http://www.exjws.net/pioneers/briancole.htm

Traducido por David García Claussell:

 

Brian Cole — octubre de 2004 

Yo fui Testigo de Jehová durante 30 años desde la edad de 16 a 46 años. 

Mi madre se hizo miembro de ellos antes de que yo naciese.  No puedo recordar tiempo alguno cuando nosotros no asistiésemos a las reuniones del salón del Reino, primero en mi ciudad natal Portland, Oregón y en los demás lugares donde nos mudamos.  

A la edad de 17 años, decidí que realmente quería ir a Betel. Cuando visité a Betel en Brooklyn para el otoño del 1973 me encontré con muchos betelitas jóvenes.  La mayoría de estos jóvenes con quien me encontré, eran todos unos años más viejos que yo, pero parecían estar infelices.  Su falta de alegría era palpable.  No obstante ignoré esto y continué adelante hasta que fui invitado a las oficinas de la sede principal de la Watchtower en Brooklyn, N.Y.  Viví y trabajé allí desde el 1974 al 1979.

En retrospectiva, fue un tiempo interesante estar allí.  Fui testigo de la transformación de la Sociedad Watchtower de una monarquía (La presidencia de N.H. Knorr) a una oligarquía (Los 18 miembros del Cuerpo Gobernante de los testigos de Jehová organizados en seis comités) que sucedió en enero de 1976.  Durante algunos años, hubo algunas mejoras concernientes a la vida en las oficinas principales, pero ciertamente no un retorno a la cristiandad bíblica. 

En el 1979, me mudé para Oregón y empecé a trabajar como ministro de campo — eventualmente volviéndome un “precursor”, es decir, pasaba aproximadamente 20 horas por semana en la evangelización pública: en su mayoría visitando de casa en casa y conduciendo estudios bíblicos. 

Por más de 20 años, serví también como un ministro lo que envuelve la enseñanza pública, supervisión de las congregaciones y el pastoreado.  Desde 1987 al 1989, fui “superintendente de circuito”, esto es un representante viajante a jornada completa del Cuerpo Gobernante de los testigos de Jehová.  Durante ese tiempo, hacía visitas semanalmente a unas 21 congregaciones regularmente en la parte norte de Minnesota.

Sin embargo, tuve que regresar a Oregón debido a lo que se me acumuló como una depresión nerviosa.  Durante los 2 años y medio anteriores yo había sufrido de un desorden no diagnosticadode ansiedad, conocido como Desorden Obsesivo-Compulsivo, algo que empecé a experimentar ocho meses antes de irme a Minnesota.

No obtuve un diagnóstico exacto, hasta agosto de 1989, y eventualmente empecé lo que sería un tratamiento eficaz.  Comencé a sentirme mejor para marzo de 1990 y pude de nuevo permanecer en un trabajo.

En los recientes años he trabajado como reportero de un periódico, también como escritor técnico para un programa software para aleccionar.  Entre tanto era escritor técnico, estaba todo el día en la Internet. Tenía acceso ilimitado a la Internet y examinaba los demás medios de comunicación y las otras páginas de la red cuando sacaba tiempo de mi trabajo. 

En el otoño del 2001, decidí ver si la iglesia de mi tía tenía una página en la red.  Hice una búsqueda a través de Google, y encontré el sitio, empecé a examinarlo.  Me sentía atraído por lo que estaba leyendo sobre la experiencia cristiana de la salvación.  Mi Tía Gertie ha sido cristiana desde antes que yo naciera.  Ella es un artículo genuino, un pilar de la fe.  Yo me torné entonces a ella como un recurso.  Mis preguntas provisionales para ella fueron mi primer paso hacia el Señor.  El intercambio de cartas y llamadas telefónicas con ella me ayudó a venir a Cristo.

Al mismo tiempo, tomé mi primer paso fuera del mundo de la Watchtower al leer material en otras páginas de la red que desafiaban las doctrinas de los testigos de Jehová y las políticas del cuerpo gobernante.  Tenía muchas preguntas, y experimenté dudas sobre algunas de las cosas que yo había creído y enseñado durante tantos años.  Aunque estaba empezando a ver las grietas en el sistema de creencias con las que yo me había desposado durante tres décadas, también estaba luchando contra la sencilla y simple verdad del Evangelio.

Pero, si yo fuese adoptar una fe diferente después de todos estos años, me afectaría grandemente. Yo tendría que romper con la estructura legalista con la cual había vivido, y defendido toda mi vida entera de adulto.

Primero, yo sería “expulsado”, o sería considerado uno quien él mismo se ha “desasociado” de la congregación de los testigos de Jehová.  Y perdería a todos mis amigos quienes había conocido por 30 años ya que sería rehuido por todos los testigos de Jehová.

No obstante, la afinidad hacia el Evangelio era demasiado grande. Yo quería a Jesús.

Me desasocié de los testigos de Jehová en mayo del 2002. 

El dolor terrible de lo que es el rehuir 

Las interpretaciones antiguas del cuerpo gobernante de tales órdenes apostólicas como: ‘No lo invite en sus casas’; ‘ni coman con tal hombre’; y ‘ni le den un saludo’, son el producto de pasajes célebres de la Biblia mal utilizados.

Permítame decirles cuán severo es ser rehuido por cometer el “crimen” de seguir honestamente su conciencia, y al mismo tiempo aceptar las verdades e intentar vivir por ellas.

Cuando mi madre murió en enero de 2003, un servicio conmemorativo se sostuvo en uno de los salones del Reino en Otoños de Klamath Falls, en Oregón dónde nosotros vivíamos.  De los más de 200 testigos de Jehová en asistencia, muchos de los cuales yo había pasado horas intentando ayudarles de una manera u otra, sólo unos pocos testigos de Jehová me dijeron una palabra.

Una hermana quien era amiga de mi madre me dijo que ella sentía mi pérdida, y uno de los ancianos locales me habló para dejarme saber que él también lo sentía, y que él todavía se preocupaba por mí.

Por otro lado, una de las hermanas en el funeral a quien yo le había, en el pasado, ofrecido ayuda espiritual (y pasado horas con otros de sus miembros familiares, todos testigos de Jehová) no me dirigió la palabra.  Sin embargo, después, ella concluyó que después de todo sí podría hablarme, porque algún “negocio necesario” había surgido.  El cuerpo gobernante le permite a los testigos, en este caso, esa rara oportunidad: de realmente tomar una decisión por sí mismos.

Usted ve, para ese tiempo, yo era un reportero para el periódico el diario de Klamath Falls, y parte de mi ronda era cubrir la comunidad comercial local.  Esto incluía hablar con personas quienes estaban iniciando nuevos negocios, entonces les escribiría una historia breve sobre esa nueva empresa.

La hermana quien no podía ofrecerme a mí unas palabras de consuelo en el funeral, pero posteriormente sí podría tener una conversación conmigo en mi lugar de trabajo porque se trataba de algún “negocio necesario” para conseguir alguna publicidad gratuita para su nuevo negocio una publicidad en forma de una promoción gratuita de su historia en la sección comercial.

Esta triste historia muestra que, aunque ella ha sido una testigo de Jehová por más de 25 años, la regla de estar rehuyendo no la ha ayudado a que ella sea una persona verdaderamente espiritual.

¿No habría sido mucho más en conformidad a Cristo que ella me ofreciese un abrazo de consuelo en el funeral, y entonces en obediencia su regla de rehuir, simplemente obtuviese un anuncio pagado en el periódico?

No estoy enfadado con esta hermana. Siento compasión por ella. Y la perdono. (Yo nunca le diría lo que he escrito aquí.)

Y esto no es una casualidad aislada.  Ella y los demás testigos de Jehová viven en un miedo un miedo de estar fuera de línea con la política del rehuir y lo que las consecuencias podrían ser para ellos.

Debido a esta dolorosa experiencia para mí es obvio que algunas de las políticas del cuerpo gobernante no edifican las cualidades de un amor completo y genuino, ni la misericordia en los corazones de cada uno de los testigos de Jehová. 

Y muchas veces resulta en una hipocresía el resultado de la provisión de un “negocio necesario”

Otro ejemplo: en el verano del 2001, mientras yo todavía estaba sirviendo como anciano, una pareja comprometida vino a nuestro hogar para un consejo.  Ella era mayor de 21 años y ya estaba viviendo sola, los padres de la joven quienes eran testigos de Jehová, habían hecho todo lo posible para que se rompiese ese compromiso y para estropearle sus planes de boda.

El padre un “anciano” quien justamente tenía ganada la reputación de ser un guapetón, y la madre de la joven, estaban atormentando a esta pareja de jóvenes. Ellos le hicieron saber bien claro al joven, que él no era digno de su hija, aunque él era y es un joven fino y bueno, y tenía buena reputación en la congregación.  Al presente entiendo que él es un padre amoroso con su hijo.

La madre creó un espectáculo en el estacionamiento del salón del Reino, lo que llegó a tal extremo que el joven tuvo que simplemente alejarse e irse en su vehículo.  Yo estuve de acuerdo en llevar a cabo la ceremonia de boda para esa pareja, si bien ningún otro anciano se atrevió debido a la intimidación de parte del padre de la joven, el “anciano”.

Yo considero el haber solemnizado ése feliz matrimonio ser la cosa más buena que yo haya hecho alguna vez en mi vida — desde entonces.  Y estoy feliz de haberlo hecho.  Esa pareja merecía una boda cristiana. 

Pero esta historia finaliza trágicamente, por lo menos para mí.  Mientras salía del centro comercial Wal-Mart en septiembre del 2004, vi a la joven mujer.  Por un momento hicimos contacto visual.  Ella me reconoció y le brilló su rostro, cuando casi empezaba a sonreír, entonces ella se recordó... que yo era una persona desasociada.  Su sonrisa desapareció, tomó a su nuevo bebé un varoncito y rápidamente salió de la tienda.

¿Por qué el cuerpo gobernante continúa con su política insoportable de rehuir?  ¿Estos hombres no pueden ver que los resultados de sus frutos son malos? 

Quizás el cuerpo gobernante no puede ver la triste verdad debido a qué, lo que realmente dice la Biblia, no tiene nada que ver con esa política del rehuir.  Y todo esto se trata de solo una política prevaleciente en el cuerpo gobernante. 

Yo creo que el proceso se trata de algo así: El cuerpo gobernante se niega a considerar en serio la posibilidad que, “¿Quizás nosotros debemos volver a reflexionar en los textos que tradicionalmente hemos utilizado de la Biblia para justificar la interpretación de nuestra política del rehuir?”

Al parecer, esa idea se sucumbe a lo siguiente: “Es más fácil simplemente permanecer siendo unos intransigentes. Ya que no se trata de algo como estar luchando con una nación, y que se nos esté amenazando con perseguir los hermanos si ellos no votan, ni que estén en peligro de que exista una posibilidad que las naciones europeas pudiesen empezar a imponernos contribuciones.”

“Nosotros sólo tenemos un caso aquí, es el de Brian Cole, una sola persona.  Si este Brian Cole tiene un corazón destrozado, es por su propia culpa por tener la audacia de obedecer su conciencia y dejar ‘la verdad’.”

“¿Y, después de todo, qué él puede hacer? Si él intentase sostener su caso ante aquellos que todavía están en ‘la verdad’ (algo qué yo no tengo interés de hacer) ya tenemos otras reglas para encargarse de eso: Nosotros ya les hemos dicho a los miembros que ‘nunca lean material apóstata’, ni nada que sea crítico a nuestras políticas.”

(Estoy de acuerdo que algunos libros y páginas de anteriores testigos son bien hostiles. Y no tengo tiempo ni interés en nada de eso.  No obstante, sí hay muchos aumentos y preguntas legítimas sobre las doctrinas de los testigos de Jehová y las políticas del cuerpo gobernantes.)

Sin embargo, aquí no se trata de que el cuerpo gobernante no sabe como cambiar el curso de estos asuntos.

Un ejemplo es la política del cuerpo gobernante que es declarada en La Atalaya, del 1º de noviembre de 1999, en las páginas 28-29, donde se declara que ahora son los testigos de Jehová individualmente quienes deciden por si mismos, si ellos desean votar en las elecciones políticas. 

El artículo empieza declarando categóricamente: “En la Biblia se encuentran principios claros que permiten a los siervos de Dios tener una opinión correcta sobre este asunto. Parece ser que no hay ningún principio contra la práctica de votar en sí misma.

Compare esto con la política claramente declarada en la revista La Atalaya del 15 de mayo de 1978, en la página 14, en el artículo titulado: “¿Por qué se persigue a los cristianos?”, donde dice: “Los Testigos son neutrales en cuanto a la guerra y la contienda entre las naciones, además de estar limpios de todo envolvimiento político, pues ni siquiera votan, porque cumplen con la descripción que de ellos dio Jesús cuando dijo que “no son parte del mundo.” (Juan 17:14).”

La verdadera razón para este cambio de ésta política en el 1999 (¿ó, es una “clarificación/ amplificación”?) está entierrada profundamente en el mismo artículo donde declaran:  “¿Qué hacen si la ley exige a los ciudadanos que voten? En tal caso, cada Testigo es responsable de tomar una decisión en conciencia y basada en la Biblia sobre qué hacer. Si alguien opta por acudir a las urnas, esa es su decisión. Lo que haga una vez allí queda entre él y su Creador.

El artículo eventualmente va al grano y dice:  “Cuando César [...] hace obligatorio que sus ciudadanos voten [...], [los Testigos] pueden ir a las casillas electorales y entrar en ellas... Los votantes hacen lo que ellos quieren con sus papeletas para votar.”

No obstante los problemas para los testigos de Jehová con las autoridades civiles por negarse a votar son nada comparándose con el dolor terrible que han causado durante décadas a innumerables personas por el cuerpo gobernante y su intransigencia respecto a su política de rehuir. 

En el mismo artículo de la revista La Atalaya, del 1º de noviembre de 1999 dicen: “Pero la gente debe reconocer que en asuntos de conciencia como este, cada cristiano ha de tomar su propia decisión ante Jehová Dios (Romanos 14:12).

¿Entonces por qué Romanos 14:12 no es igualmente razón suficiente para eliminar esa política de estar rehuyendo, del mismo modo? ¿Por qué no se le permite al testigo de Jehová individualmente responder ante Jehová, y no a un “comité judicial”, por tomar su propia decisión, debido a un asunto de conciencia, tener una conversación amistosa con una persona que se ha desasociado?

Otro problema en las prácticas del cuerpo gobernante y sus doctrinas que me perturba se trata de estar contando las horas e informar el tiempo empleado en el servicio de campo. No hay nada en el Nuevo Testamento que remotamente sugiera que nosotros debemos de mantener un registro de las horas y que debemos informarlas a la congregación.  Cómo yo lleve el Evangelio es un asunto entre Dios y yo.  Y punto.  Ningún ser humano tiene el derecho de “inspeccionar” lo que yo hago. Y ahora, ningún hombre lo hace.

Las reglas del cuerpo gobernante, requieren que los testigos de Jehová, nunca acepten ni lean literatura que sea crítica contra las doctrinas del cuerpo gobernante o sus acciones.  Esta política viene de una posición de debilidad, ya que, si los testigos de Jehová tienen la verdad, si ellos están realmente interesados en predicar la verdad, ¿a qué entonces ellos le tienen miedo?

Yo perdí mi fe en una organización (humana) terrenal que no puede contestar muchísimas preguntas, incluyendo: 

·      Si la “clase” del Esclavo Fiel y Discreto empezó a funcionar en Pentecostés, desde el 33 E.C., ¿quién,  en tal caso, se hizo a cargo, ó tomó el cargo como miembro  de esta “clase”  del esclavo  en el 2º siglo, después de la muerte de los apóstoles?  ¿Y entonces, quién lo hizo en el 3er siglo y luego en el  4º?  ¿Y quiénes eran los predecesores de la clase del  Esclavo Fiel y Discreto inmediatamente antes de Charles T. Russell en el siglo 19?  ¿Quién le pasó el manto de la “clase” del  Esclavo Fiel y Discreto a Russell? 

·        Charles T. Russell correctamente enseñó que las “autoridades superiores” en Romanos 13 (Versión Reina Valera) eran las autoridades civiles.  En el 1929, la Sociedad Watchtower abandonó ese entendimiento, y la Watchtower declaró que esas “autoridades públicas” (Nueva Versión Internacional) eran Jehová Dios y Jesucristo.  Entonces, en el 1962, cambiaron nuevamente esa comprensión en cuanto a la identidad de las autoridades superiores a lo mismo que se estaba diciendo antes del 1929. ¿ Entonces, de qué manera el Espíritu Santo estuvo involucrado como un Guía o Maestro en cualquiera de estos ajustes de entendimiento? 

Las bendiciones pesan más que las pérdidas

La pérdida de amigos y las otras indignidades ha sido dolorosa. Pero Jesús dijo qué cualquier cosa que nosotros perdamos por seguirle a él como nuestro Salvador se nos compensará al céntuplo en este mundo, y en el que ha de venir. Él ha mantenido Su palabra conmigo. 

Cuando dejé a los testigos de Jehová, fue un alivio inmediato de la incesante presión del “hacer-más”.  Pero todavía necesitaba un lugar dónde aterrizar. Ese lugar era una persona: Jesucristo. 

Mt:11:28-30 dice: “Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, que yo os haré descansar. Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas.  Porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga.” 

La vida de un ferviente testigo de Jehová no es fácil ni ligera. 

Yo sé que al presente que el Señor continúa guiándome; ¡Él nunca suelta de mi mano! Yo no abandonaré el testimonio poderoso de las Escrituras. ¡Nunca me sacudiré de la hermosura del Evangelio! 

Acepté al Señor Jesús en mayo de 2002. Y he recibido testimonio del “mismo Espíritu dando testimonio a mí espíritu que soy hijo de Dios.”  Como es declarado en Romanos 8:16. 

Cuando dejé la Watchtower en mayo del 2002 estaba por lo menos bíblicamente más instruido y tenía algunas habilidades ministeriales.  Sin embargo, en la mayoría de las demás áreas, he tenido que empezar de nuevo, construyendo una nueva fundación bíblica. 

Ahora estoy feliz de ser un cristiano evangélico quien se asocia dónde vivo con un grupo vibrantes en la fe en Klamath Falls. 

Brian Cole

bjcwrite@gmail.com

 

 

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