http://www.freeminds.org/doctrine/crossfacts.htm

 

Hechos sobre la crucifixión, staurós, y el "madero de tormento" 

 

 

Traducido por David García Claussell de: 

The facts on crucifixion, stauros, and the "torture stake"

Por Leolaia en: http://www.jehovahs-witness.com/10/92381/1.ashx

Como ampliamente es conocido, la Sociedad Watchtower insiste en que Jesús no murió en una cruz con un travesaño sino en una estaca sencilla “madero de tormento”.  Estoy de acuerdo con la mayoría de las personas que este tema a lo justo es indiferente y sólo se trataría de una curiosidad histórica.  Como la mayoría de los cristianos de fe dirían: “no importa dónde él murió; lo importante es que él murió por nosotros”.  El propósito de esta discusión no es para detractarnos del problema teológico sino en cambio, para demostrar que éste asunto es todavía otro caso más de la deshonestidad intelectual departe de la Sociedad y exponer sus engaños representando las fuentes que ellos citan.  También nos proporcionará un estudio bastante interesante de lo que es históricamente conocido sobre la forma más aborrecible de la pena capital en el mundo romano. 

 

El argumento principal que la Sociedad esgrime es uno lingüístico: que el término griego stau·rós  y xý·lon y el término latino crux (cual se traduce stauros en la Vulgata Latina) no significaban “cruz” en el primer siglo.  Si entonces las palabras que fueron usadas por los escritores bíblicos sólo se referían a una estaca de madera sencilla, en tal caso Jesús no habría muerto en un poste con un travesaño. ¿Así qué, de dónde la cristiandad obtiene la idea que Jesús murió en una cruz?  La reclamación de la Sociedad es que la temprana iglesia católica importó el símbolo de la cruz de las religiones paganas lindantes como parte de su apostasía de la cristiandad apostólica original y su uso de la cruz en los cultos los llevó a exigir que Jesús de hecho había muerto en una.  Por supuesto, si Jesús murió en una cruz (o sí se creía por los cristianos primitivos que sí lo había sido), entonces el uso del símbolo de la cruz posteriormente por los cristianos ciertamente es inteligible. La cita siguiente de la literatura de la Sociedad es bastante típica:

 

*** w92 15/11 Pág. 7  ¿Es la cruz un símbolo del cristianismo? ***

“DURANTE siglos mucha gente ha aceptado la cruz como símbolo del cristianismo. Pero ¿lo es? Muchas personas que lo han creído con sinceridad se han sorprendido al enterarse de que la cruz no es exclusiva de la cristiandad.  Por el contrario, se ha empleado mucho en las religiones no cristianas de todas partes del mundo...

“La Biblia indica que Jesús no fue ejecutado en la cruz tradicional, sino en un madero, o stau·rós.  Esta palabra griega, que aparece en Mateo 27:40, significa básicamente una viga o poste enhiesto, como los que se usan en los cimientos de construcción.”

 

Tocante al primer punto, no debe sorprendernos en lo absoluto que el símbolo de la cruz sea ubicuo alrededor de la palabra, ya que geométricamente es nada más que una intersección de dos líneas de ángulos rectos -- una forma básica que puede fácilmente modificarse por muchas diferentes culturas con significados independientes.  Semejante a las pirámides que se encuentran en otras culturas alrededor del mundo pero eso no necesariamente fue debido al contacto ni a un origen común; ya que debido a la gravedad, en el mundo antiguo la única manera de construir edificios colosales sin estar reforzado con acero era usando la forma piramidal.  Claro, la concepción teológica de la crucifixión de Jesús puede de hecho haber influenciado a las lindantes religiones paganas (quienes pintaron ciertos dioses como Prometeo a manera de ser crucificado), pero por el hecho que el símbolo de la cruz fuese utilizado fuera de la cristiandad, por si sólo, no es evidencia que la cruz cristiana se importó totalmente del paganismo.

En cuanto a lo que significaba la palabra stau·rós en el Nuevo Testamento, noten que la Sociedad no proporciona ninguna evidencia, sino simplemente hace una reclamación endeble.  La reclamación es que “la Biblia indica que Jesús no fue ejecutado en la cruz tradicional”.  Ahora, si la “cruz tradicional” no existió en el primer siglo D.C., como un dispositivo de ejecución, en tal caso sería bastante obvio que la palabra stau·rós  no pudiera significar “cruz” en ese tiempo.  ¡Pero sin saber algo sobre la historia de las crucifixiones romanas, no sería evidente que stau·rós  entonces no significaría “cruz”.  ¡Ahora, si los romanos utilizaron cruces con travesaño en ese tiempo para ejecutar prisioneros, en tal caso habría habido una palabra para ella en griego! ¿Así que si la palabra no era stau·rós entonces cuál era?  Éstas son preguntas que la Sociedad no le da seguimiento.

Primero analizaré la evidencia histórica para la crucifixión e identificaré el tiempo cuando los romanos empezaron a utilizar la crucifixión como una forma de ejecución.  Entonces mostraré qué palabras latinas fueron utilizadas para referirse a la cruz con dos brazos y en particular al travesaño. Una vez hayamos establecido estos hechos básicos, examinaremos la literatura griega y mostraremos si stau·rós se refería a cruces con travesaños o no.  Finalmente, echaremos una mirada a la evidencia bíblica y  patrística que se expresan en particular sobre la crucifixión de Jesús. 

I.  LOS ORÍGENES DE LA CRUCIFIXIÓN ROMANA 

Los historiadores generalmente creen que la cruz tradicional, consistiendo de un poste vertical y una viga transversal donde se ataban o se clavaban los brazos, es una invención romana que combina la ejecución nativa practicada adquiridas por el contacto con aquellas naciones vecinas.  Hubo varios predecesores a la crucifixión en el Antiguo Cercano Oriente: fijar en un madero y el colgar después de la muerte. El primero se trataba de tomar un prisionero o esclavo vivo y pasarlo a través de una estaca afilada, esto se ilustra en los altorrelieves Asirios; la referencia conocida más antigua está en el Código de Hammurabi, fechada al 1700 Antes de Cristo.  Esta última se practicaba por los antiguos israelitas; después de apedrear hasta la muerte, se colgaban a los idólatras y los blasfemos en los árboles para mostrar que estos eran malditos por Dios (coteje en Deuteronomio 21:23), aunque la Ley prohíbe que los cadáveres permanezcan en un árbol toda la noche.

 

[A.C. = Antes de Cristo] [D.C. =  Después de Cristo]

 

No obstante los antiguos Persas ejecutaban a sus delincuentes y prisioneros clavándolos mientras todavía estaban vivos a árboles y postes. El Diccionario Teológico del Nuevo Testamento en inglés cita que: “los Persas inventaron o primero usaron este modo de ejecución.  Ellos probablemente lo hicieron para no manchar la tierra con el cuerpo de la persona ejecutada, ya que estaba consagrada a Ormuzd.” (Pág. 16).  Lo que distinguía esta práctica de ser colgado después de muerto era que la víctima todavía estaba viva cuando los clavos se les introducían.  Se piensa que las referencias de ser “colgado” en Esdras 6:11 y Esther 7:9-10 se refieren a la crucifixión Persa, aunque los textos no son específicos.  Las Guerras Greco-Persas (499-479 A.C.) introdujo a los griegos a esta forma de ejecución y Heródoto  (Historiarum, 1.128.2, 3.125.3, 3.132.2, 3.159.1, 4.43.2-7, 6.30.1, 7.194) hace numerosas referencias de su uso por los Persas (vea también a Tucídides, Historia 1.110.3, sobre su uso en los tiempos de Egipto).   Por ejemplo, Heródoto menciona que un virrey llamado Sandoces, hijo de Tamasio fue “tomado y se le crucificó (anestauróse) por Darío” pero entonces Darío cambió de parecer y libertó a Sandoces para que “así él escapara con su vida después de ser condenado a muerte por Darío” (7.194).  Este pasaje indica claramente que Sandoces todavía estaba vivo cuando él fue crucificado” (el verbo, modificado por inflexión anastauroó, es obviamente una forma de stau·rós).  La forma del instrumento también utilizada en la crucifixión Persa variaba considerablemente.  Heródoto dice que se componía de “listones” (9.120), mientras que Plutarco muestra que incluso se usaron cuatro postes verticales para una sola víctima (Artajerjes, 17.5).  Aparentemente, la apariencia del aparato no les importaba a los Persas, con tal de que realizara su función.  

 

Debido a su interacción con los Persas, los griegos adoptaron la crucifixión como una estrategia militar.  Esta fue practicada sobre todo por Alejandro Magno en sus guerras contra los Persas (336-323 A.C.).  Así, después que el sitiado de Tiro finalizó en el 332 A.C. [Antes de Cristo] aproximadamente “dos mil... fueron colgados en postes recogiendo un inmenso estrecho de la costa” (Curcio Rufo, Historia Alejandro 4.4.17; Cotéjese también con Plutarco, Alejandro 7.2  en la crucifixión de Alejandro a su médico Persa).  Después de la muerte de Alejandro, sus sucesores (el Diadochi) continuaron usando la crucifixión al estilo-Persa contra sus enemigos (cotéjese también con Diodoro Sículo, Bibliotecas Histórica 16.61.2), pero los griegos nunca lo integraron totalmente en su sistema legal como un castigo civil.  Los griegos generalmente rechazaban tal despliegue de brutalidad (cotéjese también con Heródoto, Historiarum 7.138, 9.78).  Probablemente como resultado del sitiado griego de Tiro, los fenicios y cartagineses adoptaron su uso en la guerra la táctica de crucifixión en masa (cotéjese también con Valerio Máximo, Memorabilium 2.7; Silio Itálico, Púnica  2.344).  Durante las Guerras Púnicas (264-146 A.C.), los romanos descubrieron la versión fenicia de la crucifixión y rápidamente la destinaron como un medio de pena capital para los esclavos.  Desviándose del propósito que los Persas habían intencionado, los romanos la convirtieron en una máquina de tortura brutal.  Esto lo hicieron agregándole un segundo pedazo de tronco llamado el patíbulo al poste de ejecución, así como un sedile en forma curvo donde la víctima descansaba su peso.  Antes de la invención de la crucifixión, los romanos emplearon el patíbulo para humillar los esclavos condenados que marchaban hacia su ejecución.  Dionisio de Halicarnaso (primer siglo A.C.) describe esta antigua práctica:

 

“Un ciudadano romano de quien no se tenga duda alguna, habiendo ordenado la ejecución de uno de sus esclavos, lo entrega a sus compañeros esclavos para ser transportado, y para que su castigo pueda ser atestiguado por todos, se les indica a ellos que lo arrastren a través del Foro y en cada parte conspicua de la ciudad mientras ellos lo van azotando, y él debe ir delante de la procesión la que los romanos en ese momento conducen en honor a dios.  Los hombres quienes se les ordena llevar al esclavo a su castigo,  habiendo extendido sus manos las atan a un pedazo de madera  (tas kheiras apoteinantes amphoteras kai xuló prosdésantes) qué extendido por su pecho y hombros hasta sus muñecas, siguiéndolo, desgarrando su desnudo cuerpo por los latigazos”  (Antigüedades Romanas, 7.69.1-2).

 

Este castigo del patíbulo que se cargaba, durante el cual al esclavo se le azotaba y se llevaba a través de la ciudad, fue practicado durante los tiempos prerrepublicanos y fue el antecesor directo de la parte del ritual de la crucifixión donde la víctima cargaba su propia cruz.  No siempre precedió la ejecución; esta se usaba a menudo para humillar.  Otras descripciones de esta forma de castigo más temprana pueden encontrarse en Livio y Plutarco, donde ambos describen su uso en los tiempos prerrepublicano y revelan que el tronco cargado por la víctima también se le llamó furca “tenedor”.

 

“A una hora temprana del día fijado para los juegos, antes de que comenzara el espectáculo, el dueño de un hogar había conducido a su esclavo, llevando un yugo (furca), a través del medio del circo, azotando al condenado según caminaba” (Livio, Historia Romana,   2.36.1).

 

“Un cierto hombre había entregado a uno de sus esclavos, con órdenes de azotarlo a través del foro, y luego ejecutarlo.  Mientras ellos llevaban a cabo esta comisión y atormentaban al pobre desgraciado, cuyos dolores y sufrimientos le hicieron retorcerse y revolcarse horriblemente, la sagrada procesión en honor a Júpiter se situó para ir detrás de... era un castigo severo para un esclavo que había cometido una falta, le obligaron a tomar el pedazo de madero (xylon) con lo que ellos sostienen el poste de una carreta, y cargándolo alrededor y a través del barrio.  Porque a éste quién se había visto ya sufriendo este castigo ya no tenía ningún crédito ni en su propia casa ni en las del vecindario.  Y a él se le llamaba ‘furcifer’ (phourkipher), lo que los griegos llaman un puntal, o apoyo, se llama ‘furca’  (phourkan) por los romanos” (Plutarco, Coriolano  24.4-5). 

 

Éste es el pedazo de madera que siglos después se convirtió en el travesaño de la cruz romana.  La cruz tradicional entró en existencia cuando la crucifixión fenicia se fundió con el preexistente castigo romano del patíbulo que se cargaba.  No sólo al errante esclavo se le castigaba desfilándolo a lo largo de la ciudad con un patíbulo como un yugo, sino que a él ahora se le ejecutaba suspendiéndolo del mismo.  ¿Pero cuándo fue qué sucedió esto?   Necesitamos examinar las descripciones conocidas más antiguas de este tipo de crucifixión adoptada por los romanos y los términos específicos con que ellos se referían a la misma.  

 

II.  LA CRUZ LATINA EN LAS FUENTES ANTIGUAS 

Como es mencionado en la introducción, si la cruz romana de dos pedazos de madera (cruz tradicional) surgió después del primer siglo D.C., entonces sería obvio que Jesús no pudo morir en una.  La Sociedad admite que la palabra latina para éste dispositivo era la palabra crux, pero señala que necesariamente no se refirió a una cruz con un travesaño

“Es cierto que los romanos usaban un instrumento de ejecución conocido en latín como crux. Y al traducir la Biblia al latín se usó la palabra crux para verter stau·rós.  Porque la palabra latina crux y la palabra española cruz son similares, muchas personas suponen, equivocadamente, que una crux era necesariamente una estaca o palo con un travesaño.”  (La Atalaya del 15 de agosto de 1987, Pág. 23)

 

¿Pero aún cuando necesariamente no se refiriera a un “palo con un travesaño”, tal significado sería posible?   Todo depende de cuándo los romanos inventaron la cruz con un travesaño y cuándo la palabra crux empezó a referirse a la misma.  Es teóricamente posible que durante los primeros siglos después de las Guerras Púnica, los romanos continuaran empleando la crux sím·plex de los cartagineses y no la combinaron con el patíbulo hasta el segundo siglo; en tal circunstancia, la palabra crux todavía definitivamente se referiría a una estaca simple.  Pero, si los romanos hubiesen inventado más temprano la crux compacta [cruz tradicional], y si crux era la única palabra utilizada para referirse a la crucifixión, entonces por eliminación crux se habría referido a la cruz con un travesaño siendo que no existía ninguna otra palabra.

 

¿Cuándo la Sociedad cree que el significado de crux se cambió a “cruz”?  Aunque ellos nunca han publicado (al igual con el caso de stauros) ninguna declaración oficial sobre este asunto, han indicado dos veces que el cambio semántico ocurrió después del primer siglo D.C.   En el 1963 en inglés la publicación Toda Escritura Es Inspirada de Dios y Provechosa [publicada en español en 1968] citan a Tácito (cerca del año 56 y cerca de 120 D.C.) expresando que se les echó la culpa a los cristianos por el fuego de Roma y “se les clavaba a cruces” durante la persecución del año 64 E.C. (Vea Toda Escritura... Pág. 235, Párr. 1; Compárese con Tácito, Anales 15.44). Veinticinco años después de esta cita original, la Sociedad citó el mismo pasaje en Apocalipsis... ¡se acerca su magnífica culminación!.  Pero esta vez reemplazaron la referencia que a los cristianos “se les clavaba a cruces” con [fijados en maderos] y le hace referencia al lector a la nota al pie de la página para ver una discusión sobre “madero de tormento” en el apéndice de la Traducción del Nuevo Mundo (Pág. 101). Al parecer la Sociedad cree que crux todavía significaba “estaca” en el segundo siglo D.C., esto cuando Tácito compuso sus Anales.

 

La Sociedad también falsamente reclama que crux significaba sólo una “estaca” en los días del historiador romano Livio (59 A.C., al 17 D.C.). Leemos en el apéndice de la Traducción del Nuevo Mundo del 1950, en inglés:  

 

“El hecho que el stauros se traduce crux en las versiones latinas no justifica ningún argumento contra [la doctrina del “madero de tormento”]...  La cruz es sólo el significado de crux.  Incluso en los escritos de Livio, historiador romano del primer siglo a.E.C., crux significa un simple madero” (Pág. 770). 

 

En la revista ¡Despertad! del 22 de junio de 1984, Pág. 17, de igual modo afirma: “La palabra latina que se usa para el instrumento en el que Cristo murió es crux que, de acuerdo con Livio, famoso historiador romano del primer siglo E.C., significa sencillamente una estaca. Finalmente, en la versión en español, con ref., del 1987 de la Traducción del Nuevo Mundo dice: “En los escritos de Livio, historiador romano del primer siglo a.E.C., crux significa un simple madero. “Cruz” es solo un significado posterior de crux. (Pág. 1577).

 

No obstante estas reclamaciones no se sostienen ante un escrutinio que sea crítico.  Noten que la Sociedad nunca apoya sus reclamaciones utilizando las referencias de los escritos de Livio.  Un examen cuidadoso de los escritos de Livio nos muestra que el historiador nunca utilizó crux de la manera como dice la Sociedad que él lo hizo, es decir haciendo referencia específica a una crux simplex.  Según la Packard’s Concordance to Livy, [“Concordancia de Packard a Livio”], la palabra crux en sus diferentes variaciones aparece seis veces en los escritos de Livio (Pág. 1011).  Éstas citas se traducen aquí, bajo su contexto:

 

“Después de lo cual él azotó al guía, y, para aterrar a otros, le crucificó (crucem sublato) a él, y entrando al campamento detrás del atrincheramiento, despachó a Mahárbal con la caballería” (22.13.9).

 

“Cinco y veinte esclavos fueron crucificados (crucem acti), bajo el cargo de haber conspirado en el Campo de Marte” (22.33.2).

 

“Él por consiguiente... les ordenó [a los oficiales de alto rango] para que le azotaran y crucificaran (cruci adfigi). Entonces él cruzó en sus naves a la isla de Pitiusa” (28.37.3).

 

(4) “Los desertores fueron tratados más severamente que los esclavos fugitivos, ciudadanos latinos decapitados,  romanos crucificados (crucem sublati)" (30.43.13).

 

“Algunos, quiénes habían sido los instigadores de la revuelta, él los azotó y crucificó (crucibus adfixit), a otros, él se los entregó a sus amos”   (33.36.3).

 

“En esto, por mi parte, debo confiar en mi propia causa aun cuando yo esté suplicando, no ante Roma, sino ante el senado cartaginés, dónde se dice que los comandantes son crucificados (crucem tolli) si ellos han dirigido una campaña exitosa pero con una política defectiva” (38.48.13).

 

Todas y cada una de estas referencias a la crucifixión son lacónicas y desprovistas de detalles acerca de la manera como era una ejecución; ninguna de las seis citas revela ninguna información indicando la naturaleza de cómo era la forma de la crux.  Cuando Livio  hacía referencia a la crux simplex, él utilizaba la palabra palus:  “Sujetado a una estaca (deligati ad palum) ellos eran azotados y decapitados” (28.29.11; véase también 26.13.15).   Por consiguiente, las reclamaciones de la Sociedad deben rechazarse, por estas ser falsas.

 

En contraste con los esfuerzos de la Sociedad por tratar de sugerir que la palabra crux no se refirió a “cruces” hasta el tiempo después de Jesús (y por implicación, la existencia de la cruz con travesaño), hay evidencia directa de todo lo contrario que se fecha al tercer siglo A.C. – desde los tiempos de la misma Guerra Púnica.  Las siguientes citas de Plauto, Séneca, y Tácito  quienes escribieron cubriendo desde el tercer siglo A.C. hasta el segundo siglo D.C., muestran inequívocamente que (1) la crux podría incluir un patíbulo ó furca (ambos significado “travesaño”), (2) que el patíbulo se clavaba al stipes (poste derecho), (3) que las víctimas cargaban el patíbulo antes de su crucifixión, y (4) que a las víctimas se “les extendían” sus brazos sobre la crux o patíbulo

 

Plauto (254-184 A.C.)

 

(1) Frateor, manus vobis do. Et post dabis sub furcis. Abi intro--in crucem.  “‘¡Yo lo admito, yo levanto mis manos!’.  ‘Y después usted las sujetará a una furca.  Extendidas a lo largo de la crux’”  (Persa, 295).

(2) Credo ego istoc extemplo tibi esse eundum actutum extra portam, dispessis manibus, patibulum quom habebis. “Yo sospecho que usted está condenado a morir fuera de las puertas, en esa posición: Con las manos extendidas y clavadas al patíbulo”. (Miles Gloriosus, 359-360).

(3) O carnuficium cribum, quod credo fore, ita te forabunt patibulatum per vias stimulis carnufices, si huc reveniat senex.  “O, yo apostaré que los verdugos te harán parecerte a un cedazo humano, por la manera que ellos te abatanen de agujeros según te hagan correr calle abajo con tus brazos en un patíbulo, una vez el anciano retorne”. (Mostelaria, 55-57).

(4) Ego dabo ei talentum, primus qui in crucem excucurrerit; sed ea lege, ut offigantur bis pedes, bis brachia. “Yo daré doscientas libras al primer hombre que tomare mí crux y la cargare -- es decir, bajo la condición de que se doble-claven sus piernas y brazos.” (Mostelaria, 359-360).
(5) Patibulum ferat per urbem, deinde adfigatur cruci. “Déjenlo que cargue el patíbulo a través de la ciudad; entonces que a él se le clave a la crux”. (Carbonaria, fr. 2).

Estos textos establecen más allá de toda duda razonable que la crux compacta (cruz tradicional) romana ya estaba en existencia para finales del tercer siglo A.C., y para principios del segundo siglo D.C.  Que al travesaño se le llamaba furca vea el (1) y patíbulo en el (2), (3), y (5), que furca se menciona con crux en el (1) y el patibulum se menciona con crux en el (5). En ambos de estos pasajes, el patíbulo se cargaba por la víctima antes de su ejecución, y (3) que igualmente se refiere a la víctima cuando lo hagan correr calle abajo con tus brazos en un travesaño, y posteriormente en la misma obra alguien más se describe como tener sus piernas y los brazos doble-clavados a la crux.  En todas sus discusiones sobre la cruz, la Sociedad nunca ha discutido nada en cuanto a estas evidencias.

Séneca (c. 4 A.C. al 65 D.C.)

(6) Cum refigere se crucibus conentur, in quas unusquisque vestrum clavos suos ipse adigit, ad supplicium tamen acti stipitibus singulis pendent; hi, qui in se ipsi animum advertunt, quot cupiditatibus tot crucibus distrahuntur. At maledici et in alienam contumeliam venusti sunt. Crederem illis hoc vacare, nisi quidam ex patibulo suo spectatores conspuerent!  “Aunque ellos se esfuerzan por soltarse de sus cruces---esas cruces a que cada uno de ellos está clavada cada una de sus propias manos--sin embargo ellos, cuando fueron traídos al castigo los suspendieron a cada uno en un solo stipes; pero éstos otros que trajeron sobre si su propio castigo se les extiende sobre tantas cruces como se desea.  Aún ellos son calumniadores e ingeniosos apilando insultos sobre otros. ¡Yo podría creer que ellos eran libres de hacerlo, ya que algunos de ellos llegaron hasta a escupir sobre los espectadores desde sus propios patíbulos!”  (De Vita Beata, 19.3).

 

(7) ....alium in cruce membra distendere.... “otro para tener sus miembros extendido en la crux” (De Ira, 1.2.2).

 

(8) Video istic cruces non unius quidem generis sed aliter ab aliis fabricatas: capite quidam conversos in terram suspendere, alii per obscena stipitem egerunt, alii brachia patibulo explicuerunt.   “De más allá yo veo las cruces, de hecho no de un solo tipo, sino diferentes ideadas por personas diferentes; algunos cuelgan sus víctimas con la cabeza hacia la tierra, unos empalan sus partes privadas, otros estiran hacia afuera sus brazos en un patíbulo”  (De Consolatione, 20.3).
 

(9) Contempissimum putarem, si vivere vellet usque ad crucem....Est tanti vulnus suum premere et patibulo pendere districtum.... Invenitur, qui velit adactus ad illud infelix lignum, iam debilis, iam pravus et in foedum scapularum ac pectoris tuber elisus, cui multae moriendi causae etiam citra crucem fuerant, trahere animam tot tormenta tracturam?  “Debo juzgarlo lo más despreciable haber deseado él vivir hasta el mismo tiempo de la crucifixión...  ¿Vale la pena poner más peso en las propias heridas de uno, y el colgar clavado de un patíbulo?.... ¿Puede cualquier hombre encontrarse dispuesto a ser adherido al árbol maldito, ya bien enfermo, deformado, hinchado con feos tumores en el pecho y los hombros, y tener cada aliento de vida en medio de una prolongada dolorosa agonía?  Yo pienso que él tendría muchas excusas para morir incluso antes de ser montado en la crux!”

 

(10) Cogita hoc loco carcerem et cruces et eculeos et uncum et adactum per medium hominem, qui per os emergeret, stipitem. “Imagínese usted mismo bajo este tema en particular, la prisión, la crux, la mesa de tortura, el gancho, y la estaca que ellos empujan directamente a través de un hombre hasta que se le prorrumpa por su garganta”.  (Epistle, 14.5). 
 

(11) ....sive extendendae per patibulum manus ”...o sus manos a ser extendidas en un patíbulo” (Fragmenta, 124; cf. Lactantius, Divinis Institutionibus, 6.17).


Estos pasajes también establecen en términos que no se pueden desmentir que la cruz con el travesaño ya estaba en existencia para el tiempo de Jesús y que la palabra crux fue usada para referirse a la misma.  La cita en el (6) explícitamente describe la crux como compuesta de dos pedazos principales: y al stipes, o el poste derecho, y al patíbulo que se ataba al mismo. También, interesantemente, los brazos se describen como extendidos en la crux en el (7) y en el patíbulo en el (11), indicando que ambas palabras se refieren a la misma cosa.  El ejemplo (8) es importante para demostrar que la crux tenía una amplia cantidad de significados.  Podía referirse a cruces donde se cuelgan a personas al revés, podría referirse a estacas que empalan a las personas a través de sus partes privadas, y puede referirse a la crux en donde a la víctima se les extiendes sus brazos en el patíbulo.  El segundo tipo de crux es el método de empalar mencionado antes donde a la víctima se le atraviesa a través de una estaca (skolops, en griego).  Este mismo método de ejecución se menciona en el (10), pero interesantemente aquí es diferenciado de la crux.  Finalmente, (9) aquí hay todavía otra referencia más de una crux que contiene un patíbulo. La evidencia de Plauto y Séneca por lo tanto es sobreabundante indicando que las cruces romanas para el tiempo de Jesús incluyeron al travesaño, y de nuevo la Sociedad se mantiene callada concerniente éstos testimonios de Séneca

 

Tácito (c. D.C. 56-c. 120)  

(12) Solacio fuit servus Verginii Capitonis, quem proditorem Tarracinensium diximus, patibulo adfixus in isdem anulis quos acceptos a Vitellio gestabat.  Sin embargo, los tarraconenses, encontraron consuelo en el hecho que el esclavo Verginio Capito, quien los había traicionado, fue crucificado (patibulo adfixus) llevando los mismos anillos que él había recibido de Vitelio”  (Historia, 4.3).

(13) Rapti qui tributo aderant milites et patibulo adfixi. “Los soldados estacionados para supervisar el tributo fueron apresados y clavados al patíbulo” (Anales, 4.72). 

(14) ...sed caedes patibula ignes cruces, tamquam redddituri. “Él se apresuraba con la matanza y el patíbulo, con los incendios y la crux” (Anales, 14.33).  

Tácito hace dos referencias al patibulo adfixus en el (12) y (13), cuales son claras referencias a la crucifixión en una crux compacta [cruz tradicional].   En el (14), hace referencia al patíbulo y a la crux indicando que estos son paralelos en referencia con la carnicería e incendios provocados.  Hay una referencia adicional sobre el patíbulo en los Anales 1.61,  éste se relaciona al ejército donde levantan una patibula para los prisioneros de guerra.  

Un sin número de otras referencias sobre la cruz con el travesaño (o por lo menos, colgando de un patíbulo) pueden encontrarse en otras literaturas antiguas.  Clodio Licino  (primer siglo A.C.) se refiere al ejecutor de justicia quien  “colgaba [las víctimas] al patíbulo (ad patibulos); así atados ellos lo cargaban por todo alrededor y entonces los clavaban a la cruz (cruci defiguntur)” (Historia Romana, 3; citado en el TLL, Pág. 707 para el “patíbulo”).  Plinio el Viejo  (23-79 D.C.) hizo referencia una crucifixión anual de perros cerca del templo de Juventas, describiéndolos “anexados a la furca” (furca fixi) (Historia Naturalis, 29.14.57).  Otro escritor romano que algo después hizo referencia al patíbulo donde se clavaban prisioneros, fue Lucio Apuleyo  (123-170 D.C.), quién hizo cuatro referencias al patíbulo en su Asino Aureo: (1)  El capitán Lamacho metió su mano a través del ojo de una cerradura grande y así poder forzar la puerta para abrirla, pero Cristero agarró un clavo enorme y lo martilló a través de la mano de Lamacho, fijándolo a la puerta, y lo dejó “clavado allí como un pobre desgraciado en un travesaño ( patibulatum )” (4.10); (2) Ponderando sobre qué tipo de ejecución darían a su prisionera, un grupo de ladrones discutió si quemarla, lanzarla a las bestias, ó “colgarla de un travesaño (patibulo suffigi)” (4.31), para que (3) “ella permaneciera en el travesaño (patibuli), mientras los perros y buitres le sacaban sus más profundas entrañas” (4.32), pero fue decidido que ella “no debería crucificarse (cruces), ni quemarse ni lanzarse a las bestias” (6.31).  Este último texto emplea a crux “crucifixión” intercambiablemente con patibulum suffigere “el colgar de un travesaño”.  Aún después, la Historia Augusta del tercer siglo relata que cuando el Emperador Celso fue acecinado por una mujer llamada Galiena, “su imagen fue situada en una cruz (en la crucem)”, para que a los espectadores les parecieran como si el propio Celso estuviese “asentado en un patíbulo (patibulo adfixus)” (29.4). Finalmente, la Vulgata latina traduce los términos hebreos para “horca” y “colgados” con patíbulo en Ester 2:23, 6:4 (affigi patibulo), 7:10, 9:13 (patibulis suspendantur).

En resumen, la evidencia literaria Latina es bien conclusiva que (1) La crux compacta [cruz tradicional] de los romanos ya tarde para el tercer siglo Antes de Cristo estaba en existencia, combinando el preexistente patíbulo afiliado al castigo de la crucifixión cual fue tomado de los cartagineses, y (2) la palabra crux en latín se usó desde del tercer siglo Antes de Cristo, en adelante, para referirse al madero de ejecución (stipes, palus) el cual incluía el patíbulo donde los brazos de la víctima eran clavados.  Que ése travesaño era común, esto se indica por el uso de la expresión “crucifixión /clavos a un patíbulo” por Tácito, Apuleyo, y la posterior Historia Augusta para referirse a la crucifixión. Cualquier sugerencia que la Sociedad pueda haber hecho de que crux no significaban la “cruz” en el primer siglo A.C., ó D.C., puede fácilmente rechazarse como algo que no tiene apoyo en lo absoluto.

 

 III. ¿QUÉ LA PALABRA EN GRIEGO STAUROS SIGNIFICA? 

Ahora que nosotros sabemos cuándo la cruz con travesaño fue inventada y cómo fue construida (particularmente al incluir una viga de madera llamada el patíbulo que la víctima cargaba antes de su ejecución), nosotros podemos considerar la evidencia griega, y qué palabras los escritores griegos utilizaban para referirse al instrumento romano de ejecución.

La Sociedad insiste que la palabra stauros no se refería a cruces en el primer siglo D.C., y que meramente se refería a una estaca sencilla. Aquí hay algunas de sus declaraciones típicas a este efecto de su literatura: 

 

Stau·rós no transmite ninguna idea de “cruz” hecha de dos maderos ni en la lengua clásica ni en la koiné. Significa solamente un palo, estaca, leño o poste, que podía usarse para una valla, estacada o empalizada.” (Perspicacia Para Comprender las Escrituras Vol. 1, 1991, Pág. 937)

 

“Los escritores inspirados de las Escrituras Griegas Cristianas escribieron en el griego común (koi·né) y usaron la palabra stau·rós con el mismo significado que en el griego clásico, a saber, un madero sencillo, o un palo, sin ningún travesaño en ningún ángulo. No hay prueba que indique lo contrario.” (Apéndice de la Traducción del Nuevo Mundo, con ref. 1987, Pág.1577)

 

“En el griego clásico, esta palabra [stau·ros] significaba simplemente un madero, o palo, vertical. Posteriormente también se llegó a usar para referirse a un madero de ejecución que tenía un travesaño. (Razonamiento a Partir de las Escrituras, 1989, Págs. 91-2).

Ahora, es cierto que el significado etimológico es algo como “un objeto que se para firme” (< Proto-Indo-europeo *sta – , de donde vía germánica se derriba la palabra inglesas,  “stand”, “stern”, “stem”), y stauros originalmente fue denotado como un tipo de estaca puntiaguda para construir las cercas.  Homer's Oddysey proporciona la atestación más temprana de esta palabra:  “Él había esgrimido las estacas (staurous) a toda la longitud de esta manera y que, las estacas grandes, se pusiesen unidas, la que él había hecho, esto dividiendo un roble por el mismo centro” (14.11).  Tucídides (Historia, 4.90.2) de forma similar la describe en la construcción de un cerco al “acomodar las estacas (staurous)” a lo largo de una reguera, y stauros también se utilizó con el sentido de “palizada” o “pilas” que sirven como cimiento (por ejemplo en Heródoto, Historiarum 5.16; Tucídides, Historia 7.25.6-8). También se usó para referirse a la estaca puntiaguda usadas para atravesar (compare la descripción de Séneca aquí sobre “la estaca que ellos empujan directamente a través de un hombre hasta que se le prorrumpa por su garganta”) aunque un término más común para esto era el skolops: Por ejemplo “... lancen sus cuerpos de las piedras escabrosas o atraviéselos con una estaca (skolopsi)" (Eurípides, Ifigenia Táurica, 1430). 

De modo que es cierto que stauros a principio sólo significaba “estaca” originalmente.  Pero sería un error pensar que solo el sentido más básico ó el original de una palabra es lo único que debe ser importante.  Un poco de reflexión sobre la historia de la palabra “carro” nos mostrará por qué se trata de éste caso.  Etimológicamente, “carro” se derriba de carrus en latín y significaba “carroza”.  Así en el idioma anglosajón medieval (qué fue cuando la palabra se tomó prestada para ese idioma), encontramos que significaba carroza.  Para este tiempo, esta palabra se estaba usando en un sentido moderno para referirse al  “carruaje” tirado por caballos; en el 1576, hubo un Acto de la Reina Elizabeth refiriéndose a “Carros o Arrastres preparados para Reparar Carreteras”, y un contenido en el 1716 del Londres Gazaette se refirió a “Carretas, Carretones, Carros, y Coches”.  Entonces fue usado para referirse a la parte de un globo de aire caliente donde los aeronautas se sientan; en el 1794, G. Adams escribió sobre estos como “Globos de Aire” diciendo:  “A este un tipo de carro, o más bien bote, se suspendía con sogas”, y otra fuente del 1825 se refiere a un aeronauta “sentado en el carro de su vehículo”.  Finalmente, el término comenzó a ser utilizado para referirse a “coches de motor” cuando estos fueron inventados, y se ha vuelto casi restringido exclusivamente a estos el uso de este significado; en el 1896  L. Serraillier hizo referencia a “Farman Auto–Carros” y en el 1900, W. W. Beaumont citó:  “Sondeos subiendo colinas solamente, por supuesto no sería suficiente prueba del poder desgastador o la durabilidad de un coche”.

¿Si en el futuro un historiador descubriese un anuncio sobre los últimos coches Lexus de hoy, estaría éste justificado a buscar lo que esta palabra significó originalmente en el idioma inglés medieval ó en el Latín, y entonces concluir que los americanos todavía estaban manejando carrozas en el siglo 21?   Esto es análogo con lo que la Sociedad está reclamando respecto al stauros.  Según la tecnología va evolucionando, así mismo sucede con los significados de las palabras refiriéndose a los artefactos tecnológicos.  Por lo tanto es bien importante entender qué palabras los escritores griegos emplearon para referirse a la práctica de la crucifixión por los Persas, griegos, y fenicios, y sobre todo la de los posteriores romanos. Ya que sabemos que la cruz romana estaba en existencia y se usó ampliamente ya tarde para el tercer siglo Antes de Cristo, los griegos debieron haber tenido una palabra para la misma.  Si stauros era la palabra principal para referirse a la crucifixión romana, y si ninguna otra palabra corrientemente fue usada para referirse a la crux compacta [cruz tradicional], entonces nosotros podemos estar seguros incluso sin evidencia directa que se empezó a referir a la cruz con travesaño como stauros en el segundo siglo Antes de Cristo.  Está claro, por lo que vimos anteriormente en nuestro estudio histórico, que el instrumento Persa para la crucifixión variaba considerablemente en su forma aunque la palabra stauros fue usada para referirse a las mismas (por ejemplo Heródoto, Historiarum  9.120; Plutarco, Artajerjes 17.5).  El significado de esta palabra stauros probablemente no tenía considerablemente mucho que ver con la forma real del instrumento que es denotado; con tal de que tuviera su función de ejecutar personas mientras estaban vivas en un poste de madera, no era pertinente cuántas vigas ó pedazos de madera el stauros incluyera -- éste seguía siendo un stauros.

Las citas de la Sociedad mencionadas arriba vagamente sólo indican que “posteriormente” el significado de stauros se cambió.  Precisamente por eso encontramos declaraciones ambiguas tales como: “Posteriormente también se llegó a usar para referirse a un madero de ejecución que tenía un travesaño.” (Razonamiento a Partir de las Escrituras, 1989, Págs. 91-2) “... los significados originales de estas palabras [stauros y crux] fueron posteriormente expandidos para incluir la cruz.” (vea La Atalaya, del 1º de septiembre de 1960, Pág. 523).  ¿Pero éste “posteriormentecuándo fue que el mismo principió?  Muchas publicaciones de la Watchtower citan al Lexicógrafo W. E. Vine como declarando que esto ocurrió “A mediados del tercer siglo d. de J.C.” (véase “La Verdad Que Lleva a la Vida Eterna, 1968, Págs. 142-143; La revista ¡Despertad!, del 8 de agosto de 1969, Pág. 4; el libro Razonamiento, Págs. 93-94; La revista La Atalaya, del 15 de agosto de 1987, Pág. 22; libro Perspicacia..., Vol. 1, Pág. 937; La revista La Atalaya, del 15 de mayo de 1989, Págs. 23-24, menciona a, El Diccionario expositivo de palabras del Nuevo Testamento, de W. E. Vine.  Adicionalmente, la revista ¡Despertad!, del 22 de marzo de 1987 (Pág. 11) publicó un artículo por Nicolás Kip donde se implica que el cambio del significado tuvo lugar en los días del Emperador Constantino (312-337 D.C.).  La impresión que la Sociedad quiere darnos es que stauros sólo se refería a una crux simplex hasta el año 250 y 315 D.C.  

 

Pero este no puede ser el caso, porque la palabra stauros se refirió regularmente al método romano de crucifixión desde el segundo siglo Antes de Cristo, en adelante, y siendo que la cruz romana progresivamente en aumento incluía el patíbulo, es inconcebible pensar que una palabra para referirse a la crux romana nunca se refiriera a la crux compacta [cruz tradicional], que se usaba tan comúnmente como lo testifican Plauto y Séneca.  Aquí hay unas referencias sobre la crucifixión en los escritos griegos a partir del segundo siglo Antes de Cristo, hasta el segundo siglo D.C., donde se utiliza la palabra stauros para referirse al instrumento de ejecución:  

 

“Todo el bagaje calló en manos del enemigo, y el propio Aníbal fue hecho un prisionero.  Ellos [los soldados romanos] enseguida lo subieron a la cruz (stauron) donde Spendio estaba colgando, y después de infligirle intensas torturas, bajaron el cuerpo del último, y Aníbal atado, todavía vivio, en su cruz, (stauron), y entonces mataron a treinta cartagineses de alto rango rodeando el cadáver de Spendio”.  (Polibio, Historiae 1.86.6; el autor vivió entre el 200-118 Antes de Cristo., este evento ocurrió en el año183 Antes de Cristo)

 

“Encontraron a los demás ya colgando en sus cruces (staurous), y él simplemente estaba montado en su cruz (epi bainonta tou staurou). De lejos cada uno de ellos gritaba apelaciones: ‘¡Sálvenlo!’ ‘¡Bájenlo!’ ‘¡No le hagan daño!’ ‘¡Déjenlo ir!’  Para que el verdugo detuviera su obra, y Quéreas descendió de la cruz (katebaine tou staurou), pesaroso, porque él se había alegrado estar dejando su vida miserable y al amor infeliz.” (Caritón, Quéreas y Calírroe, 4.3.5-6; escrito en el primer siglo Antes de Cristo ó a principios del primer siglo D.C.). 

 

Muchos hombres también, quiénes estaban vivos, se les amararon por un pie, atándolos alrededor del tobillo, y de ese modo a ellos los arrastraron a todo lo largo y los golpearon, brincando sobre ellos, diseñado para infligir la muerte más bárbara sobre ellos... arrastrándolos a ellos a través de todas las calles y sendas de la ciudad...  A los parientes y amigos de aquellos que eran las víctimas reales los llevaron a la prisión, se les azotó, se les torturó, y después de todo el trato mórbido que sus cuerpos vivios pudieron soportar, encontraron la cruz (stauros) el fin de todo, un castigo del cual ellos no podrían escapar.”  (Filón de Alejandría, En Flaccum 70-72; el autor vivió entre c. 20 A.C. – 50 D.C.).

 

“¿Pero usted lo clavará a una cruz (eis stauron kathélóseis) ó lo atravesará con una estaca  (skolopi péxeis)? ¿Qué le importa a Teodoro si él se pudre sobre ó debajo de la tierra?” (Plutarco, Moralia, AD Vitiositas 499D; el autor vivió entre el 45 –125 D.C.).   

 

“Mientras el soldado [romano] estaba cortando su cabeza, su tutor [el tutor de Antilo, hijo de Marco Antonio] ideó robar una joya preciosa que él llevaba sobre su cuello, y la puso en su bolsillo, posteriormente negó el hecho, pero se le declaró culpable y fue crucificado  (anestauróthé)” (Plutarco, Antonino  81.3).

 

“Ellos fueron azotados con varas, sus cuerpos se rasgaron en pedazos, y fueron crucificados (anestaurounto), mientras todavía estaban vivos, y respirando.  También estrangularon a esas mujeres y a sus hijos a quienes habían circuncidado, como el rey lo había decretado, colgando a sus hijos por las nucas, mientras ellos estaban sobre las cruces (anestaurómenón). Y si se encontraba algún libro sagrado de la ley, era destruido, y aquellos a quienes se los descubrían también perecían miserablemente.” (Josefo Flavio, Antigüedades Judías 12.256-257; el autor vivió entre cerca del 37-100 DC, le escribió cerca del 95 DC; el evento narrado tuvo lugar en el 168 Antes de Cristo).

 

“Sucedió que en esta lucha a un cierto judío lo tomaron vivo, quién, por el orden de Tito, fue crucificado (anastaurósai) ante el muro, para ver si con esto el resto de ellos se aterraban, y reducían su obstinación.” (Josefo, De Bello Judaico 5.289; el evento narrado tuvo lugar 66-70 DC). 

 

“Tampoco él perdió sus esperanzas; puesto que él les ordenó que prepararan una cruz (stauron), como si él fuera a colgar a Eleazar sobre ella inmediatamente; la presencia de esto ocasionó un pesar penoso entre aquellos que estaban en la ciudadela, y ellos vehementemente gimieron, y clamaron que no podían verlo a él ser destruido así.”  (Josefo, De Bello Judaico 7.202).

 

“¿Por qué usted obedece la orden de someterse a un juicio?  Porque si usted desea ser crucificado (stauróthénai), espere y la cruz (ho stauros) vendrá.” (Epicteto, Disertaciones  2.2.20; el autor vivió entre el 55-135 D.C) 

 

“Él estaba siendo escoltado por las muchedumbres y consiguiendo su hartura de gloria según él miraba fijamente al número de admiradores, no sabiendo, el pobre desgraciado, que los hombres en camino a la cruz (stauron) o en el asimiento del ejecutor de la justicia muchos tienen más a sus talones... Es como si un hombre a punto de subir a la cruz  (epi stauron anabésesthai) debiese adular la magulladura en su dedo.” (Luciano, De Morte Peregrini, 34.7, 45.5; el autor vivió entre el 117-180 D.C.). 

 

“De hecho, los judíos le habían hecho muchos agravios a los romanos, pero estos sufrieron muchísimo más...  Estas personas que Antonio le confió a un cierto Herodes para gobernar; pero a Antigono lo colgó de una cruz (stauroi) y azotó, un castigo que ningún otro rey había sufrido en las manos de los romanos, y después lo mató” (Dio Cassius Cocceianus [Dión Casio]  Historae Romanae 49.22.4-6; el autor vivió entre el 165-235 D.C.). 

 

“El padre de Capio llevó al segundo esclavo a través del medio del Foro con una inscripción que daba a conocer la razón por qué a él se le daría muerte, y después se le crucificó (anastaurosantos) a él.” (Dio Cassius Cocceianus [Dión Casio]  Historae Romanae 54.3.7-8).

 

Ninguna de estas referencias facilita información específica sobre la forma de la cruz pero juntos demuestran que stauros era la palabra más común para el instrumento. Siendo que la cruz romana con un travesaño (crux compacta) ya había estado en existencia para este tiempo, y no eran nada fuera de lo común de acuerdo a lo que Séneca y otros demuestran, el hecho que stauros era el término general para referirse a la crucifixión romana es evidencia sólida de que significó algo más que una “estaca” sola en el primer siglo D.C.  La cita arriba por Plutarco Moralia también es interesante porque distingue la crucifixión con el stauros y el atravesar con skolops.  Sin embargo, stauros no era la única palabra que había para referirse a la crucifixión.  La evidencia literaria muestra que skolops, y su forma verbal en particular, se hicieron casi sinónimo con stauros para algunos escritores: 

 

“Muchos de la muchedumbre se fueron con Terón según a él se lo llevaban;  él fue crucificado (aneskolopisthe) frente a la tumba de Calírroe y desde la  cruz (staurou) miraba fijamente hacia el mar.”  (Caritón, Quéreas y Calírroe, 3.4.18).

 

“Pero este hombre no pidió que a los hombres que ya habían perecido en la cruz (stauron) fuesen bajados, sino ordenó que los hombres vivios fuesen crucificados (anaskolopizesthai), hombres a quienes el mismo propio tiempo les dio, si no fue perdón completo, por lo menos un aplazamiento temporal del castigo.”  (Filón de Alejandría, En Flaccum 84). 

 

“Ahora traigan la producción de las cortes, quiero decir aquellos que mueren bajo azote y la cruz (aneskolopismenous)” (Luciano, Cataplo 6.18-20). 

 

“Sólo los espíritus de aquellos que murieron por conducto de violencia, por ejemplo, si a un hombre se le ahorcara, o se le cortara su cabeza, o se le crucificara (aneskolopisthé)” (Luciano, Philopseudes 29). 

 

“A los ladrones de tumbas no se les castiga sino que se escapa, mientras que a hombres que a veces son inocentes de todo mal mueren crucificados (anaskolopizomenous) o azotados.”  (Luciano, Júpiter  Tragoedus, 19). 

 

Noten cómo los primeros dos textos utilizan stauros para referirse al dispositivo envuelto en la crucifixión (anaskolopizoó). Como veremos posteriormente, Luciano indica en otra parte que este verbo puede referirse a la crucifixión con cruces llevando travesaños, y él indica el mismo con respecto al anastauroó.  Siendo que skolops originalmente también significó “estaca”, es tentador ver sólo las referencias de atravesar aquí, pero esto no es necesariamente así.  

 

De hecho, las fuentes literarias de ese período, muestran que stauros y el verbo anastauroó efectivamente se referían a la crucifixión que involucra una crux compacta [cruz tradicional].  Aunque las descripciones explícitas de la cruz son relativamente raras, las referencias a la práctica de cargar la cruz antes de la ejecución era común en las fuentes antiguas. Como vimos en la discusión arriba, esta práctica se deriva del uso tradicional romano de utilizar el patíbulo para humillar los esclavos desfilándolos a lo largo de la ciudad mientras cargaban un tronco de madera, en ocasiones como un yugo sobre sus cuellos.  Esta práctica se le agregó al acto de crucifixión como preludio, para que el prisionero cargara su propio travesaño del cual él sería después colgado.  Lo que es interesante es que la palabra stauros se usa en las fuentes griegas para referirse al patíbulo el cual era cargado por la víctima: 

 

“Sin incluso verlos, ni escuchar su defensa, él inmediatamente ordenó los dieciséis compañeros de celda a ser crucificados  (anastaurósai).  A ellos los sacaron puntualmente, encadenados juntos por los pies y cuellos, cada uno cargando su propia cruz (ton stauron ephere).  Los verdugos agregaron este siniestro espectáculo al castigo impuesto como un disuasivo para que los demás lo vieran.  Ahora Quérea no dijo nada mientras iba siendo llevado con los demás, no obstante cargando su cruz (ton stauron bastazón), Policarmo exclamó, ‘¡Es por tú culpa, Calírroe, que nosotros estamos en este enredo!’” (Caritón, Quéreas y Calírroe, 4.2.6-7,;   escrito entre el primer siglo A.C., al principio del primer siglo D.C.). 

 

“Cada malhechor que va a su ejecución debe cargar su propia cruz (ekpherei ton hautou stauron) sobre su espalda.” (Plutarco, Moralia, De Sera Numinus Vindicta 554 A).

 

Porque la cruz (ho stauros) es como la muerte, y el hombre quien será clavado la cargará de antemano (proteron bastazei)" (Artemidoro Daldiano, Oneirocrítica 2.56; escrito en el segundo siglo D.C.

 

Es posible que se esté hablando de la crux compacta completa (un poste derecho más el patíbulo), pero esto es muy improbable.  Varias fuentes indican que el poste derecho ya anticipadamente estaba enterrado o insertado en la tierra en el lugar de la ejecución para cuando llegara la víctima (por ejemplo Cicerón, Verrines 5.66; otro posible cotejo véalo en, Josefo Bello Judaico 7.202).  Además, el peso combinado de ambos el poste y el patíbulo probablemente era demasiado para cargarlo.  Finalmente, ningún escritor latino alguna vez mencionó a prisioneros cargando la crux compacta entera, lo que sugiere que estamos tratando con una expresión griega, donde stauros podría referirse ya sea al patíbulo o la cruz estacionaria. En cualquier caso, está claro que cargar un poste solo no es lo que significa aquí (ya que no tiene ningún precedente en la práctica de las ejecuciones romana).  Por ejemplo Artemidoro, como veremos mas adelante, era bien explícito en cuanto al stauros conteniendo un travesaño.  Noten también la similitud que hay entre la cita de Caritón y la expresión metafórica en Mateo10:38, 16:24 (de “toma” el stauros, “tome”, y “sígame” a Jesús). 

  

Las distintas descripciones de las crucifixiones por los autores griego son ambiguas pero probablemente asumen una crux compactaEpicteto (un filósofo Estoico del primer siglo D.C.) describe aquellos recibiendo masajes como “extendidos hacia afuera (ekteinas) como los hombres que han sido crucificados  (estauromenoi).”  (Dissertationes, 3.26.22). La redacción aquí evoca a “las manos extendidas” (dispessis manibus) de Plauto y “miembros extendido” (membra distendere) y “las manos extendidas” (extendere manus) de Séneca; en las escrituras cristianas más adelante (vea debajo), la expresión usada por Epicteto se convirtió un cliché para la crucifixión en una crux compactaJosefo también nos narra en detalle el sitiado romano y el ataque a Jerusalén en el año 70 D.C., y menciona que los soldados “por rabia y odio se divertían clavando los prisioneros en diferentes posturas (allon allói skhémati, ó “de un estilo y de otro”), y tan grande era su número que no podía encontrarse espacio para las cruces (staurois) ni cruces (stauroi) para los cuerpos” (De Bello Judaico 5.451-452).  Siendo que sólo un número bien limitado de posturas (o posiciones en una crucifixión) sería posible en una crux simplex, considerando que la suma de un travesaño agrega otro grado de libertad para posicionar las víctimas, la forma como se narra la redacción de este pasaje refleja muy bien la situación de como los soldados creativamente y de las muchas maneras diferentes estaban desplegando a sus víctimas (para satisfacer su entretenimiento), y en tal situación sería algo anómalo para ellos restringirse a un poste sin un travesaño para ayudarse a posicionar los cuerpos. 

 

Otros escritores eran mucho más explícitos sobre la forma del stauros.  Por ejemplo, tomen a Artemidoro Daldiano, un adivino pagano quien floreció en el segundo siglo D.C.  Algún tiempo alrededor del año160 D.C., él escribió un manual de interpretaciones de sueños llamado Oneirocrítica, qué como vimos anteriormente las personas castigadas con la crucifixión deberían cargar su propio stauros (por ejemplo, el patíbulo, como los romanos lo llamaron) previo a la ejecución. Artemidoro también se refirió al stauros con travesaño:  

 

Siendo crucificado (staurousthai) es boyante para todos los marineros.  Porque la cruz (ho stauros), es como una nave, es hecha de madera y clavos, y el mástil de la nave parece una cruz (hé katartios autou homoia esti stauró)” (Artemidoro Daldiano, Oneirocrítica 2.53).

 

Así como hoy en día, el mástil de una nave consiste de un poste derecho alto desde el engalane o la quilla cruzado con la parte transversal en ángulos rectos por el penol.  De hecho, la palabra en latín para “penol” es antenna, también fue usada para indicar un patíbulo (confirme en Perspicacia, Vol. 1, 1991, Pág. 937).   De hecho unas piedras esculpidas de ese período muestran que el mástil de las naves se parecía a la cruz tradicional (confírmese en un altorrelieve de una nave romana de Sidón en la literatura de Philip Carrington titulada The Early Christian Church [“La Iglesia Primitiva Cristiana”], 1957, Vol. 1, Pág. 129).  En otra parte, Artemidoro (Oneirocrítica, 1.76) mencionó que aquellos que son “crucificados” (staurothesetai) se les “extienden sus manos” (tón cheirón ektasin), una expresión recordativa de Epicteto, Séneca, Plauto, y otros escritores que hacen referencia explícita al patíbulo

 

Otro escritor quien fue bien explícito en la forma de la cruz romana fue el satírico Luciano de Samosata quien era contemporáneo con Artemidoro.  Extrañamente, la Sociedad piensa que él apoya su creencia que stauros sólo significaba “estaca”.  La Biblia Traducción del Nuevo Mundo del 1950 dice en inglés:

 

“A tal estaca o poste que a una persona a ser castigada se le ataba, tal como cuando el popular héroe griego Prometeo se le representó atado a una estaca o stauros.  La palabra griega que el dramaturgo Esquilo [Aeschylus] utilizó para describir esta forma de ajustar o fijar a un madero o estaca, y el autor griego Luciano utilizó es anastauroó como un sinónimo para esa palabra.” (Pág. 769). 

 

Sólo en la versión inglesa, de 1984, con ref., agregan, esta cita específica:

 

“Era a una estaca, o poste, que a una persona a ser castigada se le ataba, tal como cuando el popular héroe griego Prometeo se le representó atado a unas rocas.  Mientras que la palabra griega que el dramaturgo Esquilo [Aeschylus] utilizó para describir esta forma simple de amarrar o de fijar, y el autor griego Luciano (Prometeo, I) utilizó es anastauroó como un sinónimo para esa palabra.”  (Pág. 1577)

 

Luciano utilizó anastauroó para referirse a la atadura de Prometeo a las piedras del Cáucaso: “Qué él sea crucificado  (anestaurosthai) a la mitad de este precipicio” (Prometeo, 1.12).  Sin embargo, en la próxima frase se indica qué tipo de cruz Luciano tenía en mente:  “...con sus manos extendidas (ekpetastheis tó kheire) de risco a risco.”  Esto implica sus brazos extendidos horizontalmente de un peñasco al otro, una postura que “haría muy conveniente una cruz  (ho stauros genoito)” (1.19).  Para que no exista duda alguna sobre el asunto, lo próximo que Luciano describe es cómo las manos son clavadas separadamente y con distintos clavos:  “¡Venga, su mano derecha!  Sujétela abajo, Hefesto, y con los clavos; dale al martillo con ánimo.  Ahora la izquierda; haz un trabajo seguro con ése también”  (2.3-8). Claramente, entonces,   Luciano se imaginó al mitológico Prometeo con sus manos extendidas horizontalmente hacia fuera, como si estuviese en un patíbulo, con cada mano clavada individualmente, y él utiliza la palabra stauros para referirse a esta configuración. Uno se pregunta cómo es posible que la Sociedad pudo citar este texto sin conocer realmente que dicha cita demuele su reclamación de que stauros únicamente significa “estaca”.   [Posteriormente se dieron cuenta y no incluyeron esta cita en la versión al español en el Apéndice de la Traducción del Nuevo Mundo, con ref. 1987, Pág.1577]  

 

Es más, Luciano en otra parte describió explícitamente a stauros como tener la forma de una letra T.  En su tratado humorístico “Juicio en la Corte de las Vocales”,  a la letra griega Tau (quién por otra parte tenía una reputación horrible) se le encontró culpable de asesinato: 

 

“Los hombres lloran y lamentan su porción, y maldicen a Cadmos con muchas maldiciones por poner Tau en el alfabeto; porque ellos dicen que sus enemigos tiranos, tomando su cuerpo como un modelo (somati phasi akolouthésantas) e imitando su forma (mimésamenous autou to plasma), ha formado piezas de maderas similares (skhémati toioutói xula) para crucificar (anaskolopizein) a hombres sobre ella, y el vil dispositivo hasta se le  denomina (eponumian) por su semejanza (es decir, sTAUros).  ¿Ahora, con todos estos crímenes sobre él, el Tau no merecen morir muchas veces?  En cuanto a mí, pienso que lo único justo que se puede hacer sería castigar a Tau con lo que se le ha hecho, es decir su propia forma  (tó skhemati tó hautou), porque la cruz (ho stauros) le debe su existencia a Tau, pero su nombre a los hombres (hupo de anthrópón onomazetai)" (Lis Consonantium, 12).

 

Noten el uso de anaskolopizoó para referirse a la crucifixión en una crux compacta [cruz tradicional].  Algunos eruditos, como Sommerbrodt, cortan la última frase refiriéndose al stauros como explícitamente un explicativo lustre.  Pero incluso sin el mismo, el juego de palabras obvio entre “Tau” y stauros junto a varias referencias a la T—como la forma de la cruz prueba más allá de toda duda que Luciano consideró al stauros con un travesaño.  El esfuerzo de la Sociedad por citar a Luciano en apoyo de su teoría de “madero de tormento” es extremadamente ignorante, esto en el mejor de los casos, ó intelectualmente deshonesto en el peor de los casos.

 

Resumiendo, las reclamaciones de la Sociedad, que la palabra stauros no podría referirse a la crux compacta [Cruz tradicional] para el primer (o incluso el segundo) siglo D.C., no tiene apoyo alguno.  Para el primer siglo antes de Cristo, stauros se había vuelto la palabra más común para referirse a la crucifixión romana, que para ese tiempo ampliamente se incluía la añadidura del travesaño (patíbulo).  Como evidencia directa del cambio de significado de stauros, hemos visto que para el primer siglo D.C., (si no más temprano) que al propio travesaño se le llamaba stauros en referencia al castigo practicado por los romanos de cargar el patíbulo.  Otras referencias al stauros del primer siglo por Epicteto y Josefo se entienden que asumen una forma más que una simple estaca.  Finalmente, referencias explícitas a la forma del stauros por Luciano y Artemidoro demuestran sin duda alguna que stauros ya estaba utilizándose para referirse a la crux compacta.  También hemos visto que la Sociedad inclusive falsea lo que dice Luciano sobre éste asunto, tratando de hacerlo parecer como que éste apoya su posición, cuando de hecho él la demuele.  Así como la palabra “carro” vino a referirse a los coches motorizados cuando ellos primero entraron en existencia, así mismo la palabra stauros es bien probable que se le aplicó a la crux compacta [Cruz tradicional] cuando primero entró en existencia (la que tenía el mismo propósito y función como la crux simples mas antigua).  Por lo tanto, concluyo que stauros de forma natural habría tenido el significado de “cruz” para el primer siglo antes de Cristo.

 

Pero aún cuando la palabra stauros significara “cruz” en el primero y segundo siglos D.C., (cuando los evangelios fueron escritos), esto no va a recalcar que la cruz de Jesús necesariamente era una crux compacta.  Debido a que stauros todavía se estaba usando para referirse a una estaca simple; éste se refería las crucifixiones en todas sus formas.  Así que ya sea que Jesús murió en una cruz (o se creyó por los cristianos primitivos haber muerto en una) es un hecho separado y debe entonces contestarse con evidencia bíblica y patrística. 

IV. EVIDENCIA BÍBLICA DE LA CRUCIFIXIÓN DE JESÚS 

El Nuevo Testamento no es muy explícito sobre la forma que tenía la cruz de Jesús.  La mayoría de las referencias en su naturaleza son teológicas, y los evangelios que históricamente se orientan más sobre la crucifixión de Jesús son concisos y breves.  No obstante, hay varios detalles que si se toman juntos nos indican que a Jesús realmente se le dio muerte en una crux compacta (o por lo menos ése es el tipo de stauros que los escritores de los evangelios tenían en mente).  Examinaremos cada texto a su vez. 

 

(a) Juan 19: 16,17:

 

“Tomaron, pues, a Jesús, y le llevaron. Y él, cargando su cruz, (bastazón hautó ton stauron), salió al lugar llamado de la Calavera,”

 

Éste es un texto decisivo, y es uno que casi nunca se menciona en las discusiones sobre la cruz en la literatura de la Watchtower.  Pero es muy importante porque se trata de una referencia explícita sobre la práctica romana de cargar el patíbulo.  Noten que el verbo bastazón “cargando” es el mismo verbo utilizado por Caritón  (es decir “no obstante cargando [bastazón] su cruz”) y Artemidoro para referirse a la misma cosa (es decir “el hombre quien será clavado la cargará [bastazei] de antemano”), Artemidoro fue bastante explícito indicando que la misma víctima que cargaba el stauros se le colgaría de un stauros con travesaño.  Las fuentes en latín antes mencionadas, quienes más claramente distinguen al patíbulo de la cruz al tener un término distinto para cada una, son bastante explícitas en que es el travesaño que se carga y no el stipes (poste derecho).  De hecho, en ninguna parte en las fuentes antiguas jamás en la vida un prisionero es descrito arrastrando un poste sin un travesaño, y tal práctica no tendría nada que ver con la antigua práctica romana bien-atestada de obligar a los prisioneros ó esclavos a cargar el patíbulo mientras caminaban a través de la ciudad o un área pública.  Los evangelios sinópticos también se refieren al cargar de la cruz e indican que Simón de Cirene cargó la cruz de Jesús.  La versión original en Marcos 15:31 (cotéjese también a Mateo 27:32) dice que Simón alzó la cruz de Jesús (aré ton staurou autou), no obstante la versión de Lucas tiene un cuadro más detallado de éste evento: “Y llevándole, tomaron a cierto Simón de Cirene, que venía del campo, y le pusieron encima la cruz (epethékan autó ton stauron), para que la llevase (pherein) tras Jesús.” (Lucas 23:26).  El verbo pherein “estar llevando” también se utilizó por Caritón y Plutarco para referirse al cargar la cruz, y el verbo epethékan “pusieron encima” especialmente es sugestivo indicando un patíbulo puesto en un ángulo recto sobre la espalda de víctima (como Plutarco lo describió) o por su pecho y hombros (como Dionisio de Halicarnaso lo expone). Compárelo con el uso del mismo verbo en Lucas 15:5, donde se describe a un pastor que pone su oveja perdida sobre sus hombros (epitithésin epi tous ómous), también se usa en otras partes refiriéndose a los soldados que pusieron una corona tejida de espinas sobre la cabeza de Jesús (Mateo 27:29, Juan 19:2) y a las personas que trajeron el asna y el pollino, y pusieron sobre ellos sus mantos; para que Jesús pudiera sentarse en él.  (Mateo 21:7).

 

Siendo que los escritores de la Watchtower creen que la cruz de Jesús era una crux simplex, ellos no tienen ninguna alternativa sino conjeturar que le faltaba una viga transversal que la habría hecho más manejable.  En el libro “El Hombre Mas Grande de Todos los Tiempos” (capítulo 124, Pág. 3) de hecho ilustran a Simón agarrando con ambas manos y llevando el madero de Jesús sobre su hombro derecho al estilo como lo hacen los que cortan madera.  Este escenario contradice lo descrito por el historiador Plutarco, quien coloca al stauros en la espalda y no sobre el hombro de la víctima, no como lo hacen cortadores de madera.  Por supuesto nada semejante a eso puede encontrarse en la literatura antigua o las de arte; ni ningún escritor clásico o eclesiástico de la antigüedad alguna vez describió a un hombre condenado cargando un stipes sin un travesaño.  Inclusive la concepción popular cristiana de Jesús cargando la crux compacta entera sobre uno de sus hombros se presenta bastante tarde en el arte cristiano (confírmese en el, Yves Christe's Art of the Christian World, Págs. 51, 482;  la representación más antigua conocida, es cerca del  430 D.C), y probablemente es inhistórica.  La práctica que se atesta, en cambio es el transporte del patíbulo encima de los hombros de uno, ó en la espalda, pero la Watchtower descarta este escenario independiente a la experiencia, debido a su rechazo que stauros pudiese referirse a una cruz con un travesaño.  Una de sus únicas declaraciones sobre este asunto se encuentra en el libro Perspicacia:

 

La tradición también dice, aunque las Escrituras no lo corroboran, que el condenado no llevaba más que la parte transversal de la cruz, llamada el patibulum o antenna, en lugar de las dos partes. De esta manera tratan de evitar la objeción de que el instrumento sería demasiado pesado para que una persona lo arrastrase o llevase hasta el Gólgotha.” (Perspicacia Para Comprender las Escrituras, Vol. 1, 1991, Pág. 937)

 

Tal declaración es una con prejuicio e inexacta.  Es una con prejuicio puesto que ellos reclaman en otras partes que la “tradición” religiosa es la fuente de las “falsas doctrinas” de la cristiandad; de hecho, en la misma publicación mencionan que la tradición puede estar a menudo “erróneas” y ser “perjudicial y censurable” (Perspicacia: Vol. 2, Pág. 1148).  Es también inexacta, porque la tradición religiosa no tiene nada que ver con lo que conocemos sobre cargar el patíbulo.  Ya que este conocimiento viene de las escrituras Clásicas paganas.  De hecho, al preferir la representación de Jesús cargando la cruz entera, la tradicional representación de Jesús cargando la cruz afirma con más peso aún a Jesús ó a Simón cargándola que lo que expresa la Sociedad.  Bajo la luz de las copiosas referencias de cargar el patíbulo en Plauto, Dionisio de Halicarnaso, Plutarco, Clodio Licino, y otros, se les falsean los hechos al reclamar la creencia que Jesús llevó simplemente el patíbulo y que el hecho descansa en que el poste era demasiado pesado para cargarse.

 

Las alusiones sobre cargar la cruz en los evangelios de este modo proporcionan las evidencias bíblicas más sólida de que el stauros tenía un travesaño.  Por otra parte reclamar distinto requerirían postular una práctica que nunca se ha demostrado en el mundo antiguo. Por supuesto, nuestro conocimiento sobre todo lo que sucedió en la antigüedad es limitado, así que siempre podría ser posible que en alguna parte algún soldado romano intentara algo distinto, pero claro, esto es demasiado improbable.

 

(b) Mateo  27:37  

 

Este texto se reconoce ampliamente como sugestivo a lo que es una crux compacta.  Los otros tres evangelios mencionan el titilus (un pedazo de madera clavado al stauros que declara el crimen perpetrado por la víctima, confírmese en Dio Cassius Cocceianus [Dión Casio] Historae Romanae 54.3.7-8 citado anteriormente), pero no describe dónde se puso precisamente en la cruz de Jesús.  Juan 19:19 comentarios que el titilus se clavó “sobre el stauros”, Lucas 23:38 dice que había “sobre él [Jesús]”. Marcos ni siquiera no mencionó en que lugar del stauros se puso. Pero Mateo indicó en detalle dónde se puso, vea en bastardilla ó itálica su citado aquí debajo:

Y pusieron sobre su cabeza (epanó tés kephalés autou) su causa escrita: ‘ESTE ES JESUS EL REY DE LOS JUDÍOS.” 

Si a Jesús se le hubiese fijado en un madero simple,  el titilus se habría puesto sobre sus manos.   J. H. Bernard indica que ésta declaración en Mateo “sugiere que la cruz era de la forma llamada crux immissa, con un travesaño para los brazos, como los pintores generalmente han representado que es.”  (vea A Critical & Exegetical Commentary on the Gospel According to St. John, 1929, [“Comentario Crítico & Exegético sobre el Evangelio según San Juan, del 1929”], el Vol. 2, Pág. 628).  De forma similar, William R. Wilson en The Execution of Jesus [“La Ejecución de Jesús”] comenta: “No hay ninguna evidencia definida sobre la forma de la cruz de Jesús, pero probablemente era un poste vertical y una cruceta.  Esto se indica por el titilus puesto encima de la cabeza de Jesús, evidentemente con el travesaño a lo largo.” (Pág. 167). La International Standard Bible Encyclopedia [“Enciclopedia Estándar Internacional de la Biblia”] hace la misma observación:  “La forma que normalmente se ven en las pinturas, la crux immissa (Cruz Latina †), es aquella donde el poste derecho se proyecta con un travesaño más corto.  Por la mención de la inscripción clavada sobre la cabeza de Jesús, puede seguramente inferirse que ésta era la forma de la cruz en que Él murió.” (Vol. 1, Pág. 826).  Esta evidencia no es tan conclusiva como las referencias de cargar la cruz, pero da apoyo a un cuadro global.

 

(c) Juan 20:25

 

Otro texto pertinente es la famosa observación atribuida a Tomás a sus compañeros apóstoles: 

 

“Si no viere en sus manos (en tais khersin) la señal de los clavos (hélón), y metiere mi dedo en el lugar de los clavos, y metiere mi mano en su costado, no creeré.”

 

A menudo en las publicaciones de la Sociedad Watch Tower se ha ilustrado a Jesús fijado con un solo clavo atravesando sus dos manos, considerando que los “clavos” están en plural, lo que sugiere que se utilizaron dos clavos para fijar las “manos” (plural) al stauros; el uso de un patíbulo exigiría clavar cada mano separadamente.  Compare con Luciano (Prometeo, 2), quién describe la crucifixión en términos de que fueron clavos los que se utilizaron a través de cada mano.  El Evangelio de Pedro también se refiere a una pluralidad de clavos atravesando las manos de Jesús:  “Y entonces los judíos sacaron los clavos de las manos  (apespasan tous hélous apo tón kheirón) del Señor y le acostaron sobre la tierra.” (6:21).  La mejor explicación para la redacción en ambos pasajes es que los autores consideraban cada mano clavada separadamente. Aunque es posible que existan otras posibles interpretaciones.  Es posible que dos clavos agujerearan a través de cada mano ó a través de ambas juntas.  Puede recordarse que Plauto, más temprano en la misma obra donde describió el castigo de cargar el patíbulo (Mostelaria, 55-57), describió una crucifixión especialmente severa como a uno a quien “se le clava los pies dos veces, dos veces los brazos” (offigantur bis pedes, bis brachia).  Dos interpretaciones son posibles: (1) el método de crucifixión usual sería introducir un clavo a través de cada mano y pies, y el método inusual severo sería introducir dos clavos a través de cada miembro, ó (2) el método de crucifixión usual sería introducir un clavo a través de cada una de las manos, y el método inusual severo sería introducir un clavo también a través de cada pie.  El texto es ambiguo, pero los intérpretes favorecen la primera posibilidad, y tal lectura atestaría el uso de múltiples clavos a través de cada mano.  Sin embargo, el uso de dos clavos a través de las manos de Jesús en una crux simplex es improbable considerando el uso en singular de tupon que es “señal, marca” en Juan 20:25  lo qué presume que sólo una cicatriz estaría presente en cada mano.  De este modo, la combinación de tupon en singular y hélón en plural se considera excelente para presumir la crucifixión en una crux compacta, para que dos clavos se usaran y atravesaran cada mano, dejando así una sola marca en cada mano.  Es más, nosotros sabemos de otras fuentes que si se requiriese apoyo adicional para contener al prisionero, una combinación de soga y clavos a menudo era usada (confírmese en Plinio, Historia Naturalis 28.46).

 

Pero la Sociedad despide este texto como un detalle insignificante en La Atalaya del 15 de julio de1970 en “Preguntas de los Lectores” dice:

 

“(Juan 20:25) Puesto que Tomás mencionó clavos (plural), algunos han deseado saber si le hundieron un clavo en cada una de las manos a Cristo... Jesús resucitado, dijo: “Vean mis manos y mis pies, que yo mismo soy.” (Luc. 24:39) Tomás no mencionó específicamente los pies de Jesús.  Pero su comentario acerca de “la impresión de los clavos” pudo haber incluido las manos y los pies de Cristo, aunque solo se mencionaron las manos.” (Pág. 447)

  

Es verdad que la descripción no es precisa (por ejemplo usar el plural no es tan específico como declarar explícitamente que se usaron dos clavos para las manos) y por esa razón demasiado peso no debe ponerse en este texto.  Sin embargo el esfuerzo tratando de explicar el plural en Juan 20:25 apelando a Lucas es muy poco convincente.  Lucas es un evangelio completamente independiente de Juan y no necesariamente asumiría el mismo conocimiento común; de hecho, en Lucas y Juan las historias posteriores de la resurrección divergen bastante.  Por lo tanto, no hay nada en el contexto inmediato de Juan 20:25 que apoye las interpretaciones de la Sociedad.  Esta escritura no menciona los pies, ni siquiera ellos incluso se implican.  Tomás sólo estaba hablando sobre los clavos que traspasaron las manos. Similarmente, Juan 20:20 dice que Jesús les mostró a sus discípulos “las manos y el costado”, pero no sus pies;  J. H. Bernard precisamente cita que ambos “Lucas y Juan están de acuerdo que Sus manos estaban marcadas, y Juan habla de “la señal de los clavos” en ellas (v. 25); pero Juan no dice nada de los pies haber sido clavado... no se hace ninguna mención de cualquier clavado de los pies” (Págs. 674, 682). Así que sin leer algo ajeno en el texto, nosotros naturalmente concluiríamos que los clavos mencionados en 20:25 son aquellos que atravesaron sus manos.  Es más, la Sociedad subsecuentemente ha admitido que Tomás: “pudiera haber significado un clavo a través de cada mano”, (véalo en La Atalaya, del 15 de agosto de1987 Pág. 29), aunque ellos todavía mantienen que Jesús murió en una crux simplex.

 

 (d) Juan 21:18-19

 

El último texto bajo consideración es el más ambiguo y ni siquiera no se refiere a la crucifixión de Jesús, pero es importante porque es el tipo de muerte ó ejecución que involucra el “extender de las manos”: 

“De cierto, de cierto te digo: Cuando eras más joven, te ceñías, e ibas donde querías; mas cuando ya seas viejo, extenderás tus manos (ekteneis tas kheiras sou), y te ceñirá otro, y te llevará a donde no quieras. Esto dijo, dando a entender con qué muerte (poió thanató) había de glorificar a Dios. Y dicho esto, añadió: Sígueme.”

Como hemos visto anteriormente, la palabra ekteneis “extenderás” aquí, este es el mismo verbo que Epicteto usado para referirse a hombres que han sido crucificados (estauromenoi) (Dissertationes, 3.26.22), y Artemidoro (Oneirocrítica, 1.76) mencionan que aquellos que serán “crucificados” (staurothesetai) se les “extienden sus manos” (tón kheirón ektasin). También hemos visto frases similares usadas por Luciano, Plauto, y Séneca.  Siendo que la muerte descrita en Juan 21:18-19 es la del Apóstol Pedro, y siendo que la tradición cristiana por otra parte nos describe que Pedro fue crucificado al revés (en los Hechos de Pedro 36-37; Tertuliano, De Praescriptione Haericorum 36.12, Scorpiace 20, Adverso Marción 4.5; Lactantio, De Mortibus Persecutorum, 2; Orígenes, en Comentario sobre Génesis, 3; Eusebio, De Teofanía, 5.31, en Historia Eclesiástica, 2.25.5; compare con Séneca, De Consolatione 20.3 la que relata crucifixiones al revés), entonces el texto que ha sido subestimado en Juan 21:18-19 consideraría indicar que para referirse a la crucifixión se indicaba con “extenderán sus manos”

 

Sin embargo la forma literaria del texto hace imposible una explicación tan simple.  Hay tres interpretaciones principales sobre estos versos.  (1) Algunos sienten que el verso19 podría ser una falsa apariencia agregada por un redactor anónimo.  En su forma original, la expresión en el verso 18 “meramente es para decir en un idioma figurativo la impotencia de la vejez”,  pero el redactor “en la tradición deslumbrante del martirio del Pedro” adaptó las palabras para referirse a la crucifixión (Bernard, Pág. 709).  Aun cuando esta teoría resultara ser correcta, la interpolación tendría que haberse hecho en algún momento durante el segundo siglo (siendo que el verso19 aparece en todos los manuscritos antiguos existentes), y de ese modo se habría constituido en evidencia que la frase “extenderán las manos” ya era aplicable a una crucifixión para ese tiempo.  (2) Una segunda interpretación, favorecida por aquellos que ven al verso 19 como original, tratan este verso como una referencia a la crucifixión de Pedro y nada más.  Pero este punto de vista también es inadecuado.  Bernard señala que la palabra “ceñirá” (zónumi) en el verso 18 era en forma general usada en la versión LXX y el griego clásico para referirse al ceñir de ropa o armadura; esta palabra nunca se usó “en el sentido de atar a un delincuente que debe suponerse que es el significado de allos zósei se, si las palabras del Señor se toman como predicativo del martirio de Pedro.” (Pág. 708).  Otra dificultad es el uso de ekteneis en lugar de ektasis en esta escritura.  Considerando que la última palabra claramente denota “una extensión al lado”, la primera normalmente indica “extendiendo los brazos”, como en Lucas 5:13: “Entonces, extendiendo él la mano, y le tocó”.  La ocurrencia de zónumi y ekteneis en Juan 21:18  invoca la imagen de un hombre viejo desvalido que necesita la ayuda de un sirviente para ceñirle (zónumi) con la ropa cuando él le extiende (ekteneis) adelante sus manos.  La evidencia más convincente de que este texto se refiere a nada más que una crucifixión está en el orden de los eventos.  Como D. W. O'Connor lo pone: “¿Si se trata de una referencia a la crucifixión aquí, uno espera, que ‘ceñías’ se mencione primero, seguido por ‘e ibas’, y por último ‘extenderás tus manos’?  (Peter in Rome: The Literary, Liturgical, and Archaeological Evidence [“Pedro en Roma: La Evidencia Literaria, Litúrgica, y Arqueológica”], 1969, Pág. 62).  (3)  Una tercera interpretación combina los mejores elementos de las dos anteriores.  Como es sugerido por Bultmann y otros eruditos, el texto de Juan 21:18 puede reflejar un proverbio antiguo: “En la juventud el hombre va libremente donde él desea, en la vejez él debe permitir ser llevado incluso cuando él no lo desee” (O'Connor, Pág. 62). Este proverbio fue adaptado por el autor para referirse a la crucifixión de Pedro, como Barnabas Lindars lo explica:

 

“Él lo ha puesto en la segunda persona y alterado el tiempo de los verbos de un presente eterno al pasado y futuro.  Él también lo ha extendido utilizando detalles simbólicos... El lenguaje es escogido cuidadosamente para preservar la perspectiva de la impotencia de un hombre viejo.” (Lindars, The Gospel of John, [“El Evangelio de Juan”] 1980, Págs. 636-637). 

 

Esto explica por qué se usaron zónumi y ekteneis en lugar de otras palabras más apropiadas y por qué el orden de eventos parece enredado.  En cuanto al uso de ekteneis, no debe olvidarse que Epicteto lo utilizó también para referirse a la crucifixión, así que necesariamente no necesita implicar un, extender adelante su mano (lo qué sería impropio para una ejecución en una crux simplex o crux compacta).  Lindars también progresa una explicación ingeniosa sobre la clasificación de eventos: “La sucesión intencionada puede ser (a) extender los brazos a lo largo del transversal, (b) tener los brazos atado al mismo con sogas, y (c) extendido en el poste” (Lindars, Pág. 637). Un punto de vista ligeramente diferente se expresa por G. H. C. MacGregor:  “El idioma sugiere el desfallecimiento de un hombre viejo que debe ser atendido por otro y debe tener toda su vida ordenada para él, independiente a sus propios deseos. Pero en las palabras ‘extenderás tus manos’ hay una referencia más profunda al extender hacia afuera los brazos de la víctima según el verdugo lo ata a la cruz.”  (The Gospel of John, [“El Evangelio de Juan”], 1929, Pág. 375).

 

Siendo que el epílogo del Cuarto Evangelio fue escrito a principio del segundo siglo D.C., a lo más temprano, su autor anónimo probablemente estuvo en contacto con las tradiciones que circulaban sobre la muerte de los apóstoles.  Las fuentes contemporáneas con él, como 1ª Clemente (cerca del 98 D.C.) y la Ascensión de Isaías (tarde en el primero siglo al principio del segundo siglo D.C.) a lo justo sugiere vagamente que a Pedro se le martirizó durante la persecución de Nerón en el año 64 D.C. (1ª Clemente 5:3-4; Ascensión de Isaías  4:2-3). Tácito explicó cómo a numerosos cristianos se les ejecutó en ese tiempo: “...clavados en cruces (crucibus adfixi), al caer el día, eran quemados de manera que sirvieran como iluminación durante la noche” (Anales, 15. 44).   Claro, es imposible saber si a Pedro se le ejecutó en esas cruces, o incluso si él estuvo en Roma; muchos estudiosos se mantienen divididos sobre este último tema (vea a, F. Lapham, Peter: The Man, The Myth, The Writings, [“Pedro: El Hombre, El Mito, Las Escrituras”], 2003, para una discusión sobre ese tema).  Sin embargo lo que sí importa es que una tradición efectivamente existió en el segundo siglo indicando que Pedro fue crucificado, y siendo que el autor del segundo-siglo del epílogo conectó la muerte de Pedro con extender las manos, la explicación más elegante es que el autor está haciendo una referencia velada de esa tradición aquí.

   

La Sociedad efectivamente ha hecho un comentario sobre este pasaje. En La Atalaya del 1º de junio de1972 lo siguiente fue publicado en la sección “Preguntas de los Lectores” y dice: 

 

“El historiador religioso de la antigüedad Eusebio informa que Pedro “fue crucificado con la cabeza hacia abajo, habiendo él mismo pedido sufrir así.”  Sin embargo, la profecía de Jesús acerca de la muerte de Pedro no fue tan específica. A Catholic Commentary on Holy Scripture admite lo siguiente: “Puesto que se coloca la extensión de las manos antes de ser ceñido y llevado, es difícil discernir cómo debe concebirse. Si el orden es parte de la profecía, debemos suponer que el prisionero fue atado al patibulum antes de ser ceñido y llevado a la ejecución.”

 

“Por eso, si no fuera por la tradición que registró Eusebio, la declaración de Jesús en sí no señalaría a una muerte por crucifixión o por fijarlo en un madero. Considerando las palabras de Juan 21:18, 19 aparte de la tradición, llegaríamos a la siguiente conclusión: En los años cuando Pedro era más joven podía ceñirse a gusto para cualquier deber que quería desempeñar. Tenía la libertad de ir a donde quisiera ir. Pero en la vida posterior esto cambiaría. Tendría que extender las manos, quizás en sumisión a otra persona. Otro hombre lo controlaría, ciñendo a Pedro (ya sea atándolo o preparándolo para lo que habría de venir) y cargándolo a un lugar adonde no querría ir, evidentemente al lugar de ejecución. Así la profecía de Jesús respecto a Pedro realmente indicó que el apóstol moriría una muerte de mártir; pero no necesariamente denota la manera en que se le daría esta muerte.” (Pág. 352)

 

Desafortunadamente, la Sociedad ha hecho un uso bastante selectivo del Catholic Commentary  [“Comentario Católico”] en esta discusión (qué a propósito es una de las sólo dos veces que la Sociedad ha hecho una referencia sobre el patibulum (patíbulo) en su literatura desde el 1950).  El autor concluyó que “la declaración de Jesús en sí no señalaría a una muerte por crucifixión o por fijarlo en un madero” pero eso no es lo que dice implícitamente en el libro.  Examine usted mismo el contexto íntegro del artículo de la cita en el Catholic Commentary:  

 

“Las palabras tienen alguna de la oscura misteriosa profecía. Contra la libertad de los días más jóvenes de Pedro (te ceñías, e ibas donde querías) y ajusta este evento futuro misterioso para su vejez.   Si la contraparte contiene sólo dos términos, a saber, y te ceñirá otro, como cuando un hombre viejo se le ayuda a vestirse, y se le llevará a donde naturalmente no quieras (un lugar de ejecución), la profecía sólo vislumbra una muerte violenta, no el modo de muerte por crucifixión.  Por consiguiente, extenderás tus manos debe ser el término que corresponde específicamente a la crucifixión, pero puesto que se coloca la extensión de las manos antes de ser ceñido y llevado, es difícil discernir cómo debe concebirse. Si el orden es parte de la profecía, debemos suponer que el prisionero fue atado al patibulum antes de ser ceñido y llevado a la ejecución. J[ua]n escribiendo después sobre la muerte de Pedro nota que Jesús, ‘esto dijo, dando a entender con qué muerte había de glorificar a Dios’.”

 

Claramente, los editores del Catholic Commentary  [“Comentario Católico”] creyeron que en este caso la frase “extenderás tus manos” se refiere a la crucifixión.  La porción citada por el escritor de la Watchtower lo sacó de contexto ya que, de lo que se trata aquí es la sucesión de eventos, y no si la profecía significaba la crucifixión.  De modo que el segmento que el prisionero fue atado al patibulum antes de ser ceñido, aquí no se menciona como un problema para indicar si significaba la crucifixión o no (qué es cómo la Sociedad lo cita), sino más bien como un rasgo indefinido de la profecía que puede explicarse de la manera indicada.  La Sociedad concluye de este pasaje en el Catholic Commentary [“Comentario Católico”] que “pero no necesariamente denota la manera en que se le daría esta muerte” y esto hace eco de la declaración en el Comentario que si la profecía “contiene sólo dos términos... la profecía sólo vislumbra una muerte violenta, no el modo de muerte por crucifixión.”  Pero el Comentario es muy claro que la adición del tercer término (“extenderás tus manos”) es lo que hace que el asunto que sea bien específico que se trata de una ejecución.  Efectivamente, en Juan 21:19 en si, se declara que la referencia “extenderás tus manos”, y “te ceñirá otro”, y “te llevará” tenia la intención de mostrar “qué muerte había” (poió thanató) Pedro de experimentar.  Compare con Juan 12:32-33: “Y yo, si fuere levantado de la tierra, a todos atraeré a mí mismo. Y decía esto dando a entender qué muerte (poió thanató) iba a morir.”  Aquí, “levantado” es un término que sugiere la crucifixión (es decir ser levantado en el stauros), así como está designado el término “extenderás tus manos” en Juan 21 el cual sugiere la crucifixión.  La dependencia literaria de Juan 21:19 en este pasaje, y el hecho que Juan 12:32-33 también se refirió a la crucifixión, fortalece la probabilidad que Juan 21:18-19 utiliza “extenderás tus manos”, para referirse a la crucifixión, y si éste es el caso -- la crucifixión con un patíbulo sería lo que se alude aquí.  

 

La Sociedad también falsamente implica que (en la frase “... si no fuera por la tradición que registró Eusebio...”) sólo Eusebio informó la tradición de la crucifixión de Pedro, y que esta tradición es la única base para considerar la posibilidad que esto significa aquí una crucifixión.  Pero tal una implicación ignora (1) las copiosas referencias en griego y las fuentes en latín sobre “extenderás tus manos” para crucifixión y el cargar el patíbulo, y (2) el paralelo literario de Juan 12:32-33, en el cual  poió thanató también es una referencia a la crucifixión. 
  

Los evangelios efectivamente pintan un cuadro claro de la crucifixión de Jesús, a un Jesús que extiende sus brazos en un patíbulo (como después fue imitado por Pedro), teniendo cada mano separada clavada al mismo con distintos clavos, entonces entretanto llevándolo al Gólgota, y finalmente siendo levantado hacia el poste con el titilus puesto directamente encima de su cabeza. Juan 19:17 sólo demuestra que el stauros contenía un travesaño.  
 

DIGRESIÓN: EL USO DE xylon PARA REFERIRSE AL STAUROS DE JESÚS

Sin embargo, la Sociedad menciona unas citas como si estas fueran evidencia bíblica para tratar de apoyar su creencia que la cruz de Jesús era una crux simplex: se trata del uso de la palabra griega xylon “madera, árbol” para referirse al stauros (Hechos 5:30, 10:39, 13:29; Gálatas 3:13; 1ª Pedro 2:24).  La Sociedad entonces argumenta que el significado básico de ésta palabra es “pedazo de madera” ó “árbol”, por lo tanto Jesús debió haber muerto en una estaca sencilla.  Este punto de vista no se declara tan confuso en ninguna otra parte como lo hacen en el artículo publicado en la revista ¡Despertad! del 22 de Julio de 1963.  El escritor anónimo hace notar:    

“Arguye a favor de que fue un madero o estaca simple el hecho de que tanto el após­tol Pablo como el apóstol Pedro hablan de que Jesús fue colocado en un xylon, que simplemente significa un pedazo de ma­dera... Si Jesús hubiese sido fijado a una cruz compuesta de dos pedazos de madera y construida así en cierta forma, ¿sería des­crita como simplemente un pedazo de ma­dera? (Pág. 28)

 

Este argumento es incorrecto por la misma razón que la Watchtower razonó con respecto al stauros:  Ellos restringen el significado de una palabra a su sentido más básico, o etimológico, y entonces niegan que pudiese tener más significados específicos que varían de ese sentido “básico”.  Como veremos pronto, la palabra xylon se refiere muy definitivamente a artefactos de madera hechos de varios pedazos.  En lugar de enfocarse en “madera” como la parte más crítica del significado de esta palabra, el autor parece haberse enfocado en “un pedazo de”, por ejemplo, asumen que la referencia es sobre un pedazo de madera singular es la parte central del significado de la palabra.  La limitación del significado de la palabra luego la llevan a su conclusión lógica:

 

“Pero un garrote o palo solo es un pe­dazo de madera y por eso hallamos que los escritores del Evangelio usan repetidamen­te xylon cuando se refieren a los palos o pedazos de madera que la chusma llevaba cuando vino a llevarse a Jesús... Cierta­mente la chusma que vino a llevarse a Je­sús no vino equipada con cruces, sino con pedazos de madera, garrotes o palos, como xylon se traduce de manera diferente en es­tos casos.” (Ibíd.)

 

De nuevo esta línea de razonamiento se basa en una suposición errónea de que xylon tiene sólo un significado:  Que si xylon se refiere a una “cruz” en el caso del instrumento de ejecución de Jesús, entonces los xylon usados por la chusma también habrían sido “cruces”.   Siendo que éste no era el caso, xylon no significa “cruz”.  Entonces otro ejemplo de lógica errada puede encontrarse en el mismo artículo: 

 

“Aunque la palabra xylon por lo general significa un pedazo de madera muerta, a veces se usa en las Escrituras para referir­se a árboles vivos figurados... Hay una palabra distinta en griego para árbol, a saber, dendron. De esta proviene la palabra española dendrografía, tratado de los árboles. Dendron aparece unas veinti­cinco veces en las Escrituras Cristianas Griegas... Esta palabra den­dron, que significa árbol viviente, sin em­bargo, nunca se usa en las Escrituras para aludir al instrumento de tormento y muerte al cual Jesús fue fijado.” (Ibíd.)

 

La referencia al dendron es un testigo falso bien notable. Nadie ha reclamado alguna vez que este término significó ya sea “cruz” o “estaca”.  Toda esta discusión sobre el dendron no agrega nada a nuestra comprensión de xylon, además del hecho que fue usado a menudo para referir­se a árboles vivos (lo cual no tiene nada que ver en lo absoluto con el tema presente). Interesantemente, las citas aquí arriba indican que la Sociedad está consciente del hecho que xylon sí significa mucho más que un “pedazo de madera” -- mencionan  referencias específicas de “garrote” y “árboles”.  Además, en el apéndice 5C en la versión en español, de la Traducción del Nuevo Mundo con ref., del 1987 reclaman (sin citar ninguna evidencia) que un “sentido especial” la palabra xý·lon para referirse al instrumento de tormento sobre el cual fue clavado Jesúsera un madero enhiesto sin travesaño,” (Pág. 1577). ¡Sin embargo a pesar de todo esto, el mismo artículo publicado en la revista ¡Despertad! del 22 de Julio de 1963 declara en su párrafo final (Pág. 28) que xylon, simplemente significa un pedazo de madera y no da lugar para tal signifi­cado doble!  Declaraciones tan contradictorias como éstas demuestran que la Sociedad realmente no ha hecho ninguna reflexión clara sobre todo este asunto.

 

Xylon era capaz de muchos significados específicos.  En el griego clásico y koiné, fue usado para referirse a “leños” o “maderos”(Iliad, 8.507; Tucídides Historia 7.25.2; Heródoto Historiarum 1.186), “árboles” (Jenofonte, Anabasis 6.4-5), “banquetas” (Demóstenes, 1111.22; Aristófanes, Vespae, 90,; Acharnenses, 25), “mercado de madera” (Aristófanes, Fragmenta 402-403), e incluso una medida de longitud (Héroe, Geométrica 23.4.11).  Pero eso no era todo.  Esta palabra eventualmente “asumió el sentido de algo deshonroso o vergonzoso”  (Kittel y Friedrich, Vol. 3, Pág. 37). Llego a denotar una amplia variedad de instrumentos de castigo, incluso la “picota” (Aristófanes, Nubes 592; Lisístrata, 680), “cepo”  (Heródoto, Historiarum 9.37), una combinación de ambos (Aristófanes, Equites 367, 1049), y “palo” (Heródoto, Historiarum 2.63, 4.180; Plutarco, Licurgo 30.2). ¡Claramente la palabra significó más que un sólo “pedazo de madera”!  Es más, el autor del artículo en la revista ¡Despertad! reclamó, como se a citado anteriormente, que el significado de xylon no le permite referirse a objetos que “hubiese sido fijado a una cruz compuesta de dos pedazos de madera y construida así en cierta forma”, sin embargo la palabra se refiere claramente a “banqueta”  y otros artefactos de madera que ciertamente se clavaban para unirlos de pedazos de madera separados.
   

El rango semántico de xylon en el Nuevo Testamento varía muy poco del griego clásico.  Fue usado para denotar materiales como “madera” (1ª Corintios 3:12), “árbol” (Apocalipsis 22:14), “cepo” (Hechos 16:24), y “palos” (Mateo 26:47).  No obstante, varios escritores del Nuevo Testamento también lo emplearon para referirse al aparato usado en las crucifixiones romanas.  Al parecer hubo dos razones para esto. 

 

En los tiempos prerrepublicanos, los romanos en ocasiones castigaban a los esclavos desobedientes atándolos a los árboles baldíos y se les azotaban hasta su muerte (véase: Joseph A. Fitzmyer, CBQ 40: 509, 1978). Ocasionalmente las víctimas igualmente eran obligadas a cargar el patíbulo.  A esta forma de castigo se le llamó arbor infelix ó infelix lignum, y varios escritores del latín más tarde usaron esta antigua expresión para referirse a la crucifixión (véase: Livio, Ab Urbe Condita 1.26.10-11; Cicero, Pro Rabirio 4.13; Séneca, Epístola 101.14). Como resultado, a la crux compacta se le conoció como un arbor ó lignum (ambas palabras latinas significan “árbol”).  Esto pudo haber influido en los escritores del Nuevo Testamento para utilizar xylon en griego para significar la misma cosa que stauros.
 

Pero hay una explicación más probable.  La mayoría de los eruditos creen que el uso característico de xylon en el Nuevo Testamento (y en varias escrituras judías contemporáneas) se levantó de una interpretación de la tradición midráshica de Deuteronomio 21:22-23
  

“Si alguno hubiere cometido algún crimen digno de muerte, y lo hiciereis morir, y lo colgareis en un madero, no dejaréis que su cuerpo pase la noche sobre el madero, sin falta lo enterrarás el mismo día, porque maldito por Dios es el colgado;  y no contaminarás tu tierra, que Jehová tu Dios te da por heredad.”

 

Este texto por supuesto realmente no se refiere a la crucifixión. Pero muchos escritores judíos lo encontraron pertinente cuando los romanos introdujeron esa forma de ejecución en Judea, especialmente siendo que era una costumbre típica romana dejar que los cuerpos se pudriesen en la cruz durante varios días (véase: Horacio, Epístola 1.16.48; Farsalia de Lucano  6.543). Se usó así como guía para indicar cómo legalmente debería entenderse la crucifixión romana.  Significativamente, los Rollos del Mar Muerto que se fechan al primer siglo Antes de Cristo citan a Deuteronomio 21:22-23 en referencia a la crucifixión practicada por los romanos o los judíos helenistas (11QT, 64:6-13; 4QpNah, 3-4:1:1-11; este último texto se refiere a las crucifixiones por Alejandro Janneo en el año 88 Antes de Cristo, compare con Josefo, Antigüedades 13.14.2, Bello Judaico 1.4.5-6Similarmente, Pablo aplicó esa escritura (derivada de la versión LXX que usa xylon para verter la palabra hebrea para “árbol”) a la crucifixión de Jesús:

 

“Cristo nos redimió de la maldición de la ley, hecho por nosotros maldición; porque está escrito: ‘Maldito todo el que es colgado en un madero (xylon).  Para que en Cristo Jesús la bendición de Abraham alcanzase a los gentiles, a fin de que por la fe recibamos la promesa del Espíritu.” (Gálatas 3:13-14).

 

Según Max Wilcox, la inducción de Deuteronomio puede detectarse en cada caso que se utiliza xylon para denotar el instrumento de la ejecución de Jesús en el Nuevo Testamento.  El discurso de Pablo en Hechos 13:28-30 tiene la apariencia de ser una tradición midráshica de Deuteronomio 21:22 - 23 (véase JBL, 96: 92, 1977). Es más, en los evangelios, los judíos le rogaron a Pilato quitar a Jesús y los ladrones de sus cruces “a fin que los cuerpos no quedasen en la cruz en el día de reposo” (Juan 19:31; compare con Lucas 23:50-54). Todo esto indica que la percepción judía de la crucifixión romana giró alrededor de Deuteronomio 21:22-23.  Como resultado, encontramos que xylon se usó casi exclusivamente por los escritores judíos como un sinónimo para stauros (véase Josefo, Antigüedades 11.246-261; Filón, De Somniis 2.213). Cuando consideramos el amplio contexto de xylon, se hace claro que la expresión definitivamente nunca “simplemente significa un pedazo de ma­dera”.  A menudo denota exactamente lo mismo que stauros denota: el instrumento usado en la crucifixión romana, compuesto ya sea de uno o dos vigas.

 

V. EVIDENCIA PATRÍSTICA DE LA CRUCIFIXIÓN DE JESUS 
 

Sin embargo el Nuevo Testamento es sólo una pequeña muestra de la literatura de los primeros dos siglos de la cristiandad;  en otras escrituras de los cristianos primitivos se reclama que la cruz de Jesús era una crux compacta.  Debe enfatizarse que los padres de la iglesia primitiva y los escritores, como muchos de los escritores del Antiguo Testamento, fueron fuertemente influenciados por las tradiciones exegéticas del Antiguo Testamento.  El aspecto de la tradición midráshica en las narrativas de la Pasión en los evangelios exhibe especialmente esta tendencia (vea por,  JD Crossan The Cross That Spoke [“La Cruz Que Habló”] para un examen completo de la evidencia literaria).  De modo que, lo que tenemos en estas fuentes no es un informe pusilánime de un evento histórico, sino una interpretación de las escrituras del Antiguo Testamento bajo la luz de lo que esos eventos se creían que habían sido.  Esto no es para negar ninguna posibilidad que la memoria histórica está envuelta en la selección de textos del Antiguo Testamento a considerase; se trata de que no se conoce la extensión de cuanta memoria histórica pudiese estar involucrada, y en muchos casos los evangelios y los apologistas, eventos completos parecen haber estado inspirado por las declaraciones del Antiguo Testamento.  No obstante, es instructivo ver en qué tipo de stauros los cristianos primitivos creían que Jesús murió.  ¿Ellos compararon su stauros a la letra Tau (= crux compacta) ó a la letra Iota (= crux simplex)?  Si se trata de la primera, entonces ellos nos confirmarían que (1) stauros sí se refería a cruces con travesaños, en el tiempo que el Nuevo Testamento se estaba escribiendo, y muestra que (2) los cristianos primitivos creían que la cruz de Jesús era una crux compacta y estaban muy motivados a encontrar referencias sobre ella en el Antiguo Testamento.  Listado aquí debajo hay unas muestras parciales de los textos que son pertinentes por los apologistas y los padres de la iglesia hasta el siglo quinto:

 

Seudo–Bernabé  (escribió en 70-79 D.C. o cerca del 130-135)  

 

(1)  “Entonces aprende cabalmente, hijo del amor, concerniente a todas las cosas, porque Abraham, quien primero circuncidó, lo hizo vislumbrando espiritualmente a Jesús, y había recibido las doctrinas de las tres letras.  Porque esta (es decir Génesis 14:14; 17:23) dice: “Y oyó Abram que su pariente estaba prisionero, y armó sus criados, los nacidos en su casa, trescientos dieciocho,” [en griego, TIH]. ¿Cuál, fue entonces el conocimiento que se le dio a él?  Nótese que [en el original en griego] él menciona los dieciocho primero, y después de una pausa el trescientos.  El dieciocho es I (=10) y H (=8), usted tiene a Jesús (IH son las primeras dos letras de Iésous, “Jesús”), y como la cruz (ho stauros) era para expresar la gracia [de nuestra redención] como  la letra T (=300) él dice “y trescientos”.  De este modo él indica a Jesús en las dos letras y la cruz (ton stauron) en la otra.” (Bernabé 9:7-8).

 

(2)  “Aquí usted tiene de nuevo una reproducción de la cruz, y de Él, quién iba a ser crucificado... en Moisés, (es decir Éxodo 17:8-12), cuando Israel fue atacada por los extranjeros... el Espíritu habló al corazón de Moisés, que él debería hacerse en una figura de la cruz (tupon stauron), y de Aquél quien sufriría después porque, él dice, a menos que ellos pusieran su confianza en él, ellos sufrirán guerras para siempre.  Moisés por consiguiente colocó unas armas sobre otras en medio de la colina, y se paró sobre ella, para así estar más alto que todo el pueblo, y él extendió sus brazos (exeteinen tas kheiras) y así Israel prevalecía; mas cuando él bajaba sus manos comenzaban a perder.”  (Bernabé 12:1-2).

 

(3) “Y de nuevo él [el Espíritu] dice en otro Profeta (es decir Isaías 65:2), “Extendí mis manos (exepetasa tas kheiras) todo el día a pueblo rebelde, el cual anda por camino no bueno, en pos de sus pensamientos.”  De nuevo Moisés hace un símbolo de Jesús (tupon tou Iésou)”. (Bernabé 12:4-5).

Justino  Mártir (escribió en el 148-161 D.C.) 

 

(4)  “Cómo el Cristo después de su nacimiento quedó oculto de otros hombres hasta que él creció y se hizo adulto, como también sucedió, escuchen las predicciones que se refieren a esto.  Esto se describe: “Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado; y el principado sobre su hombro” testifica el poder del stauros, que cuando fue crucificó él tomó sobre sus hombros, como se mostrará más claramente según el argumento proceda. De nuevo el mismo profeta Isaías, inspirado por el Espíritu profético, dijo: “Extendí mis manos todo el día a pueblo rebelde, el cual anda por camino no bueno.”... Pero Jesucristo extendió sus manos cuando él fue crucificado por los judíos, quienes lo contradijeron y negaron que él era Cristo”. (1ª Apología, 35).

 

(5)  “Pero en ningún caso, incluso ni siquiera en esos llamados los hijos de Júpiter, contrahicieron el ser crucificado; si bien ellos no las entendían, porque todas las cosas nombradas fueron puestas simbólicamente.  Y esto, como el profeta lo predijo, la cruz (stauros) es el símbolo más grande de Su poder y reinado; como también se demuestra por las cosas que se clasifican bajo nuestra observaciones.  Consideren todas las cosas en el mundo, ya sea sin ésta forma ellas pudieran administrarse o podrían tenerse en cualquier comunidad.  Puesto que el mar no se cruza, salve con un trofeo que se le llama una vela y se guarda bien en la nave; y la tierra no se ara sin ella: los enterradores y forjadores no hacen su trabajo, exceptúe con herramientas que tienen esta forma. Y la forma humana no difiere de esas de los animales irracionales en nada sólo en que está derecha y tiene manos que se extienden, llevan sobre el rostro que se amplifica desde la frente lo que se llama nariz, a través de la cual respiran las criaturas vivientes; y esto no muestra ninguna otra forma sino la de la cruz únicamente (stauros). (1ª Apología, 55).

 

(6) “En la discusión sobre la naturaleza del Hijo de Dios, Timeo de Platón, cuando él dice: “Él lo puso como una cruz en el universo”,  similarmente esto se tomó prestado de Moisés.  Porque está grabado en las escrituras de Moisés que... Moisés, por inspiración e influencia de Dios, tomó bronce, y lo hizo en la figura de una cruz stauros... Cosas que Platón leyéndolas, no las entendía con precisión, no percibiendo que era un símbolo de la cruz, pero tomándolo y asentándolo en forma de cruz, él dijo que el poder al lado del primer Dios se asentó en forma de cruz en el universo.  (1ª Apología, 60).

 

(7) “El propio Moisés oró a Dios, mientras extendía ambos brazos por ayuda.  Ahora, Hur y Aarón  sustentaban sus manos, hasta que se puso el sol, para que él no se cansarse y las dejase caer a sus costados. Porque, si él dejaba de mostrar cualquier parte de esta señal que era una reproducción de la cruz, el pueblo perdía, como está registrado en las escrituras de Moisés; pero si él permanecía en esta forma, Amalec proporcionalmente era derrotado, y él quién prevalecía prevaleció por la cruz.  No fue porque Moisés oró para que el pueblo se fortaleciera, sino porque, mientras uno que llevaba el nombre de Jesús (Josué) estaba en vanguardia de la batalla, él mismo hizo la señal de la cruz.” (Diálogo Con Trifón, 90).

 

(8) “Y Dios a través de Moisés muestra de otro modo el poderío del misterio de la cruz [stauros], cuando Él dijo la bendición con la cual bendijo a José (es decir Deuteronomio 33:13, 17): ‘Y sobre la frente de aquel que es príncipe entre sus hermanos.  Como el primogénito de su toro, es su gloria Y sus astas como astas de búfalo; Con ellos acorneará los pueblos juntos hasta los fines de la tierra’.  Ahora, nadie puede decir o probar que las astas [cuernos] de un búfalo representan cualquier otra cosa o figura sino el símbolo de la cruzPues se coloca un madero en posición vertical, del cual se levanta el extremo más elevado en un cuerno, cuando se le encaja el otro madero, y los extremos aparecen en ambos lados como cuernos unidos al primer cuernoLa parte que se conecta que está en el centro, donde se suspende aquellos que son crucificados, también sobresale como un asta; y se parece a un asta acoyuntada y conectada con las otras astas.” (Diálogo, 91)

 

Ireneo (escribió en 177-200 D.C.)  

 

(9) “Así por la obediencia, Él obedeció hasta la muerte, y muerte de cruz, Él deshizo la antigua forjada desobediencia en el madero. Y siendo que Él es la Palabra del Dios Todopoderoso, que invisiblemente satura toda la creación, y abarca su longitud, anchura, altura, y profundidad (es decir Efesios 3:17, 18), porque por la Palabra de Dios todo se administra del mismo modo el Hijo de Dios fue crucificado en estas cuádruples dimensiones impresas en la forma de una cruz en el universo.”  (Demostración de la Predicación Apostólica, 34).

 

(10) “... y Él nos libra también de Amalec al extender sus manos” (Ibíd., 36).

 

(11) “Pero las palabras cuyo principado es sobre sus hombros significan alegóricamente la cruz, la que él sostuvo sobre su espalda cuando él fue crucificado.” (Ibíd., 56).
   

(12) “Y de nuevo, concerniente a Su cruz, Isaías dice: ‘Extendí mis manos todo el día a pueblo rebelde, el cual anda por camino no bueno, en pos de sus pensamientos’ ya que esto es una señal de la cruz.” (Ibíd. 79).

 

Tertuliano (escribió entre el 190-220 D.C.)

 

(13)  “Ustedes colocan los cristianos en cruces (crucibus) y estacas (stipitibus):  ¿qué imagen no se forma de la arcilla en el primer caso, puesta en una cruz y estaca (cruci et stipiti)? Sobre el patíbulo se consagra primero el cuerpo de su dios.”  (Apología, 12.3)

 

(14) “Claro ningún rinoceronte de una sola asta [cuerno] está señalado allí, ni tampoco ningún minotauro de dos astas.  Sino que Cristo fue significado con:  ‘el toro’, por causa de Su doble carácter, para algunos feroz, como juez; para otros manso, como Salvador; cuyos ‘cuernos’ habían de ser las extremidades de la cruz.  Pero incluso en el atracadero (antenna), qué es parte de una cruz (quae crucis pars est), éste es el nombre como las extremidades se le llaman; mientras el poste central del mástil es el ‘unicornio’viene siendo el poste derechodel medio (medius stipitis palus) ”  (Una Respuesta a los judíos, Capítulo 10; y Contra Marción, Libro 3, Capítulo 18. 3-4)

   

(15) “Pero, para regresar a Moisés ahora, por qué, me pregunto, ¿él estrictamente en el momento cuando Josué estaba luchando contra Amalec, oró sentado y extendió las manos (expansis manibus)?, ...a excepción de que allí,... la figura de la cruz también era necesaria...”  (Ibíd. 3.18.6 )

 

(16) “Ahora la letra griega TAU en nuestra propia letra es una T y es la misma forma de la cruz (crucis)”  (Contra Marción, Libro 3, Capítulo 22)
  

(17) “Si usted quiere ser discípulo del Señor, usted debe tomar su cruz y seguir al Señor, es decir, usted debe tomar sus aprietos y sus torturas o por lo menos su cuerpo, qué es como una cruz” (De Idolatria, 12).
  

Minucio Félix (escribió alrededor del 200 D.C.)  

 

(18) “Las cruces, es más, nosotros ni les rendimos adoración ni las deseamos.  De hecho, usted quién venera dioses de madera, adoran cruces de madera quizás como las partes de sus dioses.  Porque sus propios estandartes, así como sus banderines; y las banderas de su campamento, ¿qué cosas son sino cruces pulidas y adornadas?  Sus trofeos victoriosos no sólo imitan la apariencia de una simple cruz (simplicis crucis), sino también de un hombre pegado en ellas.  Nosotros vemos la señal de una cruz, naturalmente, en una nave cuando va navegando con sus velas, cuando se desliza adelante con los remos extendidos; y cuando un yugo (iugum) militar se alza, es la señal de una cruz; y cuando un hombre adora a Dios con una mente pura, con los brazos extendidos (homo porrectis manibus).  Así la señal de la cruz se sostiene por una razón natural, o su propia religión se forma por causa de ella.”  (Octavio, Capítulo 29.6)

Clemente de Alejandría (vivió cerca del 150-215 D.C.) 

 (19)  “El mismo hombre quien... estaba restringido por la corrupción, fue mostrado siendo libre nuevamente, a través de sus manos extendidas” (Exhortación a los griegos, 11).

 

Fírmico  (escribió en 346 D.C.)  

 

 (20)  “¿Cuáles son esos cuernos que él alardea que posee?  ...Los cuernos no significan otra cosa sino la venerable señal de la cruz.  Por un “cuerno” de esta señal, el que es alargado y vertical, el universo se sostiene y a la tierra sostuvo apresuradamente; y por la juntura de los dos cuernos qué van hacia los lados el Este está emocionado y el Oeste apoyado... Usted, O Cristo, con tus brazos extendidos apoyas el universo y la tierra y el reino de los cielos...  Para conquistar Amalec, Moisés, extendió hacia afuera sus brazos e imitado estos cuernos.”  (Error de las religiones profanas, 21.3-6).

 

Rufino (escribió cerca del 404 D.C.) 

 

(21) “Estas palabras, la altura y anchura y profundidad, son una descripción de la cruz. La porción de ella qué está fijada en la tierra él llamó la profundidad. Por altura él quiso decir la parte que se estira sobre la tierra y va hacia arriba, por la anchura las partes que se extienden hacia fuera a la mano derecha y la izquierda... Su [Cristo] las manos extendidas, es más, según el profeta inspirado, él las mantuvo así a lo largo de todo el día hacia el pueblo que estaba sobre la tierra, testificándoles a los incrédulos y dando la bienvenida a los creyentes.”  (El Credo de los Apóstoles, 14)

 

Jerónimo  (vivió en 347-420 D.C.)

 

(22) “ ‘Extendí mis manos todo el día a pueblo rebelde, el cual anda por camino no bueno.’  Las manos del Señor  levantadas hacia el cielo no estaban rogando por ayuda, sino que estaban albergándonos, sus criaturas miserables.”  (Homilía, 68).

 

(23) “¿Qué es lo que dice el indignado? ‘Podía esto ser vendido por más de trescientos denarios’, porque él, quién sería ungido con este perfume se le crucificó.  Nosotros leemos en Génesis que el arca cual Noé construyó era de trescientos codos la longitud del arca, de cincuenta codos su anchura, y de treinta codos su altura. Noten la importancia mística de los números...  El trescientos contiene el símbolo de la crucifixión. La letra T es la señal para trescientos.” (Homilía, 84). 
 

Agustín (escribió en el 412-414 D.C.)   

 

(24)  “Así, ‘que, arraigados y cimentado en amor, seáis plenamente capaces de comprender con todos los santos cuál sea la anchura y la longitud, la profundidad y la altura’, es decir, la cruz del Señor. Su anchura es simbolizada por la viga transversal en donde las manos se extienden; la longitud desde la tierra el poste que es donde el cuerpo entero desde las manos hacia abajo se ata; la altura, desde el poste hacia la cima lo que está cercano a la cabeza; la profundidad es la parte que está oculta, enterrada en la tierra.” (De Doctrina Cristiana, 2.41).  
 
(25) “La figura de la cruz se presenta en este misterio.  Él, quién murió, fue por qué él mismo lo dispuso, y murió cuando él mismo lo dispuso.  No fue sin razón, por qué él escogió éste tipo de muerte, ni él la hubiese escogido, excepto porque en ella Él se destacó como el amo de esta anchura, longitud, altura y profundidad. Ya que, hay anchura en el travesaño el cual se amarra arriba; esto se refiere a las buenas obras porque las manos se extienden allí.  Hay longitud en la parte visible de la viga que se extiende hacia abajo a la tierra... La altura está en esa parte de la cruz que se extiende desde el travesaño hacia arriba, y se deja sobresalir para que apunte hacia arriba, es decir, desde la cabeza de los crucificados...  Y  ahora, verdaderamente, la parte de la viga que no se ve, cual es la que se entierra y se esconde, desde donde se levanta todo hacia arriba, significa la profundidad de la gracia que nos es dada gratuitamente.” (Epístola, 26). 

 

Ejemplos como éstos muestran que la tradición de la cruz no fue una invención en los tiempos de Constantino, como es sugerido por la Sociedad.  Los cristianos de tiempos tan temprano como el del autor Bernabé, aplicaron un depósito de interpretaciones del Antiguo Testamento y la tipología, describiendo al stauros de Jesús como uno con travesaño.  El hecho es que la cruz, es de una forma básica por naturaleza y la tecnología humana facilita el uso místico de la simbología cruciforme unido al descubrimiento de esta forma en todo nuestro mundo cotidiano.  Es importante recordar que estas tradiciones no empezaron buscando significados debido a su forma de crux simplex; desde el principio, era la crux compacta (después, crux immissa en particular con énfasis en las cuatro partes) la que correspondió motivada por el Antiguo Testamento vía la exégesis de la tradición midráshica a la cruz de Jesús.

 

Podemos complementar estas referencias de las fuentes “ortodoxas” con las declaraciones siguientes derivadas de los seudo-epígrafes y las escrituras apócrifas de ese período:

 

Oda de Salomón (de los finales del primer siglo hasta principio del segundo siglo D.C.) 

 

(29)  “Extendí mis manos para santificar a mi Amo, Pues la extensión de mis manos es su signo: Y mi expansión es como el árbol recto (o cruz).” (Oda 27:1-3).

  

(30)  “Extendí mis manos hacia mi Amo: y hasta el Altísimo elevé mi voz.” (Oda 37:1).

 

(31)  “Extendí mis manos y las acerqué a mi Amo, Porque la extensión de mis manos es Su signo: Mi expansión es el árbol extendido, el cuál estaba levantado en el camino del Justo. (Oda 42:1-2).

Oráculos Sibilinos (segundo siglo D.C.) 

(32) “O madero, O debes ser bendito, en el cual Dios fue extendido; la tierra no te retendrá, sino que verás el cielo como tu hogar cuando tu ojo ardiente, O Dios, destelle como el relámpago.”   (SibOr 6.26-28).


(33) “Moisés lo prefiguró (es decir a Jesús), extendiendo sus brazos santos, conquistando a Amalec por fe para que el pueblo pudiese conocer que él es elegido y precioso con Dios su padre.”  
(SibOr 8.251-253).

 

(34) “Él extenderá sus manos y medirá el mundo entero... entonces, primero, el Señor claramente se le mostró a los suyos, en su carne como él era antes, y él mostrará en las manos en los pies cuatro marcas hechas a sus extremidades, al este y oeste al sur y el norte.” (SibOr 8.302, 318-321)
 

Hechos de Pedro (a finales del segundo siglo D.C.)  

 

(35) “Porque usted debe venir a la cruz de Cristo, quien es la Palabra extendida... Para que la Palabra sea este árbol  erguido en donde estoy crucificado; pero el sonido es el travesaño, la naturaleza del hombre; y los clavos que sostienen el travesaño a la parte alta en el medio está la conversión (o el punto de retorno) y el arrepentimiento del hombre” (38).


Hechos de Andrés (tercer siglo D.C.)  

 

 (36) “¡Vitoreada, o cruz (ho staure), ciertamente regocíjate! ...Y una parte de ti se extiende hasta el cielo para que puedas señalar al verbo celestial, la cabeza de todas las cosas. Otra parte de ti se extiende hacia la derecha e izquierda (to de sou héplótai dexiai kai aristerai) para que puedas poner en vuelo al temeroso y al poder hostil y atraigas al cosmos a la unidad. Y otra parte de ti es fija en la tierra, arraigada en las profundidades   (14:3-11).

 

Es impactante ver qué ni una sola vez un escritor cristiano buscó en el Antiguo Testamento un paralelo o algún simbolismo de la vida real para representar la crux simplex, o que hallara algún significado místico en la letra Iota en lugar de la Tau como una señal del stauros.  Siendo que esta práctica vienen desde lo comienzos del segundo siglo D.C., a más tardar, claramente no se debe a la influencia por Constantino siglos después (quién, a propósito promovió una cruz Chi, derivada de la primera letra en Khristos).  La evidencia de Bernabé también sugiere que la especulación sobre la cruz viene desde el tiempo de la composición de las narrativas de la Pasión de los mismos evangelios, en cuanto a JD Crossan y Helmut Koester estos muestran, que Bernabé conserva a menudo un uso de las tradiciones exegéticas del Antiguo Testamento en una forma más primitiva que las de los ya pulidos evangelios.  Si no hubiese nada más, la temprana evidencia de Bernabé y Justino Mártir demuestran todavía de nuevo que stauros efectivamente sí se refirió a una crux compacta con travesaño. Hasta donde yo puedo decir, la Sociedad sólo una vez en la vida ha discutido sobre el valor de la evidencia patrística. En la revista ¡Despertad! del 8 de abril de 1977 dice:

 

Pero, ¿no afirman los escritores del principio de la era común que Jesús murió en una cruz? Por ejemplo, el mártir Justino (114-167 E.C.) al describir la clase de madero sobre el cual él creyó que Jesús murió, dijo: “Pues se coloca un madero en posición vertical, del cual se levanta el extremo más elevado en un cuerno, cuando se le encaja el otro madero, y los extremos aparecen en ambos lados como cuernos unidos al primer cuerno.” Esto indica que Justino mismo creyó que Jesús murió en una cruz.

 

Pero, Justino no fue inspirado por Dios, como lo fueron los escritores de la Biblia. Nació más de ochenta años después de la muerte de Jesús, y no fue testigo ocular de ese evento. Se cree que al describir la “cruz,” Justino siguió un escrito anterior que se llama la “Carta de Bernabé.” En esta carta no bíblica se afirma que la Biblia describe a Abrahán circuncidando a trescientos dieciocho hombres de su casa. Entonces deriva significado especial de la cifra para 318 que se expresa en letras griegas, a saber, IHT. El escritor de esta obra apócrifa declara que IH representa las primeras dos letras de “Jesús” en griego. Se considera que la T tiene la misma forma del madero en que Jesús murió.

 

Respecto a este pasaje, la Cyclopædia de M’Clintock y Strong declara: “Evidentemente el escritor no estaba familiarizado con las Escrituras Hebreas, y [además] ha cometido el disparate de suponer que Abrahán haya conocido el alfabeto griego varios siglos antes que existiera.” Un traductor que vertió esta “Carta de Bernabé” al inglés señala que contiene “numerosas inexactitudes,” “interpretaciones absurdas e insignificantes de las Escrituras,” y “muchas jactancias necias de parte del escritor de tener conocimiento superior.” ¿Confiaría usted en un escritor de esta índole, o en personas que lo siguieran, para que suministraran información exacta acerca del madero en que Jesús murió? (Págs. 27-8)

 

La principal objeción aquí es que Justino Mártir y el autor de Bernabé, “no fueron inspirados por Dios,” y gran parte de la discusión se basa en atacar la credibilidad de Bernabé.  Siendo que la inspiración no es un criterio objetivo que pueda evaluarse críticamente, realmente no tiene ningún sentido estar evaluando la exactitud histórica y el mérito lingüístico de ciertas escrituras. Quizás podría tener algún peso sugestivo para una persona quien cree qué la Biblia tiene errores, pero de nuevo, siendo que la discusión se trata sobre si Jesús murió en una crux compacta esto no contradice en nada las Escrituras (y de hecho, es muy consistente con ella), inclusive, aún es difícil ver dónde ese argumento tiene algún valor subjetivo.  De hecho, la Sociedad no tiene ningún problema citando los historiadores sin “inspiración” como a Tácito y Josefo para poder demostrar la exactitud bíblica (véase: ¿Es la Biblia Realmente la Palabra de Dios?, 1969, Págs.119-120; Razonamiento..., Págs. 206-207; El Hombre más Grande..., en la introducción, Págs. 2-3).  En el artículo “Beneficiándose de la Historia” publicado en la revista ¡Despertad! del 22 de julio de 1974, de hecho, admiten que es engañoso rechazar evidencia pertinente, simplemente “Debido a las inseguridades relacionadas con parte del material presentado por los escritores antiguos”.  De hecho, el autor continúa diciendo que: “aun cuando es obvio que los escritos antiguos están llenos de prejuicios y lealtades personales, cierto material descriptivo y evidencia circunstancial pueden ser correctos y muy valiosos. En vez de echar toda la historia a un lado como inútil, uno tiene que desarrollar esa importante cualidad -- discernimiento.” (Págs.  24-25).

 

Además, apenas existe alguna evidencia que pueda sugerir una dependencia literaria entre las obras apologéticas de Bernabé y Justino. Aunque algunos de los tipos mencionados por el autor de Bernabé y Justino son los mismos, los dos discutidos por la Sociedad (el “cuerno” y la tipología de la “circuncisión”) son únicos en su clase en lo que respecta a sus autores. Cuando se compara con las narraciones en los evangelios, está claro que estos escritores estaban trabajando con un depósito de tradiciones exegéticas e independientemente usadas de forma similar, y ocasionalmente de diferentes maneras. De igual forma, la Sociedad rechaza los méritos de las evidencias patrísticas porque consiste de muchas interpretaciones “necias” topológicas. Pero esto es una crítica injusta. La tipología era un elemento vital del espíritu del tiempo que caracterizó la época primitiva de la cristiandad y se utilizó libremente en el primer siglo por los escritores cristianos (vea a Gálatas 4:21-26; 1ª Pedro 3:20-21; 1ª Clemente 12:7-8), y no era algo insólito, para nada, que los cristianos examinaran el Antiguo Testamento buscando referencias proféticas sobre la cruz así como ellos lo hicieron para casi todos los otros aspectos de la vida de Jesús.  Igualmente es bastante raro que la Sociedad criticara a Bernabé por interpretar las Escrituras de esta manera siendo que históricamente ellos siempre han hecho uso excesivo de tipología de una forma que es todavía aun más arbitraria.  Lo que la Sociedad nunca nos ha proporcionado es una explicación de por qué los cristianos desde tan temprano como los años 130 se convencieron totalmente que Jesús murió en una crux compacta. ¿Si ésta es una tradición falsa, cómo ésta entró tan poco después de la existencia la composición de los evangelios? ¿Si el evangelio de Juan fue escrito en los años noventa, como así la Sociedad lo cree, cómo es que entonces en menos de 40 años la palabra stauros se usó con referencia clara a una cruz con un travesaño?  ¿El significado cambió de repente después de que los evangelios fueron escritos, ó la palabra ya tenía ese significado desde el principio (es decir, desde el primer siglo Antes de Cristo)?  Éstas son preguntas que la Sociedad preferiría evitar.

 

VI. EVIDENCIA ARTÍSTICA SOBRE LA CRUCIFIXIÓN  DE JESÚS 

Un último pedazo de evidencia que necesita ser considerado.  La única representación inequívoca de la crucifixión del tiempo antes de Constantino que fue encontrada dentro del Paedagogium, en las pendientes de la Colina Palatina en Roma.  En el año1856, R. Garrucci examinó las paredes de este edificio (pensó que era una prisión para los esclavos), y descubrió una caricatura de Jesús crucificado.  Según Jack Finegan: “este grafito crudo muestra el cuerpo de un hombre con la cabeza de un asno, en una cruz. Los pies se apoyan en una plataforma y los brazos extendidos atados a la barra transversal de la cruz. A la izquierda hay una figura más pequeña de un muchacho u hombre joven está con las manos extendidas en actitud de plegaria.”  (Light From the Ancient Past, [“la Luz Del Pasado Antiguo”], 1959, Pág. 373). El grafito se muestra aquí debajo:  

  

El artista escribió la siguiente inscripción debajo del dibujo:  “ALEXAMENOS SEBETE THEON”, qué puede ser   traducido, ya sea como: “Alexámenos adora a su Dios”  o el vocativo “Alexámenos, adora a Dios”.  

 

No puede haber duda alguna que este grafito blasfemo fue garabateado en la pared para burlase de los cristianos primitivos. Tertuliano escribió sobre un dibujo similar en sus Apologéticas:   

 

“Una nueva representación de nuestro dios muy reciente se ha publicado en esta ciudad, empezó por un cierto delincuente contratado para soslayar las bestias salvajes en la arena.  Él desplegó un dibujo con esta inscripción: ‘Onokoites, el dios del cristianos’. La figura tenía las orejas de un asno, un pie estaba quebrantado, y estaba vestido con una toga y llevando un libro. Nosotros nos reímos del subtítulo y el dibujo.” (Apologéticas, 16.12-14).

 

Se piensa que el grafito Palatino se fecha al reino de Emperador Marcos entre el 161-180 D.C., pero algunos lo han fechado tan tarde como a Alejandro Severo, en el 222-235 D.C.  Podría argumentarse en base a estas fechas que la caricatura llega demasiado tarde para realmente demostrar algo, y de hecho es improbable que tal esbozo llegue a cualquier memoria histórica genuina, no obstante refleja lo que los caricaturistas paganos habían aprendido de los cristianos con quienes estaba en contacto, a más de que autentica la tradición que Jesús fue crucificado en una cruz con travesaño. 

 

 VII. CONCLUSIÓN  

De nuevo, como mencioné al principio, el tema sobre la importancia de cuál fue el dispositivo donde Jesús fue crucificado es sólo porque la Sociedad le ha dado tanta importancia; pero para la mayoría de los cristianos, la única cosa importante es el hecho que Jesús dio su vida por nosotros, y en el caso de los historiadores, el tema es sólo una curiosidad pasajera.  Siendo que la Sociedad le ha dado tanta importancia y por años han publicado muchísimo material sobre este tema, vale la pena hacer una investigación meritoria (y un tema como éste sólo puede investigarse de la manera completa como se ha hecho aquí) -- aunque sea sólo para ver si la Sociedad se ha dirigido a investigar este tema con una integridad intelectual y competente. 

 

Desdichadamente para la Sociedad, ellos han obrado muy pobremente representando las evidencias y apoyando sus reclamaciones. Cuando ellos discuten sobre alguna evidencia pertinente, sus artículos siempre son excesivamente breves y generalmente sobre simplifican demasiado el problema.  Habitualmente presentan solo unas pocas colecciones de citas de otras fuentes, como el léxico de W. E. Vid (que simplemente se usa como una prueba de texto, a pesar de su obvia inexactitud).  Sin embargo, a las declaraciones reveladoras encontradas en la literatura Clásica y patrística consistentemente se le ignora, así como las pistas proporcionadas en la propia Biblia.  No hay razón alguna para que la Sociedad desconozca esta evidencia mencionada aquí; ya que éstas se discuten en la mayoría de los léxicos importantes, enciclopedias bíblicas y clásicas, y comentarios... y en las obras que definitivamente se encuentran incluidas en su enorme biblioteca Betel.  Si alguna vez ésta evidencia se les menciona, la Sociedad siempre encuentra una razón para minimizarla ó dar una explicación evasiva ya que sería inconveniente para sus teorías.  Pero lo más serio de todo es la manera tan deshonesta ó completamente inepta que la Sociedad ha citado los escritores antiguos Luciano y Livio.

 

La razón real por qué la Sociedad sostiene que tal teoría es una inverosímil, se debe a que justifica su opinión que el símbolo de la cruz no tiene ningún lugar en la cristiandad.  Todo esto se debe, y no es ningún secreto, que el fundador de la Watchtower Charles T. Russell y sus seguidores estimaban la cruz como un símbolo de la redención del pecado de Cristo a la humanidad, ellos publicaron la imagen de la cruz y la corona (un símbolo del Reino Milenario) en la cubierta de revista The Watch Tower  y las portadas de La Atalaya, igualmente la llevaban como un prendedor, “broches de cruz y corona,” en sus ropas.  Carey W. Barber, quien después fue un miembro del Cuerpo Gobernante, describió este prendedor:  “Realmente era un distintivo que tenía como ribete una guirnalda de hojas de laurel, y dentro de la guirnalda había una corona con una cruz que la atravesaba diagonalmente. Tenía apariencia muy atractiva y era la idea que teníamos en aquel tiempo de lo que significaba llevar nuestra ‘cruz’ y seguir a Cristo Jesús para poder llevar la corona de la victoria al tiempo debido.” (Anuario de 1975, Pág. 148). 

 

Sin embargo, el próximo presidente de la Sociedad JF Rutherford no pensó que era tan “atractiva”.  Él percibió la cruz como que no era nada más que un símbolo pagano, como lo recuerda una antigua Testigo: “Esto, según lo que pensaba el hermano Rutherford, era babilónico y debería descontinuarse.  Nos dijo que cuando íbamos a los hogares de la gente y empezábamos a hablar, eso era el testimonio en sí mismo.” (Ibíd.)   Le tomó a Rutherford ocho años purgar a los Estudiantes de la Biblia de la cruz.  Su primer movimiento contra ella fue en el 1928, cuando él instruyó a sus seguidores en una convención en Detroit a desechar la “inaceptable” e “innecesaria” prenda.  Entonces en 1931 el emblema se removió de las portadas de La Atalaya.  Y desde ese punto en adelante el símbolo de la cruz se convirtió en uno antibíblico, anticristiano, e impío -- y se le relegó a los adornos prohibidos de la organización de Satanás.   

 

Los testigos sin embargo todavía creían que Jesús fue ejecutado en una cruz tradicional.  Sin duda alguna Rutherford estaba muy incómodo con esto, porque este hecho parecía todavía legitimar la cruz como un símbolo cristiano, y debido a eso él vio la necesidad de revisar sus suposiciones sobre la Pasión.  Por consiguiente, sin mucha fanfarria, él presentó su nuevo punto de vista en el libro Riquezas.  En la edición española de 1936, en la página 26, él escribió:  “Él  fue crucificado, no en una cruz de madera como las que se exhiben en muchas imágenes y cuadros hechos por los hombres; Jesús fue crucificado clavando su cuerpo en un madero.”   Al parecer Rutherford no vio nada malo (como lo hace hoy en día la Sociedad) utilizar la palabra “crucificado” para denotar lo que hoy es fijar a un madero.  Por consiguiente, según nos indica la propia Sociedad, la erudición realmente no tuvo nada que ver con su adopción de su teoría del “madero de tormento”.  Fue algo completamente motivado hace mucho tiempo por razones teológicas, sin embargo, permanece como una moda hoy en día, porque le ofrece un medio de separar los testigos de Jehová de los demás cristianos, como que son distintos y porque la imagen de Jesús “fijado en un madero”, expresado frecuentemente a través de Departamento de Arte, ya está bien inculcada en las mentes de la mayoría de los testigos de Jehová.  También es posible que la Sociedad no tenga ni una pista de cuán débil y sin apoyo está su posición sobre éste tema.
 

 

 

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