http://www.freeminds.org/history/crisis.htm

 

Traducido por David García Claussell:

 

 

 

RESEÑA DEL LIBRO 

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Crisis de Conciencia 
Por Raymond V. Franz
anterior miembro del Cuerpo Gobernante de los Testigos de Jehová  

(Atlanta: Commentary Press, 1993, 470 páginas)

(NUEVA CUARTA edición en inglés con las últimas actualizaciones)  por Raymond Franz (rev. junio 2002)


Este libro fue prohibido, incluso antes de que fuese escrito. 

El autor, Raymond Franz, había estado bajo exclusión por la Sociedad Watchtower desde el 1981, cuando él fue excomulgado por compartir una cena con un individuo que previamente había sido vedado, y éste era el propietario de su residencia. A cinco millones de testigos de Jehová se les está prohibido hablarle ahora a Franz, leer su libro, o incluso decirle “Hola” si ellos se lo encuentran en la calle.

Y la Watchtower hace bien en escudar a sus seguidores de este hombre —si ellos quieren seguir manteniendo a sus seguidores. Él es el sobrino del fallecido presidente de la organización Fred Franz, Raymond pasó nueve años como miembro de su sumamente secreto Cuerpo Gobernante. La información interna que ahora revela Franz en su libro es suficiente para sacudirle la fe a cualquier testigo de Jehová— no de Dios, pero sí de la organización la cual exige ser el portavoz de Dios.

¿Puede el pequeño Juanito recibir un trasplante de órgano, o sus padres deben repudiarlo? ¿Puede la Señora Smith hacer con su marido lo que deseen en su cama, o ella debe decirle “NO” a él? ¿Jack puede aceptar un trabajo en un hospital como alternativa a servir en el ejército, o él debe negarse, y ser encarcelado?  Si los padres del pequeño Juanito, la Señora Smith, y Jack son testigos de Jehová, sus respuestas les vienen desde la oficina de la sede principal de la Watchtower en Brooklyn, Nueva York. Y la palabra final descansa en lo que diga el Cuerpo Gobernante.

Como miembro de ese grupo élite, Ray Franz tuvo que compartir el hacer estas decisiones para todos los testigos alrededor del mundo. Según los votos ambivalentes del Cuerpo Gobernante iban yendo de un lado al otro, y donde —la vida familiar de millones de Testigos estuvo en balance— la conciencia de Franz se puso más y más sensible debido a lo que él veía que estaba sucediendo.

Un capítulo detalla cómo el Cuerpo Gobernante decidió que cierta conducta entre el marido y su esposa en la cama era base para un divorcio y expulsión (excomunión formal y rehuirles). Después que el decreto fue emitido (en La Atalaya del 15 de mayo de 1973, páginas 318-320) numerosas separaciones de matrimonios se efectuaron como resultado. Pero entonces, siete años después, el Cuerpo Gobernante cambió su forma de pensar e invirtió su política.

De la misma manera, el Cuerpo Gobernante estaba legislando en otras materias personales para los testigos de Jehová: como los tratamientos médico, las relaciones familiares, etc. Los miembros legos de los testigos de Jehová aceptaban las decisiones del Cuerpo Gobernante como si fuese la “ley de Dios”, pero Ray Franz sabía que cada decisión era solo un producto nada más de antojos humanos, opiniones y prejuicios de sus compañeros según  ellos exponían las ideas lanzándola para que se votase sobre ella.  Franz les llamó su atención para que considerasen las palabras de Jesús a los Fariseos: “Así por causa de su tradición anulan ustedes la palabra de Dios... sus enseñanzas no son más que reglas humanas.”  (Mateo 15:6,9 Nueva Versión Internacional)

Al igual que los Cuáqueros, Mennonitas, Adventistas del Séptimo Día y otros, los testigos de Jehová por mucho tiempo se han negado a ir al ejercito y servir como soldados. Pero, al contrario de éstos otros, los testigos de Jehová también se han negado optar por un trabajo de servicio como una “alternativa civil” en los hospitales. (Los testigos de Jehová le dicen al juez que sus decisiones son el resultado de su conciencia personal, pero, en realidad, cualquier testigo que no-sigua las instrucciones de la organización es “desasociado” — separado totalmente de sus amigos y familiares igualmente como si se expulsase.) Hubo cierta incertidumbre con esta práctica, y se le dio consideración en una serie de reuniones del Cuerpo Gobernantes en el 1978.

Una moción fue hecha en cada una de esas reuniones para permitirles a los testigos de Jehová aceptar trabajos en un hospital civil. En cada una de las reuniones una mayoría del Cuerpo Gobernante (Franz los nombra) votaron a favor de un cambio. Pero la resolución nunca pasó, ya que se necesitaban una mayoría de dos-terceras partes. Así que, los jóvenes entre los testigos de Jehová continuaron negándose al trabajo civil en los hospitales —y así se enfrentaron a una sentencia de cárcel— aunque la mayoría del Cuerpo Gobernante sentía que no había ninguna objeción para hacer tal trabajo.

Otro problema de “conciencia” para los testigos involucró pagar una cuota legal para obtener un carnet del partido del gobierno en poder. Cuando el elemento gobernante en el país africano de Malawi exigió que sus ciudadanos comprasen un “carnet del partido”, la Sociedad Watchtower asumió una posición en contra del mismo. Al adherirse a esta posición, los testigos en Malawi se enfrentaron al encarcelamiento, palizas y ultraje severos a manos de los miembros gubernamentales leales.

Al mismo tiempo, los testigos en Méjico estaban en el hábito de sobornar a los oficiales para obtener tarjetas que los identificaban como los miembros de las reservas como que habían cumplido un año de servicio militar. No tener tal cartilla produciría un poco de incomodidad, pero no se comparaba con la clase de sufrimiento que se estaban enfrentando los testigos en Malawi. Franz nos relata en detalle cómo la oficina de la sede principal de la Watchtower dio su aprobación a ambas políticas, mientras dejaban a los testigos de Jehová africanos que se enfrentasen a una persecución brutal, al mismo tiempo que les permitía a los testigos de Jehová mejicanos comprar las tarjetas por ‘debajo de la mesa’. Esto causó mucho sufrimiento en África. Y ayudó a causarle la “crisis de conciencia” que Raymond Franz experimentó como miembro del Cuerpo Gobernante cuyos votos dieron fuerza a estas decisiones contradictorias.

La parte final de Crisis de Conciencia se dedica a los eventos que rodearon su expulsión del Cuerpo y su subsiguiente expulsión de la organización de los testigos de Jehová. Si no fuese por el escenario moderno y los temas peculiares doctrinales de los testigos de Jehová, la historia parecería ser una de aquellos juicios por ‘herejía’ de la Inquisición medieval.  Nuevamente, con evidencias basada en rumores y en algo que escuché decir, es como algo que podría tomarse de los juicios en Salem contra las brujas en la Massachusetts colonial.

Ciertamente, a las víctimas de la Inquisición se les quemaron en estacas, y se colgaron las “brujas” de Salem, entretanto a Raymond Franz meramente se le privó de su sustento, públicamente se le desacreditó, y se le separó de la familia y de sus amigos de toda la vida. Sin embargo, uno queda con el sentimiento que la única razón por qué Franz es un autor hoy en día, en lugar de ser un cadáver, que es porque la Sociedad Watchtower no puede administrar la pena capital.  Desde el punto de vista de los testigos de Jehová, sin embargo, Franz es un hombre muerto.  Crisis de Conciencia será de interés particular para los testigos de Jehová — es decir, para los pocos que se atrevan leerlo. No obstante, nos proporciona alimento a todos nosotros para pensar sobre nuestra relación personal con Dios y sobre nuestra actitud hacia los hombres quienes reclaman tener autoridad religiosa.


Derechos de propiedad literaria © 1984, 1996 por David A. Reed, adaptado y actualizado de su artículo en la Primavera del 1984 la edición de Comments from the Friends

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