http://www.freeminds.org/history/covington.htm

 

Traducido por David García Claussell de:

Interview with Watchtower Attorney Hayden Covington

 

Entrevista con el Abogado de la Watchtower Hayden Covington 

Nota: este resumen se escribió a maquinilla de una entrevista grabada con Covington completada el 19 de noviembre de 1978, dos días antes de su muerte. Los entrevistadores fueron Jerry Murray y su esposa. Para que tuviese sentido la trascripción tuvo que ser editada para que tuviese claridad y fluidez. Por favor escuchen la entrevista original, disponible en inglés en Free Minds, Inc.  Para una muestra del archivo WAV, haga un clic aquí.

No todo en esta página es negativo hacia los testigos de Jehová. De hecho, ellos son personas buenas con un buen corazón para lo mejor de la vida en su mayor parte. Este archivo es un ejemplo de algunos de los más fuertes e intrépidos trabajadores que una vez favorecieron los pasillos de Betel, a pesar de cómo se le trató después de esto.


Hno. Murray: Hermano Covington, cualquiera puede escucharlo y decir que usted es de alguna parte del sudoeste, ¿pero exactamente de dónde es, y cuándo usted salió a la escena? 

Covington: Nací el 19 de enero de 1911 en el Este de Texas.  Me crié en una granja en una parte al este de Dallas.  A través de esto me ocupé de ir a la escuela. Mi padre era del cuerpo de guardabosque los Texas Ranger y lo transfirieron a San Antonio, Texas y allí fue donde fui a la escuela de derecho. 

Hno. Murray: ¿Cómo entonces usted logró llegar a la verdad? 

Covington: Yo logré llegar al conocimiento de la verdad porque mi padre fue transferido de San Antonio, Texas al valle como un Guardabosque de los Texas Ranger.  Después de ese traslado tuve que buscar un lugar donde quedarme, así que me quedé con dos amigos míos con quienes iba a la escuela.  Me pidieron que me mudara con ellos y el padre quien era la cabeza del hogar estaba en muy mala salud y él nos hacía a todos ir el domingo a escucharlo hablar sobre las condiciones del mundo. Él me interesó, y me puse muy interesado en lo que él tenía que decir, porque yo estaba hastiado con todo lo que estaba sucediendo, y como todo joven estaba insatisfecho con lo que estaba establecido, lo estaba tanto que en ese momento estaba coqueteando con ideas polémicas, y él también estaba lleno de controversias contra este sistema de cosas. Lo qué él predicaba me apelaba mucho, así que le escuchaba y además él sintonizaba la estación de radio KTSA la que tenía transmisiones grabadas del Juez J. F. Rutherford, como a él se le llamaba y era conocido; así que él insistía que nosotros lo escuchásemos, y yo estaba muy complacido con lo que escuchaba. [Nota: Covington no se volvió un Testigo debido a su amor por las escrituras o por Dios, sino por una rebelión juvenil].

Hno. Murray: ¿El hecho que el hermano Rutherford fuese un abogado, hizo una impresión en usted también? ¿Eso lo hizo más interesante? 

Covington: Bien él presentaba las cosas de cierto modo que eran incontrovertible para mí. Como abogado yo conseguía ver que él sabía de lo que estaba hablando aproximadamente en su 100%.  Él era muy persuasivo y yo estaba listo, un oyente deseoso, yo estaba deseoso de unirme con él en su oposición, por la verdad.

Hno. Murray: ¡Usted estaba maduro para la verdad! ¿Cuándo usted primero conoció al hermano Rutherford? 

Covington: En Houston en el 1900, y, se me olvidó el año, pero fue mucho antes de que yo llegara a Betel. Yo fui a Houston con un grupo de hermanos que sabían sobre una reunión especial que estaba teniendo lugar allí, y el hermano Rutherford estaba allí ya que el hermano Isaac vivía en Houston en ese momento. Él ahora está muerto, Joe Isaac, él era un gran amigo del juez, y escuché su nombre por todo Texas.

Hno. Murray: ¿Dígame una cosa, cuándo usted se unió a la verdad, y usted empezó a ir a las reuniones, cómo su padre reaccionó ante eso? 

Covington: Él se puso muy hostil contra lo que yo estaba haciendo, que yo me fuese para las reuniones de los testigos, ya que él tenía grandes ambiciones de que yo fuese un político... Yo estaba entonces trabajando en la corte del condado, en la oficina de empleados del condado, yo tenía un trabajo político.  Siempre que ellos estaban afuera haciendo campañas, yo estaba afuera predicando. Así que yo tenía un trabajo político y una dependencia política, pero no estaba de acuerdo con ella.

Hno. Murray: ¿Cuándo a usted se le admitió realmente a la abogacía? 

Covington: A mí se me admitió en la abogacía en el año 1933. 

Hno. Murray: ¿Así que usted practicó leyes un poco antes de que fuese a Betel? 

Covington: Oh sí, yo estaba activamente practicando la jurisprudencia en San Antonio después de que tomé el examen de reválida, y, a propósito, yo tomé el examen de reválida un año antes de que yo me graduase y lo pasé. 

Hno. Murray: ¿Entonces usted tuvo que continuar un año adicional? 

Covington: Yo tuve que continuar un año adicional para conseguir mi certificado de graduación. 

Hno. Murray: ¿Usted puso su propia oficina ó se unió a una firma legal allí? 

Covington: Yo estaba trabajando para una firma de abogados grande cuando se me licenció, yo pasé con unas notas tan altas que el director de la firma de abogados “Moffison y Burkeson” vino y me ofreció un trabajo. 

La Hna. Murray: ¿Cómo usted se involucró entonces defendiendo a los testigos y a los hermanos activos? 

Covington: Eso ocurrió después de que yo renuncié a la firma de Morrison y me fui con R. H. Mercer, quien era un abogado de demandas por daños para la compañía Maryland Casualty Company en San Antonio. Entonces hubo algunos hermanos que fueron arrestados en el valle debido a una reunión que se celebró allí, yo me presenté para representarlos y conseguí que el caso se desestimara. Y entonces mi nombre llegó a la Sociedad y ellos me asignaron representar a la Sociedad en un caso en curso de un testamento en Curville, Texas, yo manejé eso para la Sociedad.  En aquel tiempo los hermanos se involucraron en una controversia con la policía de San Antonio y ahí fue cuando nos involucramos en el asunto del hermano Heath. Nosotros estábamos teniendo marchas informativas, y la policía estaba intentando detenernos. Se hizo necesario para mí que tuviese una conferencia con el Alcalde de la Ciudad de San Antonio sobre si los testigos de Jehová tenían el derecho de hacer marchas informativas, entretanto que llevaban un cartelón que decía que la religión es un lazo y un engaño.

Hno. Murray: ¿Y eso hizo que las personas se enfadasen, no? 

La Hna. Murray: ¿Pero cómo usted ganó ese caso? 

Covington: Suplicándole al Alcalde, él vio entonces que nosotros teníamos el derecho, y yo lo hice, bueno yo no lo hice, el Señor lo hizo, pero yo fui quien ofreció la proposición (el hermano Heath estaba en San Antonio en la ocasión de esa visita). El hermano Heath era el secretario del hermano Rutherford para ese tiempo.

La Hna. Murray: ¿Así que cuándo él lo vio allí él lo invitó a Betel? 

Covington: Bien, él no me invitó a Betel, él sí me invitó a asistir a la Convención del Madison Square Garden.

Hno. Murray: ¿Allí fue dónde ellos tuvieron todos esos motines? 

Covington: Eso fue donde la Acción Católica intentó romper la reunión en el 1939. Para el récord era el Gobierno y Paz y usted podía escuchar la acción de la chusma desde los escalones. Cuando la chusma empezó, el hermano Heath se bajó de la plataforma de oratoria puesto que él estaba a cargo de todos los ujieres; y se dirigió hacia allá, y cuando él se dirigió hacia allá yo también le seguí. Él entró a la escalera que era como una serpentina en el viejo Madison Square Garden, no el que está allí hoy. Yo le seguí y fuimos juntos. Ellos estaban gritando y enfadados, ésta era la misma clase de ruido que usted oye en las cédulas de Gobierno y Paz, gritaban en nuestros oídos según subíamos para mantener la ley y el orden en esa reunión religiosa.

Covington: Los policías estaban a fuera y actuando como si nada estuviese pasando, permitiéndoles a esos malandrines proseguir y romper la reunión, ó tratar de romperla. Nosotros subimos y teníamos bastones para mantener el orden e intentamos empujar a los mafiosos fuera y cuando lo hicimos uno de los mafiosos agarró al hermano Heath y lo hirió muy mal, físicamente.  Eso también fue escrito en las publicaciones de la Sociedad. Ellos lo agarraron por las partes privadas según él subía por las escaleras y él le pegó al mafioso sobre la cabeza con un bastón para separarse de la muchedumbre que nos estaba rodeando. Cuando él hizo eso entonces fue que los policías entraron al interior (ellos estaban trabajando en conspiración con los mafiosos) y ellos arrestaron al hermano Heath debido a que le pegó a uno de los mafiosos con el bastón. Él estaba en su derecho, el hermano Heath lo estaba, pero los policías pensaron que no, y ellos procedieron e hicieron su parte ayudando a los mafiosos y pusieron al hermano Heath bajo custodia. Entonces yo me convertí el testigo principal para la defensa, es decir, para el hermano Heath, y cuando el caso fue a corte, se me llamó desde San Antonio, Texas, para testificar. Yo hice dos o tres viajes en tren, estos eran viajes que duraban dos o tres días. En todo caso, el hermano Heath al final fue juzgado por tres jueces de toga negras quienes eran representantes del Estado de Nueva York para imponer la ley por felonía y ellos lo iban intentarlo y atraparlo. Pero los jueces sentenciaron, basándose en el testimonio que yo di en defensa del hermano Heath que se trataba de defensa-propia, por lo tanto él no era culpable. Ellos sostuvieron que el testimonio que se dio por un miembro de la jurisprudencia, a quien ellos creyeron ser más creíble que los mafiosos que había testificado contra él... así que el hermano Heath fue exonerado como resultado de la provisión de Jehová de tenerme allí para testificar a su nombre.

La Hna. Murray: Yo recuerdo al hermano Rutherford decir para el récord que ellos no romperían esta reunión y él sencillamente continuó sin detenerse. 

Covington: Él dijo “Por la gracia de Dios los nazis y los fascistas no romperían esta reunión.” Y de ésa manera así mismo fue, no la rompieron porque los hermanos conservaron la ley y el orden. 

Hno. Murray: No la rompieron porque ustedes usaron esos bastones... en ese momento ya habían algunas litigaciones conduciéndose por ejemplo, me llega a la mente, el caso de Lowell.

Covington: El Caso de Lowell se había presentado y el juez había autorizado la apelación del mismo, el Sr. Moyle, quien estaba en ese momento en Betel se ocupó de ese caso. Yo no tuve nada que hacer con ese caso. Yo no tuve que ver con ningún caso de la Sociedad en la Corte Suprema hasta después de que el caso de Snyder fue argumentado. El hermano Rutherford defendió a Snyder, en el caso de Snyder contra Irvington, en Nueva Jersey.  El hermano Rutherford y yo estuvimos juntos en ese caso. Este caso se trataba de una ordenanza contra la distribución de literatura.  Ahora el caso de la bandera fue un caso distinto que surgió para ser ventilado en 1940; ese nos fue adverso a nosotros, el primero, y entonces después ellos mismos se revocaron como resultado de nuestros tomarlo. 

Hno. Murray: ¿Así que ese fue el punto cuando usted fue al caso del Madison Square Garden? 

Covington: Ése fue dónde los mafiosos intentaron romper la reunión del 1939.

Hno. Murray: Así que debe haber sido poco después de que a usted se le invitó a Betel.

Covington: ... debido al hecho que yo había hecho una defensa firme para el hermano Heath, se retiró el abogado de la Sociedad. Él no creía en la defensa propia. Así que renunció. El hermano Rutherford necesitaba a alguien de modo que me llamó, si bien yo no estaba consciente de lo que estaba sucediendo en ese momento. Pero cuando pasó, él me invitó a venir, y yo vine.

Hno. Murray: Usted estaba en un campo de leyes, pero usted casi entró en la Ley Constitucional. 

Covington: Sí. Originalmente estaba en casos de seguros por accidentes, defensas, lesiones personales, y representando compañías de seguros en casos de demandas por daños; en aquel tiempo estaba en casos de confiscación por embargo y en casos de requisición. Pero, cuando fui a Betel estaba en una área totalmente diferente. Sin embargo, yo había tenido bastante experiencias en juicios con argumentos de apelación y experiencia en corte lo que fue fácil para mí cambiar a la posición de defender a los testigos de Jehová y fue bueno porque yo pude hacer lo que me gustaba, que era defender a mi cliente. También el hecho de tener una causa justa le da a uno un arma de doble cañón.

La Hna. Murray: Eso es correcto, en una causa que realmente usted creía. 

Covington: Yo llegué a Betel en el 1939. El hermano Rutherford me llamó, pero eso fue después del caso del motín en el Madison Square Garden por el hecho que otro abogado llamado Moyle renunció, y dejó al hermano Rutherford con la carga. Conseguí una invitación para venir mediante entrega especial de parte de Rutherford, y me fui inmediatamente. Tuve que transferir todos mis casos a una docena ó dos de abogados para hacer ese cambio.

Hno. Murray: Usted y el hermano Rutherford estuvieron juntos en un par de casos según usted mencionó. Yo siempre pienso en usted como un abogado, y en él como un escritor, ¿pero él, era un abogado bastante bueno? 

Covington: ¡Oh sí él lo era! Él era muy, muy bueno, él era un orador elocuente y él mantenía la dignidad, a él le tuvieron mucho respeto los miembros de la corte que lo escucharon litigando el Caso Gobitis. 

Hno. Murray: Usted empezó en 1940. ¿Cuáles fueron algunos de los primeros casos mayores que usted estuvo envuelto? Yo sé un poco sobre algunos de los casos, ¿pero cuáles fueron algunos de los primeros? ¿El “Caso de Saludar la Bandera” llegó en 1940? 

Covington: En el primer caso del saludo a la bandera, yo estuve con el hermano Rutherford, pero yo no tuve nada que ver en los argumentos de ese caso. El hermano Rutherford litigó ése, no obstante él hizo un buen trabajo. La razón por qué lo perdimos no fue debido al hermano Rutherford, sino debido a los tiempos en que estábamos. Había una guerra y la presión estaba sobre nosotros que venía desde todos los ángulos.

Hno. Murray: Entonces durante algún tiempo los casos comenzaron a estibarse. 

Covington: ¡Oh, hay sí! Ellos estaban llegándonos rápidos y con furia. Eran unos días de dieciocho horas para mí para tratar de cubrirlos, pero yo era joven y dedicado y me devoraba a cualquier oposición que nosotros tuviésemos. Yo seguía trabajando todo el tiempo. Y estaba contento de hacerlo.

Hno. Murray:  Hay algunas de estas cosas aquí que yo no estoy muy familiarizado; usted puede decirme sobre alguno de ellos. ¿Por ejemplo yo sé del caso de Harlan, en Kentucky, pero qué usted puede decirme sobre el caso de Connersville, en Indiana? 

Covington: Bien, ésa era una situación de una turba que ocurrió mientras nosotros estábamos litigando el caso de conspiración y sedición en Connersville, ese sitio es una cama caliente de acción de la Legión Americana y ellos regían a todo el pueblo. En el caso de Connersville yo usé al hermano Franz como mi testigo y entonces se puso el jurado y fue necesario para mí conseguir sacar el caso y terminé el argumento del caso en Connersville, intenté conseguir un aplazamiento del caso en Maine pero ellos no lo aplazaron. Como resultado tuve que correr de Indianápolis a Cincinnati para coger un avión para ir a Boston y eso salvó mí vida, porque esa noche ellos habían conspirado para matarme. Yo fui a tomar el avión en Cincinnati desde Connersville, y entonces el hermano Víctor Schmidt, quien estaba conmigo, como mí asesor y ayudante, ahora fallecido, él se quedó, Y él y su esposa, la hermana Schmidt, fueron agredidos por el gentío y según los golpeaban en la oscuridad esa noche, después que el caso había terminado, ellos gritaban que me iban a matar esa noche. El Señor me salvó en el momento correcto de lo contrario yo habría muerto esa noche. Yo quise quedarme allí para el veredicto. El veredicto nos fue adverso y yo hice una apelación. Yo después tuve que volver para la apelación y el mismo grupo de conspiradores estaba allí y yo entré y salí deprisa.  Hicimos efectivamente la apelación y conseguimos que el caso se invirtiera en la apelación, pero eso fue después de una tremenda lucha que nos costó mucha sangre, sudor, y lágrimas. Era parte de una conspiración para eliminarnos en Connersville pero por la bondad inmerecida de Jehová ellos no lo hicieron. Un testimonio bueno fue dado pero algunas hermanas fueron sentenciadas como culpables por conspiración y se les sentenció a cumplir cárcel, yo las saqué de la cárcel bajo fianza y se apeló el caso a la Corte Suprema de Indiana. Fue revertida la decisión y a ellas se les declaró libres por la corte en la apelación (la decisión bajo el mismo día de Pearl Harbor Day). 

Hno. Murray: He notado que usted recibió una nota aquí sobre Oscar Pillars, un hermano quien estuvo en Texas.

Covington: Sí, él era un hermano que vivía en el Este de Texas para demostrar el intenso prejuicio que existe en esa área. Ellos literalmente lo golpearon y lo colgaron de un poste de teléfono y la soga se cortó por las barras de acero que estaban en el poste de teléfono las barras angulares, eso fue lo que le salvó su vida.

Hno. Murray: Eso después fue a corte, y las personas que fueron culpables de intentar colgarlo para matarlo huyeron del estado. Ahora por supuesto sobre este Condado de Harlan, en Kentucky, la hermana Murray y yo servimos allí cerca del Condado de Harlan y nosotros escuchamos hablar sobre algunas historias interesantes de Harlan, Kentucky.

Covington: Y Somerset también, Somerset y Harlan ambos estuvieron involucrados. 

Hno. Murray: ¿Ahora, cuál era la objeción contra los testigos en Harlan? 

Covington: Bien, es igual que aquí. Allí fue donde el fiscal dijo que si él volvía a verme allá en Harlan me iba a hervir en aceite. Ellos tenían un cargo de conspiración contra los hermanos, un cargo de conspiración por sedición donde yo archivé un entredicho contra la fiscalía de ese caso en la corte Federal, la Corte Federal Londinenses, y conseguimos una disposición contra el Estado de Kentucky que todavía está en pie hoy, eliminando esa ley de la sedición como algo inconstitucional y los jueces federales que oyeron el caso nos vindicaron. Fue un caso muy polémico y caliente. La cosa que fue interesante es que el fiscal dijo que él estaba basando sus cargos sobre la base de que esta literatura era una conspiración y sediciosa. Entonces el jefe de los jueces federales dijo: “Sr. Fiscal del distrito son ahora las 11 y la corte recesará, y usted regresará mañana con la prueba.” Así que la corte recesó y cuando él regresó al próximo día claro él no tenía ninguna prueba. Todo lo que él tenía eran todos esos libros, eso fue cuando él hizo esa declaración a los otros tipos en su cuarto que él si conseguía que Covington retornase a Harlan él iba a hervirlo en aceite.

Hno. Murray: Entiendo que algunos de los hermanos se alojaron al lado de su cuarto esa noche. 

Covington: Sí ellos estaban allí, porque nosotros habíamos ocupado todos los hoteles, y todos los oficiales de la ley tuvieron que alojarse juntos. 

Hno. Murray: ¿Allí fue dónde ellos pasaron toda la noche investigando la literatura? 

Covington: Sí, y allí fue donde el Alguacil y los guardias le dijeron al viejo Daniel Boone Smith apaga esa luz que nosotros necesitamos un poco de sueño. Oh eso sí fue gracioso. 

Hno. Murray: Sí, eso es realmente gracioso narrarlo ahora, pero en ese tiempo era algo muy fuerte. 

Covington: Sí, nuestras vidas estaban en peligro. Como cuando usted está a la ofensiva con la espalda contra la pared, pero Jehová nos vindicó, aunque fue un tiempo difícil. 

Hno. Murray: ¡Usted no está bromeando! Usted sabe, hay un par de casos que no los tiene aquí, pero que yo sí sé personalmente sobre estos. Por ejemplo, ¿usted luchó el caso sobre Jones contra O'Blancon?

Covington: Sí ése fue el caso que lo tomó la Corte Suprema, involucrando la validez de la ley de licencia sobre impuestos. Y ese llegó desde Alabama.  Nosotros lo perdimos al principio, y ése era un caso compañero de Jones contra Opelika, y Jobin contra Arizona, y de otra persona contra el estado de Arkansas.  Esos tres casos fueron unificados y la Corte Suprema los atendió y decidieron adversamente al principio contra nosotros.  Entonces en otra audiencia ellos pusieron a un lado su opinión pero eso no llegó automáticamente.  Nosotros tuvimos que defendernos con nuestras espaldas contra la pared, entonces fue cuando el Juez Murphy registró su opinión sobre el caso; él se quejó de que los testigos de Jehová habían estado siendo perseguidos por las turbas violentas y sobre todas las otras clases de conspiraciones que los oficiales públicos habían utilizado para detener su obra.  Allí fue cuando Murphy emitió su opinión disintiendo a favor de los testigos de Jehová y entonces después los otros casos se trajeron desde Pensilvania esto significó que el caso tendría que ser reabierto porque eso era una cuestión muy seria que la corte no había tomado en cuenta, y fue bueno que ellos trajesen los otros casos también porque por otra parte el caso tendría que permanecer y no sería nuevamente escuchado.

Hno. Murray: Según entiendo en los casos de licencias sobre impuestos, es una municipalidad cual indica que para vender su literatura en nuestro pueblo usted tiene que tener una licencia.

Covington: Sí, si usted quiere venir aquí a vender su literatura usted tiene que tener una licencia. 

Hno. Murray: Pero cuando usted fue a conseguir la licencia ellos no se la vendieron porque usted no cualificaba. 

Covington: Nunca cualificábamos. Y de esa manera se nos podían acusar a causa de que no teníamos la licencia, sin embargo nosotros creímos que esa licencia era algo improcedente de todos modos. Nunca se nos hubiese otorgado circunstancialmente la licencia, nosotros estábamos defendiendo el caso porque ellos estaban haciendo una imposición sobre nuestros derechos constitucionales y contrario a nuestras conciencias. Entonces el Juez Murphy archivó un disentimiento en ese caso. Murphy consiguió obtener un buen nombre entre nosotros porque él siempre estaba disintiendo en los casos a favor nuestro. Ellos escribieron un artículo sobre él en la ‘Revisión de la Ley’, algunos individuos concibieron, al efecto de que si el Juez Murphy alguna vez se le canonizara, sería por los testigos de Jehová, y no por la Iglesia católica. Él era un notorio católico.

Hno. Murray: Es raro que él tan fuertemente se inclinase hacia la justicia siendo que él tenía esos antecedentes. 

Covington: Él estaba muy a favor de lo que estábamos haciendo. Y él sabía que la vida del país, su éxito, dependía de eso. 

Hno. Murray: Pero no todo los Jueces eran de esa manera. Por ejemplo el Juez Frankfurter, 

Covington: ¡Oh! ¡Él sí era muy adverso! Él era aún tan hostil, y sin embargo era un judío. Él estaba en contra de nosotros en el caso de la bandera y contra nosotros en los casos de las licencias sobre impuestos. 

Hno. Murray: Yo leí algunas de sus opiniones y es asombroso que él, viniendo de una minoría perseguida, la minoría judía de donde él era, que fuese tan duro contra los testigos. 

Covington: Oh muchacho, usted lo ha dicho. Él era también muy vicioso. Él intentaba justificarse a sí mismo, pero en realidad era un hipócrita, y mi sentir sobre este asunto es que él era un enemigo. 

Hno. Murray: Permítame regresar a este otro punto. En el Caso de Flaxwood, el primero, obtuvimos una decisión adversa en el 1940, y en el Día de la Bandera en el 1943 se invirtió. 

Covington: Y la razón por qué fue invertida, fue porque yo traje un entredicho, un caso de una disposición a la Corte del Distrito de los Estados Unidos del Distrito de Virginia del Este, para refrenar la regulación en vigor de hacer obligatorio el saludar la bandera estatal por los niños en las escuelas. Yo desafié eso como que era inconstitucional y eso me dio la oportunidad de forzar a la corte a la posición de tener que decidir de nuevo sobre esta materia. Yo traje un entredicho de una disposición contra la regulación en vigor que lo hacía obligatorio, esto me dio el derecho de formar un panel de lo que ellos llaman una Corte Estatuida de Tres Jueces.  Eso nos dio automáticamente el derecho de directamente apelar a la Corte Suprema de los Estados Unidos.

Hno. Murray: Ahora, yo no entiendo esa parte. 

Covington: Bien, eso es algo muy técnico, pero nos dio una rápida y pronta decisión, y nosotros necesitábamos una rápida y pronta decisión. Cuando estábamos litigando ese caso en la Corte de Distrito, el Juez John Jay Parker quien era de Carolina del Norte estaba presidiendo la corte. Entonces el Fiscal General de Virginia del Este se levantó y dijo: ‘bien, no es necesario para mí argumentar sobre este caso, porque la Corte Suprema de los Estados Unidos ya ha decidido este caso para los testigos de Jehová.’ Como consecuencia, el Juez Parker indicó:  ‘Sr. Fiscal General, si usted está confiándose en el Caso de Gobitis es mejor que usted litigue este caso.’  Él le respondió, que no era necesario para él defenderlo. Así que el Juez Parker le dijo: “Es mejor que usted litigue este caso.”  Él quedó estupefacto, el Fiscal General fue cogido desapercibido; él no sabía lo que estaba pasando.

Hno. Murray: Yo pensaba que una vez que la Corte Suprema decidía sobre algo que ya eso era la decisión final. 

Covington: La Corte Suprema siempre puede revertirse ella misma y volver a abrir el asunto, y ésa era la misma cosa que yo tenía en mente cuando yo sometí ese caso para disputar eso y conseguí que ellos lo volvieran reabrir. Y la única manera que yo podría hacerlo rápidamente era conseguir una Corte de Tres Jueces y entonces ‘bingo’, yo podría dispararme hasta la Corte Suprema de los Estados Unidos y podría evitar la corte de apelación intermediaria y así los tenderíamos a la carrera.

Hno. Murray: Eso es interesante, alguien tuvo alguna indicación que la Corte Suprema estaría dispuesta a atenderlo nuevamente, ó usted simplemente lo pensó así. 

Covington: Yo no tenía información interna sobre eso, puesto que usted nunca logra obtener ningún compromiso de la corte. Yo sí sabía que cuando Roy Gamble (quién era un testigo de Jehová) quién estaba pintando un cuadro del Juez Murphy en Lansing, Michigan, como un artista allí (él pintó un cuadro para colgarlo en el Capitolio allí en Lansing) dijo que el Juez Murphy le hizo una declaración, a Roy Gamble, quien se quejó de la adversidad que a los testigos de Jehová se les había puesto. Frank Murphy le dijo: “Yo lo sé, y algún día vamos a hacer algo sobre eso.”

Hno. Murray: Ahora veamos, quiero preguntarle algo sobre las leyes de sedición porque algunos amigos míos han estado envueltos en esas leyes de sedición, particularmente esa de allá abajo en Mississippi. 

Covington: Ese Caso de Mississippi que nosotros llevamos a la Corte Suprema de los Estados Unidos junto con el segundo Caso de la Bandera, es el de, la Junta de Educación de Virginia del Este contra Barnett. Yo tomé la apelación del caso de Mississippi de sedición basándonos en la misma negativa, explicando que la razón de la negativa a saludar la bandera estaba en la literatura que se había estado distribuyendo y que eso era lo que los hermanos estaban haciendo, colocando literatura donde se explicaba por qué los testigos de Jehová no saludan la bandera. Y entonces ellos fueron acusados de violar esta ley de conspiración sediciosa de Mississippi en el informe. Ése fue el caso que nosotros trajimos al reabrirse el caso de la bandera, en el proceso de Virginia del Este.

Covington: Ellos todos se unificaron al mismo tiempo en la corte y sólo que Jehová pudo hacerlo.

Hno. Murray: Los periódicos anunciaron que ese día fue un día de fiesta para los testigos de Jehová. 

Covington: Eso fue lo que dijo el Juez Waite; que fue un día de fiesta para los testigos de Jehová cuando ellos deliberaron sobre esas decisiones en el día de la Bandera en el 1943.  El Juez Waite escribió el artículo titulado La Deuda Constitucional del Pueblo Americano a los Testigos de Jehová, un largo artículo sobre la Revisión de la Ley de Minnesota que cubrió aproximadamente unas cuarenta páginas.  Él hizo una estadística detallada de las decisiones que se deliberaron en ese día la que incluye al caso Jones contra Opelika siendo revertido, y caso de Mississippi que se deliberó e invirtió en la Corte Suprema de Mississippi. ¡Usted ve, ese fue un día de fiesta para nosotros!  La marea cambió. En aquel tiempo no hubo ninguna publicidad. Los periódicos habían sido muy adversos contra los testigos de Jehová por todo el país y entonces nosotros les dimos una pela, por qué entonces ellos se fueron sumisos.

Hno. Murray: Fue como si Jehová se hubiese tragado un diluvio de adversidades contra este pueblo, se está haciendo tarde, pero hay un par de casos que me llegan a la mente. Hay uno que me involucra a mí, usted nunca supo del que me involucró a mí; los casos del servicio selectivo militar.

Covington: Yo estuve muy envuelto en los casos de alistamiento del servicio selectivo a causa de que tenía que reunirme con todo las autoridades militares en Washington cuando ellos estaban considerando el caso de si a los testigos de Jehová se les permitiese la exclusión del servicio selectivo bajo la ley como ministros de una religión, y si ellos tenían el derecho del beneficio de ser objetores por conciencia. Ellos tenían un salón  grande lleno de personas que administraban el servicio selectivo militar. Y entre ese grupo estaba el General Louis B. Hershey.

Hno. Murray: Ahora uno alberga la opinión al leer, que él estaba más o menos a favor de permitir a los objetores por conciencia. 

Covington: Él estaba a favor de darnos incluso una buena oportunidad, ya que él era realmente un hombre honorable, un hombre integro. Me agradaba mucho. Murió hacen aproximadamente tres años en Indiana, en el campo. Él era un experto en lo que se trata del servicio selectivo, el mejor en el mundo en el alistamiento.   Por eso Roosevelt lo puso a cargo del registro de administración del servicio selectivo.  Era un tipo de hombre cursi, pero muy inteligente, astuto, vertiginoso. Se defendió muy bien ante el Congreso y él era honorable y justo en su trato con los testigos de Jehová.  Estuvo de acuerdo con algunas de nuestras demandas y yo dije, bien me supongo que tendremos que debatir por el resto.

La Hna. Murray: Me supongo que se pusieron realmente emocionales y patrióticos. 

Covington: Oh, sí. Pero ellos también eran de sangre fría, usted sabe como son estos hombres del ejército.  Para ellos eso es como cortar carne, usted sabe. Ellos estaban tan fríos como un pepino. 

Hno. Murray: Sí, para ellos un hombre es simplemente un pedazo de material.  

Hno. Murray: ¿Cuántos de nuestros hermanos finalmente terminaron en prisión durante la guerra? 

Covington: Aproximadamente unos 2500 fueron a la cárcel durante la guerra, pero sacamos fuera una inmensa cantidad de ellos. Tuvimos un tremendo número de casos que se vieron y se apelaron bajo la ley del servicio selectivo, y hubo un gran día que nosotros tuvimos donde la marea volvió a su lugar en la Corte Suprema en los casos del servicio selectivo, fue que unos 3 ó 4 de ellos se unificaron y los litigué juntos. 

Hno. Murray: ¿Yo recuerdo que, eso fue para principios del 1950 verdad? 

Covington: Nosotros perdimos el Caso Fileboat, que fue el primer caso del servicio selectivo y ellos deliberaron contra nosotros sobre la base de que nosotros no habíamos agotado nuestros recursos haciendo una apelación. Se tomó una apelación dentro de la ley del servicio selectivo, y entonces ellos sostuvieron que se suponía que nosotros tomásemos un segundo examen físico. Eso no era necesario porque el primer examen físico era suficiente para conformar la elegibilidad del individuo para el servicio selectivo. Ellos asumieron la posición de que era necesario que él fuese de nuevo y tomase un segundo examen, y yo argumenté que eso era innecesario, irrazonable, arbitrario y caprichoso para poder conseguir el beneficio de la ley.  Frankfurter estaba en contra de nosotros y también un gran número de los otros jueces, pero al final ganamos esos casos del servicio selectivo en la segunda vuelta. Establecimos el derecho a ser escuchados en nuestra defensa como ministros. Al principio ellos sostuvieron que nosotros no teníamos ni siquiera el derecho para hacer tal defensa, debido a este asunto de no haber tomado el segundo examen físico, cual yo les dije en mi argumento a la corte que no era necesario porque su aceptabilidad se había predeterminado en el primer físico.

Hno. Murray:  Así que esa fue la que se estableció cuando yo llegué en el 1957. Para ese tiempo yo todavía no era precursor, yo solamente les dije que era testigo de Jehová y ellos automáticamente me dieron una objeción por conciencia. 

Covington: Tuvimos muchas dificultades estableciendo eso, pero al final prevalecimos. Jehová nos dio la victoria en estos casos.  Pero no todos nosotros conseguimos una dilación sin dificultades, no obstante, en definitiva al final ganamos en estos casos del servicio selectivo.  Conseguimos la decisión de la Corte Suprema el derecho para hacer a una defensa en el caso de Louis Dabney Smith que es ahora un superintendente de circuito en esta área. William Esteph, fue el otro, era de Pittsburgh, y Smith quien era de Carolina del Sur.  Smith tuvo un caso interesante porque su padre lo llevó secuestrado.  Su padre consiguió que unos policías lo secuestraran de su casa, y lo llevaran a las malas a la estación de inscripción. El padre sabía que su hijo no iba a presentarse, así que él lo llevó a las malas allí.  Louis permaneció allí, y entonces yo tuve que demandar para sacarlo del ejército.  Nosotros dimos vueltas y vueltas en su caso y también dimos vueltas y vueltas en los otros casos. Ésa fue una batalla grande en los casos del servicio selectivo.  Pero les dimos un recibo por cada golpe.  Usted ve, ellos estaban ya a punto de acusarme, Sí, realmente ellos lo estaban.

Hno. Murray: Encerrarte bajo llave, muchacho.

Covington: Cuando ellos me dijeron eso, yo les dije: “ustedes saben mi dirección”.

Hno. Murray: Ellos sabían dónde encontrarte. ¿Usted, se involucró en los problemas canadienses?

Covington: Oh sí lo estuve, y mucho. Yo pasé mucho tiempo en Canadá, entonces estaba esa situación en Québec, la que estaba bien mala y trabajé muy estrechamente con el hermano Hal.  Lo usé en los casos a allí ya que yo no podía litigar ningún caso en Canadá. Trabajé con él y él era mi ego alterno.  Les hicimos ganarse cada centavo invertido de su dinero en Canadá. Realmente conseguimos resultados muy buenos de la Corte Suprema canadiense.  Entramos en los casos de libelo y sedición que se trajeron contra los testigos de Jehová. También en un gran número de otros casos tuvimos dividida a la Corte Suprema de Canadá y debido a eso la corte deliberó a favor nuestro, se veían en decisiones, a favor y en contra, esto antes de que finalmente deliberaran a nuestro favor, y fueron algunas muy buenas decisiones las que ellos nos dieron en Canadá. Canadá está basada en leyes consuetudinarias.  Nosotros fuimos allí bajo los estatutos de la libertad de culto en Québec. Hicimos uso de eso por primera vez en su historia; fue escrita para la Iglesia católica, ellos nunca tuvieron que usarla, pero nosotros la utilizamos con éxito en el caso que involucraba a Laurent Samour.  El caso de Laurier Sumur, un caso donde testificamos.  El otro caso involucró al hermano que estaba a cargo de un restaurante y ese caso también fue ganado.  Ellos intentaron arruinarlo porque él estaba firmando bonos para los Hermanos.  El hermano Frank Boccerelli estaba a cargo de un restaurante. Él era un buen hermano, Él por el nombre de Jehová se enfrentaba de una manera muy valiente y realmente le dio a Duplessis una buena carrera, le hizo ganarse cada centavo invertido, nosotros también le dimos a Duplessis una buena carrera, y le hicimos ganarse cada centavo en las cortes allá. 

Hno. Murray: Él decía: “¡Yo soy la ley!” 

Covington: Así es como él se sentía sobre esto. Él era un tipo malo, Duplessis, si lo era. El hermano Franz y yo testificamos allá en el caso de Laurent Samour en el juicio que se ventilaba en la corte y luego pasó a través de las Cortes de Apelación, yo estuve cuando litigamos el caso. El caso también se defendió en la Corte Suprema de Canadá (pero Glen Howe se ocupó muy bien de los argumentos y muy hábilmente) trabajamos muy bien juntos. Finalmente, Jehová vindicó a su pueblo y su nombre de una manera muy grande en Canadá, y este libro aquí titulado:  Los Testigos de Jehová en Canadá, Campeones de la Libertad de Expresión y Adoración, por M. James Penton. Es un libro grande, de varios cientos de páginas, trescientas ochenta y seis páginas, y tiene las referencias de muchos de nuestros casos en Canadá y en otras partes. Entra en la batalla de Québec, la Segunda Guerra Mundial, y sobre nuestra abstención de sangre. Usted sabe que tuvimos casos de sangre también a allí en Canadá, y narra sobre las victorias en las cortes en Canadá y esas donde involucraba el servicio selectivo, el servicio alternativo, que era un caso de reclutamiento, y realmente uno de los casos de Leo Greenlees, quien es parte del cuerpo gobernante, yo lo representé en las cortes de Toronto eso fue para los años cuarenta. Dice aquí que el caso de Leo fue durante los años cuarenta.

“Percy Chapmann y Hayden C. Covington, los abogados legales estadounidenses para las dos sociedades, visitaron al Ministro de Justicia, San Laurent, para pedirle que la prohibición en esas organizaciones se excluyese.”  Percy y yo fuimos a ver a San Laurent quien era el Ministro de Justicia a cargo en Canadá. Y señala en la página 161:  “el Rey MacKenzie quien era el Primer Ministro y el Primer Ministro causó que las prohibiciones se removiesen después de esto.  No obstante, era un tiempo caliente en Canadá, un lugar malo. Había mucha persecución entonces, y ahora, es un lugar de prosperidad para el pueblo del Señor.”

Hno. Murray: ¿Las cosas realmente han cambiado desde entonces?  Primero nosotros tuvimos que derribar esa pared. Por ejemplo, cuando usted fue a la corte en el caso del saludo a la bandera, y usted fue a la Corte Suprema, debe de haber involucrado una tremenda suma de dinero.

Covington: Pues sí, pero el Señor posee todo el ganado en las siete colinas y él puede darse el lujo.

Hno. Murray: ¿Cuándo usted gana un caso, pese a, usted todavía le pagan?

Covington: A veces usted recupera sus gastos y en otras ocasiones no. Cuando el Tío Sam o el Estado está envuelto usted no recibe nada. Pero en Canadá nosotros recibimos todo para atrás. ¡Oh Dios mío! Nosotros les sacamos hasta su talento. Pero en los Estados Unidos usted no puede sacarle nada al Tío Sam.

Hno. Murray: Usted tuvo una oportunidad de ver a ole Harry Truman una vez.

Covington: Oh sí, efectivamente. Ole Harry Truman.  Murray, él era un gran tipo. Él era una patata caliente. Nosotros fuimos a ver a Harry porque estábamos intentando conseguir una petición de perdón para los testigos de Jehová quiénes habían sido declarados culpables bajo el servicio selectivo, algo que había sido considerado y permitido por él mismo, como Presidente de los Estados Unidos. No es fácil entrar para ver al Presidente, pero Harry era accesible. Yo conocía a su vecino, Jim Blair, quien era Gobernador de Missouri, y quién estuvo conmigo en el primer caso del servicio selectivo allá en Texas. Cuando empezamos con eso, yo me contacté con Jim Blair, y él vino a Washington para hacer los arreglos para tener una cita en la Casa Blanca.

Y Jim, el hermano Knorr, y yo, fuimos a buscar al hermano Kennedy para que viniera ya que él estuvo en el Ejército. Pero eso no hizo ninguna impresión en Harry. Nosotros entramos y vimos a Harry Truman en la Casa Blanca, en el Cuarto Oval, y yo lo voy a decir exactamente como él lo dijo, así que si usted quiere censurarlo proceda. Entramos para ver a vuestro honor, sus asesores, y Jim Blair estaban allí en el Cuarto Oval y entonces él averiguó de lo que se trataba, lo que Ole Harry hizo, él cerró su puño y dio un  golpe en el escritorio que casi rompe el escritorio presidencial. Y Él dijo: “yo quiero decirle, que yo no quiero tener nada que ver con ningún maldito por Dios hijo de perra que no quiera dar su vida por su país en tiempo de guerra”, y entonces Jim Blair levantó sus manos y exclamó: “¡Oh, Sr. Presidente, Sr. Presidente!”  Así que Harry, después de que nosotros le presentamos el asunto, Harry se bajó de su colosal caballo, y fuera de su furia dijo: “bien yo se lo referiré a mi Fiscal General” quien era Tom Clark a quien yo conocía y quién era a propósito de Texas.  Al viejo Tom se le nombró después a la Corte Suprema de los Estados Unidos, por Harry Truman. Y después de que él fue designado, Tom Clark nos dio algunas decisiones favorables en algunos de nuestros casos.  No porque nosotros tuviésemos influencias, sino porque nosotros teníamos la razón. 

Hno. Murray: Él, tenía algo de carácter sobre él

Covington: Oh sí él lo tenía, y realmente su hijo, el Fiscal General, era ciertamente un liberal. Su hijo era bien conocido por su liberalidad. Sorprendió a todos también, y avergonzaba a Clark, sin embargo Clark resultó ser un juez muy bueno.

Hno. Murray: Es asombroso, algunos de esos hombres tenían un carácter real; como Murphy y Stone.

Covington: ¡Oh muchacho, ese Murphy! Él era el tipo más grandioso.

Hno. Murray: Esos tenían carácter, ellos representaban lo que ellos sentían que era lo correcto.

Covington: Realmente, en cuanto a Ole Frank Murphy, si usted leyera su opinión disintiendo, la que él escribió en ese caso de custodia de niños, el caso de Prince contra Massachusetts.  Es algo elocuente, y él se cuadró contra todo el resto de ellos y se pronunció sobre cuán horriblemente a los testigos de Jehová se les había perseguido. Él era un hombre justamente dispuesto.

Hno. Murray: Son interesantes todos éstos políticos, hay una cosa que me gustaría saber. Por ejemplo, usted sólo tuvo una oportunidad de trabajar de cerca con el hermano Rutherford por aproximadamente tres años, porque él murió en 1942.  

Covington: Eso es correcto, trabajé con él desde 1939 al 1942. Yo estaba allí en el 1939, y éramos muy, muy cercanos. Teníamos que serlo debido a las cosas en las que estábamos trabajando juntos, y me fui a trabajar con él en el caso de la bandera, en el caso de Gobitis en San Diego, allí fue donde preparamos el caso de Gobitis juntos, en San Diego. ¡Y era elocuente!

Hno. Murray: Sí, eso es correcto, él tenía una tremenda forma de cómo expresarse. ¿Él era así en la vida real?

Covington: Sí él lo era. ¡Él era también un hombre con un gran sentido del humor, pero se salía de sus casillas muy rápido también! Qué sólo es de humanos, usted me entiende. Pero yo lo amé con todo mi corazón y nunca le temí en absoluto.

Hno. Murray: Yo me supongo que algunas personas le temían debido a la autoridad que era.

Covington: Bien eso puede ser verdad, no obstante él todavía era un gran hombre. Si él hiciera algo malo, él lo compensaba. 

La Hna. Murray: ¿Usted sabe cómo el hermano Rutherford llegó a la verdad?

Covington: Él había sido, en su vida cuando más joven, un agente vendedor de libros. Él estaba por Missouri y se resbaló y se cayó atravesando el hielo, y contrajo pulmonía. Él pensó que estaba a punto de morir, y él le oró al Señor que si él salía de eso, él nunca rechazaría a un agente vendedor de libros. Él estaba en su oficina cuando oyó a su secretaria despidiendo a un agente vendedor de libros fuera de su oficina. Él corrió hacia afuera de la puerta y voló hacia afuera tras el agente de libros. Resultó ser un testigo de Jehová con los libros del Pastor Russell. 

La Hna. Murray: Yo escuché que se trataba de una Hermana.

Covington: Y después de eso él se envolvió tan profundamente con lo que él leyó, hizo justamente lo mismo que hice yo cuando estaba escuchando al Juez; él estaba leyendo lo del Pastor Russell y él se metió de cabeza hasta los talones con todo y ropa por lo que el hermano Russell estaba haciendo y se introdujo hasta lo último sin inhibiciones. Entonces el hermano Russell entró en una litigación por causa de su esposa. Esa demanda junto con el divorcio y esos temas del trigo milagroso y todo lo demás.  El hermano Russell tenía que tener a alguien para representarlo y él llamó al hermano Rutherford para que viniese y lo representase en estos temas.

Hno. Murray: Rutherford fue arrestado después, pero nunca hubo nada en ese juicio y encarcelamiento.  A él nunca se le habría declarado culpable.

Covington: Su convicción fue revertida y eso limpió la pizarra. Realmente esas convicciones, sin embargo, se trataba de una maliciosa persecución.  El 24 de mayo de 1919 fue el día que a él se le admitió a la Corte Suprema, y ése fue el mismo año que a él se le admitió a la jurisprudencia como licenciado del estado de Nueva York. Y en aquel momento él se volvió el asesor del Pastor Russell después de eso. El Pastor Russell murió en un tren en Texas y hubo una grande lucha entonces en la organización después de eso, lo que es materia de historia. Yo no tengo mucha claridad en cuanto a eso. Usted sabe tanto sobre eso como yo al considerar los archivos y leerlos.

Hno. Murray: ¿Él realmente entonces era un buen abogado?

Covington: Oh sí, que luego eso no te coja desprevenido.  El hermano Rutherford tenía que conseguir salir del intenso frío del Este en el tiempo invernal. Él tenía un pulmón colapsado y existía el peligro de que él pudiese contraer pulmonía debido a esa experiencia cuando él se cayó en el agua y por poco se congeló hasta casi morir en Missouri. Recuerden que él dijo que nunca rechazaría a un agente vendedor de libros fuera de su oficina. Cuando Rutherford estaba tras las rejas él puso sus manos en uno de los barrotes y le dijo a Jehová: “Si alguna vez me sacas de aquí yo le voy a dar a esa vieja ramera [la Iglesia católica] la peor paliza que ella jamás le hayan dado en la vida...”  y él se dedicó toda su vida, o que le restaba, a darle seguimiento a eso.

La Hna. Murray: ¡Y a la verdad que él sí lo hizo, él realmente se la dio!

Hno. Murray: ¿Usted estaba acá en San Diego, cuándo él murió, usted estaba con él?

Covington: Sí. Él murió en San Diego porque a él se le había operado de cáncer en el colon en Indiana... el cáncer es una cosa que te consume, y gradualmente comenzó a comerle su cuerpo, llegó a pesar muy poco, entonces él llamó al hermano Knorr y al hermano Franz y a mí y fuimos a San Diego. Nosotros salimos en el tren Santa Fe, a donde el Jefe y fuimos a encontrarnos con él allí, él sabía que le quedaba poco porque él no estaba abatido por eso... él sabía que no iba a vivir mucho tiempo. Así que él puso sus manos sobre las cabezas de todos nosotros y nos pidió que nos mantuviéramos juntos. Allí fue cuando yo hice esa declaración que Fred Franz citó en la asamblea de Cincinnati. Todos nosotros lo llamábamos Pap, un diminutivo, significando Papi, él ciertamente era nuestro padre, usted sabe no nuestro padre real, sino que por su edad lo consideramos cuando el nos daba órdenes. Así que yo le dije:  “Bien Pap, nosotros lucharemos contra ellos juntos hasta que el infierno se congele.” 

Covington: Cuando nosotros estábamos en la asamblea de Cincinnati Fred Franz les dijo a los hermanos sobre esa cita, la que yo quise hacer. Era como si patináramos en el hielo. El señor lo logrará así. 

Hno. Murray: ¿Qué pasó con el cuerpo, él quiso ser sepultado en San Diego?

Covington: Él no tenía deseos de ser sepultado en ningún lugar, pero así tenía que ser. Él sabía que se estaba muriendo y tendría que ser sepultado. Él era lo suficientemente sensato para saber que no querría que sus huesos fuesen arrastrados hasta Brooklyn de nuevo. Así que nos sugirió que cuando llegase el tiempo para ser enterrado que él quería ser sepultado allí. Nosotros intentamos conseguir que lo enterrasen allí en la propiedad de Beth Sarim. Había allí una propiedad muy grande en la parte trasera, hasta el Camino de Montezuma, y entonces el hermano Heath hizo que se construyese esa casa grande allá la que su madre le había dado dinero para fabricarla.  Hoy en día costaría medio millón de dólares construirla ó duplicarla, ó sería mucho más costosa.  Nosotros intentamos conseguir que fuese sepultado en esa propiedad pero la junta de San Diego nos lo negó. Ellos no lo querían enterrar en ninguna parte cerca de allí, había mucha hostilidad y odio contra el Juez allá. Las autoridades nos negaban cada giro que nosotros hacíamos. Yo archivé un pleito entonces en las cortes de San Diego para forzarles a permitirnos enterrarlo en esa propiedad.  El Juez Mundo quien era el juez de la Corte Superior, lo atendió y lo pasó a un lado, esto estuvo saltando de un lado para otro, de un tecnicismo a otro, y finalmente después de contemplar éste tema de una manera razonable Bill, Bonnie, y Nathan y todos nosotros decidimos que ya habíamos luchado suficiente con esto y parece que era la voluntad del Señor que nosotros devolviésemos su cuerpo a Brooklyn, y lo enterrásemos en Staten Island, lo que nosotros hicimos. Así que Bill y Bonnie estuvieron en el tren con su cuerpo. Y Fred, Nathan, y yo ya habíamos regresado y estábamos trabajando. Yo estuve intentando conseguir que sus huesos lo sepultásemos por un mandato legal lo que nosotros no pudimos conseguir, y no hubo ninguna otra cosa que hacer. Entonces hicimos lo acordado, y se acabó eso. Él estaría riéndose desde el cielo de nosotros altercando para intentar conseguir que sus huesos fuesen sepultados. 

Hno. Murray: ¡Él probablemente estaba complacido de que ustedes finalmente decidieron dejarlo ir!  “¿Yo no les enseñé nada a ustedes?”  Probablemente él no pudo ver cómo eso estuviese conectado con nada. Ya que ustedes amaban al hombre sería por qué era tan importante para ustedes.

Covington: Queríamos hacer lo mejor que pudiésemos, no su voluntad, sino la voluntad de Jehová y él tenía que ser sepultado en alguna parte. No era razonable arrastrar su cuerpo a través de todo el país, pero finalmente tuvimos que hacer eso.

La Hna. Murray: ¿Bien cuánto tiempo se tomó por tren?

Covington: Se tomó aproximadamente dos días y medio a tres. Dos días y medio desde San Diego, yo hice ese viaje en muchas ocasiones. Desde Nueva York a San Diego; se toma dos días y medio en un Pullman. Claro, nosotros viajábamos en un Pullman.  Fuimos en primera clase, el hermano Rutherford me dijo:  “Yo quiero, que siempre que ustedes viajen, viajen en primera clase.”  Y así lo hice, y el hermano Heath lo hizo, Nathan Knorr lo hizo, y Freddy Franz también lo hizo, todos lo hacíamos.

La Hna. Murray: Bueno ustedes necesitaban el descanso y era más cómodo.

Covington: No se trata de que fuese cómodo, sino porque teníamos ese derecho: el obrero es digno de su salario.

Hno. Murray: A través de esos años, usted llevó casos a la corte donde pudo ver la mano de Jehová obrando, y cómo Jehová construyó un cerco alrededor de su pueblo. Y esa pared todavía está allí con tal de que nosotros no abusemos, y la ley nos protegerá.

Covington: ¡Sí, correcto! Con tal de que nosotros no pongamos nuestro pie en la puerta. Yo solamente estoy usando esto  como un ejemplo de expresión.  Sí sería un abuso del mismo, yo no pienso que la mayoría de nosotros nunca lo haremos, y estoy seguro que Jehová estará con nosotros todo el camino. No hay duda alguna sobre esto; ésta es la organización de Jehová. Como Pedro dijo: Señor, manda que yo vaya a ti, no hay ningún problema.

Hno. Murray: Es bueno que realmente usted haya estado comprometido en una guerra. Pablo habla sobre esta guerra espiritual. Esta guerra espiritual ha estado durante mucho tiempo y a veces ha sido difícil recordar que nosotros no estábamos luchando contra los hombres y sus estatutos tanto como que nosotros sí estábamos luchando contra espíritus ocultos detrás de los hombres.

Covington: Sí eso es correcto; ésa ha sido siempre mi convicción. Como Pablo dice aquí en esta escritura. ¿Dónde está esa que dice que nada nos separará de su amor? 

La Hna. Murray: En Romanos, creo, al final del capítulo siete. Yo pienso que está en el séptimo u octavo capítulo de Romanos. 

Hno. Murray: En Efesios 6:10 él habla sobre la lucha contra las fuerzas diabólicas. 

La Hna. Murray: En el capítulo ocho, al final del capítulo ocho. 

Covington: Sí correcto aquí está, yo lo había subrayado. 

Hno. Murray: “Por lo cual estoy seguro que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro.”  Así que usted no hubiera tenido a Jehová respaldándole a usted, usted no habría sido capaz de maniobrar con las fuerzas demoníacas. 

Covington: Oh de ningún modo, nosotros sabemos que no luchamos contra carne ni sangre sino contra los demonios y eso es lo que uno tiene que tener presente todo el tiempo y si usted no lo hace, es seguro que usted perderá. Y usted tiene que reconocer el poder que está contra nosotros, sin el poder de Jehová para ayudarnos, somos como aves de caza. 

La Hna. Murray: Eso ayuda a no odiar a las personas tanto, porque nosotros sabemos que ellos simplemente son humanos. 

Covington: Sí, eso es correcto, ellos sólo son peones en las manos del diablo. 

Hno. Murray: Incluso a alguien quien realmente detesta a los Testigos mucho, como el viejo Frankfurter. 

Covington: Él era un peón en las manos del diablo. Y después de todo Jehová no sostiene esto contra las personas. Lo principal es que nosotros continuemos adelante y nunca tiremos la toalla, ésa es mi filosofía.

La Hna. Murray: Fue estimulante para mí sólo escuchar sus experiencias, escucharle hablar me ha inspirado. Yo se lo agradezco muchísimo. 

Fin de Entrevista Grabada 


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