tomás: Mete tu dedo aquí, y ve mis manos: y alarga acá tu mano, y métela en mi costado: y no seas incrédulo” e inmediatamente ellos creyeron que Él era Cristo. Entonces Tomás respondió, y le dijo: ¡Señor mío, y Dios mío!”  Asimismo, debido a éste relato hizo que ellos no le temieran a la muerte, es más, decirles, sobre afrentas y azotes era demasiado poco.  Pero esto no fue todo; después que Él mismo se les mostró a ellos, que Él de hecho había resucitado, y no sólo en apariencia, Él comió y bebió con ellos durante cuarenta días exactos. Y así Él estando en la carne, fue tomado de su presencia y Él fue recibido por AQUÉL que le envió, estando en esa misma carne volverá otra vez, acompañado con gran poder y gloria. Conforme a lo que dice el santo oráculo: “este mismo Jesús que ha sido tomado de entre vosotros arriba en el cielo, así vendrá como le habéis visto ir.”  Pero si ellos dijeran que Él vendrá al final del mundo sin un cuerpo, ¿cómo entonces es que aquellos “los que le traspasaron” cuándo lo reconozcan, “se lamentarán y harán llanto sobre él, afligiéndose sobre él?”  (la versión larga)

La Epístola de Ignacio a los Esmirnaeanos, Cáp.  III

(Ignacio / Dios / resurrección)

***

Porque, ¿qué beneficio me produce a mí, si cualquier hombre me alaba, pero blasfema a mi Señor, no confesando que Él era Dios manifestado en carne? Pero el que no confiesa esto, de hecho con ello le ha negado por completo a Él,  y él mismo existe envolviéndose en la muerte. (la versión larga)

La Epístola de Ignacio a los Esmirnaeanos, Cáp. V

(Ignacio / Dios)

***

NOTA INTRODUCTORIA A LA PRIMERA APOLOGÍA DE  JUSTINO MÁRTIR 

[D.C. 110-165.]  Justino era un gentil, pero nació en Samaria, cerca del pozo de Jacob. Él debió haber sido una persona bien educada: viajó extensamente, y al parecer fue un individuo que disfrutaba por lo menos de la competencia. Después de probar todos los demás sistemas, sus finos gustos y sus percepciones refinadas lo hicieron un discípulo de Sócrates y Platón. Así que él se escalonó hacia Cristo. Como él mismo narra en la historia de su conversión, la que no necesita ser anticipada aquí.  Lo que quería llenar con Platón, él lo encontró en Jesús de Nazaret.  La conversión de un hombre como éste marca una nueva era en la historia del evangelio. La edad subalterna apostólica empieza con el primer autor cristiano, el fundador de la literatura teológica. Se introdujo a la humanidad, como la madre de la filosofía verdadera, esas despreciadas enseñanzas de esos galileos a quienes su Amo les dijo: “Vosotros sois la luz del mundo”

Y esta es la época que forzó ésta gran verdad a la atención de la mente que es contemplativa... Él le dice a los filósofos profesionales en el trono cuán falsa y hueca es toda sabiduría que no está destinada a toda la humanidad, y que no es capaz de hacer fermentar las masas.  Él incluso expone la impotencia de la filosofía Socrática: y muestra, en contraste, el poderío que obran en las palabras de Jesús; señalando su poder regenerador.  La misión de Justino es ser una estrella en el Oriente, mientras lleva a sus Hombres Sabios a la cuna de Belén...  La sabiduría práctica de Justino usando la retórica de su tiempo y  desconcertando la falsa filosofía con sus propias armas, la que no es apreciada por los exigentes parisiense...  sobre todo, por el espíritu intrépido con que él expone la vergüenza y absurdidad de su superstición inveterada y reprocha la memoria de Adrián a quien Antonino había deificado, así como cuando él deificó la aborrecible historia de Antonio, éstas son características que a cada instinto del alma no viciada le encanta dar honor.  A Justino no puede refutársele con una sonrisa despectiva. Él llevó el vestido de filósofo aún después de su conversión, como una indicación que él había obtenido la única verdadera filosofía. Y viendo, que, después de los conflictos y las pruebas de las edades, es la única filosofía que perdura, vive y triunfa, su descubrimiento merece ser homenajeado por la humanidad.  Sobre el vestido filosófico, escucharemos nuevamente cuando lleguemos a Tertuliano... 

Antes de su conversión a la cristiandad, él estudió en las escuelas de los filósofos, buscando un poco de conocimiento que pudiese satisfacer los deseos de su alma.  Por fin, él se enteró de la cristiandad, quedando enseguida impresionado por la intrepidez extraordinaria que los cristianos desplegaban ante la presencia de la muerte, y al mismo tiempo con la grandeza, estabilidad, y la verdad de las enseñanzas del Antiguo Testamento.  Desde este tiempo en adelante él se condujo como un evangelista, aprovechando cada oportunidad para proclamar el evangelio como la única filosofía segura y cierta, el único camino hacia la salvación.  Es muy probable que él viajara considerablemente.  Sabemos que él estuvo algún tiempo en Éfeso, y debió haber vivido por un período considerable en Roma.  Probablemente se estableció en Roma como un maestro cristiano. Mientras estuvo allí, los filósofos, sobre todo los Cínico, conspiraron contra él, pero él selló su testimonio en la verdad mediante el martirio... 

Los escritos de Justino Mártir están entre los más importante que nos han llegado del segundo siglo. Él no fue el primero en escribir una apologética a nombre de los cristianos, pero sus apologías son de las más tempranas existentes.  Ellas se caracterizan por el intenso fervor cristiano, y ellas nos dan una perspicacia sobre las relaciones que existían entre los paganos y los cristianos en esos días. Su otro principal escrito, el Diálogo con Trifón, es la primera exposición detallada de las razones respecto a considerar a Cristo como el Mesías del Antiguo Testamento, y el primer intento sistemático de exponer la posición falsa de los judíos respecto a la cristiandad... 

La primera clase abarca aquellos que son incuestionablemente genuinos, a saber, las dos Apologías, y el Diálogo con Trifón... 

La segunda clase consiste en las obras que se consideran por algunos críticos como Justino, y por otros no como su... Cualquier dificultad que pueda haber estableciendo la paternidad literaria de estos tratados, hay sólo una opinión acerca de su fecha.  El último de ellos, con toda probabilidad, no fue escrito después del tercer siglo.

Nota introductoria a la Primera Apología de Justino Mártir 

(Justino / teología)

***

...y nosotros decimos que la misma cosa se hará, pero por la mano de Cristo, y sobre los inicuos en los mismos cuerpos unidos nuevamente a sus espíritus que ahora sufren el castigo eterno; y no sólo, como lo dijo Platón, por un período de mil años. Y si cualquiera dice que esto es algo increíble ó imposible, entonces este error nuestro, es uno, que nos involucra sólo a nosotros mismos, y a ninguna otra persona, mientras ustedes no puedan declararnos culpables de hacer algún daño.

La Primera Apología de Justino, Cáp. VIII

(castigo /Justino) 

***

Nuestro maestro de estas cosas es Jesucristo, quien también nació para este propósito y fue crucificado bajo Poncio Pilato, procurador de Judea, en los tiempos de Tiberio César; y a quien nosotros, a Él razonablemente le adoramos, después de haber aprendido que Él es el Hijo del Mismo Dios verdadero, y manteniéndose Él en el segundo lugar, y el Espíritu profético en el tercero, lo que nosotros demostraremos.

La Primera Apología de Justino, Cáp. XIII

(Dios / trinidad / Justino) 

***

... puesto que esperamos recibir nuestros propios cuerpos otra vez, aunque ellos están muertos y arrojados en la tierra, porque nos mantenemos en que para Dios no hay nada imposible.

La Primera Apología de Justino, Cáp. XVIII

(resurrección / Justino) 

***

Y el infierno es un lugar dónde aquellos quiénes han vivido perversamente serán castigados, y quiénes no cree que estas cosas que Dios nos ha enseñado por medio de Cristo que se cumplirán.

La Primera Apología de Justino, Cáp. XIX

(castigo /Justino) 

***

…mientras afirmamos que las almas de los malvados, siendo dotada de sensación incluso después de la muerte, son castigadas, y que aquellos piadosos  siendo liberados del castigo pasarán a una existencia bendita, pareceremos decir las mismas cosas que los poetas y filósofos.

La Primera Apología de Justino, Cáp. XX

(castigo /Justino) 

***

Y sí, afirmamos que el Verbo de Dios nació de Dios de una manera peculiar, diferente a las generaciones ordinarias, permita que esto, como se ha dicho anteriormente, no sea ninguna cosa extraordinaria para ustedes, quiénes dicen que Mercurio es la palabra angélica de Dios.

La Primera Apología de Justino, Cáp. XXII

(Dios /Justino)

***

Entre nosotros el príncipe de los malos espíritus es llamado la serpiente, y Satanás, y el diablo, como usted lo puede aprender escudriñado en nuestras escrituras. El cual será lanzado al fuego con sus huestes, y los hombres que lo siguen, y se castigaría por siempre jamás, Cristo lo predijo.

La Primera Apología de Justino, Cáp. XXVIII

(castigo /Justino) 

***

Pero en ningún caso, incluso ni siquiera en esos llamados los hijos de Júpiter, contrahicieron el ser crucificado; si bien ellos no las entendían, porque todas las cosas nombradas fueron puestas simbólicamente.  Y esto, como el profeta lo predijo, es el símbolo más grande de Su poder y reinado; como también se demuestra por las cosas que se clasifican bajo nuestra observaciones.  Consideren todas las cosas en el mundo, ya sea sin ésta forma ellas pudieran administrarse o podrían tenerse en cualquier comunidad.  Puesto que el mar no se cruza, salve con un trofeo que se le llama una vela y se guarda bien en la nave; y la tierra no se ara sin ella: los enterradores y forjadores no hacen su trabajo, exceptúe con herramientas que tienen esta forma. Y la forma humana no difiere de esas de los animales irracionales en nada sólo en que está derecha y tiene manos que se extienden, llevan sobre el rostro que se amplifica desde la frente lo que se llama nariz, a través de la cual respiran las criaturas vivientes; y esto no muestra ninguna otra forma sino la de la cruz únicamente.

La Primera Apología de Justino, Cáp. LV

(cruz /Justino)

***

Ni los demonios pueden persuadir a los hombres que no habrá ninguna conflagración para el castigo de los inicuos; como así ellos fueron incapaces de efectuar que a Cristo se le escondió después de que Él se... Pero si ellos creen que nada sucede después de la muerte, y declaran que aquellos que mueren pasan a la inconsciencia, entonces ellos se vuelven nuestros bienhechores cuando ellos nos liberan de los sufrimientos y necesidades de esta vida, demostrando aun que son inicuos, e inhumano, e intolerante.  Ya que ellos nos matan sin la intención de liberarnos, no más que nos apartan para que nos privemos de obtener vida y goce.

La Primera Apología de Justino, Cáp. LVII

(castigo /Justino) 

***

... Moisés, por inspiración e influencia de Dios, tomó bronce, y lo hizo en la figura de una cruz, y lo puso en el tabernáculo santo, y se le dijo al pueblo:  “y cualquiera que fuere mordido y mirare a ella, vivirá.”  Y cuando esto fue hecho, se registra  que cuando alguna serpiente mordía a alguno, miraba a la serpiente de metal, y vivía. Cosas que Platón leyéndolas, no las entendía con precisión, no percibiendo que era un símbolo de la cruz, pero tomándolo y asentándolo en forma de cruz, él dijo que el poder al lado del primer Dios se asentó en forma de cruz en el universo.  Y hablando acerca del tercero, él hizo esto porque él lo leyó, como dijimos anteriormente, lo que fue dicho por Moisés, “el Espíritu de Dios se movía sobre la haz de las aguas.”  Ya que él le da el segundo lugar al Verbo que está con Dios, al que él dijo fue asentando en forma de cruz en el universo; y del tercer lugar el Espíritu cual dice se tenía presente sobre las aguas, dijo que:  “Y el tercero alrededor del tercero.”  Pero oigan cómo el Espíritu de la profecía a través de Moisés expresó sobre si debe haber una conflagración.  Él dijo de este modo: “Porque fuego se ha encendido en mi ira, Y arderá hasta las profundidades del Seol”  Entonces no es, que nosotros sostengamos las mismas opiniones de los demás, sino que todos hablan imitando lo nuestro.

La Primera Apología de Justino, Cáp. LX

(cruz /Justino)

***

En efecto, se someten al baño por el agua, en el nombre del Padre de todas las cosas y Señor Dios, y en el de nuestro salvador Jesucristo y en el del Espíritu Santo.

La Primera Apología de Justino, Cáp. LXI

(Trinidad / Justino)

***

Los judíos, a juzgar, son de la opinión que fue el Padre del universo quien habló con Moisés, aunque quién le habló era de hecho Él, el Hijo de Dios que es llamado Ángel y Apóstol, ellos son justamente acusados, por ambos el Espíritu de la profecía y por el propio Cristo, que ellos no conocen ni al Padre ni al Hijo.  Porque aun los que afirman que el Hijo es el Padre, se ha demostrado que ellos no se han familiarizado con el Padre, ni siquiera para conocer que el Padre del universo tiene un Hijo; quién también, siendo el primogénito el Verbo de Dios, es afín Dios.

La Primera Apología de Justino, Cáp. LXIII

(Dios /ángel /Justino) 

***

Terminadas las oraciones, nos damos el ósculo de la paz. Luego, se ofrece pan y un vaso de agua y vino a quien hace cabeza, que los toma, y da alabanza y gloria al Padre del universo, en nombre de su Hijo y por el Espíritu Santo.

La Primera Apología de Justino, Cáp. LXV

(Trinidad /Justino)

***

Y nosotros, después, hacemos memoria de esto constantemente entre nosotros, y los que tenemos algo socorremos a los que tienen necesidad, y nos ayudamos unos a otros en todo momento. En todo lo que ofrecemos bendecimos siempre al Creador de todas las cosas por medio de su Hijo Jesucristo y por el Espíritu Santo. El día llamado del sol (el domingo) se tiene una reunión de todos los que viven en las ciudades o en los campos, y en ella se leen, según el tiempo lo permite, los Recuerdos de los apóstoles o las Escrituras de los profetas. Luego, cuando el lector ha terminado, el presidente toma la palabra para exhortar e invitar a que imitemos aquellos bellos ejemplos... Celebramos esta reunión general el día del sol, por ser el primero, en que Dios, transformando las tinieblas y la materia, hizo el mundo; y también porque es el día en que Jesucristo, Nuestro Salvador, resucitó de entre los muertos; pues hay que saber que le entregaron en el día anterior al de Saturno [sábado], y en el siguiente—que es el día del sol—, apareciéndose a sus Apóstoles y discípulos, nos enseñó esta misma doctrina que exponemos a vuestro examen.

La Primera Apología de Justino, Cáp. LXVII

(sábado /trinidad /Justino)

***

...los injustos e intemperantes serán castigados en el fuego eterno. 

La Segunda Apología de Justino Para los Cristianos Dirigida al Senado Romano, Cáp. I

(castigo /Justino) 

***

...asegurándole que habrá castigo en el fuego eterno infligido sobre aquellos que no viven templadamente y conforme a las  razones justas. 

La Segunda Apología de Justino Para los Cristianos Dirigida al Senado Romano, Cáp. II

(castigo /Justino) 

***

Pero los ángeles transgredieron este nombramiento, y se cautivaron por el amor de mujeres, y tuvieron hijos que son aquellos que se llaman los demonios; y además, ellos posteriormente sometieron a ellos la raza humana...

La Segunda Apología de Justino Para los Cristianos Dirigida al Senado Romano, Cáp. V

(ángel /demonios /Justino) 

***

Pero en cuanto al Padre de todos, quién no es engendrado, no se da ningún nombre. 

La Segunda Apología de Justino Para los Cristianos Dirigida al Senado Romano, Cáp. VI

(YHWH /Justino)

***

No obstante, siendo que Dios en el principio hizo la raza de los ángeles y los hombres con libre albedrío, ellos sufrirán justamente en el fuego eterno el castigo por cualquier pecado que hayan cometido. Y ésta es la naturaleza de todo lo que fue creado, ser capaz de hacer el bien y el mal. Porque no habría nadie que fuese digno de encomio a menos que no hubiese el poder para tornarse a ambos [al bien y al mal].

La Segunda Apología de Justino Para los Cristianos Dirigida al Senado Romano, Cáp. VII

(demonios /Justino) 

***

Y ellos, siendo encerrados en el fuego eterno, sufrirán su justo castigo y penalidad. Porque si ellos aun ahora son lanzados fuera por los hombres a través del nombre de Jesús Cristo, ésta es una intimación del castigo en fuego eterno que será infligido sobre ellos y aquellos que les sirven. Porque así lo predicen uno y otro, todos los profetas, y nuestro propio maestro Jesús lo enseña.

La Segunda Apología de Justino Para los Cristianos Dirigida al Senado Romano, Cáp. VIII

(demonios /castigo /Justino) 

***

Para que nadie diga lo que dicen aquellos que son considerados filósofos, que nuestras aserciones que los inicuos son castigados en el fuego eterno son palabras mayores y aterradoras, y que deseamos que los hombres vivan virtuosamente utilizando el miedo, y no porque el vivir como nosotros sea una vida buena y agradable;  brevemente contestaré eso, qué, si eso no es así, entonces Dios no existe; ó, si Él existe, entonces a Él no le importarían la humanidad, y hacer el bien ó el mal no tendría importancia, y como dijimos anteriormente, los legisladores entonces castigarían injustamente aquellos que quebrantan las ordenanzas que son beneficiosas.

La Segunda Apología de Justino Para los Cristianos Dirigida al Senado Romano, Cáp. IX

(castigo /Justino) 

***

Mi nombre es Trifón, y soy hebreo de la circuncisión... “Ellos afirman que las mismas cosas siempre pasarán; y, más allá, que usted y yo viviremos otra vez de la misma manera, no convirtiéndonos ni en mejores ó peores hombres. Pero hay algunos, quiénes, habiendo supuesto al alma para ser inmortal e inmaterial, creen que aunque ellos han cometido maldad ellos no sufrirán castigo alguno (porque lo que es inmaterial es insensible), y que el alma, en consecuencia de su inmortalidad, no necesita nada de Dios”.

Diálogo de Justino, Filósofo y Mártir, con Trifón, un Judío, Cáp. I

(alma /castigo /Justino) 

***

Te diré lo que me parece claro, respondí. La filosofía, efectivamente, es en realidad el mayor de los bienes y el más precioso ante Dios, a quien nos conduce y recomienda. Y santos, en verdad, son aquellos que a la filosofía consagran su inteligencia... El caso fue que a los primeros que a ella se dedicaron y que en su profesión se hicieron famosos, les siguieron otros que ya no hicieron investigación alguna sobre la verdad, sino que, llevados de la admiración de la constancia, del dominio de sí y de la rareza de las doctrinas de sus maestros, sólo tuvieron por verdad lo que cada uno había aprendido de aquellos; luego, transmitiendo a sus sucesores doctrinas semejantes a las primitivas, cada escuela tomó el nombre del que fue padre de su doctrina.

 

Diálogo de Justino, Filósofo y Mártir, con Trifón, un Judío, Cáp. II

 

(teología /Justino) 

***

¿Y qué obra ―le repliqué― mayor cabe realizar que la de mostrar cómo la idea lo dirige todo, y concebida en nosotros y dejándonos por ella conducir, contemplar el extravío de los otros y que nada en sus ocupaciones hay sano ni grato a Dios?... Porque sin la filosofía y la recta razón no es posible que haya prudencia. De ahí que sea preciso que todos los hombres se den a la filosofía y ésta tengan por la más grande y más honrosa obra, dejando todo lo demás en segundo y tercer lugar; que si ello va unido a la filosofía, aun podrán pasar por cosas de moderado valor y dignas de aceptarse; mas si de ella se separan y no la acompañan, son pesadas y viles para quienes las llevan entre manos...

La filosofía ‘le respondí’ es la ciencia del ser y el conocimiento de la verdad, y la felicidad es la recompensa de esta ciencia y de este conocimiento.

Diálogo de Justino, Filósofo y Mártir, con Trifón, un Judío, Cáp. III

(teología /Justino) 

***

“‘¿Y qué de aquellos que ahora están idos sufriendo, se les juzgará para ser desmerecedores de este espectáculo?’ dijo él.

“‘Ellos están encarcelados viviendo en cuerpos como algunas bestias salvajes, y éste es su castigo.’

“‘¿Ellos saben, entonces, que es por esta razón que ellos están en esa condición, y que ellos han cometido algún pecado?’

“‘Yo pienso que no.’

“‘Entonces éstos no siegan el beneficio de su castigo, como así parece: es más, yo diría que ellos no son castigados a menos que ellos estén conscientes del castigo.’

“‘Pues no’

“‘Por consiguiente las almas ni ven a Dios ni transmigran a otros cuerpos; porque ellas sabrían que están siendo castigadas, y entonces tendrían temor incluso de cometer el pecado más trivial posteriormente. No obstante, que ellas puedan percibir que Dios existe, y que la justicia y la piedad son honorables, estoy bastante de acuerdo con usted,’ dijo él.

“‘Usted tiene razón,’ yo contesté. 

Diálogo de Justino, Filósofo y Mártir, con Trifón, un Judío, Cáp. IV

(almas /Justino)

***

“‘Ni debe llamársele inmortal; porque es inmortal, simplemente no engendrada.’... 

“‘Pero si el mundo se reprodujo, entonces necesariamente se reproduce el alma; y quizás en algún momento no existían, porque ellas fueron creadas por causa de los hombres y otras criaturas vivientes, podría decir usted que ellas se han engendrado pero totalmente aparte, y no junto a sus respectivos cuerpos.’ 

“‘Este parece estar correcto.’ 

“‘¿Ellas no son, entonces, inmortal?’

“‘No; ya que en cierto sentido el mundo aparenta ser reproducido.’ 

Diálogo de Justino, Filósofo y Mártir, con Trifón, un Judío, Cáp. V

(almas /Justino)

***

El alma evidentemente es ó tiene vida.  Si, entonces, es vida, causaría que otra cosa, y no ella, viviera, así como el movimiento que mueve otras cosa distinta a él mismo.  Ahora, que el alma vive, nadie lo negaría.  Sin embargo, si vive, no vive como que es la vida, sino que comparte la vida; porque algo que comparte con algo, es diferente de eso con que está compartiendo.  Ahora el alma comparte la vida, siendo que la voluntad de Dios es la vida.  Así, que incluso, no compartiría [la vida] si no fuera la voluntad de Dios que viviese.  Porque la vida no es su atributo, como sí lo es el de Dios; siendo que el hombre no vive para siempre, y el alma no se une para siempre con el cuerpo, ya que, siempre que ésta armonía deba separarse, el alma sale del cuerpo, y el hombre deja de existir; aun así, siempre que el alma deba dejar de existir, el espíritu de vida se remueve de él, y ya no hay más ninguna alma, sino que regresa a su lugar de origen.

Diálogo de Justino, Filósofo y Mártir, con Trifón, un Judío, Cáp. VI

(almas /Justino)

***

¿Hay alguna otra cuestión, mis amigos, de la que nosotros seamos acusados, que no sea ésta, que nosotros no vivimos según la ley, y no estamos circuncidados según la carne como sus antepasados, y no observamos los sábados como ustedes lo hacen?...  —Pero sobre todo, esto es lo que nosotros no entendemos: que ustedes, profesan ser pío, y se suponen mejores que los demás, pero no se distinguen en nada en particular de ellos, y no son nada distintos en su modo de vivir de las naciones, ya que ustedes no observan ninguna fiesta o el sábado, y no siguen el rito de la circuncisión; y todavía más, descansan sus esperanzas en un hombre que fue crucificado, y todavía esperan obtener alguna buena dádiva de Dios, al mismo tiempo que ustedes no obedecen Sus mandamientos...  Por consiguiente, si usted puede defenderse de estos puntos, y hacer manifiesto de qué manera ustedes esperan lo que sea, aunque ustedes no observan la ley, esto nosotros con mucho gusto lo escucharemos, y haremos otras investigaciones similares.

Diálogo de Justino, Filósofo y Mártir, con Trifón, un Judío, Cáp. X

(cristianos /sábado /Justino)

***

Ahora bien, la nueva ley puesta ha abolido la que estaba antes, de igual manera el nuevo pacto pone fin al primero; y la eterna, y última ley - a saber Cristo se nos ha dado a nosotros, y el pacto es uno fidedigno, después del cual no sobrevendrá ninguna ley, ningún mandamiento, ninguna ordenanza.

Diálogo de Justino, Filósofo y Mártir, con Trifón, un Judío, Cáp. XI

(ley /sábado /Justino)

***

La nueva ley requiere que se guarde el sábado perpetuo, y usted, porque está ocioso por un día, se supone que ya es pío, entretanto no discierne por qué esto fue ordenado: y si se come el pan sin levadura, ya dice que cumplió con la voluntad de Dios.

Diálogo de Justino, Filósofo y Mártir, con Trifón, un Judío, Cáp. XII

(ley /sábado /Justino)

***

Nosotros también observaríamos la circuncisión de la carne, los sábados, y celebraríamos todas las fiestas, si fuese que no hubiésemos sabido por qué razón se ordenaron, es decir, por causa de sus transgresiones y la dureza de sus corazones. Porque si pacientemente soportamos todas las cosas ideadas contra nosotros por los hombres malvados y los demonios, e incluso en medio de crueldades indecible, como la muerte y tormentos, nosotros oramos por misericordia para aquellos que nos infligen tales cosas, y no deseando la menor venganza contra nadie, como así el nuevo Legislador nos ordenó: ¿qué cómo es, Trifón, que nosotros no observaríamos esos ritos que no nos dañan, hablo de la circuncisión la carne, y los sábados, y las fiestas?

Diálogo de Justino, Filósofo y Mártir, con Trifón, un Judío, Cáp. XVIII

(ley /sábado /Justino)

***

Es más, todos esos hombres justos mencionados, a pesar de que ellos no guardaron ningún sábado, estaban agradando a Dios; y después de ellos Abraham con todos sus descendientes hasta Moisés, bajo su nación la que se mostró injusta e ingrata ante Dios, haciendo un becerro en el desierto: por lo cual Dios, conformándose a esa nación, también les mandó a ofrecer los sacrificios, a Su nombre, para que ustedes no les sirvieran a los ídolos.  A pesar de qué dicho precepto ustedes no lo han observado; No, ustedes sacrificaron a sus hijos a los demonios.  Se les ordenó que guardara el sábado, para que se pudieran acordarse de Dios. Porque Su palabra nos dice esta proclama: “Y se acordaban que Dios era su refugio. Y el Dios Alto su redentor.”

Diálogo de Justino, Filósofo y Mártir, con Trifón, un Judío, Cáp. XIX

(sábado /Justino)

***

CÁP. XXI. EL SÁBADO SE INSTITUYÓ A CAUSA DE EL PECADO DEL PUEBLO, Y NO COMO UNA OBRA PARA JUSTIFICARSE. 

“Es más, Dios les mandó a guardar el sábado, e impuso sobre ustedes otros mandamientos como una señal, como ya le he dicho antes, a causa de vuestras injusticias, y las de sus padres, como así Él lo declara, a causa de las naciones, para que Su nombre no sea profanado entre ellos, por consiguiente, Él permitió que algunos de ustedes permanecieran vivos, estas palabras Suyas que pueden demostrárseles a usted: ellas se narran así por Ezequiel: “y no os contaminéis en los ídolos de Egipto. Yo soy Jehová vuestro Dios; andad en mis estatutos, y guardad mis preceptos, y ponedlos por obra: Y santificad mis sábados, y sean por señal entre mí y vosotros, para que sepáis que yo soy Jehová vuestro Dios.”

Diálogo de Justino, Filósofo y Mártir, con Trifón, un Judío, Cáp. XXI

(ley /sábado /Justino)

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“Pero si nosotros no admitimos esto, seremos responsables de caer en opiniones necias, como si no fuera el mismo Dios que existió en los tiempos de Enoc y de todos los demás que no fueron circuncidados según la carne ni observaron el sábado, ni cualquier otro rito, ya que fue a Moisés a quien se le ordenó tales observancias; o que Dios no ha deseado que cada raza de la humanidad continúe realizando las mismas acciones justas: admitir algo así, parece ser ridículo y absurdo.  Por consiguiente, nosotros debemos confesar que Él, quién es el mismo, ha ordenado éstos y que se instituyó debido a los hombres pecadores, y debemos declarar que Él es benévolo, omnisapiente, no necesita nada, es justo y bueno. Pero si esto no es así, dígame señor, qué usted piensa de esas materias que nosotros estamos investigando.  Y cuando nadie respondió:   “Por lo cual, Trifón, le proclamaré a usted, y a aquellos que deseen volverse prosélitos, el divino mensaje que yo escuché de ese hombre. ¿Usted ve que los elementos no son fútiles, y no hay que guardar ningún sábado? Permanezca tal como usted nació.  Porque si no hubo ninguna necesidad de circuncisión antes de Abraham, ni de las observancias de los sábados, de fiestas y sacrificios, antes de Moisés; ninguna necesidad hay de ellos ahora,... 

Diálogo de Justino, Filósofo y Mártir, con Trifón, un Judío, Cáp. XXXIII

(ley /sábado /Justino)

***

“¿Pues, dígame, Dios deseó que los sacerdotes pecaran cuándo ellos ofrecían sacrificios los sábados? Ó que pecaran aquellos, quiénes se circuncidaron y circuncida en sábados; ¿Ya que Él ordena que se haga en el octavo día —aunque caiga en un sábado— aquellos que nacen y les cae en ese día siempre se circuncidarán? ¿Ó deberían operar a los infantes ya sea un día antes ó el día después del sábado, si Él sabe que es un acto pecaminoso debido a que cae en sábado?  ¿Ah, y por qué Él no les enseñó aquellos que son llamados justos y agradable delante de Él, quiénes vivieron antes de Moisés y Abraham, y nunca fueron circuncidados sus prepucios, ni observaron ningún sábado a que guardaran estas ordenanzas?”

Diálogo de Justino, Filósofo y Mártir, con Trifón, un Judío, Cáp. XXVII

(ley /sábado /Justino)

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No se ofendan, ni nos reprochen, debido a que nosotros permanecemos tal como Dios nos ha creado incircuncisos; y no piensen que es algo extraño que bebamos el agua caliente en los sábados, ya que Dios administra el gobierno del universo igualmente en este día como todos los demás; y los sacerdotes, como los otros días, así en este, se les ordena ofrecer sacrificios; y hay muchísimos hombres justos que nunca han realizado ninguna de estas ceremonias legales, y aún Dios Mismo da testimonio de ellos.

Diálogo de Justino, Filósofo y Mártir, con Trifón, un Judío, Cáp. XXIX

(sábado /Justino)

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(Porque de una manera, y otros de otra, enseñan a blasfemar al Hacedor de todas las cosas, y a Cristo, que fue predicho por Él que vendría, y al Dios de Abraham, Isaac y Jacob, por éstos, con quienes nosotros no tenemos nada en común, ya que nosotros conocemos que ellos son ateos, impío, injusto, y pecadores, y sólo confiesan de boca nada más a Jesús, en lugar de ser adoradores de Él. Y todavía se hacen llamar cristianos, del mismo modo que algunos entre los gentiles inscriben el nombre de Dios en las obras de sus propias manos, y comparten ritos nefarios e impíos.) Algunos se hacen llamar Marcianos, y algunos Valentiniano, y otros Basílidianos y Saturnilianos, y otros por otros nombres; cada uno se hace llamar según el creador de cada opinión individual, como así cada uno de ellos se considera ser un filósofo, como les dije antes, ellos piensan que deben llevar el nombre de la filosofía que siguen, que viene del nombre del padre de cada doctrina particular.

Diálogo de Justino, Filósofo y Mártir, con Trifón, un Judío, Cáp. XXXV

(apóstatas /Justino)

***

Y dije: “Como usted desee, Trifón, iremos a estas pruebas que usted inquiere a su debido tiempo; pero ahora primero me permitirá recontar las profecías que deseo hacerle para poder demostrarle que a Cristo se le llama Dios y el Señor de los ejércitos. 

Diálogo de Justino, Filósofo y Mártir, con Trifón, un Judío, Cáp. XXXVI

(Dios /Justino)

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Y el Espíritu Santo, ya sea desde la persona de Su Padre, o desde Su propia persona, les contesta, ‘El Señor de los ejércitos, Él es este Rey de gloria.

Diálogo de Justino, Filósofo y Mártir, con Trifón, un Judío, Cáp. XXXVI

(Trinidad /Justino)

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El cordero, que se asa, es asado y aderezado en forma de cruz.  El asador lo traspasa atravesando desde la parte más baja hasta la cabeza, y con otro cruzando por la parte de atrás, donde se le atan las piernas al cordero. Y los dos machos cabríos para ser ofrecido durante el ayuno, donde al que le caía la suerte por Azazel se enviaba al desierto, y al otro se sacrificaba, pero ambos representaban toda la obra consumada de Cristo.

Diálogo de Justino, Filósofo y Mártir, con Trifón, un Judío, Cáp. XL

(cruz /Justino)

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El mandamiento de la circuncisión, nuevamente, que ofrecen [ellos] siempre circuncidan los niños en el octavo día, esto era un tipo de la verdadera circuncisión, mediante la cual  nosotros estamos circuncidamos del engaño e iniquidades a través de Él quién resucitó de entre los muertos en el primer día después del sábado, [a saber a través de] nuestro Señor Jesucristo.  Ya que el primer día después del sábado, permanece siendo el primer lugar de los días, sin embargo, se le llama, el octavo, según el número de todos los días del ciclo, y [todavía] permanece siendo el primero.

Diálogo de Justino, Filósofo y Mártir, con Trifón, un Judío, Cáp. XLI

(sábado /Justino)

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...cuando algunos se envían a ser castigados incesantemente en juicio y condenación de fuego; pero otros existen libres de sufrimientos, de corrupción, de pesar, y en inmortalidad.”

Diálogo de Justino, Filósofo y Mártir, con Trifón, un Judío, Cáp. XLV

(castigo /Justino) 

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Pero si algunos, por ser débil de conciencia, desean observar tales ordenanzas como se impusieron por Moisés, mediante el cual ellos esperan un poco de virtud, pero que nosotros creemos fueron ordenadas por causa de la dureza de los corazones de los hombres, pero ellos, junto con sus esperanzas en este Cristo y [deseando realizar] actos naturales y eternos de justicia y piedad, no obstante, escoge vivir con los cristianos y los fieles, pues como les dije antes, siempre que no les induzcan ya sea a ser circuncidado como ellos, o a guardar el sábado, ni a observar ninguna de las otras ceremonias, entonces sostengo que nosotros debemos unirnos a los tales, y asociarnos con ellos en todas las cosas como parientes y hermanos.

Diálogo de Justino, Filósofo y Mártir, con Trifón, un Judío, Cáp. XLVII

(ley /sábado /Justino)

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CÁP. XLVIII. ANTES DE QUE LA DIVINIDAD DE CRISTO SE DEMUESTRE, ÉL [TRIFÓN] DEMANDA QUE SE ESTABLEZCA QUE ÉL ES CRISTO.

Y dijo Trifón:  “Hemos oído lo que usted piensa sobre estos asuntos. Reasuma el discurso dónde usted lo dejó, y llegue a una conclusión. Porque algo de ello me aparece a mí que es paradójico, y totalmente incapaz de ser probado. Ya que cuando usted dice que este Cristo existió como Dios antes de los tiempos, entonces que Él se sometió para nacer y volverse un hombre, y sin embargo que Él no es hombre como hombre, esta [aserción] me parece que no es solo una meramente paradójica, sino también absurda.”

Diálogo de Justino, Filósofo y Mártir, con Trifón, un Judío, Cáp. XLVIII

(Dios /Justino)

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Entonces yo le dije: “La Escritura que acabo de citar le hará bien claro esto a usted. Dice así: ‘El sol salía sobre la tierra, cuando Lot llegó a Zoar.  Entonces Jehová hizo llover sobre Sodoma y sobre Gomorra azufre y fuego de parte de Jehová desde los cielos;  Y destruyó las ciudades, y toda aquella llanura, con todos los moradores de aquellas ciudades’.” 

En aquel momento el cuarto de aquellos que habían permanecido con Trifón dijo:  “Por consiguiente debe decirse necesariamente que uno de los dos ángeles que fue a Sodoma, y que se le llama por Moisés en las Escrituras el Señor, es diferente de Él quién también es al parecer es Dios para Abraham.

“No se basa solamente en esto”,  yo le dije:  “asimismo debe admitirse absolutamente que hay además otro quien le llama Señor por medio del Espíritu Santo, a Él, quién es considerado el Hacedor de todas las cosas; no solamente [por lo dicho] por Moisés, sino también [por lo que se dice] por David.  Porque está escrito por él: ‘Jehová dijo a mi Señor: Siéntate á mi diestra, hasta que ponga a tus enemigos por estrado de tus pies, como ya he citado.  Y de nuevo, en otra expresión: Tu trono, oh Dios, es eterno y para siempre: Cetro es el cetro de tu reino.  Has amado la justicia y aborrecido la maldad: Por tanto, te ungió Dios, el Dios tuyo, Con óleo de alegría más que a tus compañeros.’  Si, por consiguiente, usted afirma que el Espíritu Santo llama a algún otro Dios y Señor, además de al Padre de todas las cosas y Su Cristo, entonces explíquemelo; porque yo sí me comprometo a demostrarle a usted por las mismas Escrituras, que Él a quien las Escrituras llaman Señor no es ninguno de los dos ángeles que fueron a Sodoma, sino es a Él quién estaba con ellos, y que se le llama Dios, quien se apareció a Abraham.

Diálogo de Justino, Filósofo y Mártir, con Trifón, un Judío, Cáp. LVI

(Dios /Justino)

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Cuando concluí estas palabras, pues continué: “Permítame, ir más allá, para demostrarle por el libro de Éxodo como éste mismo, es uno y otro, mensajero, Dios, Señor y hombre, y quién se le presentó en forma humana a Abraham e Isaac,...

Diálogo de Justino, Filósofo y Mártir, con Trifón, un Judío, Cáp. LIX

(Dios /Justino)

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Yo le daré otro testimonio, mis amigos, dije yo, “Al principio, antes de todas las criaturas, engendró Dios una cierta potencia racional de sí mismo, a la cual llama el Espíritu Santo gloria del Señor, y a veces también Hijo, a veces Sabiduría, a veces ángel, a veces Dios, a veces Señor o el Verbo y a veces se llama a sí mismo Caudillo, cuando se apareció en forma humana a Josué, hijo de Navé (Nun). Todas estas apelaciones le vienen de estar al servicio de la voluntad del Padre y del hecho de estar engendrado por el querer del Padre. Algo semejante vemos que sucede en nosotros: al emitir una palabra, engendramos la palabra, pero no por modo de división de algo de nosotros que, al pronunciar la palabra, disminuyera la razón que hay en nosotros. Así también vemos que un fuego se enciende de otro, sin que disminuya aquel del que se tomó la llama, sino permaneciendo el mismo: y aquel qué se ha encendido igualmente por él parece existir por si sólo, al mismo tiempo que no empequeñece de donde fue encendido. Y tomaré el testimonio de la palabra de la sabiduría, siendo ella este Dios engendrado del Padre del universo, que subsiste como razón, sabiduría, poder y gloria del que la engendró, y que dice por boca de Salomón lo siguiente: ‘Para hacer heredar a mis amigos el ser, Y que yo hincha sus tesoros. El Señor me poseía en el principio de su camino, Ya de antiguo, antes de sus obras.  Eternalmente tuve el principado, desde el principio, Antes de la tierra.  Antes de los abismos fui engendrada; Antes que fuesen las fuentes de las muchas aguas. Antes que los montes fuesen fundados, Antes de los collados, era yo engendrada: No había aún hecho la tierra, ni las campiñas, Ni el principio del polvo del mundo.  Cuando formaba los cielos, allí estaba yo; Cuando señalaba por compás la sobrefaz del abismo;  Cuando afirmaba los cielos arriba, Cuando afirmaba las fuentes del abismo;  Cuando ponía á la mar su estatuto, Y á las aguas, que no pasasen su mandamiento; Cuando establecía los fundamentos de la tierra;  Con él estaba yo ordenándolo todo; Y fui su delicia todos los días, Teniendo solaz delante de él en todo tiempo. Huélgame en la parte habitable de su tierra; Y mis delicias son con los hijos de los hombres. Ahora pues, hijos, oídme: Y bienaventurados los que guardaren mis caminos.  Atended el consejo, y sed sabios, Y no lo menospreciéis.  Bienaventurado el hombre que me oye, Velando a mis puertas cada día, Guardando los umbrales de mis entradas. Porque el que me hallare, hallará la vida, Y alcanzará el favor de Jehová.  Mas el que peca contra mí, defrauda su alma: Todos los que me aborrecen, aman la muerte.’ 

Diálogo de Justino, Filósofo y Mártir, con Trifón, un Judío, Cáp. LXI

(Dios /engendrar /Justino)

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No obstante, aunque ustedes exorcicen cualquier demonio en el nombre de cualquiera de aquellos que han estado entre ustedes —ya sean reyes, hombres justos, profetas, o patriarcas—  no se sujetarán a ustedes.  Pero si cualquiera de ustedes lo exorciza en [el nombre de] el Dios de Abraham de Isaac y de Jacob, entonces quizás se sujetarán a ustedes. Ahora ciertamente sus exorcistas, le he dicho, hacen uso de artificios cuando exorcizan, como así lo hacen los gentiles, y emplean fumigaciones y encantaciones. 

Diálogo de Justino, Filósofo y Mártir, con Trifón, un Judío, Cáp. LXXXV

(demonios /Justino)

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Como Hijo de Dios le tenemos descrito en las memorias de los apóstoles, y como tal le tenemos nosotros, entendiendo que procedió del poder y de la voluntad del Padre antes de todas las criaturas. En los discursos de los profetas es llamado Sabiduría, Día, Renuevo, Espada, Piedra, Vara, Jacob, Israel, unas veces de un modo y otras de otro; y sabemos que se hizo hombre por medio de una virgen, a fin de que por el mismo camino por el que tuvo comienzo la desobediencia de la serpiente, por el mismo fuera también destruida.

Diálogo de Justino, Filósofo y Mártir, con Trifón, un Judío, Cáp. C

(Dios /Justino)

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Porque ya he demostrado que Él es el unigénito del Padre de todas las cosas, siendo engendrado de una manera peculiar el Verbo y Poder por Él, y después habiéndose vuelto hombre a través de la Virgen, como hemos aprendido por lo que está escrito. 

Diálogo de Justino, Filósofo y Mártir, con Trifón, un Judío, Cáp. CV

(Dios /unigénito /Justino)

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Y que las almas sobreviven, ya se lo he mostrado a usted por el hecho que el alma de Samuel se aclamó por la pitonisa, cuando Saúl lo requirió. 

Diálogo de Justino, Filósofo y Mártir, con Trifón, un Judío, Cáp. CV

(alma /Justino)

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“Pero si supieras, Trifón”, continué yo: “quién es Él a quien una vez se le llamó: varón, con aspecto de un ángel de Dios, terrible en gran manera, y el Varón por Ezequiel, y como el Hijo de hombre por Daniel, y un Niño por Isaías, y Cristo y Dios a ser adorado por David, y Cristo y La Piedra por muchos, y Sabiduría por Salomón, y Josué y Judá y la Estrella por Moisés, y el Renuevo por Zacarías, y el Sufrido y Jacob e Israel por Isaías de nuevo, y el Cetro, y  la rosa de Sarón, Y el lirio de los valles, y Piedra angular, e Hijo de Dios, usted no lo habría blasfemado a Él, quién vino, nació y sufrió, y ascendió al cielo; quién también vendrá de nuevo, y entonces sus doce tribus se lamentarán. Pero si usted hubiera entendido lo que ha sido escrito por los profetas, usted no habría negado que Él fuera Dios, el Hijo del único, el no engendrado, e inexpresable Dios. Porque Moisés dice en alguna parte en Éxodo lo siguiente: ‘Habló todavía Dios a Moisés, y díjole: Yo soy JEHOVA; Y aparecí a Abraham, a Isaac y a Jacob bajo el nombre de Dios Omnipotente, mas en mi nombre JEHOVA no me notifiqué a ellos. Y también establecí mi pacto con ellos,’  Y así de nuevo él dice: ‘Y quedóse Jacob solo, y luchó con él un varón’, y afirma que era Dios; narrando que Jacob dijo:  “porque vi a Dios cara a cara, y fue librada mi alma.”

Diálogo de Justino, Filósofo y Mártir, con Trifón, un Judío, Cáp. CXXVI

(Dios /Justino)

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Y que Cristo procedería así cuando Él se volvió hombre fue predicho por el misterio de Jacob luchando con Él a quién se le se presentó, en donde Él ministró la voluntad del Padre, y sin embargo sigue siendo Dios, ya que Él es el heredero principal de todas las criaturas. 

Diálogo de Justino, Filósofo y Mártir, con Trifón, un Judío, Cáp. CXXV

(Dios / primogénito/ Justino)

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...usted no debe imaginar que el no engendrado Dios Mismo bajó o subió de cualquier lugar. El Padre inefable y Señor de todas las cosas, ni viaja a parte alguna, ni se pasea, ni duerme, ni se levanta, sino que permanece siempre en su sitio, sea el que fuere, con mirada penetrante y con oído agudo, pero no con ojos ni orejas, sino con su poder inexpresable. Todo lo ve, todo lo conoce; ninguno de nosotros se le escapa, sin que para ello haya de moverse el que no cabe en lugar alguno ni en el mundo entero, el que existía antes de que el mundo fuera hecho.

Diálogo de Justino, Filósofo y Mártir, con Trifón, un Judío, Cáp. CXXVII

(omnisciencia /Justino) 

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“Ahora bien, que Cristo es Señor y Dios, Hijo de Dios, que en otros tiempos se apareció por su poder como hombre y como ángel y en la gloria del fuego en la zarza y que se manifestó en el juicio contra Sodoma, lo he demostrado totalmente por lo que se ha dicho.”  Entonces le repetí una vez más todo lo que había citado previamente del Éxodo, sobre la visión en la zarza, y la denominación de Josué (Jesús), y continué:  “Y no supongan, señores, que estoy hablando superfluamente cuando frecuentemente repito estas palabras: sino porque sé que algunos desean anticiparse a estos comentarios, para decir que el poder enviado del Padre de todos, quien se le presentó a Moisés, o a Abraham, o a Jacob, se llama un Ángel porque Él vino a los hombres (ya que a través de Él los mandamientos del Padre se han proclamado a los hombres); se le llama Gloria, a causa de que Él a veces se aparece en una visión que no puede explicarse; se le llama Varón, y ser humano, porque Él aparece en la forma como al Padre le plazca; y ellos lo llaman el Verbo, porque Él trae las buenas nuevas del Padre a los hombres: pero se mantiene que este poder es indivisible e inseparable del Padre, del mismo modo como cuando ellos dicen que la luz del sol sobre la tierra es indivisible e inseparable del sol en los cielos; según se pone así se pone con él; así mismo es con el Padre, cuando Él lo decide, dicen ellos, causas que Su poder saltar adelante, y cuándo Él lo decide, Él hace que se retorne a Él. De esta manera, ellos enseñan, Él hizo los ángeles. Pero se demuestra que hay ángeles que siempre han existido, y nunca se han cambiado de la forma que ellos se crearon. Y que este poder a quien la palabra profética llama Dios, como también se ha demostrado ampliamente, y Ángel, no se señala [diferente] en nombre como la luz del sol, pero es algo de hecho numéricamente diferente, yo he discutido brevemente sobre esto antes; cuando yo afirmé que este poder fue engendrado por el Padre, por Su poder y su voluntad, pero no por abscisión, como si la esencia del Padre se dividiese; como cuando las cosas que se dividen y después que se dividieron ya no son los mismos de como eran antes que se dividieran: y, para dar un ejemplo, tomé el caso de un fuego que se enciende de otro, siendo distinto de aquel del que se tomó la llama, y sin embargo, aquel de donde se pueden encender muchos, de ningún modo disminuye, sino permanece el mismo.

Diálogo de Justino, Filósofo y Mártir, con Trifón, un Judío, Cáp. CXXVIII

(trinidad /Dios /Justino)

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Por consiguiente siendo que es imposible aprender algo verdadero concerniente a la religión de sus maestros, quienes por sus mutuos desacuerdos le han facilitado a ustedes pruebas suficientes de sus propias ignorancias, considero razonable recurrir a nuestros progenitores, quienes en ambos puntos del tiempo han precedido en gran manera la anterioridad de sus maestros, y quiénes nunca nos han enseñado nada de su propia imaginación privada, ni difieren entre sí, ni intenta usurparse las posiciones entre si, sino que sin discusiones y sin contenciones reciben de Dios el conocimiento que también ellos nos han enseñado.  Pero ni por naturaleza ni por concepción humana es posible para los hombres conocer estas cosas tan grandes y divinas, solo por el don que descendió de sobre estos santos varones, quienes no tuvieron necesidad alguna del arte retórico, ni de expresar nada de manera contenciosa o pendenciera, sino solo presentarse puros al poder del Espíritu Divino, para que el propio plectro divino, que descendió del cielo, utilice hombres justos como instrumentos así como el arpa o lira, y nos pudieron revelar el conocimiento de las cosas divinas y celestiales. De modo que, como si fuera una sola boca y una sola lengua, ellos tienen sucesión, y armonía entre sí, y nos enseñaron acerca de Dios, y la creación del mundo, la formación del hombre, acerca de la inmortalidad del alma humana, el juicio que vendrá después de ésta vida, y acerca de todas las cosas que es necesario que nosotros sepamos, y así en los diversos tiempos y lugares se nos ha permitido el lujo de la instrucción divina.

Justino Oratoria Dirigida a los Griegos, Cáp. VIII

(Cristianos /teología / alma / iglesia / Justino) 

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Porque él habló en estas palabras: “Entre los judíos ellos dicen que Moisés atribuyó sus leyes a ese Dios que es llamado Jehová. 

Justino Oratoria Dirigida a los Griegos, Cáp. IX

(YHWH)

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Porque a Dios no puede llamarse por ningún nombre propio, debido a que los nombres se dan para marcar y distinguir las materias se le dan, ya que éstos son muchos y diversos; siendo que nadie existía ante que Dios quien podría darle un nombre, ni Él Mismo pensó que fuese correcto nombrarse a Si Mismo, ya que Él es uno y único en su clase, así como Él Mismo lo testifica por Sus propios profetas, cuando Él dice: “Yo soy el primero, y yo soy el postrero, y fuera de mí no hay Dios.”  En cuanto a esto, entonces, como dije antes, Dios no hizo, cuando Él envió a Moisés a los hebreos, menciona ningún nombre, pero por un participio, Él místicamente enseña que Él es el uno y sólo Dios. Porque, dice Él: “Yo soy el que Soy”; evidentemente contrastándose a si mismo, “Yo Soy” de aquellos que no lo son,...

Justino Oratoria Dirigida a los Griegos, Cáp. XX

(YHWH/ Justino)

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Aquí Platón me parece a mí que aprendió no sólo de los profetas la doctrina del juicio, sino también de la resurrección, a la  que los griegos se niegan a creer. Por al decir que el alma se le juzga junto con el cuerpo, demuestra claramente nada menos que él creyó en la doctrina de la resurrección. ¿Por qué cómo Ardiaeus y el resto pudieran sufrir tal castigo en el Hades, si ellos dejaron sus cuerpos en la tierra, con su cabeza, manos, pies y piel?  Porque ciertamente ellos nunca dirán que, el alma tiene cabeza y manos, y pies y piel.  No obstante, Platón, habiéndose encontrado con el testimonio de los profetas en Egipto, y habiendo aceptado lo que ellos enseñaron  acerca de la resurrección del cuerpo, enseña que el alma será juzgada en compañía con el cuerpo. 

Justino Oratoria Dirigida a los Griegos, Cáp. XXVII

(Platón /alma /resurrección /castigo /Justino) 

***

Ellos quiénes mantienen una opinión equivocada dicen que no hay ninguna resurrección del cuerpo; dando como razón que es imposible que lo que está corrompido y disuelto debe restaurarse igual como estaba. Además de la imposibilidad, ellos dicen que la salvación de la carne es desventajosa; y así ellos abusan del cuerpo, aduciendo sobre sus enfermedades, y declaran que ésta es la única causa de nuestros pecados, porque si la carne, dicen ellos, resucita de nuevo, nuestras enfermedades también resucitan con ella. Y con sofisticadas razones elaboradas por ellos como las siguientes dicen:  Porque si la carne resucita de nuevo, debe resucitar entera y poseer todas sus partes, e imperfecciones.  Pero su resurrección  imperfecta sostiene una necesidad del poder de parte de Dios, si algunas partes pudieran salvarse, entonces el cuerpo evidentemente tendrá todos sus miembros. No obstante, no es absurdo decir que estos miembros existirán después de la resurrección de los muertos, ya que el Salvador dijo: “Porque cuando resuciten de los muertos, ni se casarán, ni serán dados en casamiento, mas son como los ángeles que están en los cielos.”  Y los ángeles, nos dicen ellos, no tiene carne, ni comen, ni tiene comunicación sexual;  por lo tanto no habrá ninguna resurrección de la carne. Con argumentos como éstos y otros, ellos intentan desviar a los hombres de la fe. Y hay algunos que mantienen que el Mismo Jesús sólo se presentó como algo espiritual, y no en la carne, sino que solo se presentó meramente en una apariencia de carne: estas personas buscan robar al cuerpo de su promesa. 

Fragmentos de la Obra Perdida de Justino sobre la Resurrección,  Cáp. II

(resurrección /Justino)

***

¿Si Él no tenía ninguna necesidad de la carne, por qué Él la sanó? Y lo que es más formidable de todo, Él resucitó a los muertos. ¿Por qué? ¿No sería para demostrar lo que la resurrección debe ser? ¿Entonces cómo Él resucitó a los muertos? ¿Con sus almas o sólo sus cuerpos?  Evidentemente fue ambos. Si la resurrección sólo fuera espiritual, era requerido que Él,  al resucitar los muertos, debería mostrar el cuerpo acostado sólo separado, y separadamente el alma viva sola. Pero ahora, Él no hizo eso así, sino que resucitó el cuerpo, confirmando con esto la promesa de vida. ¿Por qué Él resucitó en la carne donde Él sufrió tanto, a menos que no fuera para demostrar la resurrección de la carne?

Fragmentos de la Obra Perdida de Justino sobre la Resurrección,  Cáp. IX

(alma /resurrección /Justino)

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La resurrección se trata de la resurrección del cuerpo que murió. Porque el espíritu no muere; el alma está en el cuerpo, y sin el alma no éste puede vivir. El cuerpo, cuando el alma lo desampara, deja de ser.  Puesto que el cuerpo la morada del alma; y el alma la morada del espíritu.  Estos tres, y todos aquellos quienes albergan esperanzas sinceras y una fe incuestionable en Dios, serán salvos.  Por consiguiente, incluso considerando tales argumentos como satisfacen a este mundo, y encontrando que, incluso según ellos, no es imposible que la carne se regenere; y viendo que, además de todas estas pruebas, el Salvador en todos los Evangelios muestra que hay salvación para la carne, por qué nosotros soportamos esos argumentos irreverentes y peligrosos, y no vemos que estamos retrogradándonos cuando escuchamos tales argumentos como estos: ¿Qué el alma es inmortal, pero el cuerpo es mortal, e incapaz de ser resucitado?  Porque esto nosotros lo escuchábamos de Pitágoras y Platón inclusive antes que aprendiéramos la verdad.  ¿Si entonces el Salvador dijera esto, y proclamó la salvación sólo para el alma, entonces qué cosa nueva, distinta oímos de las que dijo Pitágoras y Platón y todo su grupo, qué Él nos trajo que sea distinto?  No obstante Él ahora ha venido proclamando las buenas nuevas de una nueva y extraña esperanza para los hombres. Porque de hecho es una cosa extraña y nueva de parte de Dios prometer que Él nos guardaría y que esto corruptible será vestido de incorrupción, y esto mortal será vestido de inmortalidad. Pero como el príncipe de la maldad no pudo de ninguna manera corromper la verdad, él entonces envió a sus apóstoles  (hombres malvados que introdujeron doctrinas destructoras), escogiéndolos de entre aquellos que crucificaron a nuestro Salvador; y estos hombres llevaron el nombre del Salvador, pero hicieron la obra de aquel que les envió, a través de quienes el nombre en sí ha sido blasfemado. ¿Pero si la carne no resucita, por qué también se guarda, y por qué nosotros no preferimos sobrellévela complaciendo sus deseos? ¿Por qué nosotros no imitamos los médicos, de quienes se dice, que cuándo ellos reciben un paciente que está desesperado e incurable, les permiten complacer sus deseos?  Porque ellos saben que él se está muriendo; esto de hecho lo hacen algunos otros que aborrecen la carne, expulsándola de su herencia, tan lejos como ellos pueden; ya que debido a esto ellos también la desprecian, a causa de pronto perecerá. Pero si nuestro médico Cristo, Dios, habiéndonos rescatado de nuestros deseos, regula nuestra carne con Sus propias sabias y templadas regla, es evidente que Él la guarda del pecado porque esta posee una esperanza de salvación, como cuando los médicos les prohíben a los hombres quienes ellos tiene esperanza de salvarle a que se envuelvan complaciendo los placeres que les agradan.

Fragmentos de la Obra Perdida de Justino sobre la Resurrección,  Cáp. X

(resurrección /alma /Platón/ Justino)

***

[Potino] había concertado verse en Lyón, cuando Ireneo se le unió como presbítero, después de haber sido su compañero alumno bajo Policarpo... No podemos dudar que a esta visita le debamos la lucha de toda la vida de Ireneo contra las herejías que ahora se habían introducido, como langostas, para devorar la cosecha del Evangelio.  Pero que se note aquí, que, hasta ahora el ser “la madre y concubina” incluso de las Iglesias Occidentales, la propia Roma es una misión de los griegos; El sur de Galia es evangelizado desde Asia Menor, y Lyón verifica las tendencias heréticas del Obispo en Roma.  La cristiandad antes de Nicea, y de hecho la Iglesia en sí, aparece con el atavío griego que le perduró a través del período sínodo; y la cristiandad latina, cuando primero comienza, es africana, y no romana.  Es extraño que aquellos quienes han registrado este gran hecho histórico hayan percibido tan poco sus rumbos en las pretensiones romanas en la edad media y los tiempos modernos...  Él se propuso estudiar estas enfermedades de la mente humana como lo hace un médico que es inteligente; y, tan enfermizo como pudiera ser este proceso de clasificar y describirlos, él también lo hizo su tarea ardua, para así él poder permitirle a otros que fueran capaces de resistirlas y superarlas... Por la Providencia de la riqueza divina fue permitido que cada forma de herejía que alguna vez infestaría la Iglesia ahora debería exhibir sus principios esenciales, y así atrajo las censuras de los creyentes. Así el testimonio de la verdad primitiva fue asegurado y grabado: el idioma de la ortodoxia católica fue desarrollado y se definió, y los hitos de la fe fueron fijados para tener un monumento perpetuo conmemorativo para todas las generaciones... La tarea de Ireneo era una doble: (1) hacer imposible que cualquiera pudiera confundir el nosticismo con la cristiandad, y (2) hacerle imposible a tal sistema monstruoso que pudiese sobrevivir, o que se volviera a levantar de nuevo... La obra de Ireneo Contra las Herejías es uno de los legados más preciosos de antigüedad cristiana primitiva.  Está consagrado, por un lado, a una narración y refutación de esas herejías del nósticas multiformes que prevalecieron en la última mitad del segundo siglo; y, por otro lado, a una exposición y defensa de la fe católica.  El objeto fundamental de las especulaciones de los nósticos indudablemente era resolver los dos grandes problemas de toda las filosofías religiosas, a saber, Cómo explicar la existencia de mal; Y, Cómo reconciliar lo finito con lo infinito.  No obstante, estos antiguos teóricos no tuvieron más éxito aferrándose a tal cuestión que las que han tenido sus sucesores en tiempos modernos.  Es más, dándole rienda suelta a su imaginación, construyeron el sistema más incongruente y ridículo; al mismo tiempo, abandonando la guía de las Escrituras se traicionaron así mismos cayendo en los errores más perniciosos y extravagantes...

...la fecha general asignada a su nacimiento está en alguna parte entre el 120 D.C. y el 140 D.C. 

...Su gran obra Contra las Herejías fue, según hemos aprendido, escrita durante el episcopado de Eleuterio, es decir, entre el 182 D.C. y el 188 D.C., ya que Víctor fue el sucesor al obispado de Roma en el 189 D.C. 

Nota introductoria de Ireneo Contra las Herejías

(Iglesia / Ireneo/ teología /Gnóstico)

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2. El error, de hecho, nunca se expone en toda su deformidad, se encubre, así cuando se expone, no se detecta de inmediato. Si no que se engalana astutamente con un vestido atractivo, para que así, por su forma exterior, hacerle parecer al inexperto (tan ridículo como la expresión pueda parecer) más verdadero que la propia verdad.

Ireneo Contra las Herejías, Libro I, Prólogo, 2.

 

(teología /Ireneo)

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1. Ve, mi hermano, los trucos de que se valen para enloquecerse a sí mismos, forzando las Escrituras para tratar de sostener con ellas sus propias creaciones. Por este motivo pusimos arriba sus propias palabras, a fin de que adviertas el dolo de sus trucos y la malicia de sus errores.

Ireneo Contra las Herejías, Libro I, Cáp. ix

(teología /Ireneo)

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CÁP. X.  LA UNIDAD DE LA FE DE LA IGLESIA A LO LARGO DE TODO EL MUNDO. 

1. La Iglesia, extendida por el orbe del universo hasta los confines de la tierra, recibió de los Apóstoles y de sus discípulos la fe [Y Ella cree] en un solo Dios, el Padre Soberano universal que hizo los cielos y la tierra y el mar y todo cuanto hay en ellos, y en un solo Jesucristo Hijo de Dios, encarnado por nuestra salvación, y en el Espíritu Santo, que por los profetas proclamó las dispensaciones de Dios, y el advenimiento, por medio del nacimiento de una virgen, la pasión y la resurrección de entre los muertos y la asunción a los cielos del amado Jesucristo nuestro Señor; y su [futuro] advenimiento de los cielos en la gloria del Padre para “recapitular todas las cosas”, y para resucitar toda carne del género humano; de modo que ante Jesucristo nuestro Señor y Dios y Salvador y rey, según el beneplácito del Padre invisible ante él toda rodilla se doble en el cielo, en la tierra y en los infiernos, y toda lengua lo confiese. Él juzgará a todos justamente, a los “espíritus de maldad” y a los ángeles que cayeron y a los hombres apóstatas, impíos, injustos y blasfemos, para enviarlos al fuego eterno, y para dar como premio a los justos y santos que observan sus mandatos y perseveran en su amor, unos desde el principio [de su caminar cristiano], otros desde el momento de su conversión, para la vida incorruptible, y rodearlos con gloria eterna.

2. Como antes hemos dicho, la Iglesia recibió esta predicación y esta fe, y, extendida por toda la tierra, con cuidado la custodia como si habitara en una sola familia. Conserva una misma fe, como si tuviese una sola alma y un solo corazón, y la predica, enseña y transmite con una misma voz, como si no tuviese sino una sola boca. Ciertamente son diversas las lenguas, según las diversas regiones, pero la fuerza de la Tradición es una y la misma. Las iglesias que han sido cimentadas en Alemania  no creen de otra manera que sea diversa, ni transmiten otra doctrina que sea diferente, de la que predican en España, ni en Galia, ni las del Oriente, como las de Egipto o Libia, como así tampoco las iglesias constituidas en las regiones centrales del mundo;

Ireneo Contra las Herejías, Libro I, Cáp. x. 1,2.

(trinidad /teología /iglesia/ Ireneo/ cristianos)

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Por consiguiente, no sólo son blasfemos contra el Demiurgo, cuando dicen que es fruto de la penuria, sino también contra Cristo y el Espíritu Santo, pues también éstos habrían sido emitidos en función del desecho; así como contra el Salvador, que igualmente habría sido emitido por la penuria.

Ireneo Contra las Herejías, Libro II, Cáp. xix. 9.

(trinidad/ Ireneo)

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Así pues, si alguien nos pregunta: “¿Cómo el Padre emitió al Hijo?”, le respondemos que esta producción, o generación, o pronunciación, o parto, o cualquier otro nombre con el que quiera llamarse este origen, es inefable. No la conocen ni Valentín, ni Marción, ni Saturnino, ni Basílides, ni los Ángeles, ni los Poderes, ni las Potestades [poseen este conocimiento], sino sólo el Padre que lo engendró y el Hijo que de él nació. Siendo, pues, inefable esta generación, quienquiera se atreva a narrar las generaciones y emanaciones, no está en su mente cuando promete describir lo indescriptible.

Y como conocemos parcialmente, sobre todas estas cuestiones [difíciles] debemos ponernos en las manos de aquel que nos concede también parcialmente su gracia. El Señor dijo claramente que el fuego está preparado para los transgresores, y lo enseña el resto de las Escrituras, así como también enseñan que Dios todo lo sabe de antemano, y por eso desde el principio preparó este fuego eterno para quienes habrían de hacerse transgresores. Pero ni la Escritura ni el Apóstol ni el Señor enseñaron el motivo preciso por el cual esos seres fueron transgresores. Por eso debemos dejar a la ciencia de Dios muchas de estas cuestiones, como el Señor le dejó el día y la hora. Correríamos el más grande peligro si a Dios nada le dejamos, aunque hemos recibido de él sólo en parte esta gracia, cuando investigamos las cosas que nos superan y que por ahora no nos es posible descubrir. Pero caer en tan grande osadía que fosilicemos a Dios, que presumamos de haber descubierto lo que no hemos descubierto, proclamando con palabras vacías la emisión del Dios Demiurgo, diciendo que su sustancia proviene de la ignorancia y la penuria, no es sino inventar con mentira un impío argumento contra Dios. Al fin de cuentas, no teniendo ningún testimonio que apoye su ficción que en tiempos recientes han inventado, tratan de cimentar las fábulas que cuentan y que ellos mismos han fraguado, unas veces en números extraños,  o en sílabas, o en nombres, o en letras incluidas en otras letras, o en parábolas mal interpretadas, o en suposiciones sin fundamento.

Si, por ejemplo, alguien busca el motivo por el cual sólo el Padre conoce el día y la hora, aunque todo le comunica a su Hijo, el mismo Señor lo ha dicho, y nadie puede inventar otro sin riesgo (de equivocarse), porque sólo el Señor es el Maestro de la verdad; y él nos ha dicho que el Padre está sobre todas las cosas.

Ireneo Contra las Herejías, Libro II, Cáp. xxviii. 6-8.

(engendrado/ Dios / Ireneo/ castigo) 

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Este Hijo siempre existe con el Padre, y desde el principio revela al Padre, a los Ángeles, Arcángeles, Potestades, Poderes, y a todos aquellos a quienes Dios quiere revelarse.

Ireneo Contra las Herejías, Libro II, Cáp.  xxx. 9.

(engendrado/ Dios / Ireneo) 

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Muy lejos están de resucitar a los muertos, como lo han hecho el Señor, y los Apóstoles por medio de la oración, y como en algunos casos ha sucedido en la comunidad cuando ha sido necesario, cuando toda la Iglesia lo ha suplicado con ayunos y plegarias, de modo que ha regresado al muerto el espíritu, como respuesta a las oraciones de los santos. Ni siquiera creen que esto sea posible; porque, según ellos, incluso la resurrección de los muertos no es sino el conocimiento de lo que ellos llaman la verdad.

Ireneo Contra las Herejías, Libro II, Cáp. xxxi. 2.

(milagros /iglesia /Ireneo) 

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Por eso sus discípulos verdaderos en su nombre hacen tantas obras en favor de los seres humanos, según la gracia que de él han recibido. Unos real y verdaderamente expulsan a los demonios, de modo que los mismos que son librados de los malos espíritus aceptan la fe y entran en la Iglesia; otros conocen lo que ha de pasar, y reciben visiones y palabras proféticas; otros curan las enfermedades por la imposición de las manos y devuelven la salud; y, como arriba hemos dicho, algunos muertos han resucitado y vivido entre nosotros por varios años. ¿Qué más podemos decir? Son incontables las gracias que la Iglesia extendida por todo el mundo recibe de Dios, para ir día tras día a los gentiles y servirlos en nombre de Jesucristo crucificado bajo Poncio Pilato. Y no lo hacen para seducir a nadie ni para ganar dinero, pues, así como ella lo ha recibido gratis de Dios, así también gratis lo distribuye [a otros].

Ireneo Contra las Herejías, Libro II, Cáp. xxxii. 4.

(milagros /iglesia /Ireneo) 

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CÁP. III.  UNA REFUTACIÓN A LOS HEREJES, POR EL HECHO QUÉ, EN VARIAS IGLESIAS, UNA SUCESIÓN PERPETUA DE OBISPOS SE MANTUVO. 

1. Para todos aquellos que quieran ver la verdad, la Tradición de los Apóstoles ha sido manifestada al universo mundo en toda la Iglesia, y podemos enumerar a aquellos que en la Iglesia han sido constituidos obispos y sucesores de los Apóstoles hasta nosotros, los cuales ni enseñaron ni conocieron las cosas que aquellos deliran. Pues, si los Apóstoles hubiesen conocido desde arriba “misterios recónditos”, en oculto se los hubiesen enseñado a los perfectos, sobre todo los habrían confiado a aquellos a quienes encargaban las Iglesias mismas.

3. Luego de haber fundado y edificado la Iglesia los beatos Apóstoles, entregaron el servicio del episcopado a Lino: a este Lino lo recuerda Pablo en sus cartas a Timoteo. Anacleto lo sucedió. Después de él, en tercer lugar desde los Apóstoles, Clemente heredó el episcopado, el cual vio a los beatos Apóstoles y con ellos confirió, y tuvo ante los ojos la predicación y Tradición de los Apóstoles que todavía resonaba; y no él solo, porque aún vivían entonces muchos que de los Apóstoles habían recibido la doctrina...  A Clemente sucedió Evaristo, a Evaristo Alejandro, y luego, sexto a partir de los Apóstoles, fue constituido Sixto. Enseguida Telésforo, el cual también sufrió gloriosamente el martirio; siguió Higinio, después Pío, después Aniceto. Habiendo Sotero sucedido a Aniceto, en este momento Eleuterio tiene el duodécimo lugar desde los Apóstoles. Por este orden y sucesión ha llegado hasta nosotros la Tradición que inició de los Apóstoles. Y esto muestra plenamente que la única y misma fe vivificadora que viene de los Apóstoles ha sido conservada y transmitida en la Iglesia hasta hoy.

4. Policarpo no sólo fue educado por los Apóstoles y trató con muchos de aquellos que vieron a nuestro Señor, sino también por los Apóstoles en Asia fue constituido obispo de la Iglesia en Esmirna; a él lo vimos en nuestra edad primera, mucho tiempo vivió, y ya muy viejo, sufriendo el martirio de modo muy noble y glorioso, salió de esta vida. Enseñó siempre lo que había aprendido de los Apóstoles, lo mismo que transmite la Iglesia, las únicas cosas verdaderas. De esto dan testimonio todas las iglesias del Asia y los sucesores de Policarpo hasta el día de hoy. Este hombre tiene mucha mayor autoridad y es más fiel testigo de la verdad que Valentín, Marción y todos los demás que sostienen doctrinas perversas. Este obispo viajó a Roma cuando la presidía Aniceto, y convirtió a la Iglesia de Dios a muchos de los herejes de los que hemos hablado, anunciando la sola y única verdad recibida de los Apóstoles que la Iglesia ha transmitido. Algunos le oyeron contar que Juan, el discípulo del Señor, habiendo ido a los baños en Éfeso, divisó en el interior a Cerinto. Entonces prefirió salir sin haberse bañado, diciendo: “Vayámonos, no se vayan a venir abajo los baños, porque está adentro Cerinto, el enemigo de la verdad”. Y del mismo Policarpo se dice que una vez se encontró a Marción, y éste le dijo: “¿Me conoces?” Él le respondió: “Te conozco, primogénito de Satanás”. Es que los Apóstoles y sus discípulos tenían tal reverencia, que no querían dirigir ni siquiera una mínima palabra a aquellos que adulteran la verdad, como dice San Pablo: “Al hombre que cause divisiones, después de una y otra amonestación deséchalo, sabiendo que el tal se ha pervertido, y peca, está condenado por su propio juicio.”

Ireneo Contra las Herejías, Libro III, Cáp. iii. 1.

(iglesia /Policarpo /cristianos /Ireneo)

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Entonces, si se halla alguna divergencia aun en alguna cosa mínima, ¿no sería conveniente volver los ojos a las Iglesias más antiguas, en las cuales los Apóstoles vivieron, a fin de tomar de ellas la doctrina para resolver la cuestión, lo que es más claro y seguro? Incluso si los Apóstoles no nos hubiesen dejado sus escritos, ¿no hubiera sido necesario seguir el orden de la Tradición que ellos legaron a aquellos a quienes confiaron las Iglesias?

Ireneo Contra las Herejías, Libro III, Cáp. iv. 1.

(iglesia /teología /Ireneo )

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3. Con estas palabras Juan quiso decir que los ángeles, los arcángeles, “sean tronos, sean dominios”, fueron creados por el Dios que está sobre todas las cosas, y hechos por mediación del Verbo

Ireneo Contra las Herejías, Libro III, Cáp. viii.3.

(arcángel /Ireneo)

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Cuanto fue hecho por él, tuvo un principio. Y las cosas que tuvieron un comienzo, pueden un día perecer, están sujetas y necesitan de su Hacedor. Como hay muchos que tienen poca inteligencia para distinguir estas cosas, fue necesario usar palabras diversas, de modo que a aquel solo que hizo todas las cosas con su Palabra, se le llame Dios y Señor. En cuanto a las criaturas, no son capaces de llamarse con estos nombres, ni pueden con justicia adjudicarse un título que pertenece sólo al Creador.

Ireneo Contra las Herejías, Libro III, Cáp. viii.3.

(Dios /Ireneo)

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9. Siendo así las cosas, dan muestras de vanidad, ignorancia y atrevimiento, aquellos que destrozan la forma del Evangelio, y que o aumentan o disminuyen el número de los Evangelios: algunos lo hacen para presumir de haber encontrado algo más de la verdad, otros para condenar las Economías de Dios.  Marción, por una parte, rechaza el Evangelio; más aún, separándose del Evangelio, se gloría de poseer una parte del Evangelio.  Otros, para frustrar el don del Espíritu que en los últimos tiempos, según la voluntad del Padre, fue derramado sobre el género humano, no admiten el Evangelio en la forma que Juan escribió, en el cual el Señor promete enviar al Paráclito; sino que a la vez rechazan el Espíritu profético junto con el Evangelio.  Son en verdad infelices, pues al elegir ser seudo-profetas, rechazan la gracia de la profecía en la Iglesia. Se parecen a aquellos que, para evitar mezclarse con los hipócritas que vienen a la Iglesia, se abstienen también de la comunión con los hermanos. Se da por supuesto que gente de esta calaña tampoco aceptan al apóstol Pablo; pues en la Carta a los Corintios escribió con precisión acerca de los carismas proféticos, y reconoció que hay en la Iglesia hombres y mujeres que profetizan.

Ireneo Contra las Herejías, Libro III, Cáp. xi.9.

(milagros /Ireneo)

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Se engañan todos aquellos que creen poder distinguir en sus palabras lo que es verdadero de aquello que solamente lo aparenta: porque el error es convincente, verosímil y oculto; en cambio la verdad no busca el secreto, y por eso ha sido revelada a los pequeños. Mas, si alguno de entre sus oyentes les pide razones o los contradice, lo ridiculizan como a quien no entiende la verdad ni ha recibido de las regiones superiores el semen de su Madre; en suma, nada le responden, con el pretexto (le dicen) de que pertenece al estadio intermedio o sea a los psíquicos.

Ireneo Contra las Herejías, Libro III, Cáp. xv.2.

(teología /herejes /Ireneo)

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Y les dijo: “Id y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo.” Por los profetas había prometido que lo derramará en los últimos tiempos sobre sus siervos y siervas, para que profeticen. Por eso también descendió sobre el Hijo de Dios hecho Hijo del Hombre, para acostumbrarse a habitar con él en el género humano, a descansar en los hombres y a morar en la criatura de Dios, obrando en ellos la voluntad del Padre y renovándolos de hombre viejo a nuevo en Cristo.

Ireneo Contra las Herejías, Libro III, Cáp. xvii.1.

(trinidad /Ireneo)

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Que ninguno de entre todos los hijos de Adán sea llamado Dios por sí mismo, o proclamado Señor, lo hemos demostrado por las Escrituras; y que él solo entre todos los hombres de su tiempo sea proclamado Dios y Señor, siempre Rey Eterno, Unigénito y Verbo encarnado, por todos los profetas y Apóstoles y aun por el mismo Espíritu, es cosa que pueden ver todos aquellos que acepten un poco de la verdad. Las Escrituras no darían todos estos testimonios acerca de él, si fuese sólo un hombre semejante a todos.

Ireneo Contra las Herejías, Libro III, Cáp. xix.2.

(Dios /Ireneo)

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CÁP. XIII.  CRISTO NO INVALIDÓ LOS MANDAMIENTOS DE LA LEY, SINO LOS CUMPLIÓ Y AMPLIÓ.  ÉL QUITÓ EL YUGO Y LA ESCLAVITUD DE LA ANTIGUA LEY, PARA QUE LA HUMANIDAD, SIENDO AHORA LIBRES, PUDIESE SERVIR A DIOS CON ESA PIEDAD CONFIADA QUE ES UNA CONCESIÓN A LOS HIJOS.

3. Por eso el Señor, en lugar de [decretar] “No cometerás adulterio” mandó no desear con concupiscencia; Y en lugar de “No matarás” prohibió ceder a la ira; y en vez de simplemente pagar el diezmo, [Él nos] ordenó repartir los bienes entre los pobres; no amar sólo al prójimo, sino también al enemigo; y no únicamente estar dispuestos a dar y compartir, sino también a dar generosamente a aquellos que nos arrebatan nuestros bienes.

Ireneo Contra las Herejías, Libro IV, Cáp. xiii. subtítulo y 3. 

(ley /Ireneo)

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Así también Rahab la ramera, que se reconocía meretriz, porque era una mujer pagana culpable de todos los pecados, recibió a los tres espías que espiaban todo el terreno, y los escondió, es decir al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.

Ireneo Contra las Herejías, Libro IV, Cáp. xx.12.

(trinidad /Ireneo)

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1. Dios será glorificado en su criatura que por su bondad ha hecho semejante a él, y conforme a la imagen de su Hijo. Pues el hombre, y no sólo una parte del hombre, se hace semejante a Dios, por medio de las manos de Dios, esto es, por el Hijo y el Espíritu. Pues el alma y el Espíritu pueden ser partes del hombre, pero no todo el hombre; sino que el hombre perfecto es la mezcla y unión del alma que recibe al Espíritu del Padre, y mezclada con ella la carne, que ha sido creada según la imagen de Dios.

Ireneo Contra las Herejías, Libro V, Cáp. vi.1.

(trinidad /alma /Ireneo)

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Pues así como éste sería imperfecto, así también, si alguno suprimiera la imagen y despreciara la criatura, ya no podría hablar de todo el hombre, sino sólo o de una parte del hombre (como arriba dijimos) o de algo distinto del hombre.  No es que la sola carne creada sea de por sí el hombre perfecto, sino que es sólo el cuerpo del hombre y una parte suya.  Pero tampoco sola el alma es ella misma el hombre; sino que es sólo el alma del hombre y una parte del hombre.  Ni el Espíritu es el hombre: pues se le llama Espíritu y no hombre.  Sino que la unión y mezcla de todos éstos es lo que hace al hombre perfecto.  Por eso el Apóstol, manifestándose a sí mismo, explicó que el hombre espiritual y perfecto es el que se salva, según afirma en la primera Epístola a los Tesalonicenses:  “Y el mismo Dios de paz os santifique por completo; y todo vuestro ser, espíritu y alma y cuerpo sea guardado irreprensible para la venida de nuestro Señor Jesucristo”.  ¿Y qué otro motivo tenía para suplicar que hasta la venida del Señor perseverasen íntegros y perfectos estos tres, o sea el alma, el cuerpo y el Espíritu, si no supiese que era única y la misma, la salvación de todos los tres íntegros y unidos?  Por eso llama perfectos a quienes muestran al Señor estos tres elementos sin mancha. Son, pues, perfectos quienes tuviesen en sí de modo permanente al Espíritu de Dios, conservando sin mancha el cuerpo y el alma.  Al decir “de Dios”, se refiere a los que conservan la fe en Dios, y mantienen la justicia respecto a su prójimo.

Ireneo Contra las Herejías, Libro V, Cáp. vi.1.

(alma /resurrección /Ireneo) 

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CÁP. VII. YA QUE CRISTO RESUCITÓ EN LA CARNE, SE SIGUE QUE NOSOTROS TAMBIÉN NOS LEVANTAREMOS DEL MISMO MODO;  YA QUE LA RESURRECCIÓN PROMETIDA A NOSOTROS  NO DEBE REFERIRSE A UNA ESPIRITUAL NATURALMENTE INMORTAL, SINO EN LOS CUERPOS QUE ANTES ERAN  MORTALES. 

1. Así como Cristo resucitó en su carne y mostró a los discípulos los agujeros de los clavos y la abertura del costado, lo cual es signo de la carne que resucitó de entre los muertos; de manera semejante, dice, “nos resucitará con su poder”. Y también dice a los Romanos:  “Si el Espíritu de aquel que resucitó a Jesús de entre los muertos habita en vosotros, aquel que resucitó a Jesús de entre los muertos dará vida también a vuestros cuerpos mortales”. ¿Cuáles son estos cuerpos mortales? ¿Acaso las almas? Pero las almas son incorpóreas, en comparación con nuestros cuerpos mortales: en el hombre Dios.

Ireneo Contra las Herejías, Libro V, Cáp. vii. intro. & 1.

(alma /resurrección /Ireneo) 

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CÁP. IX. MOSTRANDO CÓMO ES QUÉ EL PASAJE DEL APÓSTOL QUE LOS HEREJES PERVIERTEN, DEBE ENTENDERSE; A SABER:  “CARNE Y SANGRE NO HEREDARÁN EL REINO DE DIOS.” 

1. El apóstol también dice en otro lugar: “La carne y la sangre no pueden heredar el reino de Dios”. Los herejes entienden estas palabras de acuerdo a su demencia, y con ellas quieren objetarnos y demostrar que la criatura de Dios no puede salvarse. No ven que son tres los elementos de los cuales, como hemos dicho, consta el hombre: carne, alma y Espíritu. El tercero es el que da la forma y nos salva, esto es, el Espíritu; otro es el elemento que recibe la unión y la forma, es decir la carne; y el tercero (el alma) media entre los dos, y es el que, cuando consiente a la carne, cae en las pasiones terrenas...

3. Por tanto, la carne sin el Espíritu está muerta, y no teniendo vida, no puede poseer el Reino de Dios: la sangre es irracional, como agua vertida en la tierra.

Ireneo Contra las Herejías, Libro V, Cáp. ix.1,3.

(alma /1ª Co. 15:50 /resurrección /Ireneo) 

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Bien dice el Apóstol: “que la carne y la sangre no pueden heredar el reino de Dios”; y: “ los que, viven según la carne no pueden agradar a Dios”: No rechaza la naturaleza de la carne, sino que espera la infusión del Espíritu. Por eso dice: “Porque es menester que esto corruptible sea vestido de incorrupción, y esto mortal sea vestido de inmortalidad”. Y añade: “Mas vosotros no estáis en la carne, sino en el espíritu, si es que el Espíritu de Dios mora en vosotros. Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, el tal no es de él.”. Y más claramente aún lo expresa: “Empero si Cristo está en vosotros, el cuerpo a la verdad está muerto a causa del pecado; mas el espíritu vive a causa de la justicia. Y si el Espíritu de aquel que levantó de los muertos a Jesús mora en vosotros, el que levantó a Cristo Jesús de los muertos, vivificará también vuestros cuerpos mortales por su Espíritu que mora en vosotros”. Y añade en la Carta a los Romanos: “Porque si viviereis conforme a la carne, moriréis”.  No que debieran rechazar el permanecer en la carne, puesto que él mismo estaba en la carne cuando esto escribía; sino dejar de lado las pasiones de la carne que llevan al ser humano a la muerte. Por eso agrega: “mas si por el espíritu mortificáis las obras de la carne, viviréis, Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, los tales son hijos de Dios. 

Ireneo Contra las Herejías, Libro V, Cáp. x.2.

(1ª Co. 15:50 /Ireneo/ resurrección) 

***

Así sucede con los herejes cuando oyen [su expresión favorita]: “La carne y la sangre no pueden heredar el reino de Dios”, mientras tomando dos expresiones de Pablo, entretanto ni han captado el sentido del Apóstol, ni han investigado la fuerza de las palabras; sino que, al interpretarlas de modo simple, por esas mismas palabras perecen, porque tergiversan para sí mismos todo el plan de salvación de Dios.

3. El Apóstol se contradiría si lo anterior afirmase de la carne misma, y no de las obras carnales, como antes expusimos. Porque en la misma carta añade: “Porque es necesario que esto corruptible se vista de incorrupción, y esto mortal se vista de inmortalidad...” 

Ireneo Contra las Herejías, Libro V, Cáp. xiii. 2,3.

(1ª Co. 15:50 / Ireneo/ resurrección/ nósticos) 

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Así se revela como único el Dios y Padre, que está sobre todo, a través de todas y en todas las cosas. El Padre está sobre todos los seres, y es la cabeza de Cristo; por medio de todas las cosas obra el Verbo, que es Cabeza de la Iglesia; y en todas las cosas, porque el Espíritu está en nosotros, el cual es el agua viva que Dios otorga a quienes creen rectamente en él y lo aman, y saben que hay “Un Dios y Padre de todos, el cual es sobre todas las cosas, y por todas las cosas, y en todos vosotros”. De estas cosas da testimonio Juan, el discípulo del Señor, cuando dice en el Evangelio: “En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. Este era en el principio con Dios. Todas las cosas por él fueron hechas; y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho.”

Ireneo Contra las Herejías, Libro V, Cáp. xviii.2.

(Dios /Juan 1:1/Ireneo) 

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Prometió beber con sus discípulos el fruto de la vid en la tierra que recibiría en herencia, la que él mismo renovará y reintegrará (a su primer estado) para servir a la gloria de los hijos de Dios, como canta David: “y renuevas la faz de la tierra”. En esta acción reveló a sus discípulos dos cosas: la herencia de la tierra en la que se beberá el vino nuevo, y la resurrección de la carne.  Pues la carne que de nuevo resucita es la misma que bebe el cáliz nuevo.  Porque, ni es inteligible que él beba el fruto de la vid con sus discípulos en un lugar superior a los cielos, ni que él y ellos lo beban sino en la carne; pues propio es de la carne y no del espíritu beber el vino de la vid.

Ireneo Contra las Herejías, Libro V, Cáp. xxxiii.1.

(resurrección / tierra /Ireneo)

***

Todo esto se refiere sin duda a la resurrección de los justos, la cual acaecerá después de la venida del Anticristo. Será también la perdición de todos los paganos que lo sigan, y en cambio los justos reinarán sobre esa tierra, creciendo en la visión del Señor, acostumbrados a vivir en la gloria del Padre, en comunión de vida con los ángeles, y en el Reino serán acogidos en la asamblea de los espirituales. Aquellos a quienes el Señor, al venir de los cielos, encuentre esperándolo en la carne tras haber sufrido la tribulación y haber escapado de las manos del Impío...

Ireneo Contra las Herejías, Libro V, Cáp. xxxv.1.

(resurrección /Anticristo /tierra /Ireneo)

 

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