La Carta de Resignación a la WT  

31 de diciembre de 2000

Watchtower

25 Columbia Heights

Brooklyn, NY 11201

Estimados Hermanos,  

Les escribo para notificarles mí renuncia efectiva a la fecha de esta carta como anciano y a la Presidencia como Supervisor.  No tengo quejas ni malignidad hacia nadie en la congregación o el Cuerpo de Ancianos.  En más de veinte años de servicios especiales he disfrutado de muchos privilegios, de los cuales tengo muchos buenos recuerdos.  Así que, con tristeza debo hacer la siguiente declaración:  Sencillamente no puedo estar de acuerdo con una política de una organización que me exige como anciano que estoy obligado ha aplicarla.  Esta política, en mi opinión, le ha hecho daño a miles, y está dejando a muchos sin protección, y le proporciona refugio a los que son inequívocamente una partida de criminales. 

Estoy refiriéndome a la política de la Watchtower de mantener la información sobre los pedofilos confidencial.  Los pedofilos están siendo protegidos por un código de silencio y en muchos casos permanecen como siervos ministeriales, ancianos, supervisores de circuito y de distrito, y como miembros de la familia de Betel, etc., mientras sus víctimas sufren en silencio o  se enfrentan a sanciones.  Esta política no es ética, en mi opinión es inmoral e impúdica.

Como anciano, fui instruido (Escuela de Ancianos1994) que si es la palabra de una persona contra otra, y no hay dos testigos de la acusación, no se tomará acción alguna y no se le notificará a ninguna autoridad.  ¿Y qué de la víctima?  Apercibirle que se mantenga en silencio de lo contrario enfrentará una disciplina dentro de la congregación que podría ir tan lejos como expulsarla por calumniar. 

Esta política nuevamente se expresó al público en La Atalaya del 1º de noviembre de 1995, páginas 28-29 en el Artículo, “Consuelo para los que tienen un "espíritu herido",”  bajo el título, “¿Qué pueden hacer los ancianos?” Simplemente declara: 

“En caso de que se niegue la acusación, los ancianos deben explicar al acusador que no puede tomarse ninguna medida judicial. La congregación seguirá viendo al acusado como una persona inocente. La Biblia dice que debe haber dos o tres testigos antes de que pueda tomarse acción judicial. (2 Corintios 13:1; 1 Timoteo 5:19.) Aun si más de una persona “recordara” haber sufrido abusos del mismo individuo, la naturaleza de estos “recuerdos” es demasiado incierta como para fundamentar en ellos decisiones judiciales sin más prueba. Esto no significa que tales “recuerdos” se consideren falsos (tampoco que se consideren ciertos). Pero deben seguirse los principios bíblicos a la hora de tomar una decisión judicial sobre un asunto.”

¿Esto ofrece consuelo para los que tienen con un espíritu herido?   

¿Con cuánta frecuencia hay testigos con “evidencia que los apoyen” en un acto donde se abusa de un menor?   

¿Sí dos personas diferentes se recuerdan de un abuso por un pedófilo, cómo se le puede considerar a él como un hombre “inocente”?   

¿Cuán difícil sería para una persona negar los hechos cuándo se le acuse, que ya tiene la disposición de abusar de un menor? 

En su carta del 14 de marzo de 1997 dirigida a ‘Todos los Cuerpo de Ancianos’, página 2, párrafos 5, dice:

"Puede que alguien que haya abusado de menores en el pasado haya sido o sea anciano, siervo  ministerial, precursor regular o precursor especial.  Tal ves excitan casos de personas que abusaron de niños antes de bautizarse. Aunque los ancianos no deberían interrogar a nadie, sí deben discutir este asunto entre ellos y enviar a la central un informe sobre cualquier publicador de su congregación de quien sepan que en el pasado abusó de menores y que en estos momentos sirva, o haya servido, en alguna posición nombrado por la sociedad.”   En la página 3 al final del 1er párrafo continúa diciendo:  “Tal informe no deberá hacerse disponible a nadie ajeno al asunto.” 

La única manera que una persona dentro de la organización pueda hallarse culpable de abusar de un niño es si lo confiesa, o si es convicto por una corte de ley, o por la boca de dos testigos qué estaba allí en el mismo suceso.  Para el individuo que llenan este criterio, la información anterior dice que el cuerpo de “los ancianos no deberían interrogar a nadie”,  y que “Tal informe no deberá hacerse disponible a nadie ajeno al asunto.”  Para aquellos que no llenan este criterio anterior, como en el caso de una víctima que acusa a una persona de abusar de ellos, a la víctima el código de silencio se les aplica todavía con más fuerza y aún más estrictamente.  ¿Y qué de las víctimas potenciales, y de los padres de niños que no conocen sobre estos cargos?  Ellos son dejados en tinieblas sin ningún conocimiento que sus niños podrían estar a diario expuestos a un agresor sexual que ya ha sido acusado.  

Estas directrices hacen la organización Watchtower, un paraíso para los pedofilos dónde pueden abusar de los niños libremente con tal que no haya ninguna evidencia sustancial o dos testigos del mismo evento, los pedofilos son protegidos por la política de la Watchtower que es aplicada rigurosamente por el Cuerpo de Ancianos.

¿Con cuánta frecuencia hay testigos de un acto donde se abusa de un menor? ¿Cómo puede ser evidencia de un abuso, cuándo el 90% del tiempo el crimen se informa semanas o a veces años después? ¿Cuántos pedofilos dirían la verdad, sabiendo que si lo hacen ellos podrían ir a la cárcel? 

¿El hecho que un pedófilo promedio molestará a setenta niños durante su vida y nunca se le declare culpable del crimen significa que nosotros debemos permitirle el anonimato dentro de nuestra organización? 

En mi opinión, debido a esta política de la organización, nosotros estamos saturados de pedofilos que tienen posiciones desde la cima hasta la más baja dentro de nuestra organización.  En mis cuarenta y tantos años en la organización, todavía no he podido encontrar una congregación libre de problemas serios dónde no se haya molestado algún niño.   

El hecho que incrimina más es que no se guarda para que sea material de récord, como en muchos casos cuando se trata de la palabra de uno contra el otro, ni una sola palabra se graba dentro de los archivos de la congregación.  La política de la Watchtower no da dirección alguna en lo que ha esto concierne.  Cuando los ancianos llaman o escriben al Departamento de Servicio para obtener directrices para su congregación de cómo manejar asuntos que involucran el abuso de un niño, a ellos se les instruyen que tendrán que tomar su propia decisión localmente en cuanto a sí debe dejarse que el procedimiento vaya a las cortes judiciales.  El Departamento de Servicio en efecto permite que los ancianos locales tomen la decisión y como resultado de ello, los locales asumirán toda la responsabilidad si algo sale mal.  Protegiendo así legalmente a la Watchtower.  ¿Con cuánta frecuencia un anciano local en efecto, “cuida de un compañero anciano que es acusado”, protegiéndolo de ir a un comité judicial utilizando tecnicismos como excusa?   Pero cuando se trata de las víctimas, ellas son desacreditadas, se les humilla, y se dicen que enmudezcan.  Hay un silencio de las ovejas, de las pequeñas, quienes los buscan a Ustedes y el Cuerpo de Ancianos para obtener protección, pero en cambio se les aplasta y se les condena al ostracismo por una política de una organización en el momento cuando ellos necesitan más de su ayuda.  La Watchtower está protegida; los pedofilos están protegidos, pero cuánto lo siento por las ovejas amordazadas.

¿Qué de malo tiene esto?  En mi opinión, con esta política ustedes permitirán que uno de cada tres “niños que son testigos” durante su vida se abuse de ellos. Yo no puedo servir más como anciano en un convenio que promueve una conducta que no es ética, que es inmoral e impúdica hacia los niños.  Yo me niego a apoyar una mentalidad que sirve de refugio para los pedofilos y que se promueve entre los Cuerpos de Ancianos alrededor del mundo.  Los delincuentes deben echarse fuera, deben de identificarse, y deben castigarse para proteger al inocente y darle un recurso a la víctima. 

Cada día que pasa, más niños están siendo abusados, y las víctimas sufren como corderos atropellados con un pastor que parece no importarle nada.  En cuanto a mí, siento que no puedo confiarle mis niños a nadie dentro de la organización Watchtower. Ya que si mis niños fueran a acusar a un pedófilo de abuso, todo lo que él tendría que hacer es negarlo, y a mí como padre se me impondría el silencio con la amenaza de expulsarme si yo intentara decir algo (calumniar a un hombre percibido inocente) en forma de advertencia para proteger a otros quienes puedan estar en peligro. Yo declaro por tercera vez, que esto está errado que esta conducta no es ética, es inmoral e impúdica y no proteger los niños. 

Mi esperanza sincera es que esta carta pueda producir un ajuste, que tomen en cuenta y se repare completamente la posición horrenda en la política de la Watchtower de proteger a los pedofilos y exponer los niños al peligro. 

Sinceramente,  

William H. Bowen   

PO Box 311

Calvert City, KY 42029