http://www.freeminds.org/history/1975.htm

 

Traducido por David García Claussell de: 

What Happened in 1975?

 

¿Qué Ocurrió en 1975? 

El siguiente material constituye una investigación muy excelente por un anterior Testigo (quién prefiere permanecer anónimo). Se muestra aquí cómo la Sociedad intenta predecir la historia ― y entonces volver a rescribirla.


Muchos de los Testigos de Jehová que lean todas estas citas en un solo lugar rápidamente comprenderán que la Sociedad les ha mentido ―no con una mentira abierta, porque la Sociedad nunca dijo abiertamente que “el fin” llegaría en el 1975― pero sí una mentira piadosa donde ahora dicen todo tipo de cosas para barrer bajo la alfombra lo que ellos ya habían expresado.

Una de las series más fuerte de mensajes se dio en La Atalaya del 1º de enero de 1969. La que contiene una serie de artículos titulados: “El Libro de Verídicas Fechas Históricas”,  “¿Por Qué Está Usted a la Espera de 1975?” y “Cómo Se Fecha los Sucesos del Siglo I en el Siglo XX”.  Los títulos y el contenido de estas secuencias claramente están diseñados para impresionar a los Testigos sobre cuán fuerte era la evidencia que “el fin” llegaría en el 1975, y que estuvo basado en claras y fuertes evidencias bíblicas. Nótese sobre todo el segundo título: “¿Por qué Está USTED a la Espera de 1975?”  Esta es una clave para los Testigos indicándoles que ellos deben estar esperando esa fecha, ya que la naturaleza de la pregunta asume que todos los lectores están esperándola. Vea algunas citas de estos artículos aquí debajo.

Para mediados del 1960 al parecer la Sociedad se había olvidado de mucho de lo que había aprendido en cuanto a poner fechas. En el libro Vida eterna, en libertad de los hijos de Dios, 1966, dice en las páginas 26-30: (Cursivas agregadas) 

Rápidamente se acerca el tiempo en que la realidad que fue prefigurada por el Jubileo de libertad se proclamará por toda la Tierra a toda la humanidad...  Muy ciertamente el futuro cercano sería el tiempo más apropiado para ello. La propia Palabra escrita de Dios indica que es el tiempo señalado para ello...  En este siglo veinte se ha efectuado un estudio independiente que no sigue ciegamente a cálculos cronológicos tradicionales de la cristiandad, y la cuenta de tiempo publicada como resultado de este estudio indepen­diente da como la fecha de la creación del hombre 4026 a. de la E. C.  Según esta cronología bíblica fidedigna seis mil años desde la creación del hombre terminarán en 1975, y el séptimo período de mil años de la historia humana comenzará en el otoño de 1975 E.C...  De modo que en no muchos años dentro de nuestra propia generación estamos llegando a lo que Jehová Dios podría considerar como el séptimo día de la existencia del hombre.

 

¡Cuán apropiado sería el que Jehová Dios hiciera de este venidero séptimo período de mil años un período sabático de descanso y liberación, un gran sábado de Jubileo para que se proclame libertad por toda la Tierra a todos sus habitantes! Esto sería muy oportuno para la humanidad. También sería muy apropiado de parte de Dios, porque, recuerde, la humanidad todavía tiene delante de sí lo que el último libro de la Santa Biblia menciona como el reino de Jesucristo sobre la Tierra por mil años, el reino milenario de Cristo...  No sería por pura casualidad o accidente, sino que sería según el propósito amoroso de Jehová Dios el que el reino de Jesucristo, el “Señor del sábado,” con­curriera con el séptimo milenio de la existencia del hombre.

Aunque el escritor no dijo llanamente que en el 1975 vería el comienzo del milenio, él ciertamente lo insinuó. Parece razonable que si él dijo que sería muy “apropiado” de parte de Dios hacer ciertas cosas, entonces él debe haber tenido una buena medida de certeza. Si él no estaba seguro entonces él fue un presuntuoso.  ¿Al decir “sería según el propósito amoroso de Jehová Dios” que los dos milenios habían de coincidir, él no le estaba asegurando al lector sobre su certeza? ¿Especialmente cuando a todas las sugerencias del “esclavo fiel y discreto” se les deben otorgar gran peso?

La edición de la revista ¡Despertad! del 8 de abril de 1967 presentó el artículo titulado: “¿Cuánto Más Falta?”, y bajo el subtitulo: “6,000 años se terminan en 1975”, también se razonó que el milenio sería los últimos 1,000 años de un día de descanso de los 7,000 años de Dios. Abandonando alguna de su cautela mostrada anteriormente pasó a decir en la página 19:

Por consiguiente el hecho de que nos estamos acercando al fin de los primeros 6,000 años de la existencia del hombre es de gran significado.

 

¿Es concurrente el día de descanso de Dios con el tiempo que el hombre ha estado sobre la Tierra desde que fue creado? Evidentemente sí. De acuerdo con las investigaciones más confiables de la cronología bíblica, que armonizan con muchas fechas aceptadas de la historia seglar, encontramos que Adán fue creado en el otoño de 4026 a. de la E.C. En algún tiempo de ese mismo año, bien pudo haber sido creada Eva, directamente después de lo cual comenzó el día de descanso de Dios. ¿En qué año, entonces, terminarían los primeros 6,000 años de la existencia del hombre y también los primeros 6,000 años del día de descanso de Dios? En el año de 1975. Esto es digno de notarse, particularmente en vista del hecho de que los “últimos días” comenzaron en 1914, y en vista de que los hechos físicos de nuestro día en cumplimiento de la profecía señalan a ésta como la última generación de este mundo inicuo. De modo que podemos esperar que el futuro inmediato esté lleno de acontecimientos conmovedores para los que cifran su fe en Dios y en sus promesas. Esto significa que dentro de relativamente pocos años presenciaremos el cumplimiento de las profecías restantes que tienen que ver con el “tiempo del fin.”

Yo puedo recordar que me sentí sobreexcitado, siendo un adolescente, con el anuncio en la congregación en el 1968, por un superintendente de circuito que nos visitaba, que quedaban sólo 88 meses antes del fin de los 6000 años de la historia humana. “¿Hermanos, ustedes saben lo que eso significa?”, así nos lo advirtió él.

La Atalaya del 15 de septiembre de 1968, continuó estimulando anticipación. Usando prácticamente el mismo argumento que se usó en el artículo antes mencionado, dice en la página 562, Párr. 7:

El futuro inmediato ciertamente habrá de estar lleno de acontecimientos culminantes, porque este viejo sistema se está acercando a su fin completo. En el transcurso de unos cuantos años a lo más se cumplirán las partes finales de las profecías bíblicas que tienen que ver con estos “últimos días”, con el resultado de que la humanidad sobreviviente será libertada para que entre en el glorioso reinado de 1,000 años de Cristo. ¡Qué días difíciles, pero, al mismo tiempo qué magníficos días nos esperan en el futuro inmediato!

De forma similar, la revista ¡Despertad! del 8 de abril de 1969, en la página 13, dio énfasis a la brevedad del tiempo: 

El hecho de que ya han pasado cin­cuenta y cuatro años del período que se llama los “últimos días” es sumamente significativo. Significa que solo unos cuan­tos años, a lo más, quedan antes de que Dios destruya el corrompido sistema de cosas que domina la Tierra.

¿Hoy, después de muchos años, podemos preguntarnos: ¿Qué significa la frase “el futuro inmediato”? ¿Cuántos años son “unos cuantos años a lo más”? 

En La Atalaya del 1º de enero de 1969, se habló muchísimo sobre la importancia del 1975 en las páginas 8-28. En el artículo titulado: “El Libro de Verídicas Fechas Históricas” dice en la página 8, Párr. 2:

 

¿Sabemos que el sexto año a partir de ahora concluirá el año 6,000 desde que Adán fue creado? Y si vivimos hasta ese año de 1975, ¿qué debemos esperar que suceda? 

En La Atalaya del 1º de enero de 1969, el artículo titulado: “¿Por Qué Está Usted a la Espera de 1975?”, cual levantó muchísima anticipación cuando dijo en la página 14, y la 19:   (Comentarios editoriales entre corchetes) 

¿Qué sobre toda esta conversación acerca del año 1975?  Discusiones animadas, algunas basadas en especulación, se han encendido durante meses recientes entre los estudiantes serios de la Biblia. [¿Cuáles  estudiantes, y quién empezó el fuego?] Su interés ha sido avivado por la convicción de que 1975 marcará el fin de 6,000 años de historia humana desde la creación de Adán. La proximidad de tan importante fecha de veras enciende la imaginación y presenta posibilidades ilimitadas de que hablar. ―Pág. 14

.... ¿de qué provecho nos es esta información a nosotros en la actualidad?...  ¿por qué deberíamos de interesarnos más la fecha de la creación de Adán que el nacimiento de rey Tut?...  ¡Esto significa que en el otoño del año 1975, un poco menos de siete años a partir de ahora...  habrán pasado 6,000 años desde la creación de Adán, el padre de toda la humanidad! ―Pág.19, Párr. 29

Nótese el sentido de urgencia, y la implicación que los 6,000 años es una figura de importancia especial. Continúan en esa misma La Atalaya del 1º de enero de 1969, página 19, Párr. 30:   (Las cursivas se agregaron, y los comentarios entre corchetes) 

¿Hemos de suponer por este estudio que la batalla del Armagedón se habrá acabado para el otoño de 1975, y que para entonces empezará el reinado de mil años de Cristo esperado por mucho tiempo? Es posible, pero esperamos para ver cuan estrechamente coincide el séptimo periodo de mil años de la existencia del hombre con el reinado de mil años de Cristo, un reinado semejante a día sabático. Si estos dos periodos corren paralelos uno con el otro según el calendario civil, no será por simple casualidad o accidente sino que se­rá de acuerdo con los propósitos amorosos y oportunos de Jehová. [¿Qué nosotros podemos decir sobre esto desde la perspectiva de hoy?]  Sin embargo, nuestra cronología que es razonablemente exacta (pero que se reconoce que no es infalible), cuando más solo señala al otoño de 1975 como el fin de 6,000 años de la existencia del hombre sobre la Tierra. No necesariamente quiere decir que 1975 marca el fin de los primeros 6,000 años del séptimo “día” creativo de Jehová. ¿Por qué no? Porque después de su creación Adán vivió algún tiempo durante el “día sexto,” la cual cantidad de tiempo desconocida tendría que restarse de los 930 años de Adán, para determinar cuándo terminó el sexto periodo o “día” de siete mil años, y cuánto tiempo vivió Adán en el “día séptimo.” Y no obstante, el fin de ese sex­to “día” creativo podría terminal dentro del mismo año civil gregoriano en que fue creado Adán. Quizás implique solo una diferencia de semanas o meses, no años.

Nótese cómo este razonamiento produce un sentido de urgencia en el lector. También ignoran la declaración que expresaron en Génesis 2:23:  “Esto por fin es hueso de mis huesos, y carne de mi carne.”  ¿Por qué la Biblia usaría el término “por fin” si sólo estuvo envuelto un período corto de menos de un año?  La Sociedad está bien consciente de esto; Fred Franz hizo la mayoría de la traducción de las Escrituras hebreas y él escribió el libro Vida eterna, en libertad de los hijos de Dios, donde este verter primero se enfatizó. Del mismo modo, no hay ninguna justificación escrita para requerir que la creación de Eva marcaba el fin del sexto día creativo.  Hay lugar suficiente para tiempo extra, puesto que los eventos desde 1975 ya se han dado.

Realmente no hay ninguna justificación en lo absoluto escrita para que Fred Franz continuara su incesante fuerte énfasis que los 6000 ó 7000 años significarían algo en lo absoluto.  C. T. Russell puso su aceptación del esquema profético de los 6000 años en la perspectiva apropiada cuando él escribió, en The Time Is At Hand, (El Tiempo Se Ha Acercado), en 1889, página 39:   (Cursivas agregadas) 

Aunque la Biblia no contiene ninguna declaración directa que el séptimo millar será la época del reino de Cristo, el gran Día Sabático de restitución al mundo, sin embargo esta venerada tradición no queda sin falta de una fundación razonable.  

Una de las personas de quien Russell recibió muchas ideas fue del ministro luterano de Filadelfia (Pensilvania) llamado Joseph Seiss.  Durante muchos años Seiss fue el editor de la revista en inglés Los Tiempos Proféticos.  En la edición de enero de 1870, Vol. VIII,  Núm. 1, páginas 12-13, Seiss discutió sus ideas sobre la cronología bíblica, dando figuras donde él dijo que eran evidencia que el “1870 nos traería el comienzo del Séptimo Milenio de años, desde que el mundo presente comenzó”.  Al contrario de Barbour y Russell, Seiss no era dogmático sobre estas figuras:  “Nosotros no pusimos gran énfasis en la aritmética de la profecía; porque los puntos desde su inicio, así como mucha de su entidad completa de cálculos, carecen de certeza.”

En cuanto a la tradición del “Gran Día Sabático”, él escribió: 

Ha sido una muy vieja, y una teoría muy ampliamente acreditada, que el mundo, donde Adán estuvo en el principio, ha de continuar por 6000 años en lo seglar, en una condición afligida y afanosa; y que el séptimo milenio ha de ser uno de glorioso descanso sabático, introducido por el embobinado de esta edad o dispensación presente.  

La idea era de hecho una tradición venerada. Ultimadamente pudo haber estado basado en una antigua tradición que el séptimo día creativo de Génesis en sí son 7000 años, y que el Mesías reinaría durante los últimos de esos 1000 años. Una fuente muy temprana, muy posiblemente en el siglo I, D.C., es el libro apócrifo del Nuevo Testamento llamado “La Epístola de Bernabé”.  Existe un sinnúmero de varias escrituras cristianas primitivas llamadas apócrifos del Nuevo Testamento, que fueron  alguna vez consideradas para ser incluidos en el canon del Nuevo Testamento.  De la reimpresión en el 1979 de una traducción inglesa del 1926 éstos, llamados en inglés Los Libros Perdidos de la Biblia, aquí están unos pasajes pertinentes:

Pasando a otro punto, también acerca del sábado, se escribe en el decálogo, es decir, en las diez palabras que habló Dios en el monte Sinaí a Moisés cara a cara: Y santificad el sábado del Señor con manos limpias y corazón puro.  Y en otro lugar dice: Si mis hijos guardaren el sábado, entonces pondré sobre ellos mi misericordia. Del sábado habla al principio de la creación: E hizo Dios en seis días las obras de sus manos y acabólas en el día séptimo, y descansó en él y lo santificó.

Atended, hijos, qué quiere decir lo de: Acabólos en seis días. Esto significa que en seis mil años consumará todas las cosas el Señor, pues un día es para Él mil años. Lo cual, Él mismo lo atestigua, diciendo: He aquí que el día del Señor será como mil años. Por lo tanto, hijos, en seis días, es decir, en los seis mil años, se consumarán todas las cosas. Y descansó en el día séptimo. Esto quiere decir: Cuando venga su hijo y destruya el siglo del inicuo y juzgue a los impíos y mudare el sol, la luna y las estrellas, entonces descansará de verdad en el día séptimo. Epístola de Bernabé Cáp. XV 1.4.5

Yo le escribí una carta a la Sociedad a principios del 1970, expresando mis reparos sobre los 6000 y 7000 años como unos números exactos.  Su contestación esencialmente indicó, que era una asunción redondear los números, es decir, puesto que ya estamos cercanos a la marca de los 6000 años, y el fin está tan cercano, el número redondo de 6000 se ve tremendamente bonito.

Otro punto es que si los 6000 años, como un número exacto, tiene algún significado, y si Jesús fue realmente quien a través de él Dios creó todo lo demás, y si los ángeles fueron testigos de toda esa actividad del creador, como en Job 38:7, parece indicar, entonces Jesús y los ángeles habrían podido deducir cuando el final del mundo vendría. Pero Jesús dijo explícitamente: “Empero del día y hora nadie sabe, ni aun los ángeles de los cielos, sino mi Padre solo.”  Por consiguiente la asunción de los 6000 años en un número redondo debe ser incorrecta.

Ignorando estas consideraciones, La Atalaya del 1º de enero de 1969, continúa, en la página 20, Párr. 33: 

Este tiempo entre la creación de Adán y el principio del séptimo día, el día de descanso, nótese, no tuvo necesariamente que haber sido un tiempo largo. Pudo haber sido un tiempo bastante corto. El dar nombre Adán a los animales, y el descubrir que no había complemento para él mismo, no requeriría mucho tiempo. 

Nótese, cuán definido el escritor está en este punto. Está claro que producir un sentido de urgencia es todo el punto del artículo. Continúa en la página 20, Párr. 35: 

Una cosa es absolutamente cierta: La cronología bíblica reforzada con la profecía bíblica que se ha cumplido muestra que pronto se terminarán seis mil años de la existencia del hombre, ¡sí, dentro de esta generación! (Mat. 24: 34) Por lo tanto, éste no es tiempo para ser indiferentes ni para estar serenamente satisfechos.

Aún así, La Atalaya del 1º de enero de 1969, en las páginas 20 a 21, Párr. 35, implicó que uno debería tener cuidado en cuanto a poner demasiado peso en las mismas palabras de precaución de Jesús.

Este no es el tiempo para estar jugando con las palabras de Jesús de que “respecto a aquel día y hora nadie sabe, ni los ángeles de los cielos, ni el Hijo, sino solo el Padre.”  Al contrario, es tiempo en que uno debe estar vivamente consciente de que el fin de este sistema de cosas rápidamente está llegando a su fin violento. ¡No se equivoque, basta con que el Padre mismo sepa tanto el  “día como la hora”!

El artículo incluso justifica el causar un sentido de urgencia [Pág. 21, Párr. 36]: 

Por consiguiente, había un tono de alarma y un clamor de urgencia en todos sus escritos [de los apóstoles]...  Y era correcto.  Si se hubieran demorado o perdido el tiempo y se hubieran hallado serenos y satisfechos con la idea que faltaban varios miles de años para el fin jamás habrían terminado de correr la carrera puesta delante de ellos.  

Como si los apóstoles necesitaran ser mantenidos en la oscuridad o ellos se habrían aflojado. Esto habla inmensamente acerca de la actitud de la Sociedad hacia aquellos bajo su cuidado.

La Atalaya, del 15 de septiembre 1968, abandonó toda la cautela cuando dijo en página 559, párrafos 4: 

Así, el que Adán pusiera nombre a los animales y se diera cuenta de que necesitaba alguien semejante solo habría ocupado un tiempo corto después de su creación. Puesto que también era el propósito de Jehová que el hombre se multiplicar y llenara la tierra, es lógico que crearía a Eva poco después de Adán, quizás sólo unas cuantas semanas o meses después en el mismo año, 4026 a. de la  E.C. Después de crearla a ella, vino inmediatamente el día de descanso de Dios, el séptimo período.

La pregunta al pie de la página para este párrafo entonces pregunta: “¿Cuándo fueron creados Adán y Eva?” Los párrafos 4 y 5 entonces dicen: (Cursivas agregadas) 

Después de crearla [a Eva], vino inmediatamente el día de descanso de Dios, el séptimo período. Por lo tanto, el séptimo día de Dios y el tiempo que el hombre ha estado en la Tierra aparentemente marchan paralelos. Para calcular dónde se encuentra el hombre en la corriente del tiempo en relación con el séptimo día 7,000 años de Dios, tenemos que determinar cuánto tiempo ha transcurrido desde el año de la creación de Adán y Eva en 4026 a. de la  E.C...

Compare esto con lo que Russell dijo en The Time Is At Hand, (El Tiempo Se Ha Acercado, vea arriba) ― que la idea que el día sabático mostraba un 7º período de 1000 año era inclusive una venerada tradición aún en sus días.

El artículo de La Atalaya, del 15 de septiembre de 1968, se agregó una nota de cautela  en la página 562, Párr. 8

¿Significa esto que el año 1975 vendrá la batalla de Armagedón? Nadie puede decir con certeza lo que vendrá en cualquier año en particular.

Sin embargo, esta nota de cautela se encaminaba a ser ignorada debido a las fuertes declaraciones anteriores. El que algunos escritores de la Watchtower perdieron su cautela se le da énfasis más allá por la declaración en la revista ¡Despertad! del 8 de abril de 1969, la que dice en la página 14: (Cursivas agregadas) 

Según la cronología bíblica y confiable, Adán y Eva fueron creados en 4026 a. de la  E.C.

En el libro Ayuda Para Entender la Biblia de 1987 se indica que Adán y Eva fueron creados en el mismo año. En la página 374, bajo el tema de “Cronología”, muestra que el tiempo desde la creación de Adán al nacimiento de Set es de130 años, y en la misma versión original del mismo libro en inglés Aid to Bible Understanding en la página 538, bajo “Eva”, dice que la edad de Eva era de 130 años cuando dio a luz a Set.

En el 1969 el folleto La Paz de Mil Años Que se Aproxima, también fue bien definitivo sobre el 1975. En las páginas 24-25 dice: (Cursivas agregadas) 

Más recientemente investigadores concienzu­dos de la Santa Biblia han hecho una reexamina­ción de la cronología bíblica. Según sus cálculos los seis milenios de la vida de la humanidad en la Tierra terminarían a. mediados de los años se­tenta. Así, el séptimo milenio desde la creación del hombre por Jehová Dios empezaría dentro de menos de diez años…

 

Para que el Señor Jesucristo fuera “Señor del sábado,” su reinado de mil años tendría que ser el séptimo en una serie de periodos de mil años o milenios.

El material anterior es notablemente similar al espíritu de las reclamaciones hechas por J. F. Rutherford en su libro Millones Que Ahora Viven No Morirán Jamás.

Algunas declaraciones más directas sobre el 1975 procedieron del boletín mensual llamado Nuestro Ministerio del Reino.  El número de marzo de 1968 (en inglés) urgió a dedicarse a la actividad de predicación de tiempo completo (“servicio de precursor”) diciendo:

En vista del período corto de tiempo que queda, queremos hacer esto tan a menudo como las cir­cunstancias lo permitan. Piensen, hermanos, quedan solamente como noventa meses antes de que se com­pleten 6,000 años de la existencia del hombre sobre la Tierra.

 

El boletín Nuestro Ministerio del Reino, de junio del 1969 en inglés, mencionó con aprobación que algunos estaban rechazando ofertas de becas y empleos, por su ánimo de aumentar su servicio. Vea por ejemplo el boletín Nuestro Ministerio del Reino, febrero de 1970, Pág. 3 dice:

 

Un precursor de Texas dice: “Me di cuenta de que cada semana estaba dedicando cuarenta horas a trabajo seglar que pronto iba a esfumarse en el Armagedón y yo quedaría con las manos vacías. De modo que dejé mi empleo y emprendí el precursorado de vacaciones y más tarde me hice precursor regular.

 

El número en español del boletín mensual Nuestro Ministerio del Reino, de julio de 1974, Pág. 3, habiéndose referido al “poco tiempo que queda”, dice bajo el subtítulo: “¿Cómo está usted usando su vida?”:

 

Hay informes de hermanos que están vendiendo sus hogares y propiedades y están haciendo planes para terminar el resto de sus días en este viejo sistema en el servicio de precursor. Ciertamente esa es una excelente manera de usar el corto tiempo que queda antes del fin de este mundo inicuo.

Conozco a varios Testigos quiénes estaban casados para principios del 1970, y me han expresado su asombro que desde entonces han tenido hijos los que ahora tienen la misma edad que ellos tenían cuando se casaron.

La Atalaya, del 1º de mayo de 1975, Pág. 286, dice bajo el subtítulo: Un contraste... misioneros con una obra salvavidas urgente, he aquí lo que se les dijo estos misioneros que se graduaron de la Escuela Bíblica de Galaad de la Watchtower el domingo 2 de marzo de 1975:  (Cursivas agregadas)

Otro orador, F. W. Franz, el vicepresidente de la Sociedad, impresionó al auditorio enérgicamente con la urgencia de la obra cristiana de predicar. Recalcó el hecho de que, según la cronología confiable de la Biblia, 6,000 años de la historia humana terminarán el próximo septiembre según el calendario lunar. Esto coincide con un tiempo en que “el género humano [está] al punto de causar su propia muerte por inanición,” y también se encara con envenenamiento por la contaminación del ambiente y destrucción por armas nucleares. Franz añadió: “No hay base para creer que la humanidad, obligada a hacerle frente a lo que ahora tiene ante ella, pueda existir por el séptimo período de mil años” bajo el sistema de cosas actual.

¿Quiere decir esto que sabemos exactamente cuándo Dios destruirá este viejo sistema y establecerá un sistema nuevo? Franz mostró que no lo sabemos, puesto que no sabemos cuánto tiempo duró el intervalo entre la creación de Adán y la creación de Eva, punto en que empezó el día de descanso de Dios de siete mil años. (Heb. 4:3, 4) Pero el orador señaló que “no debiéramos pensar que este año de 1975 no tiene importancia para nosotros,” porque la Biblia prueba que Jehová es “el mayor cronólogo” y “tenemos una fecha que nos sirve de ancla, 1914, que marca el fin de los Tiempos de los Gentiles.” Por eso, dijo él al continuar, “estamos llenos de expectación en cuanto al futuro cercano, en cuanto a nuestra generación.”

Si esto no es cimentar una anticipación, sin decir específicamente realmente sobre qué la anticipación debe estar basada, entonces yo no sé lo que es.

La Sociedad fue más directa aun en sus comunicaciones privadas con sus propios oficiales. La siguiente cita es tomada de una carta de la Sociedad a un superintendente de distrito llamado Lester Duggan, aparentemente durante algún tiempo en el 1975, en respuesta a una pregunta respecto al subtítulo: COMIENZA LA “TARDE” DEL SÉPTIMO “DÍA” DE CREACIÓN EN 4026 A. DE LA E.C., en la página 51 del libro: El Propósito Eterno de Dios... 

Mientras que el principio del “séptimo día” es reconocidamente tentativo, el fin de los seis mil años de la historia del hombre en el otoño de 1975 no es tentativo, pero se acepta como una fecha determinada. Así que en buena fe y con los motivos correctos para reforzar la educación de la Biblia, la fecha del 1975 se ha presentado con confianza, como una de significado considerable. Entretanto que algunos intrusos se han precipitado rápidamente denunciando a la Sociedad, aun así  nosotros serenamente esperamos por la realización de este año bíblico 1975, mientras continuamos fortaleciéndonos espiritualmente. Desde punto de vista de Jehová y su propósito eterno para la tierra, la realización de seis mil años de la residencia del hombre en esta tierra está destinada a ser importante.

Incluso los textos para los años a principio del 1970 reflejaron el sentido de urgencia que la Sociedad estaba construyendo. 

1974:Aunque [la] higuera misma no florezca... ciertamente me alborozaré en Jehová mismo.―Habacuc 3:17,18. TNM

 

1975: Ciertamente diré a Jehová: “[Tú eres] mi refugio y mi plaza fuerte”.Salmo 91:2 TNM

Para principios del 1976 se había hecho evidente que las expectativas de la Sociedad para el 1975 no se cumplirían, así como no se cumplieron las del 1914 y 1925. ¿La Sociedad, siguió el excelente ejemplo de los escritores bíblicos quienes admitían sus errores? ¿Mostraron el mismo candor de los escritores bíblicos?  No. Ellos en cambio siguieron exactamente el mismo curso que había seguido J. F. Rutherford después del fracaso de 1925, y le echaron la culpa de la desilusión a los Testigos de Jehová. En La Atalaya, del 1º de diciembre de 1976, en la página 729, Párr. 15, mencionaron el problema indirectamente. Sin realmente mencionar el 1975 dijeron: (Cursivas agregadas) 

Pero no es aconsejable que pongamos nuestras miras en cierta fecha, desatendiendo las cosas cotidianas que ordinariamente atenderíamos como cristianos, cosas que nosotros y nuestras familias realmente necesitamos. Quizás nos estemos olvidando de que, cuando el “día” venga, no cambiará el principio de que los cristianos tienen que cuidar a todo tiempo de todas sus responsabilidades. Si alguien ha resultado desilusionado por no haber seguido este modo de pensar, debe concentrarse ahora en ajustar su punto de vista, al ver que no fue la palabra de Dios la que le falló o lo engañó y le trajo desilusión, sino que su propio entendimiento se basó en premisas incorrectas.

¿Cuán cínico puede llegarse a ser? ¿Quién fue el que proporcionó las “premisas incorrectas”?  ¿Cada Testigo de Jehová, individualmente, concluyó que el 1975 sería el fin de los 6000 años de historia humana, y que nosotros “no debiéramos pensar que este año de 1975 no tiene importancia para nosotros”, qué “según la cronología bíblica y confiable, Adán y Eva fueron creados en 4026 a. de la  E.C,” qué “el séptimo milenio desde la creación del hombre por Jehová Dios empezaría dentro de menos de diez años”, qué Jesús “su reinado de mil años tendría que ser el séptimo en una serie de periodos de mil años o milenios” y que “el séptimo día de Dios y el tiempo que el hombre ha estado en la Tierra aparentemente marchan paralelos”? Yo sí sé, que yo solo, nunca pensé en tales cosas por mí mismo. Ni tampoco se me habría permitido expresarlas o actuar sobre ellos si yo lo hubiese hecho.

Para 1979 se hizo evidente que el fracaso del 1975 había producido un hueco serio en su credibilidad.  Peor aun, los años 1977 y 1978 mostraron una merma en el número mundial de publicadores por primera vez en décadas. Así que para principio del 1980 la Sociedad finalmente admitió que había estado equivocada, que había tenido alguna parte que ver, por lo menos construyendo las esperanzas falsas para 1975.

En La Atalaya del 15 de agosto de 1980 en el artículo: “Escogiendo el mejor modo de vivir”, en la página 17-18,  Párr. 5,6, contiene el reconocimiento de que la Sociedad engañó a las personas por su promoción de la fecha 1975. El que aceptaran esto, fue algo sorprendente; Yo recuerdo mi propia reacción al leerlo cuando salió por primera vez. Que salió más de cuatro años después que fracasó la predicción del 1975 hizo evidente que ya era inexcusable. El artículo dice: (Cursivas agregadas) 

 En tiempos modernos ese intenso anhelo, encomiable en sí mismo, ha conducido a intentos de fijar fechas para el momento deseado en que a personas de toda la Tierra se les librará del sufrimiento y las dificultades que experimentan. Con la publicación del libro Vida eterna, en libertad de los hijos de Dios, y sus comentarios en cuanto a lo apropiado que sería que el reino milenario de Cristo concurriera con el séptimo milenio de la existencia del hombre, surgió considerable expectación respecto al año 1975. En ese entonces, y después de eso, se hicieron declaraciones que recalcaban que esto solo era una posibilidad. Sin embargo, y desafortunadamente, junto con tal información de índole preventiva, se publicaron otras declaraciones que implicaban que, más que una simple posibilidad, el que para aquel año llegara aquella realización de las esperanzas era una probabilidad. Es de lamentarse el hecho de que aparentemente aquellas últimas declaraciones eclipsaron las declaraciones de índole preventiva y contribuyeron a edificar la expectación que ya se había iniciado.

En su número del 1 de diciembre de 1976, La Atalaya, comentando sobre lo poco aconsejable de fijar nuestras expectativas en alguna fecha específica, declaró: “Si alguien ha resultado desilusionado por no haber seguido este modo de pensar, debe concentrarse ahora en ajustar su punto de vista, al ver que no fue la palabra de Dios la que le falló o lo engañó y le trajo desilusión, sino que su propio entendimiento se basó en premisas incorrectas.” Al decir “alguien,” La Atalaya incluyó a todos los testigos de Jehová desilusionados, y por tanto incluyó a las personas que tuvieron que ver con la publicación de la información que contribuyó a edificar esperanzas que giraron en torno a aquella fecha.

Nótese incluso como esta admisión, se sepulta en un artículo sobre otra cosa:escogiendo el mejor modo de vivir. Éste, no admite cándidamente que la Sociedad tuvo parte de la responsabilidad por lo que pasó. Más bien, usa un tono pasivo para desviar la responsabilidad hacia el espacio exterior: “Es de lamentarse” que estas cosas pasaran. ¡De nuevo, cuán cínico

¿En cuanto al hecho que las declaraciones de urgencia opacaron las que eran cautelosas, ésas no eran las intenciones desde el mismo principio? ¿Entonces por qué a tal información se le dio tanto énfasis? ¿En tal caso, qué otro resultado posiblemente podría esperarse? Especialmente cuando la Sociedad ha publicado muchas declaraciones de cómo esperan que el Testigo de Jehová vea lo que ellos publican, por ejemplo: 

¿Agradecemos el excelente consejo que Jehová nos ha proporcionado mediante su organización visible?

Significa vivir una vida normal, sana, dando de uno mismo a favor de otros y mostrando respeto por el consejo que suministra la clase del “esclavo fiel y discreto” de cristianos ungidos a quien el “amo,” Jesús, ha nombrado para suministrar “alimento [espiritual] a su debido tiempo.


Entre los deberes de este resto está el de recibir el alimento espiritual al debido tiempo y pasarlo a todos los siervos terrestres de Jehová.

 

¡Qué vital es que todo miembro de la familia de Dios se someta lealmente a las enseñanzas y los arreglos del Gran Teócrata, Jehová, y su Hijo-Rey, Cristo Jesús, según se transmiten mediante el ‘esclavo fiel’ en la Tierra!

La Sociedad reconoció cándidamente tener un poco de responsabilidad por las esperanzas que levantó por las predicciones del 1975, pero no lo hizo al público en general. En el Anuario de los Testigos de Jehová para 1980, en las páginas 30-31, menciona una charla en la convención del 1979, llamada por el mismo título del artículo de La Atalaya anterior:escogiendo el mejor modo de vivir. La charla dice:

...reconoció la responsabilidad de la Sociedad por parte de la desilusión que sintieron algunos respecto a 1975.

Hoy en día, todo lo acumulado a lo largo de esa década, las esperanzas centradas en el 1975 se despide como ser algo de poca importancia en particular. Muchas personas que se han convertido en testigos de Jehová desde el 1975 tienen muy poca idea del sentido de urgencia que existía en el ambiente. La esencia de las palabras de Russell en 1916 se expresan de nuevo por la organización: “Ciertamente tuvo un efecto muy estimulante y santificador sobre miles, todos quienes pueden alabar al Señor ― incluso por el error.”


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